Me expulsan del Doctorado
Hoy hemos tenido una
reunión del programa de doctorado "Estudios textuales y culturales en
lengua inglesa 2" para tratar la adaptación de los estudios de doctorado
de nuestro departamento al nuevo Real Decreto de estudios de postgrado y sus desarrollos locales.
En sustancia, resulta que tenemos demasiados estudios de postgrado
y muy pocos estudiantes. Así que pasamos a la lucha por el Lebensraum y
al darwinismo académico: la supervivencia del más apto... o, mejor
dicho, del mejor adaptado a su medio local (aunque sea un medio
enrarecido).
Ha empezado la reunión con un informe del Director
del departamento (que no es miembro de este programa de doctorado "de
literatura y cultura"), invitado a la reunión para exponer su intención
de proponer un nuevo máster más (¿otro? ¡otro!) esta vez en Lingüística
aplicada de la lengua inglesa para profesionales. E insertarlo, cómo no,
en el programa oficial de postgrado ya aprobado de Estudios Ingleses.
Hasta aquí todo normal, habida cuenta que la propuesta
interdepartamental de máster oficial de traducción que se hizo el año
pasado no cuajó (y se reorientó el programa como un estudio propio de la
universidad, con un éxito en su arranque tirando a moderado: una docena
de alumnos).
Bueno, pues la propuesta del Director de
presentar un máster de lingüística para que haya un segundo ciclo de
lingüística inglesa en nuestro departamento y tengan docencia de
postgrado los profesores de lingüística, etc., ha sido poco menos que
abucheada por los profesores del programa éste, que es básicamente de
literatura y cultura. Se le ha comunicado al Director que la propuesta
era muy mal bienvenida, y que los profesores de este máster no deseaban
que hubiese otro máster (... que les vaya a hacer la competencia,
claro). Cuando se propuso el máster de literatura y cultura ("Estudios
Textuales...") ya me opuse yo a su composición y a los criterios, y a
sus ambiciones de fagocitar todo el alumnado para una línea de estudios
que no es la más demandada por los estudiantes de este departamento.
Hasta presentamos con Beatriz una propuesta de máster de Filología Inglesa más equilibrada en el peso que daba a la lengua y a la literatura.
Naturalmente,
lo que se le ha dicho al Director no es que se quiere despejar el
terreno alrededor del máster de Estudios Textuales para que sea en la
medida de lo posible la única opción de postgrado para nuestros
estudiantes de Filología Inglesa. Se ha hablado de concentrar esfuerzos,
etc., y de la calidad, el
famoso discurso de la calidad estandarizada con el cual nos llevan
hinchando las orejas desde el Ministerio para orientar los esfuerzos del
personal en la dirección deseada. Se ha recordado a los profesores de
Lingüística que tienen insuficiente calidad, pocos tramos de
investigación reconocidos y pocos proyectos de investigación
subvencionados. Así que en un ambiente de dura competencia impuesto por
la normativa autonómica y de la ANECA, tienen que ser los proyectos con
marchamo de Calidad los que salgan adelante, y se procurará que el
Departamento no proponga ningún otro estudio que los avalados por la
Calidad Oficial.
En sustancia, la propuesta que ha salido adelante (con mi único voto en contra) es la siguiente: en el postgrado de Literatura sólo
van a poder dirigir tesis doctorales, e impartir docencia en segundo
ciclo, los profesores que cumplan a la vez estos dos requisitos:
- Tener dos sexenios de investigación reconocidos.
- Estar participando actualmente en un proyecto de investigación subvencionado por organismos oficiales.
Bueno, igual miento: resulta que la docencia de postgrado (según aprobó
nuestro obtuso departamento) la podían impartir también los profesores que fuesen invitados personalmente por estos profesores de Calidad Oficialmente Certificada. Me
pregunto si a la dirección de tesis también se aplicará esta excepción:
que los amigos invitados por los Catedráticos y de los Titulares
Proyectados sí puedan dirigir tesis, y los demás no.
