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miércoles, 7 de octubre de 2026

Retropost, 2006: Re-redactando la LOU

 

Re-redactando la LOU

Nos han colgado en la página web de la universidad un PDF comparando la redacción de la LOU anterior y posterior a la reforma. Sería interesantísimo escribir un largo post comparando las dos versiones, pero no me va a dar el cuerpo de sí.

Ya hay movidillas con la nueva ley; por ejemplo se iba a hacer una reconversión precipitada de profesorado no permantente a colaboradores (más estables) antes de que desapareciese esa figura, pero el Rector la ha aparcado en el último momento. Como que se iba a ver demasiado el plumero... La nueva ley también busca limitar más aún el "coladero" de profesores asociados. Y exige a las Universidades Privadas un 50% de Doctores, en vez de un 25%... o sea, que haya menos academias de formación profesional disfrazadas de universidades.

Es interesante la sustitución de las infaustas habilitaciones por acreditaciones (Art. 57). La madre del cordero es que las acreditaciones no son presenciales y sobre todo que no tienen número limitado de plazas (bueno, de pseudo-plazas).

Los cuerpos docentes de funcionarios quedan reducidos a dos: Profesores Titulares de Universidad y Catedráticos de Universidad, sin funciones diferentes (aparte de las de selección del propio cuerpo) excepto en que los catedráticos pueden aspirar a ser rectores. Y el sueldillo, claro; eso va implícito.

El caso es que al margen de estos dos cuerpos seguirá habiendo otros (y eso sin contar los cuerpos a extinguir..., ni los distintos cargos que ocupen, claro). Por el precio de dos, existen al menos estos cuerpos con funciones y capacidades diferenciadas:

- Catedráticos
- Profesores titulares acreditados para Catedrático
- Profesores titulares sin acreditar, pero con "plena capacidad docente e investigadora" (Art. 56) de verdad. Y además están los Doctores acreditados, no funcionarios, con más de ocho años de antigüedad, que pueden pedir la acreditación para Catedrático (Art. 60). (Vamos, que los doctores de la universidad privada se podrán presentar a catedráticos directamente). 
- Profesores titulares sin acreditar y sin "aptitud científica y docente" reconocida (medida actualmente en sexenios, mientras no se alteren los Reales Decretos de postgrado). Estos quizá no puedan ni dirigir tesis doctorales, es decir, en realidad no tienen la "plena capacidad docente e investigadora" que supuestamente les concede el Art. 56. Y en mi departamento, si no tienen un proyecto de investigación en curso, tampoco la tendrán por muchos sexenios que tengan. (Es la norma que nos han vendido nuestros catedráticos, y que yo he recurrido). Veremos lo que dura esta norma, y veremos lo que duran los actuales Reales Decretos de Grado y Postgrado...

De momento, con el sexenio y la acreditación, ya estamos lo bastante entretenidos como para no dar mucha guerra con la carrera docente. Peleando por zanahorias. Por cierto, que el sexenio se ha evaporado en esta ley como criterio (yo firmé un manifiesto contra el uso de los sexenios como criterio para dividir pseudo-cuerpos dentro de los cuerpos universitarios). Pero sigue actuando el sexenio como una titulación suplementaria en las prácticas internas de selección de la universidad, y a través de su presencia fantasmal en los Reales Decretos.

Hay otros cambios graciosos, como el referente al "pelo de investigación" del antiguo artículo 52 en este PDF. Menos mal que han cambiado la redacción (¡que por suerte no era la original de la LOU!).

Desaparece lo que decía la LOU de que el Rector decidirá sobre la situación administrativa y régimen disciplinario de los funcionarios. Más cosas... No me gusta nada el artículo 35 bis: que las Universidades deberán solicitar autorización a la Comunidad Autónoma para la implantación de sus enseñanzas. Me parece justificable hasta cierto punto en el caso de las públicas, aunque de hecho no: debería ser la Universidad el órgano de la Comunidad Autónoma encargado de determinar qué enseñanzas habrían de implantarse. Financiarse con fondos de la Comunidad... eso ya es otra cosa. En todo caso, en el caso de las Universidades privadas, no veo por qué han de pedir autorización para implantar tal o cual carrera, si lo hacen de acuerdo con las garantías establecidas por la ley y están revisados los estudios por el Consejo de Coordinación Universitaria. También sigue sin quedarme clara la diferencia entre estudios propios y estudios oficiales. Si un "estudio propio" se ajusta a las normativas oficiales de titulaciones, ¿podrá inscribirse en el catálogo de títulos oficiales aun cuando no sea financiado por la Comunidad Autónoma? Aquí no se ve por qué no.

Y en fin, que las cosas van a cambiar mucho. Pero para mí, más que nada, porque aparte de todo esto, a final de curso nos derriban el edificio donde tenemos los despachos y nos mandan durante tres o cinco años a ni se sabe dónde, a alguna sala común para cuarenta personas nos han dicho. ("¡Menuda catarsis!", decía ayer un colega cuando nos lo contaban en la reunión). Esto sí que va a ser un antes y un después. Se me van a quitar las ganas de pedir la acreditación, si es que las tenía.


2 comentarios

JoseAngel -

Y otra novedad: se garantiza el derecho a acabar los estudios comenzados bajo el viejo sistema únicamente hasta el 2014.

JoseAngel -

Vaya, ya se ha caído por el camino el requisito de un 50% de doctores... antes de que llegue al Parlamento la cosa.

martes, 6 de octubre de 2026

Retropost, 2006: Más calidad-precio

 

Más calidad-precio

Precios de los estudios de Filología Inglesa en las distintas universidades españolas, cortesía de la Guía de Universidades de Consumer-Eroski. Van desde los 450 euros para el primer curso en las universidades de las Canarias, hasta los 9.333 euros por el primercurso en una (doble) titulación de Filología Inglesa y Turismo de la Universidad Antonio de Nebrija. Toma ya. Más les valdrá que aprendan veinte veces más que en Canarias, que si no... (Aunque me sospecho que la differentia specifica estará en salir ya colocado o no, o sea no tanto en el saber adquirido sino en el savoir faire).

Y hay muchísimos datos interesantes comparativos en la sección "Qué universidad es mejor en...?" - en presupuesto, en número de alumnos, proporción de doctores, tesis leídas, proyectos, etc. La mía, pues por en medio, o más hacia arriba en unas cosas que en otras. Así pues, una página muy interesante para los universitarios, y a la que llego vía Reflexiones e Irreflexiones.

sábado, 3 de octubre de 2026

Retropost, 2006: Los profesores sobramos en la Universidad

 

