krlossss -
| eJournal Classifications Date posted: November 24, 2015 |
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Cognition & Culture: Culture, Communication, Design, Ethics, Morality, Religion, Rhetoric, & Semiotics eJournal - CMBO
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También aquí:
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—Y la angustia de saberse copia." Online at Net Sight de José Angel García Landa 24 Nov. 2015. 2020.* (Lem, Stevenson, Borges, combinations).
2015 DISCONTINUED 2020
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/perspectivadominante.html
2020
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/perspectivadominante.pdf
2023
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—y la angustia de saberse copia (Topsight on the Combinatory System — And the Anxiety of Knowing Oneself to Be a Copy)." SSRN 24 Nov. 2015.*
DOI: 10.2139/ssrn.2695170
http://ssrn.com/abstract=2695170
2015
Cognition & Culture: Culture, Communication… eJournal 24 Nov. 2015.*
http://www.ssrn.com/link/Cognition-Culture.html
2015
Aesthetics & Philosophy of Art eJournal 24 Nov. 2015.*
http://www.ssrn.com/link/Aesthetics-Philosophy-Art.html
2015
Metaphysics eJournal 24 Nov. 2015.*
http://www.ssrn.com/link/Metaphysics.html
2015
Continental Philosophy eJournal 24 Nov. 23015.*
http://www.ssrn.com/link/Continental-Philosophy.html
2015
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—y la angustia de saberse copia." In García Landa, Vanity Fea 3 Dec. 2015.*
http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/12/la-perspectiva-dominante-sobre-el.html
2015
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—Y la angustia de saberse copia." Academia 28 March 2017.*
https://www.academia.edu/32089973/
2017
https://www.academia.edu/86981461/
2022
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—Y la angustia de saberse copia." ResearchGate 29 March 2017.*
https://www.researchgate.net/publication/315694094
2017
_____. "La perspectiva dominante sobre el sistema combinatorio—Y la angustia de saberse copia." Knowledge Commons Works 9 May 2026.*
https://doi.org/10.17613/8mvpz-86h33
https://works.hcommons.org/records/8mvpz-86h33
2026
Un verso lo tomó Borges como título para uno de los poemas de Historia de la noche (1977). A través de Borges, y de Google, he llegado a este pasaje del Christus de Longfellow.
En un aparte durante las Bodas de Caná, el visionario Manahem habla como sigue sobre el destino y la eternidad, y sobre el paseo que nos damos por la parte de ella que nos toca ver. Me gusta la manera en que dice que nuestra vida está hecha no sólo de realidades acabadas, sino también de las esperanzas y posibilidades por las que hemos pasado (lo que Michel André Bernstein, en Foregone Conclusions, llama sideshadows...). Y hasta lo que no fue ha sido en cierto modo, pues también eso da forma a nuestra vida y nos hace lo que somos.
The things that have been and shall be no more,
The things that are, and that hereafter shall be,
The things that might have been, and yet were not,
The fading twilight of great joys departed,
The daybreak of great truths as yet unrisen,
The intuition and the expectation
Of something, which, when come, is not the same,
But only like its forecast in men’s dreams,
The longing, the delay, and the delight,
Sweeter for the delay; youth, hope, love, death,
And disappointment which is also death,
All these make up the sum of human life;
A dream within a dream, a wind at night
Howling across the desert in despair
Seeking for something lost it cannot find.
Fate or foreseeing, or whatever name
Men call it, matters not; what is to be
Hath been fore-written in the thought divine
From the beginning. None can hide from it,
But it will find him out; nor run from it,
But it o’ertaketh him! The Lord hath said it.
