En su teoría sobre la interacción
estratégica, Erving Goffman muestra cómo las dinámicas de control de la
información y de la infiltración de informantes en las líneas enemigas
no son únicamente una cuestión de espionaje internacional o de servicios
secretos. La vida cotidiana, tal como nos la desvela el análisis de
Goffman, es una especie de guerra fría, y nuestras parejas, familiares,
amigos y allegados son objeto de nuestra infiltración — como nosotros
los somos de la suya. La autoinfiltración, el espionaje a uno mismo, es
la culminación lógica y corolario de esta perspectiva sobre la
interacción estratégica. Extraemos asimismo algunos aspectos útiles para
la teorización del dominio perspectivístico en una narratología
cognitiva.
Texto completo en SSRN:
Ibercampus (20 Aug. 2018)
18 Pages
Posted: 30 Aug 2018
English Abstract:
A Paranoid Theory of Mutual Observation
Goffman's theory of strategic interaction shows
how the dynamics of information control and the infiltration of
informants behind the enemy lines are not solely a matter of
international espionage or secret services. Everyday life, as unveiled
by Goffman's analysis, is akin to cold war, and our partners in a
couple, our next of kin, friends and neighbours are the object of our
infiltration — as we are, likewise, of theirs. Self-infiltration,
espionage on oneself, is the logical culmination and corollary of this
perspective on strategic interaction. Some aspects which may be useful
for the theorization of topsight and perspectival dominion within a
cognitivist narratology are also emphasized.
Suggested Citation:
Garcia Landa, Jose Angel, Teoría paranoica de la observación mutua (A
Paranoid Theory of Mutual Observation) (August 20, 2018). Ibercampus
(20 Aug. 2018). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=3236320
También aquí:
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua." In Subscribe to Me: Blog de notas
de José Angel García Landa (Agosto 2008).*
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z08-8.html
2008 DISCONTINUED 2018 – Online at the Internet
Archive.*
https://web.archive.org/web/20170616191110/http:/www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z08-8.html
2025
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua." In García Landa, Vanity Fea 21 August 2008. (Goffman,
interaction, strategy).
https://garciala.blogia.com/2008/082107-teor-a-paranoica-de-la-observaci-n-mutua.php
2022
https://garciala.blogia.com/2008/082107-teoria-paranoica-de-la-observacion-mutua.php
2025
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua." Ibercampus (Vanity Fea) 20 Aug. 2018.*
https://www.ibercampus.es/articulo.asp?idarticulo=37209
2018
DISCONTINUED 2021
https://www.ibercampus.es/teoria-paranoica-de-la-observacion-mutua-37209.htm
2022 DISCONTINUED 2024 –
Online at the Internet Archive:
https://web.archive.org/web/20240225125845/https://www.ibercampus.es/teoria-paranoica-de-la-observacion-mutua-37209.htm
2025
_____. "Retropost
(19 agosto 2008): Teoría paranoica de la observación mutua." Vanity Fea 19 Aug. 2018.*
https://vanityfea.blogspot.com/2018/08/retropost-19-de-agosto-de-2008-teoria.html
2018 DISCONTINUED 2025 – Online at the
Internet Archive.*
https://web.archive.org/web/20231120161708/https://vanityfea.blogspot.com/2018/08/retropost-19-de-agosto-de-2008-teoria.html
2025
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua (A Paranoid Theory of Mutual
Observation)." SSRN 30 Aug.
2018.*
https://ssrn.com/abstract=3236320
2018
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua." In García Landa, Vanity Fea 20 Sept. 2018.*
http://vanityfea.blogspot.com/2018/09/teoria-paranoica-de-la-observacion-mutua.html
2018 DISCONTINUED 2025 – Online at the
Internet Archive.*
https://web.archive.org/web/20231123034044/http://vanityfea.blogspot.com/2018/09/teoria-paranoica-de-la-observacion-mutua.html
2025
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua: La interacción estratégica según Goffman."
