La Venus del Espejo (Reflexiones)
(Lunes 28 de agosto de 2006)
Sale la Venus del Espejo en el Muy Interesante
que se ha comprado Álvaro, y así volvemos a hablar de ella. El cuadro
es un caso de reflexividad divertido, en el que la mirada duda entre la
atracción irresistible del cuerpo desnudo y la quizá todavía más
irresistible de la imagen dentro de la imagen, sumada al deseo de ver el
rostro oculto—quizá sea esa batalla entre dos tipos de deseo visual el
tema estructural más central al cuadro. El otro día decíamos que es
extraño cómo el reflejo que aparece en el espejo que le enseña Cupido no
parece corresponderse, por el ángulo de orientación, con el de la cara
de Venus. La explicación más sencilla es (bueno, al margen de ignorar el
hecho por no menoscabar a Velázquez, que es lo que suelen hacer los
críticos de arte—así, el Muy Interesante
sólo dice que es un juego de espejo "de una especial delicadeza")
argumentar que Velázquez se equivocó, y que calculó mal. O, siendo
generosos, que torció deliberadamente el reflejo del espejo para
permitir al espectador ver la cara de Venus, algo que no permiten las
leyes de la física, pero sí las de la pintura. (¿Por qué no entonces
orientar el espejo de otra manera? ¿Precisamente para enfatizar esa
divergencia de ángulo entre lo pintado y lo reflejado?). Pero hay más.
La cara que se refleja tampoco parece ser la de la Venus que mira: ni
por el corte de cara, ni por el peinado, ni por el rojo de las mejillas,
ni por la luz, ni por la orientación del reflejo, como digo... Vamos,
que es otra cara, una cara que
desde luego desmerece del culo que vemos. Podría interpretarse que es
el reflejo de una sirvienta que está mirando el cuadro (¿ars ancilla naturae?).
Y sin embargo también es Venus, porque apoya la cabeza en la mano como
ella, y se reflejan los paños de la cama en la que está tumbada. ¿Hizo
Velázquez un reflejo imposible, una mezcla entre el reflejo de Venus y
(mediante una hábil distorsión del ángulo de reflexión y del rostro) el
reflejo de la dama bastante más coloradota y normalucha que iba a
contemplar el cuadro? El ángulo del espejo bien podría reflejar al
espectador, más que a Venus. Sabemos que Velázquez apreciaba los juegos
de espejos en la pintura, por Las Meninas.
Allí sí que parece incluir al espectador hipotético (los reyes) dentro
del cuadro (dejándonos a la vez con la duda de qué cuadro pinta el
pintor, seguramente este mismo...). ¿Podríamos suponer un juego de ideas
más complejo en esta reflexión imperfecta? La broma podría ser que
mientras muchas damas se miran al espejo y creen ver a Venus, Venus se
mira al espejo y parece ver una dama vulgaris... O, otro tipo de broma
pictórica: en un cuadro, un espejo no es un espejo, es un trozo de
cuadro, o sea, un cuadro. Quizá lo que Cupido le muestra a Venus no es
un espejo, sino un retrato. O algo imposible, algo que sólo puede
existir en pintura, una imagen entre espejo y cuadro, entre Venus y
espectadora, algo que no se puede reflejar porque sólo se puede
pintar... un ejercicio reflexivo sobre la pintura. Siguiendo la ley de
que algo debe construirse antes de desconstruirse, parece difícil creer
que Velázquez pudiese realizar todas estas reflexiones. Aunque tantas
cosas nacieron ya desconstruidas... Habrá que ver qué dice al respecto
Julián Gallego en El cuadro dentro del cuadro.