Las cosas que fueron y que ya no son
Las cosas que son, y las que han de ser,
Las cosas que podrían haber sido, mas no fueron,
El crepúsculo ya tenue de la alegría que pasó,
El albor de grandes verdades aún no amanecidas,
La intuición y la espera atenta
De algo que, al venir, no es lo mismo,
Mas sólo parecido a su previsión en los sueños de los hombres,
El ansia, el retraso, y el deleite,
Más dulce por el retraso; la juventud, la esperanza, el amor, la muerte,
Y la desilusión que también es muerte,
Todos estos hacen la suma de la vida humana;
Sueño dentro de un sueño, un viento en la noche
Aullando por el desierto, desesperado,
Buscando algo perdido que no puede encontrar.
El destino, la predicción, o cualquier nombre
Que le den los hombres — no importa; lo que ha de ser
Ha estado pre-escrito en el pensamiento divino
Desde el inicio. Nadie puede ocultase a ello,
Pues ha de hallarlo; ni huir corriendo,
Pues le alcanza. Lo ha dicho el Señor.
Claro que el destino sólo lo vemos retrospectivamente; de poco nos sirve que esté escrito en el libro gordo de Dios, si por definición no podemos echar una ojeada tramposilla al final. Lo que vale como decir que para nosotros sólo existe el destino cuando miramos atrás: el que nos hacemos, o el que nos sucede, y no el que estaba escrito. La única escritura previa que había antes era la de nuestros planes, o expectativas. Y ya se sabe lo que pasa con los planes: en la tragedia, fracasan, o tienen consecuencias imprevistas y terribles. En la comedia, se trastocan, y si se cumplen no es de la manera en habían sido planeados, sino con imprevistos sorteados y añadidos rocambolescos. Y en la vida, que es por turnos tragedia, comedia, tragicomedia, parodia, novela y ensayo (essay, rehearsal)... pues hay un poco de todo. De lo que menos, lírica, épica, y profecías cumplidas.
El destino visto así, desde la atalaya de la retrospección, como un todo simultáneo, un espacio en los límites del cual nos hemos movido. Un ámbito que durante un tiempo es tiempo, pero al fin acaba siendo nuestro recorrido por el tiempo, y por el espacio, el mapa de lo que ha sido nuestra vida, andando mucho unos sitios, nuestros sitios, otros atisbándolos de lejos, otros siempre pasando al lado de ellos. Borges también sintió ese dibujo del tiempo en su vida, y lo dejó inscrito en este soneto, "Buenos Aires". También todo poema es a la vez un tiempo por el que pasamos, y un traza que existe más allá de ese tiempo.
Y la ciudad ahora es como un plano
de mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana; aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana;
aquí mi sombra en la no menos vana
sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que la quiero tanto.
Lo canta de manera memorable María José Hernández en el disco Orillas, de Gabriel Sopeña: Danzón porteño.
Esa tarde de Borges, esta tarde, es una tarde de domingo.
La tarde
Las tardes que serán y las que han sido
son una sola, inconcebiblemente.
Son un claro cristal, solo y doliente,
inaccesible al tiempo y a su olvido.
Son los espejos de esa tarde eterna
que en un cielo secreto se atesora.
En aquel cielo están el pez, la aurora,
la balanza, la espada y la cisterna.
Uno y cada arquetipo. Así Plotino
nos enseña en sus libros, que son nueve;
bien puede ser que nuestra vida breve
sea un reflejo fugaz de lo divino.
La tarde elemental ronda la casa.
La de ayer, la de hoy, la que no pasa.
krlossss -
JoseAngel -
Jenni -
Jose Angel -
jenni -
Jose Angel -
"Cabe sospechar que no hay universo en el sentido orgánico, unificador, que tiene esa ambiciosa palabra".
Venden en los kioscos estos días un grueso tomo, volumen primero de las
obras de Borges - a mil pelas. Lo he comprado, claro, aunque ya tenía
otra edición. De él acabo de extraer este epígrafe que adornará la
próxima edición de mi bibliografía.
Me parece adecuado para toda obra que intente abarcar demasiado, y
encima ponerle un orden, necesariamente arbitrario, a ese demasiado.