Academia 3 May 2022.*
https://www.academia.edu/78276234/
2022
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua: La interacción estratégica según Goffman."
ResearchGate 12 May 2022.*
https://www.researchgate.net/publication/360555166
2022
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua. La interacción estratégica según Goffman."
Humanities Commons 11 June 2022.*
https://doi.org/10.17613/yrey-xg88
https://hcommons.org/deposits/item/hc:46639/
2022
_____. "Teoría
paranoica de la observación mutua: La interacción estratégica según Goffman."
Net Sight de José Angel García Landa. 2022,
4 Jan. 2023.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/teoriaparanoica.html
2022
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/teoriaparanoica1.pdf
2023
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/teoriaparanoica.pdf
2025
—oOo—
Blog de notas Martes 19 de agosto de 2008
Llamo teoría paranoica de la observación mutua a la expuesta por Erving Goffman en Strategic Interaction
(1969).
El primer ensayo del libro, "Expression games", es muy muy típico de la
Guerra Fría, pues se basa en la tesis de que las acciones y estrategias
de los espías no son diferentes en naturaleza, sino únicamente en grado o
intensidad, de las que aplicamos constantemente en la vida cotidiana.
Los espías son como nosotros, porque nosotros somos como los espías.
Simulamos, observamos, ajustamos nuestro comportamiento calculando la
interpretación del otro, y construimos la superficie de la naturalidad
como algo que nos permita luego actuar con información previa, habiendo
preparado el terreno, y poder presentar así una espontaneidad construida
que nos permita una actuación redonda, llevando adelante nuestro
personaje con sprezzatura.
Así pues, la vida cotidiana es una especie de guerra fría, y nuestras
parejas, familiares, amigos y allegados son objeto de nuestra
infiltración—como nosotros lo somos de la suya. Naturalmente, esta
infiltración en lo más cercano lleva a una estructura de personalidad
marcada por dicha infiltración: para espiar a los demás convincentemente
debemos observarnos también nosotros, vernos desde fuera, interiorizar
la división sujeto/objeto, la observación disimulada, y la actuación
(con ensayos mentales previos) ante sí mismo, antes de exteriorizarla
convenientemente preparada ante los demás.
Recomiendo leer el
ensayo de Goffman junto con otra pieza paranoica, también modélica de la
Guerra Fría: el cuento de Donald Barthelme "Game" de Unspeakable Practices, Unnatural Acts o Sixty Stories—donde
dos encargados de accionar simultáneamente el botón nuclear se
observan, cada uno armado, cada uno paranoico, sospechando los dos de la
cordura del otro, y simulando naturalidad y despreocupación.
Veamos todo esto más detenidamente.
El ensayo de Goffman estudia "la capacidad del individuo para adquirir,
revelar y ocultar información" (4, traduzco). Cuida bien Goffman de
distinguir la información de la comunicación.
La comunicación es transmisión intencional de información, pero el
sujeto exuda información interpretable, aparte de la comunicada—por su
manera de comunicar y por todo lo demás que hace o es. En especial cara a
cara, pero también por toda la pragmaestilística, ceremonial y
materialidad de la interacción, aun si ésta es por escrito.
Antes de emplear un término vago como "verdad" para caracterizar la
comunicación del sujeto, hay que determinar si nos referimos a algo que
el sujeto cree, o a algo que es cierto, o a algo que el sujeto cree y
que es cierto.
Pero aparte de la información comunicada están
como decimos los aspectos expresivos de la interacción: los gestos e
información no codificada que emplea el sujeto observado. La idea
central del libro de Goffman es que como resultado de la interacción y
de la observación mutua, estos gestos en principio no codificados
pueden, primero, interpretarse; luego, una vez el observado sabe que
pueden interpretarse, pueden codificarse y presentarse como una
espontaneidad construida; y tercero, esa construcción o
gramaticalización puede a su vez ser descubierta. El juego de
codificación y descodificación puede continuar (por ejemplo,
estableciendo un segundo plano de comunicación mutuamente entendible
pero no confesada abiertamente), con complicaciones sucesivas, tanto
más complejas cuanto fino sea el conocimiento que las partes observada y
observadora tienen una de otra—pero se vuelve todo esto cada vez más
incierto, y la información obtenida menos utilizable y más azarosa.