Los profesores sobramos en la Universidad

Es el nuevo discurso sobre la universidad, propiciado por las autoridades académicas y aliñado con salsa boloñesa. Los profesores estamos de más. Somos un problema, un obstáculo para la reforma necesaria de la universidad, en realidad una cosa del pasado. La universidad con profesores es un modelo en última instancia medieval, llevado al ridículo en la época de la universidad masificada de la segunda mitad del siglo XX. Ahora, con la privada, ya hay más competencia entre las universidades, el aula está más tenue, y los alumnos ya no son la peste que eran cuando yo estudiaba, antes son un bien preciado a adquirir y atraer, una fuente de ingresos, clientes. El profesor en cambio sólo produce gasto; aquí hace falta una reconversión industrial. Antes se creía que el profesor tenía una función: hoy se sabe que es inútil. La universidad debe ser más interesante, más participativa, con alumnos activos que se procuran a sí mismos el conocimiento. El énfasis, nos dicen, ya no está en la enseñanza, en realidad no hay que "enseñar": es prepotente, y antipedagógico eso de enseñar. Deben ser los alumnos los que se autoeduquen en una moderna universidad con medios interactivos a su alcance, en centros de autoaprendizaje. ¿Podría pensarse que el profesor, si bien sobra como docente, es necesario como evaluador? Pues no, tampoco; el profesor es la causa del fracaso escolar, primero por sus métodos repulsivos, y segundo por el planteamiento erróneo de toda la cuestión. No se trata de poner cortapisas al proceso de autoeducación, sino estimularlo y valorarlo en lo que tiene de positivo. Luego el mercado de trabajo se encargará del examen final. No es labor del profesor anticiparse al mercado: más bien debería cuidar de subir las tasas de éxito académico, y hacer que su empresa, la Universidad, presente un balance positivo. No es que haya que imponerle un porcentaje determinado de aprobados, por decreto; en realidad todo suspenso es malo, y el espíritu a inculcar es más bien un cambio espontáneo de actitud, una autocrítica, un sentir con los tiempos que lleve al docente a entrar en sintonía con la nueva manera de hacer las cosas, y facilite al alumno el éxito académico que todos deseamos, el alumno por supuesto, pero quizá aún más las autoridades que hacen estadísticas. En realidad, para ser sinceros, el profesor no es un profesor. Será un experto en su materia, si quieren, pero... ¿profesor? Ja. Para eso le haría falta mucha más pedagogía; en realidad sólo los expertos en pedagogía deberían llamarse propiamente profesores. Los demás, al ICE. Les hace falta rellenar unos cuantos impresos previos al curso (y posteriores también) con planificación, objetivos, diseño curricular—pronto estarán informatizados, y el ordenador no dejará pasar ciertas cosas. La clave está en diseñar, y luego dejar que todo funcione solo, que autoaprendan los estudiantes con las actividades y el trabajo en grupo. En grupo, sí, porque la calificación individual es una herencia del pasado. Es mucho mejor valorar a la clase en su conjunto, ya se sabe que el trabajo en equipo es formativo y potencia la sinergia. Mejor que evaluar a los alumnos, de hecho, el profesor debería someterse a una autocrítica, valorarse a sí mismo, autoevaluarse, hacer informes sobre la adecuación de su propio diseño curricular, en función del éxito académico de sus alumnos. Aún más adecuado es que los alumnos evalúen al profesor; esa sí es una evaluación pertinente y que hay que potenciar. Mejor si contribuye a moderar un poquito los sueldos, con complementos de docencia que pueden utilizarse también estadísticamente como indicadores de la modernización de nuestra universidad. ¿Que se obtienen muchos complementos? Modernos que somos. ¿Que no? Eso que nos ahorramos. Mal invertido en todo caso está el dinero que se dedique a preservar una figura medieval, decimonónica, desagradable, autoritaria. ¿Quién quiere oír una lección magistral? Yo desde luego, no. Lo mejor sería diseñar adecuadamente unos sistemas de autoaprendizaje, o importarlos de los americanos, que ya tienen todo esto hecho, y que todo funcionase luego por sí mismo, únicamente con personal de administración y servicios, técnicos para revisar los cuelgues del sistema, o todo lo más unos animadores culturales, unos psicólogos de grupo, que hiciesen las pocas clases, digo clases, reuniones de trabajo con los alumnos, amenas y provechosas para todos. Y titularlos a todos en el período de tiempo establecido. Después de todo, ¿qué mayor estafa puede haber, en una empresa-universidad, que cobrarle a un cliente por un servicio que no se le presta, un producto-diploma que no se le entrega? Deberían devolverle el dinero, en ese caso. La Ministra ya nos anuncia que las Universidades serán financiadas en función de sus resultados académicos (inmediatos, se entiende). Las que produzcan fracaso serán lentamente estranguladas. A buen entendedor. En realidad, los estudios universitarios no tienen por qué ser difíciles, está al alcance de cualquiera ser un médico, arquitecto o filólogo. Si no se le ponen obstáculos, claro; si se introducen las reformas adecuadas en la metodología docente, y si se logra que capten el mensaje los profesores, esos anticuados personajes de dura mollera que para desgracia de la universidad aún siguen siendo muy influyentes en ella. Arrebatar la universidad a los profesores, y luego, en la medida de lo posible, expulsarlos de ella: he ahí un objetivo loable para administradores, pedagogos, rectores y ministros.




2 comentarios

JoseAngel -

Je, por lo menos que se vea que me suena la melodía...

José Luis -

No ha quedado ni un títere con cabeza, pero tienes más razón que un santo.

martes, 29 de septiembre de 2026

Retropost, 2006: Narración, interacción e interpretación

 

Narración, interacción e interpretación

Me han publicado en el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza (—Opiniones vedadas al vulgo, y sólo visibles para autorizados ojos universitarios) el artículo de ayer sobre la Investigación en grupo (o tribu). Buscando ayer por el despacho el papel ése donde me decía la DGA que no investigaba con suficientes aragoneses, me apareció también mi colección de otros informes negativos. Que tengo unos cuantos, pues nunca se me ha concedido un proyecto de investigación si no era en un equipo dirigido por un catedrático. (Puede que sea casualidad, pero es mi experiencia con estos proyectos: tened y se os dará, como decía Cristo).

Bien, pues qué lástima no haber tenido el blog hace tres años para publicar el informe negativo de mi último proyecto rechazado. En fin, aunque con retraso, como ahora lo encuentro, ahí va. Lo presenté a la convocatoria del Ministerio dos años consecutivos, uno con equipo y otro sin, pero ni con con ni con sin. Ante eso, cabrían, supongo, dos opciones:
- una, seguir presentando el mismo proyecto, con las pequeñas modificaciones a que pudiera haber lugar, ad infinitum, o hasta el caso (improbable) de que me lo concedieran. Qué pesado este señor, ¿no? siempre con lo mismo, hala, dile otra vez que no, que ya lleva cinco informes negativos.
- otra, abandonar esa línea de investigación y dedicarme a algo que (según el olfato del momento) el Ministerio pueda querer financiar.
Pues ni una ni otra. Lo que hago es, mientras no perciba cambios sustanciales en el panorama, pasar de rellenar impresos... y dedicarme a investigar con los medios de a bordo y sin reconocimiento oficial. Que tiene gracia, porque menos que la ridícula cantidad que les pedía como ayuda para libros y un par de viajes, me interesaba por supuesto el simple hecho del reconocimiento del proyecto como tal, por el acoso administrativo que representa en mi departamento ser un hombre de-proyectado (como diría nuestro antiguo colega Benno Hübner). A la DGA de hecho no le pedí otra cosa que el reconocimiento de la existencia, sin aflojar un duro, y ni eso dio. 

Pues oigan, ¿saben? Que paso. Que con estos planteamientos, que rellene más impresos de solicitud de proyectos su tía. Yo tengo otras cosas más interesantes en las que perder el escaso tiempo de vida que me queda. Y si la Universidad estima oportuno contratarme como funcionario para docencia e investigación, pero luego hay que rogarle por favor que implante docencia para que yo pueda darla, y que se digne reconocer la existencia de la investigación que produzco... pues ella sabrá, quien paga manda. Es que ésa es otra, ahora de repente nos ha cambiado el panorama súbitamente, y resulta que somos nosotros los que tenemos que justificar en términos de rentabilidad el trabajo en nuestras disciplinas académicas, y rogar que no se supriman las titulaciones que tenemos contratos vitalicios para impartir... y que nos den cuatro duros para realizar la labor que nos han contratado para realizar. O al menos que aunque no den ni un duro, se molesten en reconocer que en efecto la estamos realizando. Pues ni por esas, no nos vayamos a crecer y a presumir de que somos gente con proyectos, oye.

Bueno, a lo que iba. Ésta es la copia cuasi-facsímil del informe negativo que me dieron cuando pedí al Ministerio una ayuda (o reconocimiento) para el proyecto "Narración, Interacción e Interpretación", solo y a las bravas, cosa en modo alguno descartada por las bases de la convocatoria:

PROGRAMA NACIONAL DE PROMOCION GENERAL DEL CONOCIMIENTO
AREA DE CIENCIAS SOCIALES


REFERENCIA: BFF2002-00268
INVESTIGADOR PRINCIPAL: JOSE ANGEL GARCIA LANDA

ORGANISMO: UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

TITULO: NARRACIÓN, INTERACCIÓN E INTERPRETACIÓN

OBSERVACIONES:

EN REALIDAD EL EQUIPO NO EXISTE, PUES ESTÁ COMPUESTO POR UN ÚNICO INVESTIGADOR, QUE TIENE SIN DUDA UNA IMPORTANTE EXPERIENCIA INVESTIGADORA, EXTENSA Y DE ALTA CALIDAD A NIVEL INTERNACIONAL (COMO PONE DE MANIFIESTO SU EXCELENTE CURRÍCULO), EN ESPECIAL EN EL CAMPO DE LA NARRATOLOGÍA, QUE ES EL OBJETO DEL PROYECTO QUE PRESENTA. EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL PROYECTO ES DE TIPO METODOLÓGICO, CONSISTENTE EN FUSIONAR DIVERSOS MODELOS DE ACERCAMIENTO AL HECHO NARRATIVO, TANTO DE TIPO ESTRUCTURAL PROPIO DE LA NARRATOLOGÍA LITERARIA MÁS CLÁSICA COMO DE ENFOQUE LINGÜÍSTICO. COMO TAL OBJETIVO ES SIN DUDA MUY INTERESANTE Y MUY AMBICIOSO PUES PRETENDE INTEGRAR DISCIPLINAS DIVERSAS DE LA CIENCIA DE LA LITERATURA Y DE LA LINGÜÍSTICA. SIN EMBARGO SE TRATA DE DISCIPLINAS VASTAS Y COMPLEJAS, SOBRE LAS QUE ES DIFÍCIL QUE UN SOLO INVESTIGADOR PUEDA MANTENERSE AL DÍA. EN RESUMEN, SI BIEN CABE DUDAR DE LA SINGULAR CAPACIDAD DE TRABAJO Y DE LA CALIDAD DEL MISMO QUE HA DEMOSTRADO EL SOLICITANTE, DEBIDO A LAS CARACTERISTICAS Y OBJETIVOS PROPIOS DE LA PROPUESTA (VÉASE APARTADO B) ES DIFÍCIL CREER EN LA VIABILIDAD DE ESTE PROYECTO.