Está extraído el epígrafe de un ensayo de Otras Inquisiciones,
"El idioma analítico de John Wilkins". Cito aquí el contexto completo,
epígrafe adecuado para todo Libro del Mundo, incluidos el Open
Directory, o Google.
"He registrado las arbitrariedades de
Wilkins, del desconocido (o apócrifo) enciclopedista chino y del
Instituto Bibliográfico de Bruselas; notoriamente no hay clasificación
del universo que no sea arbitraria y conjetural. La razón es muy simple:
no sabemos qué cosa es el universo. ’El mundo –escribe David Hume– es
tal vez el bosquejo rudimentario de algún dios infantil, que lo abandonó
a medio hacer, avergonzado de su ejecución deficiente; es obra de un
dios subalterno, de quien los dioses superiores se burlan; es la confusa
producción de una divinidad decrépita y jubilada, que ya se ha muerto’ (Dialogues Concerning Natural Religion,
V, 1779). Cabe ir más lejos; cabe sospechar que no hay universo en el
sentido orgánico, unificador, que tiene esa ambiciosa palabra. Si lo
hay, falta conjeturar su propósito; falta conjeturar las palabras, las
definiciones, las etimologías, las sinonimias, del secreto diccionario
de Dios.
La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios".
El mundo real no es menos virtual, ni provisional, que los libros que
lo describen, ni que las redes con las que intentamos atraparlo. En un
libro como Star Maker, de Olaf
Stapledon, caben más universos de los que quizá lleguen a existir jamás,
y sin embargo ese libro también cabe en un estante polvoriento, en el
último rincón del universo.
Gabriel Mohr -
JoseAngel -
Gabriel Mohr -
José Angel -
joaquim -
Comentamos en este artículo algunas paradojas y límites de las teorías cosmológicas matemáticas, ejemplificadas por la teoría del Big Bang, cuando se traducen a imágenes visuales y analogías extraídas de la escala humana de la experiencia. Estas paradojas que surgen de diferentes modalidades de representación han de entenderse además en el contexto pragmático de las limitaciones impuestas inherentemente a los modelos cosmológicos por la naturaleza física de las señales.
Texto completo en SSRN:
4 Pages Posted: 31 Jul 2025 Last revised: 18 Jul 2025
Universidad de Zaragoza
Date Written: April 03, 2012
English abstract:
This paper addresses some paradoxes and limits of mathematical cosmological theories, exemplified by the Big Bang theory, when they are translated to visual images and analogies from a human-scale level of experience. These paradoxes issuing from different modes of representation must moreover be understood in the pragmatic context of the inherent limitations set to cosmological models by the physical nature of signals.
Note: Downloadable document is in Spanish.
Keywords: Cosmology, Big Bang theory, Physics, Universe, Space-time, Models, Signals, Phenomenology
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También aquí:
_____. "El tiempo esférico." In García Landa, Estudio de Philo Logía de Zaragoça: Blog de Notas (Abril 2012) 3 April 2012.*
http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z12-4.html
2012 DISCONTINUED 2018 – Online at the Internet Archive:
2020
https://www.flickr.com/photos/garciala/46875557311/in/dateposted-public/
2020
_____. "El tiempo esférico." In García Landa, Vanity Fea 3 April 2012.*
http://vanityfea.blogspot.com.es/2012/04/el-tiempo-esferico.html
2012 DISCONTINUED 2025 – Online at the Internet Archive.*
2025
_____. "El tiempo esférico." In García Landa, Vanity Fea 28 April 2012.*
https://garciala.blogia.com/2012/042801-el-tiempo-esferico.php
2025
_____. "El tiempo esférico." Net Sight de José Angel García Landa 14 Dec. 2022.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/tiempoesferico.html
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/tiempoesferico.pdf
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/tiempoesferico2.pdf
2022
_____. "El tiempo esférico (Spherical Time)." SSRN 31 July 2025.*
https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5356705
2025
Epistemology eJournal 31 July 2025.*
https://www.ssrn.com/link/Epistemology.html
2025
Philosophy of Science eJournal 31 July 2025.*
https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Science.html
2025
Cosmology & Large-Scale Structure eJournal 31 July 2025.*
https://www.ssrn.com/link/Cosmology-Large-Scale-Structure.html
2025
_____. "El tiempo esférico." In García Landa, Vanity Fea 18 July 2025.*
https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2025/07/el-tiempo-esferico.html
2025
https://x.com/JoseAngelGLanda/status/1946118877449982236
2025
—oOo—
El Tiempo Esférico
José Angel García Landa
Vanity Fea (3 de abril de 2012)
Con la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo queda imbricado junto con las tres dimensiones espaciales en el concepto de espacio-tiempo. Si a ello sumamos la noción de que el espacio-tiempo está curvado por la presencia de materia, podemos concebir la noción de un universo representable esféricamente.