Aquí teoriza Goffman la interpretación "sintomática" (crítica o unfriendly) como estrategia de lectura del mensaje, tanto del contenido comunicado como de su periferia estilística:
Just
as the process of communicating information itself expresses
information, so also a corpus of communicated signs has expressive
aspects. Discursive statements seem inevitably to manifest a style of
some kind, and can never be apparently free of "egocentric particulars"
and other context-tied meanings. [Note 8: A point recently argued by H.
Garfinkel and H. Sacks in their work on conversational settings.] Even a
written text examined in terms of the semantic meaning of the sentences
can be examined for expression that derives from the way a given
meaning is styled and patterned, as when Izvestia and Pravda are read by
our intelligence people "symptomatically," for what the Russians do not
know they are exuding thorough the print. [Note 9: A useful
illustration of this sort of textual analysis is available in A. George,
Propaganda Analysis (White Plains: Row, Peterson, 1959)]. Indeed, the
very sense of a message depends on our telling whether it is conveyed,
for example, seriously, or sarcastically or tentatively, or as an
indirect quotation, and in face-to-face communication this "framing"
information typically derives from paralinguistic cues such as
intonation, facial gestures, and the like—cues that have an expressive,
not semantic, character. (9).
Esto se
extiende a todo tipo de información contextual no comunicada
intencionalmente. Al leer al otro, no nos limitamos a recibir
pasivamente su información, sino que interpretamos el contexto para
obtener información suplementaria. Y esto lleva a que esa información
suplementaria y originalmente no controlada se preste a ser controlada,
primero por el sujeto observador, luego por el sujeto observado, para
limitar la capacidad de observación del observador y obtener una ventaja
en la situación interactiva:
Just
as it can be assumed that it is int hte interests of the observer to
acquire information from a subject, so it is in the interests of the
subject to appreciate that this is occurring and to control and manage
the information the observer obtains; for in this way the subject can
influence in his own favor responses to a situation which includes
himself. Further, it can be assumed that the subject can achieve this
end by means of a special capacity—the capacity to inhibit and fabricate
expression. (10)
Veremos que esta competencia o
guerra de ingenios entre el observador y el sujeto observado lleva a los
dos a convertirse en imágenes especulares (infinitamente especulares en
potencia), ambos observador y observado. El proceso de observación y de
interpretación de los signos obtenidos se transforma así en una lucha
por obtener la posición de topsight—
el dominio perspectivístico del panorama de la acción, disponiendo de
la información más fiable. Y, visto que la labor del sujeto observador
no es únicamente pasiva, sino también activa, fabricando
la realidad que ha de ser observada, se convierte este enfrentamiento
también en una lucha por el control de la realidad: ¿cuál de los dos
sujetos sabe qué es lo real, cuál sabe distinguir lo realmente
espontáneo de lo construido, de lo que se ha amañado o preparado para
que pase por natural? ¿Cuál construirá una realidad a la vez más
controlada y más aparentemente inocente? ("Tanta casualidad no puede ser casual"
canta Carmen París). Es un combate casi metafísico—habida cuenta sobre
todo de que el Otro al que nos enfrentamos es el Otro-en-nosotros, es la
interpretación que hacemos de lo que el Otro puede interpretar, tal
como lo entendemos desde nuestro punto de vista. Las posibilidades de
empatía crecen a la vez que las de competencia (tema para buenos
argumentos de espionaje)—y si el sujeto se construye mediante la
reflexión y la interiorización de la interacción, podemos decir que este tipo de distancias cortas son un espacio de primera categoría para el desarrollo de la experiencia subjetiva.