Bueno, pues sin proyecto que me quedé, yo y la Ciencia, porque claro, aunque he seguido trabajando en esa línea, al no tener compromisos que cumplir también me he dedicado a otras cosas, por ejemplo a los blogs. Y he seguido colaborando con mis colegas de París y Hamburgo etc., pero sin poder aportar un duro a la colaboración. Es curioso eso de "en realidad el equipo no existe" después de invitar en la convocatoria a equipos o investigadores individuales. Claro que como el impreso (cortado por el patrón de las ciencias experimentales) decía "equipos", pues equipo que te casco, y si el equipo es de uno, pues ya veremos si se lo pasamos o no. También contiene el informe un lapsus gracioso , ése de "si bien cabe dudar de la singular capacidad de trabajo" etc., por "no cabe dudar". Ya se le iba la mano a quien lo hizo hacia la negativa que iba a dar. En suma, que soy muy bueno, y el proyecto es muy interesante, pero que no lo sabré hacer porque al informante le parecen muy difíciles estas cosas y demasiado estudiar, —y que no me financien. Que nadie sabe a la vez de lingüística, literatura y filosofía (¡pero si el proyecto era para desarrollar eso precisamente!). Claro que al año siguiente, en colaboración con más gente de lingüística, literatura y filosofía, tampoco lo dieron, con razonamientos parecidos. Por entonces (y supongo que por ahora) la política de la comisión de proyectos era dar mucho dinero a muy poca gente (incluidos miembros de la propia comisión), en lugar de tender a repartirlo entre los investigadores solicitantes. Y, en fin, por mí que les den bola, a mí ya me la han dado.

Para sacar del baúl de los recuerdos los fines y planteamientos del proyecto, esto era un trozo del principio:

Narración, interacción e interpretación

Este proyecto pretende desarrollar el marco conceptual de la teoría narrativa, buscando un paradigma teórico más integrador, que ayude a potenciar la capacidad analítica de las teorías narrativas actuales y su capacidad interpretativa en el análisis de textos culturales concretos.

Esto se logrará, básicamente, mediante un estudio interdisciplinar que integre los logros analíticos de diversas disciplinas y metodologías. En esencia el proyecto hará confluir tres líneas de trabajo sobre la narración, una de ellas específicamente limitada a este estudio (la narratología de tradición estructural) y otras dos que han contribuido ocasionalmente a la reflexión sobre la naturaleza y funciones de la narración (teorías pragmalingüística y hermenéutica). Estas disciplinas ofrecen perspectivas prometedoras de enriquecimiento mutuo, tanto en sus coincidencias parciales como en la complementariedad de perspectivas que ofrecen sus planteamientos diversos. Sin embargo, se han ignorado mutuamente en gran medida (si exceptuamos la síntesis de las dos primeras propuesta por Paul Ricoeur en Tiempo y Relato), por pertenecer a contextos disciplinares y a tradiciones académicas diferentes. Nuestro trabajo de investigación efectuado hasta el presente, sin embargo, nos ha situado en el punto en que parece oportuno y factible intentar una síntesis metodológica más amplia.

Esperamos obtener de la confluencia de estas tres corrientes de pensamiento un enriquecimiento de nuestra comprensión de los fenómenos narrativos, tanto en el sentido de una más adecuada conceptualización teórica (y un mayor diálogo interdisciplinar) como en su poder explicativo concreto para el análisis de textos narrativos pertenecientes a diversos géneros y autores del área anglosajona en particular. El objetivo es la elaboración de publicaciones académicas que contribuyan a difundir esta línea de análisis textual y discursivo, y demuestren la viabilidad de la misma como un marco crítico-teórico que permite un estudio más integral y profundo de los fenómenos comunicativos, en especial de la narración.

Antecedentes y estado actual de los conocimientos

El trabajo a realizar, según se ha expuesto, consistirá en fomentar la confluencia de las siguientes líneas teóricas:

1) La narratología literaria, desarrollada originalmente en la tradición formalista y estructuralista de las escuelas alemana, francesa y eslava (K. Friedemann, F. Stanzel, R. Barthes, G. Genette, M. Bal, B. Uspenski, L. Dolezel) pero que también cuenta con importantes exponentes clásicos en el mundo anglosajón (W. Booth, S. Chatman), especialmente en lo que se refiere a la fase de reelaboración y crítica post-estructuralista (J. Culler, A. Gibson). Nuestras aportaciones en esta disciplina en concreto ya tienen reconocimiento a nivel internacional, como se echa de ver en la presencia de J. A. García Landa junto a figuras como M. Bal o L. Dolezel en el grupo de asesores internacionales del Forschergruppe Narratologie de la Universidad de Hamburgo. Pueden verse por ejemplo las páginas de Internet http://www.narratology.net o http://www.narrport.uni-hamburg.de/ en las que se informa sobre los proyectos en curso de dicho grupo investigador.

2) La teoría de la interacción comunicativa. Hay elementos relativos a la interacción comunicativa tanto en narratología (que estudia por ejemplo la interacción entre autor implícito, narrador, narratario y lector implícito) como en la teoría hermenéutica (pues de hecho ya se encuentran en la hermenéutica de Schleiermacher muchos principios de pragmática lingüística que luego serían “descubiertos” en una tradición distinta, por ejemplo con los nombres de procedimientos de comprensión “top-down” y “bottom-up” utilizados por lingüistas del discurso como van Dijk y Kinsch). Pero nos referimos en este punto más específicamente a los desarrollos de la pragmalingüística anglosajona, en particular durante las últimas décadas del siglo XX. A este respecto hay que referirse obligadamente a teoría de los actos de habla desarrollada por Austin en How to Do Things with Words y seguidamente por Searle en Speech Acts y Expression and Meaning. Estas obras pusieron los cimientos teóricos para estudios más específicos de pragmática literaria, como el reciente Literature as Communication de Roger Sell (2000) o el volumen de J. A. García Landa Acción, Relato, Discurso (1998). Otros desarrollos de la teoría de la interacción lingüística, como la teoría de la cortesía desarrollada por Brown y Levinson en Politeness o por Leech en Principles of Pragmatics son todavía una fuente potencial sin explotar de conceptos que pueden desarrollarse y aplicarse en un marco diferente, literario o narratológico. Lo mismo puede decirse acerca de la teoría interaccional basada en el análisis de rituales situacionales que desarrolla Goffman en Frame Analysis o Forms of Talk. La teoría de la relevancia (el libro de Sperber y Wilson Relevance: Communication and Cognition es un punto de referencia central aquí) está dando numerosos frutos en traductología o análisis conversacional, pero todavía no se han extraído sus consecuencias para la teoría narratológica ni la interpretación crítica literaria. Los volúmenes The Intertextual Dimension of Discourse y The Pragmatics of Understanding and Misunderstanding, editados por la Dra. Beatriz Penas, y a los que también contribuyeron J. A. García Landa y Carmen López, son una muestra significativa de la colaboración previa de los miembros del equipo en el estudio de la interfaz entre pragmática y teoría de la interpretación.

3) La hermenéutica filológica, en particular a partir de Schleiermacher, propone la noción del círculo hermenéutico como vía de estudio de una multiplicidad de fenómenos comunicativos. El círculo hermenéutico puede aplicarse de muy diferentes maneras y a distintos procesos. Por ejemplo, al proceso de lectura y comprensión de una frase: el todo se deduce a partir de las partes o palabras pero el sentido y sintaxis de éstas se interpretan en relación a un todo anticipado, en un proceso continuo de reelaboración interpretativa. La teoría de la relectura, expuesta por el libro de Galef Second Thoughts: A Focus on Rereading supone un desarrollo de estas nociones para enlazar con teorías interpretativas postestructuralistas y con la filosofía de la repetición. Una vez más, la interfaz potencial con la narratología queda por desarrollar. Exploraremos, en concreto, las implicaciones narratológicas de esta circularidad hermenéutica, y, recíprocamente, los aspectos narrativos del proceso hermenéutico. Otros autores cuya obra resultará imprescindible a este respecto son M. M. Bajtín, W. Iser, P. Ricœur y G. S. Morson. Quedan por explorar también desde la óptica de la pragmática comunicativa los protocolos de la narración, una perspectiva apuntada en los trabajos de Couturier pero que promete desarrollos ulteriores, describiendo la manera en que los estilos narrativos desarrollan mediante formas específicamente literarias un proceso equivalente a lo que Goffman ha llamado “interacción dialéctica” en el análisis de la conversación. La Dra. López Sáenz en particular aporta a nuestro equipo una amplia experiencia en el estudio de la tradición de la hermenéutica en filosofía, y J. A. García Landa cuenta asimismo con una amplia trayectoria en el estudio y docencia de la teoría de la interpretación en su vertiente filológica.

