Buen
momento para releer La Machine à lire les pensées, de André Maurois, de
1937... Aunque allí la idea era amplificar supuestos movimientos
minúsculos de los órganos fonadores.
i. e. Writing Machines, de N. Katherine Hayles
(Cambridge, MA: MIT Press, 2002), publicado en la serie Mediawork y
diseñado por Anne Burdick. Está dedicado este libro a la materialidad de
la forma impresa, y a cómo, a pesar de su familiaridad, el códex puede
desfamiliarizarse y explorarse, y recodificarse, entre otras cosas
mediante su interacción con la escritura electrónica. El libro es
físicamente bonito, con alguna curiosidad, aparte de las debidas a la
exposición del tema de la propia materialidad; por ejemplo, en el lado
del libro contrario al lomo se hacen visibles las palabras "Writing" si
se arquea el libro hacia un lado, y "Machines" si se arquea hacia el
otro. Vamos, que hasta en las cosas más familiares puede buscarse un
aspecto no visto hasta ahora.
Decía Cory Doctorow que "un
libro es el envoltorio de papel que contiene un libro dentro", y hay ahí
algo de verdad; la obra no está atada a la forma de códice impreso.
Pero es una verdad que se contradice con las verdades de Hayles ( o las
de "medium-is-the-message" McLuhan), para quien los libros son un medio
muy específico y son productos de ese medio hasta la médula. En otro
ensayo (que ha aparecido en Literatura y Cibercultura) Hayles
polemizaba también contra los apóstoles de la virtualidad, que olvidan
la necesaria base material de todo fenómeno comunicativo por virtual que
éste sea. Virtuales son, por cierto, los bits of fiction de una novela, mientras que los bitios son materiales.
Quizá
la respuesta a estas verdades incompatibles sea ésta: unos libros están
más atados a su materialidad que otros, y algunos de sus elementos más
que otros. Si el libro es descomponible (fenomenológicamente o
semióticamente) en una serie de niveles o estratos, algunos resultan
estar más gobernados por su medio que otros, e interactúan con él más
que otros. Un libro experimental, como los que comenta Hayles aquí, tipo
Lexia to Perplexia, de Talan Memmott, o A Humument: A Treated Victorian Novel, de Tom Philips, o House of Leaves, de
Mark Z. Danielewski, hará mucho por la tesis de Hayles, pero por allí
no se investiga provechosamente su refutación o contradicción. Que
también es verdadera.
En suma, Hayles sostiene que una
tecnología de escritura determinada es una "máquina de escribir" que no
sólo crea una determinada perspectiva sobre un tema, o una articulación
del mismo, sino que también crea sujetos ficticios asociados a esa
representación, conectando al lector a esa tecnología y proporcionándole
una serie de roles para interactuar con ella que redefinen lo que es
escribir, leer, interpretar, y ser humano. Para Hayles, como para Ong,
las tecnologías se interiorizan y afectan a la manera en que la
consciencia refleja y articula la realidad. "Consciousness alone is no
longer the relevant frame but rather consciousness fused with
technologies of inscription" (117). Esta frase recoge muy bien la tesis
central del libro, aunque se refiere a un caso concreto, House of Leaves, donde
Hayles discute lo que llama "remediation", un fenómeno semiótico primo
hermano de la intertextualidad y de la adaptación, que consiste en una
representación filtrada sucesivamente a través de varios medios y
tecnologías de inscripción — por ejemplo, la narración de cómo algo que
un personaje dijo se grabó y se transcribió luego por escrito y a
continuación se filmó ese manuscrito en una película que ha servido de
base para esta edición electrónica... La remediación, que tiene cerca de
un 80 por ciento en común con la "intermediality", es uno de los
remedios para la exploración de las posibilidades de un medio, o de
varios medios en relación uno con otro. Cada vez más cosas nos llegan
remediadas en este sentido, no hay otro remedio. Así, House of Leaves, por extraña y recherché que parezca, se convierte, como ya lo hizo Tristram Shandy, en la más típica de las novelas.
En Orality and Literacy: The Technologizing of the Word,
Walter J. Ong expone los avatares del lenguaje oral a medida que se
desarrollan las tecnologías de la escritura primero, de la imprenta
después, y del tratamiento electrónico de la voz y de la escritura a
continuación. Señala cómo el desarrollo y perfeccionamiento de una
tecnología de la palabra supone un paso importante en el desarrollo de
la consciencia: esa nueva tecnología no sólo abre nuevas posibilidades
en sí misma, sino que también interactúa con los medios anteriormente
existentes, potenciándolos (en lugar de suprimirlos) y elevándolos a un
nuevo orden de funcionamiento (presumiblemente, entre otras cosas,
porque esos medios también interactúan ahora con la nueva tecnología).
Así, es comprensible desde la perspectiva de Ong el hecho de que el
desarrollo de la escritura electrónica no ha acabado con los libros,
sino que ha multiplicado la edición de libros, aparte de inaugurar
nuevos géneros como los blogs o el correo electrónico).