Aunque Goffman lo tenía a huevo para utilizar una analogía
heisenbergiana (por aquello de que la presencia del observador afecta a
la situación observada) se desentiende explícitamente de ello (p. 11) y
distingue entre la observación de seres inanimados, indiferentes a ser
observados, y la de seres animados, en los que la observación
desencadena una reacción. Pasa a clasificar los tipos de movimiento
interactivo posibles:
1) unwitting move,
cuando la actividad del objeto observado no va orientada al sujeto
observador, cuando es digamos "natural", iniciando así el juego (pero
sin jugar).
2) naïve move,
la interpretación que hacemos de un objeto cuando damos por hecho que
el sujeto observado puede interpretarse tal como aparece, en sentido
literal digamos—que sus acciones son unwitting moves.
3) control move,
cuando el objeto (también sujeto observador) produce expresiones que
considera mejorarán su situación si son interpretadas como unwitting moves
por un observador crédulo: "The subject appreciates that his
environment will create an impression on the observer, and so attempts
to set the stage beforehand" (12).
Los movimientos de control
se diversifican a su vez de modos interesantes, dando lugar a las artes
de "1) concealment or cover, 2) accentuated revealment, and 3)
misrepresentation" (14). Esto tiene consecuencias interesantísimas en la
complicación de la realidad que produce: la realidad antes inocente
pasa a ser algo calculado y fabricado; se abre un segundo nivel de
significación no literal y compleja. Por otra parte, aunque Goffman no
lo presenta en estos términos, tiene esto una importante dimensión
narrativa: la realidad se narrativiza intensamente, con argumentos
hipotéticos de detección y ocultamiento, se llena de historias posibles
que se materializarán o no, y el futuro pasa a ser planificado desde el
presente. Se siembran las semillas de la acción futura que luego se hará
pasar por espontánea: toda una historia, vamos. Aquí se juntan
predicción, retroacción o retroprospección (desde la
predicción) y una intensa reflexividad empática. Goffman se refiere a G.
H. Mead cuando nos dice que "the subject turns on himself and from the
point of view of the observer perceives his own activity in order to
exert control over it" (12).
Este paso, aunque intensamente interactivo, no es propiamente comunicativo:
The
various processes of control do not strike at the observer’s capacity
to receive messages, but at something more general, his ability to read
expressions. Thus, when the subject employs verbal means to convey
information about his intended course of action, the observer—if he is
properly to judge the significance of these communications—will have to
attend to the expressive aspects of the transmission as a check upon
semantic content. Similarly, in trying to conceal while communicating,
the subject, too, will have to attend to his own expressive behavior. A
message, then, functions merely as one further aspect of the situation
which must be examined carefully and controlled carefully because of the
contest of assessment between the subject and the observer. (13-14).
Otra
dimensión narrativa del análisis de Goffman aparece en su definición de
las explicaciones y relatos: "The subject, in addition to feigning and
feinting, can provide the observer with ’accounts’ and ’explanations’ ,
these being verbal techniques for radically altering the assessment that
the observer would otherwise make" (16). Habría que aclarar que el
observador también construye (ha construido) una estructuración
narrativa de los hechos, y que la narración explícita del sujeto
observado es una contranarración,
una narración más en un concurso de narraciones o estructuras
narrativas que explican o interpretan la realidad de maneras diferentes.
Una vez establecido el movimiento 3.1 (covering move) puede abrirse paso al movimiento interactivo número 4: uncovering move, mediante
exámenes o revisiones. El juego de encubrimiento y descubrimiento puede
ser especialmente intenso en un contexto específico que sea bien
conocido tanto por el observador como por el observado (el encubrimiento
y descubrimiento de la ignorancia académica, entre profesores y
alumnos, es un ejemplo; otro serían los signos generados por el hábito
entre las parejas). Y tras el 4 viene el 5: counter-uncovering move, el paso final de complicación que Goffman considera útil distinguir en este análisis del maquiavelismo cotidiano.