El proyecto “Narración, interacción e interpretación” propone pues la convergencia de estas tres disciplinas, cada una aludida por una de las palabras del título, según recalcamos:

a) la narratología de origen predominantemente literario (Barthes, Genette, Bal, Booth, Culler, etc.) aunque se tendrán en cuenta las aportaciones realizadas por teorizadores de la autobiografía (por ej. Mark Freeman) o de la historia (Hayden White).

b) La pragmalingüistica: teoría de los actos de habla (Austin, Seale) que en el libro de Acción, Relato, Discurso (Salamanca, 1998) reformulamos como teoría de los actos discursivos; modelos de análisis del discurso (Bajtín, Cicourel, Schegloff, Tannen, etc.). y teoría de la cortesía (Goffman, Brown y Levinson, Leech).

c) La hermenéutica, entroncando de nuevo con el análisis del círculo hermenéutico de Schleiermacher, que tanto recuerda desarrollos recientes de la lingüística, y desarrollando los brillantes análisis de Bernstein en Foregone Conclusions o de Gary Saul Morson en Narrative and Freedom. (A título de ejemplo sobre la necesidad de una convergencia, véase que estos libros no ofrecen barruntos de una posible convergencia con la pragmalingüística, y apenas mencionan en alguna ocasión la narratología de modo superficial).

Nuestra tesis es que estas tres tres disciplinas, o sus manifestaciones en tanto que subdisciplinas dentro del marco de la Filología, saldrán reforzadas mutuamente de un análisis que señale sus puntos de contacto, los límites de su convergencia, y ofrezca ejemplos de las modalidades prácticas de aplicación de la metodología desarrollada a partir de ellas. A su vez, esta metodología no tendrá consecuencias únicamente en el ámbito de reflexión teórica que acabamos de señalar. Cada una de estas disciplinas es especialmente relevante por su aplicabilidad al análisis práctico de los más diversos fenómenos culturales, empezando por la literatura y otras formas narrativas, pero con consecuencias prácticas para el análisis conversacional, la práctica de la historia y la autobiografía, la estética y teoría del arte, la teoría de la cultura, la divulgación científica o la reflexión filosófica. Piénsese, a título de ejemplo, en los puntos de contacto que ofrecen las siguientes teorías y manifestaciones culturales que citamos a continuación en tanto que fenómenos narrativo/retrospectivos:

Ejemplo 1: Giambattista Vico, en su teoría evolutiva de la cultura humana, denuncia lo que él denomina la “falacia de los estudiosos”, que consiste en intentar descubrir los conceptos y nociones desarrollados en la actualidad como si estuviesen ya plenamente formados en las prefiguraciones imperfectas que más tarde darían lugar a ellos. Es el caso, por ejemplo, de los intérpretes homéricos, que descubrían oculto en el poeta griego todo un sistema de disciplinas académicas; es un problema al que no son ajenos los intérpretes actuales (por ejemplo, nosotros mismos, según el uso que hagamos de Vico en una teoría de la interpretación desarrollada a posteriori).

Ejemplo 2: El concepto de retrospección permite interpretar muchos fenómenos “naturales” como efectos de perspectiva narrativa. Por ejemplo, este razonamiento sirve de base a la crítica que hace S. J. Gould (por ej. en The Structure of Evolutionary Theory, 2002) a las teorías antropocéntricas de la evolución, que presentan como una culminación en el hombre lo que es un proceso histórico-biológico mucho más complejo. En el campo de la filosofía, podríamos pensar en un caso de perspectivismo como el que presenta Nietzsche en La voluntad de poder, criticando el concepto de causalidad. Nietzsche veía las explicaciones causales como una estructura narrativa: a saber, el “efecto” es el que “causa” la causa en tanto que fenómeno cognoscitivo, al lanzarnos a la búsqueda de causas y a establecer conexiones entre fenómenos que antes no se percibían como causalmente interconectados.

Ejemplo 3: La noción del círculo hermenéutico desarrollada por Schleiermacher y otros condujo a una mayor consciencia del papel que desempeña la retrospección en los procesos de comprensión. El círculo hermenéutico es más bien una espiral que se expande temporalmente, englobando cada vez mayor número de fenómenos culturales y haciendo que surja mayor significación de la interacción entre las partes englobadas en un argumento, adquiriendo las primeras un nuevo sentido a la luz de las que les siguen. Tal es el fenómeno interactivo que se produce, por ejemplo, a lo largo del proceso de lectura de los ejemplos que estamos presentando, si el lector compara sus puntos comunes y extrae un argumento general de ellos.

Ofrecemos estos ejemplos precisamente por no pertenecer estrictamente al campo de la narratología literaria, ni de la pragmalingüística, pues creemos que en ellos se echa de ver que una perspectiva que desarrolle un estudio de los conceptos de narración e interacción puede hallar una vía para la interpretación de una multiplicidad de fenómenos culturales en los que están implicadas estructuraciones narrativas y procedimientos interactivos.

Estos objetivos no son “nuevos” en el sentido de que suponen una reinterpretación y una reelaboración de cuestiones que han ofrecido tradicionalmente gran interés para las disciplinas humanísticas. Sí son nuevos en el sentido de que esa reelaboración y revitalización de las disciplinas y conceptos que pueda surgir del diálogo metodológico es siempre la que ofrece vías nuevas de acceso a fenómenos culturales de relevancia crucial-- en el sentido de que la cultura no consiste sólo en recibir la herencia del pasado, sino en reelaborarla y asimilarla a los nuevos contextos. En el contexto humanístico de hoy en día, el diálogo entre pragmalingüística, hermenéutica y narratología es imprescindible.

2 comentarios

JoseAngel -

Saludos, Raúl, y gracias por tu j....mente buena opinión. A ver si a base de soltar vapor se me disipa un poco la sabiduría, que me aprieta la cabeza por dentro.

Raúl Tristán -

¡Eres la h...! Con disculpa "narratológica" ¡Qué cúmulo de sabiduria desperdiciada sin un Proyecto aprobado!
Saludos

lunes, 28 de septiembre de 2026

Retropost, 2006: Investigación en grupo (o tribu)

 

Investigación en grupo (o tribu)

Me quedo pasmado leyendo una resolución tomada este verano por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Zaragoza, sobre el reconocimiento de grupos de investigación. Según los Estatutos de la Universidad, ésta "podrá reconocer grupos de investigación a petición de los interesados, de acuerdo con los criterios elaborados por la Comisión de Investigación y aprobados por el Consejo de Gobierno". Bien, pues estos órganos se despacharon bien pronto su tarea veraniega, porque el Consejo de Gobierno aprobó por unanimidad "reconocer como grupos de investigación de la Universidad de Zaragoza a los grupos de investigación reconocidos por el Gobierno de Aragón en los que participen miembros de la comunidad universitaria" (Acuerdo de 6 de julio de 2006. BOUZ 08-06).

Entiéndase bien: sólo se reconoce a éstos, los reconocidos por el Gobierno de Aragón, y a ninguno más.

Aquí está la lista de grupos resultante.

Bien, o sea que la Universidad de Zaragoza, centro crucial de la investigación en Aragón, no tiene criterios propios para determinar grupos de investigación, y se remite a los del gobierno. Vale, esto puede tener su lógica, reconocer a los que reconoce el gobierno que la financia, pero... ¿no tener criterio propio suplementario? ¿No es excesiva supeditación de la investigación universitaria a los criterios gubernamentales? ¿No existe un pequeño espacio en el que los fines investigadores de la Universidad se desligan de los del gobierno? Aunque sólo sea por eso de la autonomía universitaria. Bueno, pues no. Pero claro, podríamos pensar que se está evitando trabajo inútil, repetición, papeleo. Si los criterios del gobierno son buenos, y universitarios, y por qué no habrían de serlo, no es preciso que la Universidad repita el trabajo. Buena sintonía, etc. OK.

Peeeroo.... Resulta que a mí los criterios del gobierno no me parecen buenos. Será por mi experiencia personal quizá. En 2003 recibí esta respuesta cuando, ateniéndome a una convocatoria del Gobierno de Aragón para el reconocimiento de grupos de investigación (esos que ahora hace suyos la Universidad), solicité con otros profesores, siendo yo el investigador principal, el reconocimiento de un grupo "emergente" según la clasificación que hacían. (Traducción: emergente quiere decir que se dan por enterados de que existes, pero no te dan ninguna ayuda financiera). Se nos negó el reconocimiento, o sea, la existencia a coste cero para el gobierno, por criterios que no pueden calificarse sino como cerriles, ignorantes... y casi como una parodia malintencionada del momento político que vivimos en España. Cito literalmente el texto de la respuesta a la solicitud:

"Mediante Orden de 8 de Octubre de 2002, del Departamento de Educación y Ciencia, se convocaron las ayudas [JE!] destinadas a Unidades Operativas de Investigación de la Comunidad Autónoma de Aragón. En desarrollo de la citada Orden, la Comisión de evaluación de expertos, reunida en Zaragoza durante los días 14 y 15 de noviembre, realizó el primer reconocimiento tentativo.

