Aunque el Anís del Toro que bebía Hemingway no existe, todos
conocemos el Anís del Mono. Desde principios del siglo XX, su etiqueta
viene reproduciendo una de las caricaturas antievolucionistas de Darwin
en plan mono, tan comunes en la época victoriana. En una noticia de
Joaquim Clemente sobre una reciente exposición histórico-retrospectiva
de Anís del Mono, se nos cuenta que "El mono de la etiqueta es otro de
los misterios de la exposición. Aunque inicialmente el animal no tenía
facciones reconocibles, la que se impuso con el tiempo tiene cierto
parecido a Darwin. ’Los hermanos Bosch estaban en contra de la teoría de
la evolución y caricaturizaron a Darwin’, apuntan los comisarios de la
exposición, Carlos Pérez y Rafael Ramírez Blanco, que otorgan al
grabador Sala, suegro de Vicente Bosch, la autoría del dibujo."
Sea
como sea, ese anís está muy bueno. Pero hoy no quería hablar yo de eso,
sino de algunos errores en la teoría de Darwin. Por supuesto, no creo
que descendamos de ningún chimpancé, y tampoco creo que Darwin creyera
eso (es una caricatura comparable a las del Anís del Mono). Sí creo que
los creacionistas no tienen por qué estar equivocados en todas sus
ideas; y algunos evolucionistas, como Darwin, también cometen errores.
En un sitio web pro-evolucionista bastante recomendable en este sentido que digo me he encontrado esta opinión:
Just
for the record, evolution does not say that man evolved from apes,
just that man and apes had a common ancestor, which might be even worse
from a Creationist point of view. But how man came to exist does not
take anything away from who we are now. If humans have souls, we have
those souls regardless of how we developed. And even if we don’t have
souls, we are who we are. Perhaps instead of seeing our evolution from
other life forms as demeaning, as Creationist seem to do, it should
give us more respect for nature and it’s creative abilities.
Yo creo, por ejemplo, que algunos humanos tienen alma, y otros no. En lo que sí estoy de acuerdo es en que we are who we are. Bueno, al menos parte del tiempo; otras veces hacemos el mico.
A
este respecto que digo otro sitio web recomendable es el PaleoFreak, un
blog que tiene una sección de comentáridos sobre Evolución que aportan
los propios lectores. Cuando la inauguró yo mismo le puse uno, que si
mal no recuerdo decía más o menos así:
Hola,
voy a poner un comentárido. Enhorabuena por tu web, me parece
interesante la evolución, aunque algunos problemas no los explica, por
ejemplo si el hombre procede del mono como dice es imposible, porque hay
monos y no están extintos ni evolucionados, en eso creo que no se ha
fijado nadie. Además la Biblia en realidad habla de CREACION, no de
EVOLUCION. Bueno, un sludo.
A lo que iba, a los errores de
Darwin... que me voy por las ramas. Darwin creía que las especies
evolucionan; y esto parece ser un error. Al igual que algunas personas
tienen alma, algunas especies sí evolucionan, puede que bastantes, de
hecho, pero desde luego el Ser Humano no se creó por la evolución de un
Chimpancé. (Como he dicho, tampoco es que Darwin propusiese esto).
Aunque algunas especies evolucionen, no está demostrado que la
nuestra esté evolucionando. Bueno, algunos pequeños cambios hay: aunque
las cabezas no engordan, las barrigas sí, y se extiende el gen de
tolerancia a la leche de los adultos, tonterías así. Ningún cambio que
nos vuelva más monos, o menos monos, de manera demostrable.
Tampoco el Neanderthal evolucionó hacia el hombre contemporáneo, eso no se lo cree nadie.
De
hecho, contrariamente a lo que creía Darwin, las especies suelen
aparecer súbitamente, hombre, tampoco digo que salga un brazo de las
nubes y plom, las cree; pero sí aparecen súbitamente en términos
geológicos. Y luego no evolucionan. Las especies, como todo
geólogo sabe, se conservan en general de modo bastante fijo, sin
desplazamientos anagenéticos. Otra cosa es que esas otras especies que
aparecen las desplacen, o las extingan. Normalmente las especies se
extinguen, si eso se puede considerar evolución. (Jo, hoy me estoy
superando). Y además, la mayoría de las especies no muestran antecesores
obvios en los estratos inferiores, y encima (digo encima) no dejan descendientes.
Y
que no me hablen del Homo Antecessor. Vete a saber si esa especie es
nuestra antecesora, o no. (Adán y Eva, como he dicho antes, pueden
considerarse nuestros antecesores desde un punto de vista bíblico. En la
Biblia sí están ampliamente documentados).
La teoría de Darwin
presuponía lentos cambios que producían una especie a partir de otra
anterior, pero como dicen Eldredge y Gould,
los
paleontólogos evolutivos han seguido buscando, durante más de un siglo y
casi siempre en vano, la "serie insensiblemente gradual" que Darwin
dijo deberíamos encontrar. Los bioestratigrafistas han sabido durante
años que la estabilidad morfológica, particularmente en los caracteres
que nos permiten reconocer taxones de nivel de especie, es la regla, no
la excepción. Es hora de que la teoría evolucionista se ponga al día con
la paleontología empírica, para enfrentarse al fenómeno de la no
variabilidad evolucionaria, e incorporarlo a nuestra teoría, en lugar de
inventar explicaciones que lo nieguen. (1977, traducción mía)
Así
que proponen estos autores una teoría que corrige a Darwin en su
concepto de especie y de la relación entre unas especies y otras: la
teoría del equilibrio puntuado. El mismo Darwin decía que
"quien rechace estas ideas mías sobre la naturaleza de los datos
geológicos, con razón rechazará toda mi teoría". ¡Aunque Gould no la
rechace toda! —pues algunas especies sí evolucionan. Pero la
mayoría, como hemos dicho, no. La especie humana, por ejemplo, a ver
quién la cambia. Durante mucho tiempo, cuenta Gould, la paleontología se
contradecía con la teoría de Darwin, y la solución propuesta por él,
para terminar ese desencuentro, es atenerse a los datos paleontológicos
(o sea, que las especies, en general, no evolucionan) y rechazar la
interpretación de Darwin.
Los
paleontólogos llegaron a ver el estatismo de las especies como un simple
fallo más a la hora de documentar la evolución. El estatismo existía en
abundancia desbordante, como siempre había sabido todo paleontólogo.
Pero esta importante señal que enviaba el registro fósil, definida como
ausencia de datos en favor de la evolución, sólo resaltaba nuestra
frustración —y ciertamente no proporcionaba nada digno de publicarse.
(Gould, The Structure of Evolutionary Theory 2002: 759)
Esto
llevó a un falseamiento y exageración desproporcionada de los pocos
casos que apoyaban algunos aspectos de la teoría de Darwin, y en cambio
se silenció (por "no ser noticia") la abundancia de datos que indicaban
la fijeza de las especies y el error de las teorías de Darwin sobre el
origen de las especies.
Aunque estas verdades a algunos les
desagraden. Pero no me hagáis mucho caso, que estos temas son difíciles,
y sólo poco a poco los voy estudiando. Un sludo.
La evolución de Ibarretxe