Hay otras representaciones posibles, y cada una tiene sus limitaciones —por ejemplo, otra que suele verse es un universo cónico, que parte del Big Bang como vértice y va expandiéndose en una circunferencia creciente, a medida que transcurre el tiempo:
(NASA – WMAP Science Team)
Aquí la altura del cono son los 13.700 millones de años desde el origen del tiempo. El inconveniente de esta representación cónica es que nos proporciona un universo con límites o bordes y potencialmente con un centro (el centro de la circunferencia de "base" del cono). Mientras que uno de los corolarios más extraños y llamativos de la teoría del Big Bang es que el Universo no tiene un "centro" a partir del cual haya explotado: el universo es relativamente uniforme, y el centro está por todas partes—todo el universo es el antiguo centro, ahora expandido, y sigue estando por tanto en cierto modo centrado... en ninguna parte y en todas.
Por tanto, la representación a modo de cono no es la más adecuada. Probemos con la esfera. Esta imagen la explica Eric Chaisson en Epic of Evolution (19). Tiene por una parte el mismo inconveniente que el cono: es una representación en tres dimensiones de un fenómeno cuatridimensional, pero nos puede servir, igual que la esfera dibujada en el libro de Chaisson es en realidad un dibujo bidimensional que representa tres dimensiones.
En la representación esférica del universo (como en la cónica), hay que tener en cuenta que no estamos representando el espacio, sino el espacio-tiempo, es decir, la historia y estructura del universo en su conjunto hasta donde lo conocemos. En este modelo esférico, el Big Bang es el centro de la esfera, y los 13.700.000 años de historia cósmica son el radio de la esfera, que ha ido aumentando de tamaño. Obsérvese que, al contrario que el círculo que era la base del cono espacio-temporal en el esquema anterior, esta esfera no tiene centro en su superficie— es una de las diferencias entre la geometría de una esfera y la de un círculo. El único centro digno de este nombre es el Big Bang, el centro de la esfera, en el pasado para nosotros (que estamos en la superficie de la esfera).
La analogía de la esfera nos permite por una parte concebir un espacio distorsionado por la presencia de materia, y por otra también explica la ausencia de centro del universo, en el sentido de que el universo observable es a grandes (grandísimos) rasgos relativamente uniforme. Según lo que se ha llamado el principio cosmológico de la relatividad, todos los observadores perciben el universo de una manera aproximadamente parecida, independientemente de en qué parte de él se hallen situados. El centro, o no existe, o está en todas partes. Y no hay fronteras más allá de las cuales "no hay" universo. Por paradójica que nos resulte esta noción, es una de las consecuencias de la curvatura del espacio y de la estructura relativista del cosmos.