A la vista de los resultados de dicha evaluación, y de conformidad con lo establecido en las bases de la convocatoria, le comunico lo siguiente:
Primero.- Denegar la adscripción de su grupo a la tipología EMERGENTE. De acuerdo con las mencionadas bases, la presente convocatoria está dirigida a unidades grupos de investigación de la Comunidad Autónoma de Aragón. En su caso, dos de los miembros propuestos pertenecen a la UNED y la U. de Navarra, respectivamente, y no pueden ser considerados como investigadores del grupo. Debido a ello su grupo no puede ser reconocido como emergente al no alcanzar el mínimo de 4 miembros establecido. En su caso, dos de los miembros propuestos son estudiantes de últimos cursos que no pueden ser considerados como investigadores

lo que pongo en su conocimiento a los efectos de comunicación de la resolución de la citada convocatoria, teniendo un plazo de 7 días para, en us caso, efectuar las alegaciones que estime oportunas.

Atentamente,
El Director General de Enseñanza Superior,
Manuel López Pérez
([Sello:] Gobierno de Aragón, Departamento de Educación y Ciencia, 17 MAR. 2003, SALIDA nº 49597)"

He de reconocer que no presenté alegaciones (con lo cual igual hasta se presupone que estoy de acuerdo con la resolución). Acababan de suspenderme una manipulada oposición de cátedras y estaba hasta las cejas escribiendo recursos y alegaciones a "eso" (—escritos que quedaron todos sin respuesta por parte del rector Pétriz: silencio administrativo, que todo lo cura; buena solución a alegaciones, recursos, y denuncias).

El criterio, es, como digo, cerril y tribal. No se reconoce a un equipo de investigación como tal porque de los cinco investigadores dos son de centros de otras comunidades autónomas. Suponiendo que la UNED sea de otra comunidad, claro, detalle en el que sin duda no cayó el Director pero que tiene su chiste. En cuanto a lo de "estudiantes"... por supuesto los investigadores a que se alude eran licenciados y profesores de Universidad. No funcionarios, es cierto, y estaban a punto de leer la tesis doctoral, cosa que pronto hicieron con la máxima calificación—pero naturalmente tenían sus publicaciones y su línea de investigación, y por otra parte la convocatoria no decía nada de eso. Lo de "estudiantes de últimos cursos" es sencillamente una falsedad. Simplemente, quien hiciese este informe pasó a presuponer que sólo los Doctores tienen suficiencia investigadora, cosa que es falsa no sólo en términos reales sino también en el mundo especial de los términos administrativos.

Aquí hay una convocatoria más reciente en la que se aprecia la misma nebulosidad en cuanto al origen/adscripción territorial de los investigadores aceptables como tales: nos dice que "Son beneficiarios de esta convocatoria todos los investigadores que realicen su labor en los centros de investigación radicados en la Comunidad Autónoma de Aragón, adecuadamente agrupados".

O sea, que hay que agruparse con ARAGONESES. Un críterio político-autonómico-cerruzo donde los haya, un criterio de cachirulo a rosca y hago un corralillo. Comprensible, quizá, en el horizonte de unos políticos locales que tienen que venderse a sí mismos como aragoneses y promotores de lo aragonés por encima de todo lo demás. Pero esa idea de LOCALidad está reñida de entrada con la idea de UNIVERSidad. Y sin embargo la "Universidad" hace suyos estos criterios que supeditan a la política local la libertad política y administrativa necesaria para la investigación de calidad. De calidad real, no de calidad certificada por los políticos y sus chupatintas. Pero si los investigadores les dicen a los políticos y los chupatintas que les pongan ellos el criterio, porque los propios investigadores no lo tienen... apaga y vámonos.

Team workPor otra parte, se viene dando a los grupos de investigación una importancia desmedida. Con esto me refiero a la investigación en lo que ahora se llama "Arte y Humanidades"; entiendo que los investigadores de otras áreas sí aceptan la lógica de la investigación en grupo. Y, por supuesto, se puede investigar en grupo en Arte y Humanidades, pero también se puede investigar individualmente, y de hecho es lo que se hace. En muchos casos, la investigación en estos "grupos" no es sino la suma de las líneas de investigación desarrolladas individualmente por sus miembros, y el grupo se constituye mayormente con vistas a facilitar administrativamente la adqusición de recursos y ayudas oficiales que no se ofrecerían a los miembros por separado. Creo que esto es bastante obvio y no resulta sorprendente para nadie que conozca la manera de trabajar en Arte y Humanidades. Una manera que sin embargo se va transformando (no siempre positivamente) bajo la presión de la lógica competitiva de los grupos.

El grupo no aporta sólo recursos. También aporta una dinámica de grupo, y ésta no siempre es totalmente beneficiosa. Sí tiene aspectos beneficiosos que no voy a negar ni tampoco entrar a discutir (la unión hace la fuerza, suplir deficiencias individuales, espíritu de colaboración, criterios objetivables, aprender de los demás, emulación, espíritu de equipo, etc etc.). En cuanto a las negativas, los grupos de investigación tienden a resucitar la vieja lógica de las cátedras feudales de antaño. No siempre se constituyen los grupos en un mundo angélico de lógica investigadora y coincidencia de objetivos. En su constitución entran elementos de personalidad y de conflictividad laboral; los grupos se constituyen así pues para potenciar la carrera de unas personas (las del grupo) por encima de otras (las que no pertencen al grupo). Un grupo se convierte en un departamento en un partido político, con las consabidas lealtades incondicionales, liderazgos sacrosantos, fotos en las que no sale el que se mueve, y en suma, renuncia o seria moderación de la independencia y espíritu crítico que tan de desear son en la investigación en humanidades. Y este aspecto pernicioso del funcionamiento del grupo se extiende, por supuesto, a todo el entorno que rodea al grupo, una vez se acepta que la única manera de hacer carrera y obtener reconocimiento, recursos, etc., es a través de un grupo (o sea, con la bendición y protección de un Jefe).

Encuentro cuestionables, pues, muchos aspectos de los grupos de investigación tal y como veo que funcionan de hecho (insisto y repito: estoy hablando de mi experiencia en las Humanidades). Pero más cuestionable encuentro aún que la propia institución universitaria contradiga sus propios principios al convertir en un fin o un requisito imprescindible lo que sólo es un medio: el trabajo en grupo.

Según los Estatutos de nuestra Universidad, "La Universidad desarrollará la investigación a través de su profesorado y de grupos de investigación reconocidos; ésta se llevará a cabo principalmente en departamentos e institutos universitarios de investigación" (Art. 118). OK, muy bien, también muy bien que se fomente la formación de grupos y redes en las que participen los investigadores (119.1). Se especifica que los grupos trabajan coordinados en líneas de investigación concretas y desarrollan una actividad investigadora de calidad contrastada, y también que los responsables (no todos los investigadores, señor López Pérez) habrán de tener el grado de Doctor. (Art. 119). Luego dicen los Estatutos eso de que establecerán criterios (jeje) para el reconocimiento de grupos (Art. 119.3), y a continuación lo que sigue:

"4. La adjudicación por la Universidad de recursos para investigación irá ligada al reconocimiento de los grupos, sin menoscabo a la libre investigación individual. La pertenencia a grupos no podrá ser requisito absoluto o excluyente de adjudicación de recursos para la investigación o de becas, salvo que se establezca en la correspondiente convocatoria nacional o internacional" (Art. 119.2)

Si leo bien, esto quiere decir que en las convocatorias propias de la Universidad de Zaragoza es ANTIESTATUTARIO el establecer como criterio excluyente la pertenencia a grupos de investigación. No es que esta Universidad destine mucho dinero a programas de investigación, pero eso sí, sus convocatorias propias vulneran sistemáticamente los estatutos en este punto, al ser la pertenencia a grupos requisito previo y no haber programas de apoyo a los proyectos de investigación individuales. Pero esto al parecer no llama la atención a nadie.

En mi departamento (Filología Inglesa y Alemana) la lógica de los grupos de investigación se ha extendido a la implantación de nuevas enseñanzas. Los grupos financiados se apoderan de las enseñanzas de postgrado y utilizan el criterio de pertenencia a un grupo para excluir a quienes no forman parte de él, pretendiendo convertir la pertenencia a un grupo en criterio determinante para que un profesor pueda ejercer docencia en segundo ciclo o dirigir tesis doctorales. Lo cual me parece no sólo antiestatutario, sino contrario a la lógica misma de la Universidad y el significado mismo de la titulación de Doctor. Con todos los equipos votando prietas las filas, naturalmente.