Un elemento a tener en cuenta es que, habida cuenta de la observación
mutua y del deseo de cada uno de los actores de tener el dominio
informativo sobre la situación, un paso especialmente recomendable es simular que no se tiene ese dominio:
"The best advantage for the subject is to give the observer a false
sense of having an advantage—this being the very heart of the ’short
con’." (20). El sujeto se halla en posición especialmente favorable si
controla al controlador, si puede ofrecer un aspecto ya sea de
inatención descuidada, de la "naturalidad" de quien no se siente
observado. O, en una segunda fase, de incompetencia—
simulando torpes maniobras de ocultación que en realidad buscan
despistar al espía, que creerá haber desvelado las patéticas defensas
que el sujeto levanta contra la posibilidad de ser espiado. Son dos
fases similares (una naturalidad construida), una fingiendo ignorar al
observador, otra fingiendo que se le considera menos compentente en su
obtención de información de lo que en realidad se le considera. Claro
que si este juego se descubre se pasa rápidamente a un terreno
indeterminado en el que todo pasa a ser engañoso y toda apariencia es
potencialmente una construcción.

La realidad inocente peligra,
con esto que Goffman llama la "corrupción de la expresión". Una vez el
sujeto se embarca en la simulación de expresiones emocionales, descubre
que toda señal espontánea puede ser imitada y controlada para controlar
así a quien la observe. Así la expresión facial antes espontánea, los
rasgos corporales que traicionan la emoción interna, y que pueden ahora
ser ensayados, etc. Los espías internacionales pueden así construirse
una identidad falsa con abundancia de indicios "periféricos" que
proporcionan lo que Barthes llamaría un efecto de realidad. Pero la vigilancia se extiende rápidamente a otros terrenos y contextos:
"con
los recientes avances rápidos en la tecnología de la vigilancia, ha
habido una notable extensión de los tipos de contexto social que puede
sospecharse de modo realista que son inseguros, es decir, sujetos a
observacion: y con esto podemos esperar un aumento del cuidado en lo
relativo a ciertas expresiones y un aumento de la voluntad de verse
expuesto, con respecto a otras expresiones". (28)
Vamos,
que estamos en terreno móvil continuamente: lo que hace poco era
incontestablemente natural puede hoy ser al menos en potencia el teatro
público de una monitorización universal.
Pero no hace falta
llegar a refinamientos tecnológicos para que se "corrompa la expresión".
En la interacción ordinaria, tanto el observador como el sujeto
observado monitorizan la expresión de éste, y evalúan lo que podría ser
creíble como manifestación espontánea o como fabricación—y el propio
sujeto observado altera su expresión de acuerdo con estas evaluaciones.
Así por ejemplo con señales de atención tales como la dirección de la
mirada:
"Constant
monitoring occurs, whereby everyone checks up on the stability of the
situation by noting the propriety of the persons in it, this itself
accomplished by checking up on the allocation of involvement manifest by
everyone present. The perceivable direction of an individual’s gaze
provides perhaps the chief source of information concerning his
involvements. Given these circumstances, it is understandable that an
individual who feels he is improperly involved will try to conceal the
direction of his gaze and otherwise mask his involvement" (32).
Mirando
o no mirando a las piernas de las chicas, por ejemplo. Es interesante
este asunto de la dirección de la mirada si se tiene en cuenta que en el
ser humano es un dato eminentemente evaluable (por la visibilidad de la
posición relativa del iris y el blanco de los ojos) si se compara con
la mirada de otros animales. Es en efecto un instrumento interactivo de
primer orden—tanto la mirada de reojo como su interpretación y su
control. Sugiere Goffman que si bien es esperable un cierto control
sobre la expresividad, el control completo es imposible: "subjects
cannot be counted on to maintain complete strategic control over their
expressive behavior" (33)—y de allí que sea útil estudiarlo, y necesario
aventurar interpretaciones siempre inciertas en cuanto a los límites de
ese control.
