Que tu mano izquierda sepa, pero se haga la loca
Parece que es el principio aplicado por los estadistas
norteamericanos a sus negocios personales y las políticas en que
embarcan a su país. Lo de Bush con la familia Bin Laden ya es bien
conocido después de la película de Michael Moore Fahrenheit 9/11; ahora veo (vía Digg) una noticia que sacaba el Guardian
en 2003: en el año 2000, una compañía en cuyo consejo de administración
estaba Donald Rumsfeld vendió dos reactores nucleares a Corea del
Norte. Que ahora es, por supuesto, un Estado terrorista, parte del Eje
del Mal, etc. Lo mismo que con el diablo de Saddam, a quien apoyaban los
USA y los europeos en sus buenos tiempos, o con las subvenciones a los
Talibanes porque luchaban contra los rusos, vamos.
La utilidad
de la prensa vieja en la gigantesca hemeroteca de Internet es
indudable... esperemos que no desaparezca, para evitar que el pasado se
reescriba a la Orwell con demasiada facilidad. Ahora que, a más
información pública, más descarada se vuelve la situación: a Nixon lo
impechearon por pinchar unos teléfonos, y a estos otros mangantes de
alto nivel, montando guerras en las que embarcan al país,
autosubvencionándose, utilizando al Estado y al Ejército en oscuras
maniobras contra los mismos monstruos a los que ellos alimentan... pues
no les pasa nada, ¿que ladran? Cabalgamos. Todo esto es espectacular, y
bastante aterrador. Toda la nación abducida, o sea, toda no, pero la
parte necesaria: con el predominio estadísticamente calculado de la
retórica patriotera y los discursos sobre Dios y América.
Claro que para qué buscar algo más aterrador que el doble rasero de oficio en el Orden Mundial
desde hace ya tiempo... donde declaran una amenaza a Corea del Norte
por su bomba precisamente los que tienen arsenales para masacrar a todo
el planeta, los únicos que los han utilizado hasta la fecha, y los que
van invadiendo un país tras otro a su aire, tergiversando la ley
internacional, with God on their side. Y a Israel que no me lo mienten
en cuestión de bombas atómicas y resoluciones de la ONU, ahí no se
aplica nada más que una gigantesca ley del embudo, con el veto USA ya
por delante a todo lo que se hable.
Si es que una simple descripción de los hechos te hace sonar como un antiamericano.... algo debe ir mal, ¿no?





1 comentario
Harry -
La rana no deja de croar hasta estar cocida...