La pertenencia a un equipo con un proyecto financiado en curso viene considerándose meritoria en sí misma, independientemente de los resultados del proyecto (que están por venir); ahora quiere convertirse la integración en un equipo en requisito excluyente para la acreditación, algo que ofende a la sequentia temporum. ¿Quousque tandem? Ni se sabe. Hasta ahora, esta lógica ilógica no ha hecho sino ir a más. Cabe esperar, pues, que siga, y siga. Así pues, quien no tenga equipo, o Protector, o grupo de ayuda mutua, que se lo busque rápido. Y que sean todos de la tribu, "adecuadamente agrupados".

(Envío esta nota al Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza).



lunes, 7 de septiembre de 2026

Retropost, 2006: Presidente español en ESSE

 

Presidente español en ESSE

Circular enviada por la presidenta de AEDEAN, Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos:

A todo el profesorado de Filología Inglesa:

Este curso académico empieza con buenas noticias; no solamente se abre ante los Estudios Ingleses un abanico de posibilidades, que iremos comentando según se vayan desplegando, sino que nuestro compañero Fernando Galván, que fue Presidente de AEDEAN de 1996 a 2002, ha sido elegido Presidente de ESSE a partir del 1 de enero de 2007 en el Congreso celebrado en Londres la semana pasada. Desde AEDEAN le enviamos nuestra más cordial enhorabuena y le deseamos grandes éxitos en el cargo, éxitos que, sin duda, repercutirán en beneficio de nuestra especialidad.

Socorro Suárez Lafuente

Presidenta de AEDEAN

Se convierte así Fernando Galván, catedrático de Filología Inglesa en la Universidad de Alcalá de Henares, en el primer presidente de la Asociación Europea de Estudios Ingleses (ESSE). Aquí está la página de la presidencia de ESSE, que hoy aún no muestra la noticia. Enhorabuena también desde aquí a Fernando, excelente persona y colega muy apreciado entre la profesión, además de sus méritos como anglista, de los que da buena idea esta elección. Y que le sea leve. Lástima no haber estado yo en el congreso, que estuve pensando que si voy que si no, y mi cartera y mi agenda dijeron no.... pero en fin, allá va mi voto virtual para el once and future president (Dr. Gawain, en este caso).



martes, 11 de agosto de 2026

Retropost, 2006: La reforma de la reforma

 

La reforma de la reforma


Nos pasaron hace unos días los representantes de la coordinadora nacional en favor de un grado de Estudios Ingleses el siguiente
 

RESUMEN DE LA REUNIÓN CON EL DIRECTOR GENERAL DE UNIVERSIDADES EN MADRID, 31 DE JULIO DE 2006,

que pego aquí en tinta roja y comento cuando proceda en tinta negra.

La reforma de la LOU que el MEC pretende llevar a cabo afecta primordialmente a los artículos 34 y 35, y se puede resumir en los puntos siguientes:

1. Creación de un registro de universidades y títulos.

1.1. Desaparece el catálogo de títulos, y en su lugar se crea un registro de universidades y títulos.  

La diferencia es que el catálogo se impone a las universidades, mientras que el registro simplemente anota lo que ellas implantan. Claro que se mantiene el catálogo detrás del catálogo, para los títulos realmente oficiales.

1.2. Se establecerán directrices para grandes ramas del saber (Humanidades, CC. Sociales, CC. Jurídicas, de la Salud, entre otras -probablemente, no más de ocho-). Por ejemplo, se podrá implantar un título que lleve por nombre Grado en Humanidades: mas lo que sea: Estudios Ingleses, Inglés y nuevas tecnologías, Literaturas comparadas, Literatura anglo-sajona,...etc. El límite lo ponen las propias universidades y las CC. Autónomas. Es decir, el dinero.

Grandes ramas del saber, hasta ahora macroáreas de conocimiento, que adquieren ahora mayor sustancia a la hora de estructurar los tipos de títulos. Obsérvese que, si no leo mal, no habrá un "Grado en Estudios Ingleses" (etc.) como se venía pidiendo, sino un "Grado en Humanidades: Estudios Ingleses2. Que no es exactamente lo mismo. Sí se suprimen así las discriminaciones introducidas entre distintas áreas de las Humanidades: que se previese un título en Filología Vasca, por ejemplo, pero no inglesa. (Politicos—politiquillos... qué peste). Quedará por ver si no se ha pegado con esto el gran tijeretazo a las Humanidades, en plan no querías café, pues taza y media, un solo grado de humanidades. Aunque esta era una solucion que defendían no pocos dentro de las Humanidades. Cuando el río va a misa, agua lleva.

2. Diseño de los nuevos grados.

2.1 Los nuevos títulos serán oficiales y tendrán validez en todo el Estado Español.

Sí, oficiales, pero unos más que otros, como se verá. Y ¿no debería decirse que tendrán validez en toda la Unión Europea? ¿No era esa la idea primordial de la Reforma Boloñesa? Será un lapsus calamitas. Menos mal que por lo menos no dice en la Nación Española, que esa ya ni sabemos dónde empieza y dónde acaba.

Cada cuatro años, el MEC evaluará los nuevos títulos (se habrán de cumplir ocho o nueve criterios)

Sólo se apunta más adelante el criterio de que tengan alumnos. Aunque se ha hablado también de mantener estudios de "interés cultural" (y siempre se piensa en este caso en las Filologías Clásicas, pero otros habrá).

diseñados e implantados en las universidades, a quienes, además de concedérseles completa libertad y autonomía, también se les atribuye plena responsabilidad, y se confía en su “sentido común” en lo que respecta al diseño de las nuevas titulaciones, a la asignación del profesorado para la impartición de las mismas, al uso de los recursos propios, etc.

Parece ahondarse así en la autonomía universitaria. Que eso sea compatible con Bolonia, se verá. También puede resultar ser muy compatible con los criterios ad hoc y con el sentido común localmente entendido.

2.2 Los títulos de grado tendrán 240 créditos.

Oséase que volvemos a la reforma de los primeros 90 anterior a la reforma de los últimos 90, títulos de cuatro años, pero ahora con un aligeramiento de créditos, no manteniendo el creditaje de los cinco años comprimido en cuatro, como había sucedido al menos en nuestro título de Filología Inglesa.

Habrá dos tipos de grados:

(A) Profesionales (con reserva legal para el ejercicio de una profesión, i.e. maestro, ingeniero, médico, farmacia, enfermería, etc; esta reserva legal obedece a los criterios de la U.E., por un lado (Medicina, Arquitectura, etc.), y a la decisión del gobierno español de regular otras profesiones más, como la de maestro o profesor de educación secundaria).
(B) No profesionales (sin reserva legal para el ejercicio de una profesión, como es el caso de Filología Inglesa). 

 The mother of the lamb. Se reproduce y ahonda así la diferencia tradicional que venía existiendo entre estudios oficiales y estudios propios de las universidades. Eso sí, ahora se llaman todos oficiales. Pero unos conducen a capacitación profesional y otros no. ¿Alguien adivina cuáles van a ser los más demandados, con limitación de plazas, con exigencia de notas altas para entrar, etc.? ¿Y cuáles se van a devaluar al introducirse un título específico que capacita para la enseñanza en secundaria, mientras que las titulaciones de humanidades no lo hacen?

2.3. El Ministerio dictará dos tipos de directrices: (a) genéricas para los grados profesionales con reserva legal para el ejercicio de la profesión; y (b) generales para grandes campos del saber, como es el caso de Humanidades. En estas directrices se establecerán las materias (no asignaturas) que deberán conocer los estudiantes.

Me gustaría saber qué materias van a establecerse como necesarias para todas las titulaciones de humanidades. Actualmente no hay ninguna, y me extrañaría que se fuese en esa dirección. Debe ser algo mal pensado todavía, o mal entendido por los informadores.

2.4 El MEC dictará tres tipos de criterios: (a) criterios para la aprobación de los grados, (b) criterios para la implantación de los grados, y (c) criterios para la evaluación de los grados. El registro es, por lo tanto, condicional; puede suprimirse un título si no supera la evaluación o si se queda sin alumnos, pero esto último dependerá de la Comunidad Autónoma.

Perpetuum mobile de informes, acreditaciones, evaluaciones... ya lo veo venir. Como los másteres, que los tienen que proponer cada año. Ventajas debe tener cuando tantos expertos lo aconsejan, pero también lleva a regimentaciones, cuadriculaciones metodológicas, e incertidumbres sobre la estabilidad del propio trabajo y de la propia disciplina de estudio que no son en absoluto favorables a lo que se ha venido entendiendo como universidad hasta ahora.

3. Estructura del Grado.

Los nuevos grados comprenderán 4 cursos, a razón de 60 créditos por curso (30 créditos por semestre). El MEC contempla tres componentes: 1. materias (aparecerán en las Directrices), 2. asignaturas (vinculadas a las competencias, y 3. competencias (“saber hacer”). Estas dos últimas han de estar íntimamente ligadas, puesto que no se puede exigir lo que no se da. La Tabla 1 resume la estructura de los nuevos grados.