Recuerda en algunos sentidos esta imagen a la visión del universo que gustaba de recordar Jorge Luis Borges: una esfera cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia es infinita (ver su ensayo "La esfera de Pascal"). Fue Alain de Lille quien en el siglo XII definió a Dios como "una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna". En Giordano Bruno se ha desplazado esa imagen de Dios al Universo: "Podemos afirmar con certidumbre que el universo es todo centro, o que el centro del universo está en todas partes y la circunferencia en ninguna" (De la causa, principio de uno, V, cit. por Borges); también para Pascal esa imagen divina es ahora imagen del cosmos: "La naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna". Una intuición o fantasía matemática que quizá hoy tenga algo más de sentido que en el siglo XVII, si la tomamos como una representación del espacio-tiempo relativista y de la evolución del universo a partir de la explosión original.
Ahora bien, ¿es infinito el universo? Aquí habría que entrar en diversas disquisiciones sobre el significado de infinito. Evidentemente, en muchos sentidos es inabarcable e inalcanzable para el ser humano. En el sentido más importante: dadas las leyes fundamentales de la física y la fase actual de la historia del universo, ya hay muchas secciones del universo hipotético que son meramente hipotéticas, es decir, que serán para siempre inalcanzables, desconocidas, puesto que no hay posibilidad de que nos llegue señal alguna de ellas, según la misma teoría de la relatividad. El universo conocido y cognoscible en cierto sentido se va restringiendo con relación al universo teóricamente existente, a medida que éste se va expandiendo según la nueva constante cosmológica descubierta a finales del siglo XX. En el lejano futuro, los hipotéticos descendientes de la Humanidad perderán de vista incluso las galaxias que nosotros vemos, exceptuando quizá a la de Andrómeda, si efectivamente colisiona con la Vía Láctea.
Einstein introdujo la constante cosmológica en sus ecuaciones como solución un tanto artificial y podríamos decir zaborrera, precisamente para contrarrestar la idea de un universo en expansión, en la que no creía, y que le parecía un resultado aberrante de sus ecuaciones. Luego lo consideró un error, y la declaró inexistente. Ahora bien, a fines del siglo XX se resucitó la constante cosmológica al descubrirse una fuerza de "repulsión" que sigue ejerciéndose y de modo creciente para explicar la expansión continuada y acelerada del universo—que no funciona al modo de una "explosión" convencional.
Un sentido adicional (y algo paradójico) de infinitud del universo se solapa, curiosamente, con el de su finitud. Y aquí es donde se ve la utilidad de la forma esférica para representarlo. La esfera no tiene límites en su superficie—el único límite es "hacia afuera", hacia su exterior, su atmósfera podríamos decir—pero en este modelo, el exterior no es espacial, es temporal; el exterior es el futuro, o lo que será el universo en el futuro—no es un "espacio" exterior al universo con el que éste limitaría. Así explica Chaisson la analogía del universo esférico con la tierra esférica que vería una criatura plana:
"Perceiving our surroundings, we note a very definite horizon everywhere. The surface appears flat and pretty much identical in all directions. Accordingly, we might get the impression of being at the center of something. But we're not really at the center of Earth's surface at all. The surface of a sphere has no center. Such is the cosmological principle: there is no preferred, special, or central location on the surface of any sphere.
Likewise, regardless of our position in the real, fourdimensional Universe, we observe roughly the same spread of galaxies as would be noted by any other observer from any other vantage point in the Universe. Despite our observation that galaxies literally surround us in the sky, this need not mean that we reside at the center of the Universe. In fact, if our spherical analogy is valid, then the Universe has no center. Nor does it have any edge or boundary. The case of a flatlander roaming on the surface of a three-dimensional sphere is completely analogous to a space traveler voyaging through the real four-dimensional Universe. Neither ever reaches a boundary or edge. Proceeding far enough in a single direction on the surface of a sphere, the traveler (or any radiation) would eventually return to the starting point, just as Magellan's crew proved by circumnavigating planet Earth. In much the same way, if four-dimensional spacetime is structured according to this spherical analogue, an astronaut could be launched in one direction, only to return at some future date from the opposite direction. Einstein's curveball, indeed." (21)
Es un decir, naturalmente. Porque otro de los factores que hace al universo paradójicamente finito e infinito a la vez es su inabarcabilidad absoluta (y quiero decir relativística). No hay posibilidad de lanzar a ese astronauta y que vuelva, ni tampoco ninguna otra señal, pues la propia expansión continua del universo hace que la "esfera" sea a todos los efectos insondable e inabarcable, tanto en la práctica como en la teoría, pues no puede haber una teoría relativista coherente que haga abstracción de esta cuestión: que el tamaño del universo anula cualquier intento de abarcarlo con instrumentos, pues no hay señal que pueda circunvalarlo y llegarnos de nuevo.