Es difícil sobrevalorar la importancia semiótica
de estos fenómenos: signos espontáneos que se captan primero en un
proceso de interacción, y que luego pasan a fabricarse, una vez esa
captación es captada a su vez—todo un ejercicio de atención a la
semiosis de la realidad, "an intentional shifting into the explicit
focus of attention of what is ordinarily obligatorily disattended" (35).
Este ejercicio de atención también lleva a desarrollar una perspectiva
holística sobre el sujeto, visto que la riqueza de información viene
precisamente de la multiplicidad potencial del individuo, irreducible a
una sola dimensión comunicativa, o a un solo papel interaccional. La
actuación es guiada en principio por el interés predominante de un
individuo, pero los individuos son multidimensionales, no tienen un
único interés—su papel en cuanto actores en una determinada línea de
acción no es sino uno de sus posibles avatares. Las líneas de acción y
los sujetos no coinciden. De allí que distintos sujetos puedan formar
equipo para un objetivo determinado, o que un mismo sujeto se vea
dividido en sus distintos aspectos o roles, el que está comprometido con
el objetivo, y otros yoes que tienen intereses divergentes:
"it
can never be said that an individual has only one interest. Individuals
aren’t like that. Ordinarily, of course, the individual will be
officially active in connection with one set of interests, and there
will be some understanding and agreement that his other interests are
temporarily set aside although unscheduled appearance itself can be
oficially allowed for under certain circumstances (....). By acutely
awakening the subject’s ordinarily latent interests he, in effect,
becomes split in two, with one of these interest-serving persons forming
a coalition with the enemy". (37).
Otra
complicación interactiva de esta fragilidad o borrosidad del sujeto es
que estas debilidades pueden volverse un inconveniente para el propio
observador. Así por ejemplo, las confesiones obtenidas bajo tortura no
resultan informativamente fiables, y de hecho son desacreditadas en los
sistemas judiciales modernos. Y esta misma debilidad conocida puede ser
reciclada, reutilizada y utilizada por el sujeto como una baza en el
juego, de manera calculada (41). Nos cuenta Goffman historias
fascinantes de espionaje: de bandos que ocultan información a sus
propios miembros a los que saben vigilados, para así poder manipular
mejor al enemigo que así interpretará su ignorancia, o su fe en la
información amañada, como auténtica y no fingida. Espías, y agentes
dobles, y triples y cuádruples, cuyas maniobras son cada vez más
ambiguas y azarosas. (La película de Martin Scorsese Infiltrados (The Departed) ofrece buenos ejemplos de estos problemas y peripecias).
Y
va Goffman clasificando distintos tipos de limitaciones impuestas al
juego de la expresión: factores físicos, conocimiento especializado,
características de la naturaleza humana, y normas sociales. Por ejemplo,
ésta muy interiorizada, que nos indica que no hay que mentir y que se
asegura de que de hecho no lo hagamos:
"Thus,
many persons are willing to tell a bald lie, but few persons can manage
to do so without expressing in some way that they are not telling the
truth." (45)
Todos llevamos un polígrafo
incorporado. Pero ahí ya entra el juego entre las partes sobre si se
quiere interpretar realmente, o si se sabe hacerlo, o sobre si es
meramente suficiente para esa interacción en concreto una verbalización
de la verdad oficial, sea lo que sea lo que trasluzca de los mensajes
expresivos del sujeto. De esto hay mucho en política, donde se lanzan
mensajes de todo tipo a distintos niveles. Como señala Goffman, aun
habiendo reglas del juego, éstas pueden seguirse, o no seguirse, y eso
por una variedad de motivos, tanto buenos como malos.
En la sección sobre propiedades estratégicas del juego, Goffman diferencia entre los movimientos interactivos reales y los virtuales o tácitos.