Así
que, después de doctorarme hace dieciocho años, de impartir ya ni sé
cuántos cursos de doctorado, de dirigir una tesis doctoral (sólo una...
porque esa es otra, a los mejores estudiantes con visos de hacer tesis
también se los llevan los catedráticos como un vortex, todo el mundo
sabe lo que le conviene—y así no es fácil dirigir tesis aquí)—después,
digo, de presidir durante años la Comisión de Doctorado del
Departamento, ser miembro de la Comisión de Doctorado de la Universidad,
dirigir dos años el programa de Doctorado del Departamento, teniendo
dos sexenios de investigación, habiendo participado en cuatro o cinco
proyectos de investigación nacionales, blablabla, — resulta que de repente no puedo ni dar clases de segundo ciclo ni dirigir una tesis doctoral en mi departamento.
Y
estos criterios, propuestos por los catedráticos por interés propio (un
catedrático en condiciones quiere leyes feudales, si es posible, y que
tengan a la plebe bien aherrojada)—son aceptados sin chistar, para
empezar, hoy, por los profesores titulares, ayudantes, etc. que en
muchos casos son conscientes de la injusticia y el absurdo de semejante
medida. Pero chitón.
A ver, por decir nombres: esta normativa
les parece muy bien, supongo, a los doctores que estaban en la reunión y
la han aprobado: los catedráticos Dra. Onega, Dr. Collado, Dr. Deleyto
(—prácticamente las únicas personas que hablan en estas reuniones al
margen de los disidentes como yo). Y a los profesores que la han
apoyado: Dra. Nadal, Dra. Herrero, Dra. Cornut-Gentille, Dra. Martínez
Falquina, Dra. Martínez Alfaro, Dra. Arizti, Dra. del Río, Dra. Loyo. Y
le parece muy mal al Dr. García Landa, única voz en contra hoy. Veremos
si los demás profesores del Departamento aceptan su pase al banquillo
con la mansedumbre que de ellos se espera. La Dra. Onega ha explicado
que los absurdos requisitos ministeriales nos obligan a tomar estas
medidas. Yo he replicado que ningún requisito ministerial apoya o
justifica las decisiones absurdas que adopta nuestro departamento por
iniciativa propia y bajo su única responsabilidad. Son decisiones y
actitudes como éstas las que convierten la vida en la administración en
un proceso y la universidad en un castillo kafkianos.
Hay que
recalcar que estos extraordinarios criterios no se basan en ninguna
normativa legal al margen de la autoimpuesta en nuestro departamento por
los catedráticos y seguida mansamente por la mayoría de los profesores
(queden o no excluidos por esos criterios). Si la LOU introdujo los
tramos de investigación como criterio para algunas cosas (criterio
criticado), nuestro departamento se ha abalanzado sobre la idea,
resultando ser más papista que el papa
cuando le conviene a las fuerzas vivas. Claro que, imaginemos, si de
repente por lo que fuese no se renovase el proyecto de investigación de
uno de los catedráticos, rápidamente cambiaría la normativa de lo que
determina la calidad ad hoc...
no iba a estar nuestra catedrática autodeclarándose incapacitada para
dirigir tesis, claro. La calidad bien entendida empieza por uno mismo.
Y esta normativa del grupito controlado más de cerca por los
catedráticos va a ser la moto que se intente vender al Consejo de
Departamento (en plan toma esta cuerda y ahórcate, que no tienes
calidad). Y tenemos un departamento con la autoestima moral tan
castigada, tan acostumbrado a dejar pasar las injusticias y a comulgar
con servidumbres, inercias y ruedas de molino, que es muy posible que
hasta se apruebe esta desdoctoración de los doctores por amplia mayoría.
Ya tuvimos un preaviso con el máster del año pasado. Claro que esto irá
recurrido ante el Rectorado inmediatamente, pero, en mi experiencia, el
Rectorado tiene una cierta tradición de dejar hacer en estos casos y
permitir que quien manda mande—a sus anchas.






4 comentarios
JoseAngel -
Raúl Tristán -
http://www.raultristan.com
JoseAngel -
José Luis -