Ong señala
cómo fueron pasos cruciales en el desarrollo de las tecnologías del
lenguaje la invención en Occidente del alfabeto y de la imprenta de
tipos móviles. Los chinos tenían imprenta de tipos móviles siglos antes
que los europeos, pero al no disponer de escritura alfabética, esta
tecnología no tuvo allí el efecto que tuvo en Occidente. Una tecnología
perfeccionada, como la imprenta, el alfabeto o la grabación de sonido,
permite hacer lo que hacían las anteriores de modo más eficaz, y abre
nuevos ámbitos, nuevas maneras de comunicación que luego son
interiorizadas por la consciencia humana.
(Esta noción de
"interiorización" de procesos comunicativos que desarrolla y complica la
consciencia es comparable a las propuestas de Erving Goffman en Frame Analysis:
la estructuración cognitiva que damos al mundo, vale decir la realidad
en la que vivimos, proviene de procesos comunicativos simples engarzados
unos con otros para crear estructuras complejas que luego se manejan
como una herramienta que posibilita procesos cognitivos antes
inconcebibles. Más sobre esto, quizá, en el futuro).
Llevando
más allá la perspectiva de Ong, podríamos considerar el lenguaje
articulado como la primera tecnología interiorizada que es apropiada por
la consciencia y le abre nuevos territorios. Esta ampliación del ámbito
de la teoría sobre evolución cultural e ideológica de Ong nos
permitiría entroncarla con las teorías de la evolución y del origen de
la especie humana: el lenguaje sería la tecnología que al surgir y
perfeccionarse nos hace humanos— homo sapiens es homo linguisticus y homo tecnologicus (homo faber,
que decían otros). El éxito arrollador del lenguaje en el desarrollo de
la consciencia proporcionó unas capacidades de organización, acción
conjunta y transmisión cultural que determinaron probablemente el éxito
de las poblaciones y especies humanas que los desarrollaron frente a las
que no llegaron a desarrollar "tecnologías" tales como el sistema
fonémico, el vocabulario, o la estructura sintáctica de la oración. No
conviene olvidar que durante muchos miles de años hubo formas
prelingüísticas de comunicación, que ciertamente modelaban y
desarrollaban el pensamiento y la interacción social a su manera; y que
diferentes poblaciones o especies humanoides debieron alcanzar grados
diferentes de articulación y complejidad en el desarrollo lingüístico.
Esta perspectiva enfatiza el hecho de que no es separable el hombre de
su cultura y de la tecnología a ella asociada—incluido el lenguaje, como
tecnología fundamental, y las demás tecnologías comunicativas que se
van superponiendo a la palabra e interactuando con ella. O, dicho de
otra manera, no tiene sentido separar en el caso del ser humano las
tecnologías desarrolladas culturalmente de una supuesta naturaleza
humana previa a la tecnología —porque estamos hechos de tecnologías
superpuestas e interiorizadas.
Traducción libre, no llegar a cumplir los plazos. Esto es algo
que hacemos al parecer muchos, al menos el 90 por ciento de los
contributors a nuestro libro sobre "la narratividad" - todos menos un
alemán y un nórdico, que parecen los más formales y atentos a sus
estereotipos culturales (aunque hay otros alemanes implicados, no
obstante). Aunque mi capítulo, titulado "Narrating Narrating", ya está
hecho, debería repasarlo, cosa que no he hecho, y aún ando más retrasado
en mis labores de editor. Ahora que me las prometía muy felices, ya con
todas las actas entregadas casi, y todos los papeles de la universidad
apartados de enmedio, naturalmente asoma la cabeza todo el trabajo que
he estado postponiendo durante el curso. Menos mal que los
universitarios tenemos unas largas vacaciones para pasárnoslas currando.
En lo que nos gusta, claro – es que nos encanta currar en lo que nos
encanta currar. Pero cuando andas running behind schedule, traducción
libre perdiendo el culo, la cosa puede perder parte de su encanto. Es
una experiencia ambivalente, esa de trabajar tumbado en una playa; o la
de intentar relajarte pensando en todas las cosas que deberías estar
haciendo, o irte a la piscina con un montón de libracos... debe ser que
necesito unas vacaciones de verdad.
Entre las maneras de
recuperar el tiempo perdido está leerse los libros que deberías haber
leído hace tiempo y no leíste. Batalla perdida, claro; pero alguno cae.
Ahora me estoy leyendo Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, de Walter J. Ong (1982 - traducción española: Oralidad y escritura: Tecnologías de la palabra, México,
FCE, 1997). Habla Ong de la escritura como una tecnología que se ha
interiorizado en las culturas modernas y ha transformado la consciencia y
los procesos mentales de manera que hoy en día nos pasa desapercibida.