Esto se debe al hecho de que, visto que la acción va a dar lugar a una
respuesta, esta respuesta se anticipa y modifica ya la acción antes de
que ésta se produzca (G. H. Mead)—podríamos decir que la acción humana
es inherentemente dialéctica, o dialógica, en este sentido. O, por
decirlo de otra manera, que como toda acción va a ser respondida, ya
viene ajustada a esa hipotética respuesta, ya la incorpora por
adelantado (y es a la vez una respuesta a esa respuesta, y quizá a la
reacción subsiguiente del interlocutor). Toda acción es ya interacción,
por lo mismo que toda palabra (como decía Bajtín) es diálogo implícito, y
viene ya modulada de antemano por las presuposiciones del interlocutor
(o más bien por lo que presuponemos que son sus presuposiciones).
"As
G. H. Mead argued, when an individual considers taking a course of
action, he is likely to hold off until he has imagined in his mind the
consequence of his action for others involved, their likely response to
this consequence, and the bearing of this response on his own designs.
He then modifies his action so that it now incorporates that which he
calculates will usefully modify the other’s generated response. In
effect, he adapts to the other’s reponse before it has been called for,
and adapts in such a way that it never does have to be made." (47).
Es
decir, que la realidad está interpenetrada de realidades posibles, de
ficción y de historias que no llegan a materializarse pero que rodean
como virtualidades y potencialidades lo que en efecto sucede—sin contar
con que están constantemente sometidas a reescritura. Incluye la
realidad todas esas irrealidades, es más, está conformada por ellas. La
interacción maquiavélica supone, pues, toda una narratividad implícita, o
una hermenéutica de la acción estratégica del sujeto. Respondemos por
anticipado a a una acción del contrario que no se ha producido, y que de
hecho no se producirá, precisamente debido a nuestra respuesta. Podría
parecer un mundo de acciones fantasmales, pero es el mundo en el que
vivimos la vie quotidienne, un mundo de cálculo, estrategia, y control de la expresión.
La realidad, sin embargo, se resiente, cómo no. Y nos entra una
paranoia de la autenticidad. Podemos dudar de si lo que se nos ofrece es
inocente y literal, o si es un fingimiento mal intencionado, o si es
una "inocencia" construida, un estudiado ajuste a las expectativas
destinado a facilitar la interacción. Observa Goffman que una coartada
demasiado perfecta, una representación demasiado buena, puede inducir
sospechas de ser lo contrario de verdadera. Y que tampoco son fiables en
cualquier caso sus versiones imperfectas—todo depende de la situación.
Hay criterios para distinguir la autenticidad, sí: por ejemplo, el
entramado irrepetible de detalles—pero nunca son válidos los mismos
criterios siempre y en todo lugar. Esto es como el arte de la guerra de Sun Tzu:
"It
might be thought that an observer who suspected the manipulation of
fugitive signs and substantive ones would have one recourse: he could
perceive that the world is real, its multitude of little events in real
connection with others, and that when a multitude of independent signs
tell the same story, this can be taken for the way things are. But this
belief about the meshing of events can be exploited too." (61).
Y
es que tratándose de un juego de a la vez identificación y competencia
con el contrario, se instala una relación perniciosa que impide la
estabilización del sentido:
"The
very fact that the observer finds himself looking to a particular bit
of evidence as an incorruptible check on what is or might be corrupted
is the very reason why he should be suspicious of this evidence; for the best evidence for him is also the best evidence for the subject to tamper with." (63)
Y
no hay solución buena: ni pensar que el adversario es más ciego, y que
ya estamos un paso por delante de él, ni pensar que es tan vivo como
nosotros, pues podemos utilizar estrategias hiperrefinadas que podrían
ser incluso contraproducentes al ser ignorados nuestros esfuerzos por un
adversario mucho menos hermeneuta y más directo que nosotros (fools rush in where angels fear to tread...). Y así nos instalamos en la paranoia hermenéutica, en terreno violentamente oscilante e incierto:
"The
consequence of this degeneration of assessment is well known. The point
is not that what seems to be the case comes to be questioned, but
rather that a demoralizing oscillation of interpretation can result: the
player will feel at one moment that he is being oversuspicious and that
he should take the other at face value or, at worst, as someone who
employs usual covers and, at the next, that a trap has been set for him.