Se supone que aparecerán, como venía siendo habitual, las "troncales", o sea, las materias que ha de incluir el grado en cualquier universidad en que se imparta. Pero aquí aparece una contradicción con lo dicho antes. ¿No quedábamos en que habría un solo Grado de Humanidades? Con la dificultad que señalaba yo de definir "troncales" para semejante grado. Si las directrices establecen materias, ya tenemos el supuestamente abandonado Catálogo otra vez. Por cierto, que nadie nos ha aclarado aún qué ha pasado con el trabajo de todas aquellas Anecas, Libros Blancos, Subcomisiones y Recomisiones que sacaron una serie de "fichas" para los grados. ¿No se pretenderá volver a resucitarlas en estas Directrices de no se sabe qué grados? A mí no me casa una cosa con la otra.


Tabla 1: Estructura del Grado.

Estructura del Grado 240 créditos
Primer curso Materias generales y transversales (60 créditos)
Segundo curso Materias específicas (60 créditos)
Tercer curso Materias específicas (60 créditos)
Cuarto curso Materias específicas (60 créditos)

3.1 Primer curso (60 créditos): Las materias que se incluyan en el grado se deberán traducir en una serie de asignaturas, en las que se abordarán competencias generales y transversales. En la Tabla 2 se ilustra de modo gráfico el diseño del primer curso.

Tabla 2: Diseño del primer curso.

Competencia 1 Competencia 2 Competencia X
Asignatura 1
Asignatura 2 • •
Materias Asignatura 3 •
60 créditos Asignatura X • • •

Sobre el tema este de la invasión del lenguaje de las "competencias" frente al conocimiento no conviene perder de vista el demoledor análisis que hacía José Luis Pardo en este artículo.

El objetivo de este diseño de carácter general es facilitar el cambio de titulación a los alumnos que así lo deseen o estimen oportuno cuando hayan cursado estos primeros 60 créditos.

Los representantes del Comité Interdepartamental que asistieron a la reunión advirtieron al Sr. Vidal del peligro que este diseño excesivamente general podría entrañar, pudiéndose dar el caso, como en la actualidad ocurre en algunos planes de estudio de Filología Inglesa, que en el primer curso tan sólo se cursen dos asignaturas de la especialidad o de que los alumnos de primero tengan la sensación de estar repitiendo el segundo curso de Bachillerato. Con el fin de salvaguardar los intereses y formación académica de los futuros especialistas de Filología Inglesa o de cualquier otra especialidad, se sugirió que el MEC recomendara unos porcentajes, aunque fuesen mínimos, a saber, 60% para las asignaturas de la especialidad que los alumnos deseen cursar, y 40% para las asignaturas que permitan a los alumnos cambiarse de titulación dentro de un gran campo del saber, como Humanidades, después de haber cursado el primer curso (60 créditos).

Lo que yo no entiendo es cómo va a haber un 40% de asignaturas comunes a todas las titulaciones de "un gran campo del saber, como Humanidades." ¿40% de ... lengua española, latín e Historia? Aquí hay algo que alguien no tiene bien pensado, o bien entendido. Porque, insistamos, tal como se supone que está la cosa ahora, hay UNA directriz general para Humanidades, no una para inglés, otra para Historia, otra para Arte, etc. etc.


3.2 Segundo curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.

3.3 Cuando los alumnos hayan cursado 120 créditos, se emitirá un Certificado de Estudios Universitarios Iniciales (que no es un título ni una diplomatura), cuya función es dar a conocer al empleador los estudios que han cursado y los conocimientos y competencias que han adquirido. Uno de los objetivos de este certificado es que los alumnos que se vean obligados a abandonar temporalmente o definitivamente los estudios puedan acreditar alguna formación, aunque ésta sea mínima, y que puedan entrar y salir de la Universidad con facilidad.

Se entiende que el mero expediente académico no acredita nada, pues, aunque especifique los créditos cursados.

3.4 Tercer curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.

3.5 Cuarto curso (60 créditos): Materias y asignaturas específicas. Su selección dependerá de cada universidad.

3.6 En este segundo bloque de 120 créditos se habrán de incluir obligatoriamente varios tipos de actividades docentes, profesionales y/o de investigación: (a) prácticas, (b) estudios en el extranjero (para lo que se va a intentar arbitrar un sistema de financiación adecuado), y/o (c) trabajos de investigación.

3.7 Los cuatro años del grado han de ser coherentes. Por ejemplo, en un plan de estudios de un grado en Estudios Ingleses puro, prácticamente todas las asignaturas deberían ser de este campo, excepto en el primer año, en el que se introducirían otras materias y asignaturas de Humanidades.

Bueno, pero también se quieren fomentar los títulos mixtos, Inglés e Informática, o Derecho y Equitación, pongamos... (ver punto 4). ¿Alors? Por otra parte, enseguida se nos dice que los "campos" aludidos (y no puedo entender por tales sino las áreas de conocimiento) se suprimen. ¿Cómo se van a presuponer, entonces?

3.8 No se establecerán por directrices generales las pasarelas de una titulación a otra, pero pueden establecerlas las universidades.

4. Naturaleza y contenidos de los grados. Se abre la posibilidad de plantear el diseño de títulos puros y/o mixtos, y su implantación dependerá de los recursos de cada universidad y de la financiación que se reciba del organismo competente en cada Comunidad Autónoma. Muy importante:

4.1. Convalidación a nivel nacional e internacional: No se atenderá al ‘etiquetaje’ de lo cursado, sino a la acumulación (al número) de créditos cursados.

¿Número de créditos de qué tipo? Porque dicho así esto es absurdo. No van a convalidar créditos de Matemáticas por créditos de Enfermería, digo yo. Así que algún "etiquetaje" habrá, aunque no se considere el título de la asignatura (¿ni de la materia?) y se suprima el área de conocimiento. (Buf). ¿Equivalente todo lo de la misma "gran rama del saber", en este caso Humanidades? Perdón, pero ni eso me creo.

4.2 Habrá grados de maestro para música, educación infantil y primaria. Y quienes, habiendo cursado Filología Inglesa u otra especialidad, deseen presentarse a Magisterio, basta con que hagan el máster en formación del profesorado (que, dicho sea de paso, insistió el Director G.U., no figura por ninguna parte que lo tengan/vayan a dar los de Educación; ni siquiera figuran áreas de conocimiento). Será un máster ‘genérico’ atendiendo, en función de los medios, a lo específico.

Bueno, áreas de conocimiento malamente pueden figurar si se supone que las suprimen. (Un absurdo, repito). ¿O sea que el Máster de Educación no lo van a dar las Facultades de Educación? Pues ya lo que me faltaba por oír. Habrá que ver qué sucede si es nuestra Facultad de Filosofía y Letras, por ejemplo, quien se autopropone para implantar este Máster. ¿Y por qué Música es tan distinta a las demás materias? No lo entiendo, pero hay tantas cosas que no entiendo en esta reforma...

5. Financiación de los grados. La financiación dependerá del resultado de la negociación entre la Universidad y su Comunidad Autónoma.

Pues Universidad de la Formación Profesional habemus. Por capítulos, claro, y por lenta estrangulación de las Humanidades no estrictamente aragonesas, o riojanas, o lo que sea. En humanidades, Arte, Historia y Cultura de la Nación de Turno para arriba, lo demás para abajo; pronto habrá que llamarla la Localidad, en lugar de la Universidad.

6. POPS y títulos de máster oficial.

6.1 Los títulos máster, que podrán ser de carácter oficial o propio, serán considerados como un mérito adicional en el currículum del estudiante. En palabras del Sr. Vidal, ‘serán un mérito, pero no un requisito’.

¿O sea que no se va a exigir el título de Máster para ninguna profesión? Anda ya. Para empezar, ya están hablando del Máster de Profesor de Enseñanza Secundaria, como máster profesional reglado. Así que aquí alguien no ha entendido lo que se está diciendo. Tampoco se aclara, por supuesto, cuál será la diferencia en el caso de los másteres entre los oficiales y los propios (si la hay a efectos académicos y no meramente monetarios).

6.2 Doctorado. Los alumnos que deseen completar su formación académica con la investigación conducente a la confección de una tesis doctoral tendrán dos opciones: (a) haber cursado 60 créditos en algún curso diseñado por el propio departamento (no necesariamente máster) o (b) completar dichos créditos cursando parcialmente un máster oficial o varios (p.ej. 15 crs. en uno, 25 en otro, etc., dentro o fuera del departamento; en casa o en el extranjero).

Otra vez, ¿60 créditos de lo que sea? Porque si no hay áreas de conocimiento... Esto es un absurdo total. Supongo que la idea es que cada departamento ponga sus propios requisitos, pero semejante desregulación no tiene ni sentido ni futuro.