"Las tecnologías son artificiales" dice Ong, "pero, nueva paradoja, lo
artificial es natural para los seres humanos. La tecnología,
adecuadamente interiorizada, no degrada la vida humana sino que por el
contrario la intensifica". La interiorización de la escritura va
asociada al desarrollo del pensamiento conceptual y abstracto, al
desarrollo de un marco temporal computable y universal, y al desarrollo
de modalidades comunicativas objetivizantes y separadas de la inmediatez
del diálogo verbal. Me consuela eso de que la artificialidad es
natural, por la manera en que relativiza la oposición entre lo
artificial y lo natural. Los seres humanos no somos "naturales" en
sentido estricto - y por eso la perspectiva que aporta Ong es muy
sugerente para ayudar a pensar la manera en que la evolución humana es
inseparable del desarrollo del lenguaje y de las tecnologías del
lenguaje. El lenguaje es, de hecho, la principal interfaz donde la
tecnología y la naturaleza humana se encuentran - quizá podríamos decir
que el lenguaje es la primera tecnología interiorizada. Sea como sea,
deja claro Ong que las tecnologías no sólo "almacenan" el conocimiento:
generan nuevas formas de conocimiento y estructuran la manera en que
percibimos el mundo. Señala Ong que las cosas terribles que a veces se
dicen de los ordenadores hoy en día se decían de la imprenta en el
Renacimiento, y de la escritura en tiempos de Platón: otras tecnologías
que se han incorporado al mundo que conocemos hasta tal punto que pasan
desapercibidas. Lo mismo está sucediendo con la escritura electrónica y
los multimedia: aunque todavía no abunden los teclados incorporados a la
tela ni las pantallas en las lentillas, ya estamos interiorizando la
tecnología de maneras que a veces no percibimos. En esto, como en todo,
andamos corriendo detrás de nosotros mismos: las cosas ya han sucedido
para cuando empezamos a predecirlas.
Fridman, Lex. "Balaji Srinivasan:
How to Fix Government, Twitter, Science, and the FDA – Lex Fridman Podcast
#331." Video interview with Lex Fridman. YouTube (Lex Fridman) 20
Oct. 2022.* (Artificial intelligence, American character, Government, Economy,
Wikipedia, Social media and communities, Pseudonyms, Online identity,
Surveillance, Nomadism, Libertarianism, Startup nations, Israel, Science,
Computerization, Blockchain, Regulations, Bureaucracy, FDA, Coronavirus, Trump,
Reputation, Tests, Feedback, User reviews, Information, Evaluation, Agencies,
Pharmaceutical companies, Web 2.0, Data, Medicine and health care, Wokes,
Cryptocurrency, Science, Longevity, Disinformation, Fact-checkers, Twitter,
Journalism, Web 2.0, Freedom)
Fixing all but everything's more complicated than it seems... Eg.:
6.07.00. PROPAGANDA ALERT - Savvy Mr. Balaji has nonetheless bought
wholesale, lock, stock, and barrel, the Catalonian Nazi-onalist
propaganda. Spoiler: CATALANISM is a pernicious parasitical elitist
supremacist racket imposed on the Spanish Sheeple by a bevy of
TERMINALLY CORRUPT politicians. So don't buy the beauty of this beast,
it's a really NASTY one.
—while Balaji buys the romantic sentimental belonging myth, which is the mere husk of the racket. And there is no Catalanism without supremacist racketeering.
Me pregunto si la red de la pesca milagrosa daría para contener
todo lo que va apareciendo por Internet: igual hasta Cristo renunciaba.
Hoy veo que la Wikipedia planea sacar una edición en DVD/CD-ROM
este año. Revisada y desplagiada. Lo que prueba que igual que se pasa
del cine a las novelas, además de viceversa, también se pasará de los
intermedios a los medios sólidos. Si el DVD es un medio sólido, claro,
es que ya estamos a un nivel...
Y desde hace años. Porque otra
cosa que veo es que un tal Thomas P. Dawson, de Escondido (California)
presentó en el año 2000 una patente de un sistema "para proyectar datos
sensoriales al córtex cerebral humano": es decir, para generar
tecnológicamente sensaciones virtuales directamente en el cerebro. La
patente se aceptó en marzo de 2003: puede verse aquí.
El propietario de la patente es Sony Corporation; y el inventor al
parecer sigue "escondido" porque no quiere hacer declaraciones sobre su
invento. Según el artículo de http://www.boingboing.net/2005/04/07/sonys_patented_metho.html">BoingBoing
donde lo leo, una portavoz de Sony declara que el sistema es por ahora
especulativo, aunque la tecnología nos llevará en esa dirección. Los
fans de Matrix ya habrán reconocido las líneas generales del siniestro
invento en la descripción, aunque en Matrix emplean una tecnología
pre-wifi un poco patatera, con cables pinchados en la nuca. De hecho un
sistema de estimulación del cerebro no invasivo, mediante ondas de radio
(que es lo que viene a ser un BlueTooth) está imaginado, junto con sus
funestas consecuencias sociales, en la novela de Olaf Stapledon Star Maker (1937).
Y, por último (todas estas vienen a través de BoingBoing), consejos y noticias sobre cómo bloguear anónimamente.
Muchos se creen que son anónimos por usar un pseudónimo, pero su IP de
origen queda registrado en la plataforma de blogging. En fin, ya se
sabe, hecha la trampa, hecha la ley...