At one moment he can feel that he has finally hit upon indicators that
can’t be faked, and the next moment he can feel that this is exactly how
the opponent wants him to accept these indications, and that they have
been fabricated for this purpose. (...) When the situation seems to be
exactly what it appears to be, the closest likely alternative is that
the situation has been completely faked; when fakery seems extremely
evident, the next most probable possibility is that nothing fake is
present" (69).
El juego de la interacción
lleva a que la mera posibilidad de ser observado por un vigilante
convierta al sujeto (ya) en vigilante él mismo, inaugurando el ciclo
maquiavélico de las apariencias circunstanciales y su construcción
cuidadosa. El mismo comportamiento "inocente" se vuelve, cuando hay
consciencia de ser vigilado, en una actuación teatral (no de otro modo
pasamos ante los controles policiales).

Así pues, la realidad tal como la experimentamos es activamente construida por anticipado—y adquiere así una naturaleza dramática, y narrativa—pues
contamos con que nuestra interpretación de nuestro papel será observada
y evaluada según un plan que prevemos lo mejor posible. El futuro se
construye por anticipado, y se prepara desde ahora (plantándola por
adelantado) la mejor salida a las alternativas que los demás nos puedan
presentar. Desde el momento en que el sujeto observado puede reciclar el
contexto y modelarlo por anticipado para que produzca el efecto
deseado, abriéndonos salidas alternativas, y haciendo lo posible por que
juege a nuestro favor, dentro de lo posible, la conjunción irrepetible
de circunstancias. Esta conjunción va creando espontáneamente nuevos
contextos que en parte pueden haber sido amañados por adelantado, y en
parte ofrecen material para futuras manipulaciones. Esta cuestión de la
preparación por adelantado del futuro me interesa especialmente por lo
que desvela sobre la naturaleza retroactiva del presente—la
interpenetración mucho mayor de lo que solemos creer entre presente,
pasado y futuro (o sea, la articulación del tiempo propiamente humano,
que es una construcción a la vez intensamente semiotizada, e
interactiva).
Pasa Goffman a estudiar situaciones interactivas
de tres sujetos: uno que prepara una situación para que un tercero
interprete en ella las acciones de un segundo—el ejemplo clásico es lo
que los americanos llaman framing,
el plantar pruebas incriminatorias contra alguien, pruebas del tipo
exacto que un tercero o una autoridad va a apreciar como irrefutables.
(De ahí al sentido más goffmaniano de framing
entendido como construcción interaccional de la realidad no hay sino un
paso). Otro caso de paranoias en tríos y en grupos se da en el caso de
los viejos amigos, cuando cada cual va sabiendo (y diciendo a unos sí y a
otros no) cosas de los demás que no deberían saberse, o revelarse. Esto
lleva a que sea un alivio librarse de estas relaciones, o a echar en
falta los tiempos iniciales donde todo el mundo tenía menos información
utilizable.
En fin, que nuestra identidad pública, como la de
los espías, siempre es una construcción parcialmente ficticia y frágil,
sujeta a revelaciones, desenmascaramientos, exposición de
contradicciones y de actitudes incompatibles. Es otro aspecto de lo que
Goffman llamaba "rostro" en su famoso ensayo "On Face-work". Le echamos
rostro, queramos o no. Y no sólo somos espías, sino que vivimos rodeados
de ellos:
"In
every social situation we can find a sense in which one participant
will be an observer with something to gain from assessing expressions,
and another will be a subject with something to gain from manipulating
this process" (81).
Al parecer Goffman era un
observador con algo que ganar, y como tal temido por sus colegas y
allegados—aun cuando únicamente estuviese reuniendo datos y ejemplos
para su teoría.