6.3 Habrá un Máster oficial en formación del profesorado de enseñanza secundaria que capacitará a los alumnos para ejercer su profesión docente. Dentro de este máster se incluirán materias y asignaturas de didáctica específica de la disciplina. El Director G.U., asegura que no consta en ninguna norma jurídica que lo tenga que impartir la Facultad de Educación; ni siquiera figuran áreas de conocimiento. Será un máster “genérico” atendiendo, en función de los medios a lo específico. Se le puso de relieve que existe un amplio descontento entre el profesorado de las facultades humanísticas y, en menor medida, de las de ciencias, con la actual propuesta de dicho máster, pero el Director General aseguró que no compartía las razones de ese descontento.

Habrá que ver si se requiere para las distintas especialidades de este Máster, si las hay, haber cursado Grados especializados o no, o si va a ser la continuación natural del Grado de Maestro. Todo esto parece estar totalmente en el aire.

7. Desaparecen las áreas de conocimiento.

La desaparición de las áreas de conocimiento, que sólo persistirán en las pruebas de habilitación y acreditación del profesorado, entraña importantes ventajas y desventajas para cualquier especialidad. El Sr. Vidal apeló al sentido común de las universidades, y a la evaluación final a la que todas ellas serán sometidas para velar por la calidad de los títulos y adecuación del profesorado propuesto para impartir las asignaturas.

No me creo nada. ¿O sea que las universidades no van a dotar plazas de determinada área de conocimiento, se entiende, sino sólo para impartir tal o cual materia? ¿O los departamentos no van a aglutinar una o más áreas de conocimiento? Esto de la supresión de las áreas de conocimiento ya lo oí hace tiempo, pero me hacen aún los oídos chiribitas cada vez que lo vuelvo a oír. Y es que no estamos, al parecer, a salvo de un iluminado tras otro que con una idea brillante nos viene a reformar la estructura completa del conocimiento de un plumazo. En fin, paciencia y barajar...


8. Calendario.

Noviembre 2006: directrices para las familias de campos del saber.
Diciembre 2006: directrices para las atribuciones de profesiones regladas.
Primavera 2007: Elaboración de los nuevos planes de estudio.

Panta reï. Comisiones habrá que se reúnan. Yo desde luego estaré en las menos posibles.





lunes, 27 de julio de 2026

Retropost, 2006: Se acercan los Estudios Ingleses

 

Se acercan los Estudios Ingleses

Circular enviada hoy por la presidenta de la Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos.

27 de julio de 2006


A todo el profesorado del área de Filología Inglesa:

Hemos tenido la oportunidad de adelantar la visita al nuevo Director General de Universidades, así que aunque la mayoría ya estéis disfrutando de las vacaciones o en diferentes actividades académicas en el extranjero, os enviamos la información que recabamos respecto a los temas que nos preocupan.

El Grado se fija en 240 créditos y ya no habrá catálogo de títulos; las universidades tendrán libertad para definir el perfil de sus Grados y las asignaturas que los compongan. Habrá grandes áreas de especialización, entre las que estará Humanidades o Letras, y dentro de estas áreas cada universidad diseñará sus Grados, uno de los cuales puede ser, por supuesto, el de Estudios Ingleses.

La estructura general del Grado constará de dos fases: 60 créditos de asignaturas más generales y transversales, que permitan al alumnado cambiar de Grado sin tener que volver a cursar esos créditos, y 60 créditos más específicos, al final de los cuales (120 créditos en total) la universidad correspondiente expedirá un Certificado de Estudios Universitarios Iniciales. Este certificado no tiene más valor que permitir a quien lo tenga abandonar los estudios durante el tiempo que quiera sabiendo que, si vuelve, puede incorporarse al “tercer” año de Grado. Los 120 créditos restantes corresponderán a asignaturas y, si la universidad lo contempla, también a prácticas, estancias en el extranjero y/o trabajo/s de investigación.

Las asignaturas no tendrán asignadas áreas de conocimiento concretas, lo que nos permitirá impartir asignaturas que ahora podían reclamarnos de otros departamentos, tales como las de cultura, cine e historia, teoría literaria, lingüística general, etc. Aunque no desaparecen, las áreas de conocimiento quedan circunscritas únicamente a la evaluación del profesorado (acreditaciones, habilitaciones, etc.).

El Máster de Enseñanza Secundaria, aún sin especificar, tendrá unos requisitos de ingreso y un número de matrícula restringido a las necesidades de tal enseñanza. Hemos vuelto a recordar al Director General las peticiones de AEDEAN respecto al nivel de inglés exigido para acceder a dicho Máster.

A lo largo del próximo curso, 2006-07, irán apareciendo las normas de aplicación y podremos discutir en nuestros departamentos lo que es mejor para cada universidad, y es posible que ya en el curso 2007-08 pueda haber experiencias piloto. En todo caso, la lista de distribución de AEDEAN y nuestra página web están abiertas a reflexiones y sugerencias, y en el XXX Congreso, en Huelva, tendremos una sesión abierta para tratar estos temas.

¡Feliz verano! y un abrazo,

Socorro Suárez Lafuente
Presidenta de AEDEAN

A ver ahora efectivamente qué departamentos de los que imparten Filología Inglesa quieren el grado en Estudios Ingleses, y a cuáles se lo aceptan sus propias universidades, y luego su comunidad autónoma, que será la que decida en última instancia. Ante las críticas recibidas por su lista de títulos, el Ministerio se ha batido prudentemente en retirada, dejando que las cosas caigan antes o después por su propio peso. Es, seguramente, la decisión más sabia. Ya veremos en qué queda el catálogo de títulos... en muchos sitios donde hay ahora Filología Inglesa ya se habían afilado las tijeras para la reforma, con lo cual las propias universidades sustituirán sus diversas filologías modernas por una Filología Moderna. O más bien por las famosas "Lenguas y literaturas modernas", por que lo de Filología se prepara la liquidación de la disciplina, decididamente. Queda, por ahora, como nombre de nuestra área de conocimiento (Filología Inglesa) pero a ver quién es la guapa universidad que ante esta reforma elige simplemente mantener su actual titulación de Filología Inglesa, con esa denominación. Qué cosa tan caduca y decimonónica parece la Filología a los filólogos. Prefieren hacer lingüística unos, literatura otros, y estudios culturales unos terceros, y no saben lo que se pierden en el terreno de la intersección entre estas disciplinas: la Filología, vamos, su área de conocimiento. Mucho me temo que a todo tirar quede filología inglesa en Salamanca, en Madrid, quizá en Santiago de Compostela... a Zaragoza la veo de cabeza tirando por los Estudios Textuales y Culturales en Lengua Inglesa, nuevo nombre para la Filología... con crisis de identidad y de fundamentos lingüísticos.

En cuanto a la "desaparición" de las áreas de conocimiento en los planes de estudio... es evidentemente un arma de doble filo. Más bien servirá, en muchos casos, para que en el título de Estudios Ingleses (ya no Filología Inglesa) la Historia de Inglaterra la expliquen los del Departamento de Historia, la Crítica los de Teoría Literaria, la Gramática Generativa los del área de lingüística... antes que al contrario. En la práctica, quitar la adscripción a área de conocimiento es sólo postponer la decisión de qué departamento se ha de encargar de tal o cual asignatura. Esa decisión se tomará localmente, por supuesto, y según el peso y fuerza relativos de los distintos departamentos.

Vamos, que el área de conocimiento de Filología Inglesa tiene un papel central e indiscutible en una titulación que se llame Filología Inglesa. En cambio, en una de Estudios Ingleses, que como su nombre indica no es específicamente filológica, caben un poquito más las demás áreas de conocimiento. El énfasis cae bastante menos en el conocimiento en profundidad (es decir, filológico) de la lengua y los textos, y más en los estudios culturales del ámbito anglófono (estudios geográficos, socioculturales, literarios, lingüísticos, históricos, artísticos... )—a repartir entre las distintas áreas de las Humanidades (pues al diseñar el plan de estudios las facultades, no creo que en muchos sitios se llegue a proponer asignaturas de Derecho británico, o Economía de los EE.UU., o Ciencias Políticas del Mundo Anglófono... que también podría ser, por qué no).

Es por esta pérdida de especificidad filológica, por el cambio de orientación con respecto al estudio filológico de la lengua inglesa como centro, por lo que he criticado la deriva de AEDEAN y de los departamentos hacia los Estudios Ingleses, renunciando a la "decimonónica" Filología. Me parece un caso de autosabotaje inconsciente. Claro que en el caso de AEDEAN se entiende, porque después de todo es una Asociación de "Estudios" (filológicos o no). Pero los departamentos universitarios contienen un área de Filología Inglesa, no de Estudios Ingleses. Quizá sea algo que no deberían pasar por alto a la hora de defender, o renunciar a defender, la titulación que es la propia y específica de su área de conocimiento. Aunque sólo sea por instinto territorial, y no por interés en la Filología.



 

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