Hay por tanto un interesante desfase entre el universo teórico y el que se puede llegar a conocer experimentalmente, con lo cual la ciencia se encuentra aquí ante uno de sus límites: es ciencia válida sólo dentro de unos determinados parámetros, y sus instrumentos dejan de funcionar más allá de las singularidades, o cuando el espacio-tiempo se hace inabarcable para las señales que habrían de medirlo. La forma esférica del cosmos es por tanto (ya lo decíamos) un modelo matemático que no se traduce en una esfericidad viajable o comprobable físicamente más que de forma limitada, en fenómenos como la radiación de fondo. (Tiene aproximadamente el mismo sentido decir que el espacio "es curvo" por la radiación de fondo, que decir que el Big Bang "está sucediendo todavía" porque nos llega su eco).
Piénsese, usando la analogía del modelo esférico, en el tiempo que nos separa de otras partes del cosmos: es el mismo tiempo, o más, que el que nos separa del origen del tiempo. Un viajero hipotético (que nunca lo habrá) que viajase a la velocidad de la luz estaría más cerca del principio de los tiempos que de su objetivo en el punto más lejano del universo —de sus antípodas universales,
por así decirlo. Y eso no sólo por la escala sobrehumana de estas dimensiones, que hace que cualquier comparación en términos de la duración de la vida humana o los viajes humanos sea de por sí una falacia. A ello hay que añadir que el hipotético viaje alrededor del Universo no nos devolvería nunca al punto de partida porque al continuar la expansión universal a un ritmo mayor que el concebible para el desplazamiento de cualquier señal, el viajero o su señal no podría completar nunca el viaje de vuelta al punto de partida. Menos en el caso de viajes imaginarios y puramente fantásticos, pero éstos tienen una función limitada en la ciencia incluso como analogías explicativas.
Así pues, un espacio sin centro ni límite alguno en la actualidad, ni práctico ni teórico (en buena teoría). Sorprendentemente, nos dice Chaisson, sí que hay un centro en el tiempo, aunque quizá centro no sea la palabra más adecuada. El centro de la esfera, el Big Bang, es el principio del tiempo, y también del espacio, en el sentido en que es el centro del espacio-tiempo. Es más bien un límite, si preferimos llamarlo así, o un origen. Porque el término centro viene mejor aplicado, creo, a nuestra situación temporal como observadores. Y habremos de reconocer que en este otro sentido sí tiene el Universo (nuestro universo) un centro, incluso espacial—nuestro punto de observación, en este momento y lugar del espacio-tiempo, con los límites que le son inherentes. Con lo cual no es menos adecuada esta otra definición del universo: una esfera cuyo centro está aquí y cuya circunferencia es finita— pues finita es nuestra capacidad de medirla. La relación paradójica de estas dos esferas nos puede dar mucho que pensar.
—oOo—
Referencias
Borges, Jorge Luis. "La esfera de Pascal." 1951. En Borges, Nueva antología personal. Barcelona: Bruguera, 1982. 197-201.
Chaisson, Eric. Epic of Evolution: Seven Ages of the Cosmos. Illust. Lola Judith Chaisson. Nueva York: Columbia UP, 2006.
—oOo—