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miércoles, 24 de septiembre de 2025

J. Edgar: Megalomanía y metaficción

Un comentario de la película de Clint Eastwood J. Edgar, sobre el director del FBI J. Edgar Hoover, atendiendo a algunas cuestiones de estilo cinematográfico y de representación inherentes a una película biográfica, y a su imbricación con la psicología del personaje.

Texto completo en SSRN: 

J. Edgar: Megalomanía y Metaficción 

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4110328

4 Pages Posted: 6 Jul 2022 Last revised: 7 Jul 2022

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: 2012



English abstract: 

J. Edgar: Megalomania and Metafiction

This is a commentary of Clint Eastwood's film J. Edgar, on the FBI director J. Edgar Hoover, focusing on some issues of film style and representation inherent to a biopic, and their involvement with the protagonist's psychology.

Note: Downloadable document is in Spanish.

Garcia Landa, Jose Angel, 'J. Edgar': Megalomania and Metafiction ('J. Edgar': Megalomanía y metaficción) (2012). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=4110328 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.4110328

 

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J. Edgar: Megalomanía y metaficción

J. Edgar, con Leonardo diCaprio de protagonista, es una buena película de Clint Eastwood sobre J. Edgar Hoover, el fundador y director del FBI durante muchas administraciones. La ambientación es sobresaliente (a pesar de las consabidas listas de anacronismos que pueden encontrarse en IMDb), y la interpretación también. Algún problema con el envejecimiento a base de máscaras de goma, aunque no tanto en el caso de diCaprio, que está realmente acertado, así como su secretaria Naomi Watts. 

Hace tiempo que no se veía una perspectiva tan favorable sobre el aborrecido Edgar Hoover, creador del espionaje masivo a sospechosos y a aliados y a sus amantes y a cualquier persona que pudiese ser candidata a tener influencia. Muere Edgar Hoover al llegar Nixon a la administración, y como se sabe Nixon continuaría con sus prácticas hasta que se le expuso y perdió el cargo en el caso Watergate; a pesar de que sus métodos coincidían, los dos se llevaban a matar, con la desconfianza y paranoia debidas. 

Muy a punto viene, por cierto, esta cuestión de exponer a los escuchadores, ahora que estamos a vueltas con el (ex-)juez Garzón protegiéndonos del crimen a base de escuchas ilegales; quizá este paralelismo indebido con J. Edgar Hoover les dé a su club de fans algo de food for thought, aunque no creo, porque normalmente también son fans del régimen castrista, y allí las tácticas de Hoover, o de los comunistas rusos, que hacían lo mismo, están en plena vigencia. 

Como se ve, Hoover es un personaje paradójico, que por oponerse al peligro soviético amenazaba con instaurar una dictadura policial y burocrática en todo semejante al KGB, imagen especular suya. La película he dicho que da una imagen favorable, quiero decir relativamente—favorable en tanto que es equilibrada y no busca demonizar al personaje, sino retratarlo en su momento histórico y en su psicología interna. En cuanto al momento histórico, varias veces se repite que en momentos de revolución y de plaga terrorista se toman decisiones que otras épocas no entienden. Algo parecido pasó aquí con los GAL, a principios de los 80; y hay que decir que J. Edgar no llegó a los extremos de Mister X en este sentido, aunque sin duda lo hubiera hecho de tener las manos libres. Hoover es oficialmente caracterizado hoy como un indeseable, pero parece claro que los personajes a los que investigaba lo eran todavía más. (Ver por ejemplo esta Emma Goldman, que en la película aparece casi dignificada antes de su deportación. No la querría yo en mi familia, pero pasa por una heroína del feminismo de izquierdas). 

La película se mueve libremente entre distintas épocas, los años 70, los 60, los 50, los 40, los 30.... contrastando a veces de modo inmediato las decisiones iniciales de J. Edgar y el carácter que va adquiriendo el FBI con los años. Un episodio muy central recurrente es el secuestro del hijo de Lindbergh y el arresto del secuestrador, con el desarrollo de métodos de policía científica, análisis de huellas, etc. Era Hoover sin duda una persona de enorme capacidad para la organización, volcando allí una energía casi demente, haciendo para el Estado un trabajo que había que hacer, y que sólo personas obsesivas como él podían hacer. 

Es una demencia y una obsesión que en la película aparecen derivadas de sus frustraciones personales, de una homosexualidad mal asumida y de una inseguridad personal sobrecompensada con una voluntad descomunal y casi inhumana. Obsesionado por vigilarse a sí mismo, temeroso de que descubran su interioridad, avergonzado de su propia orientación sexual, Hoover reacciona con agresividad y sobrecompensación, montando un sistema de vigilancia que asegure que sea él quien sepa los secretos de los demás, y no al revés. El personaje es desagradable y patético, a martinet en el trabajo, y un peligro público a la vez que un modelo de eficacia; es una herramienta del Estado que amenaza con degenerar en cáncer incontrolado. Pero es un retrato humano muy conseguido el de la película, y su historia de amor homosexual reprimido con su colaborador más estrecho, Clyde Tolson, está contada como lo han hecho pocos directores, al menos heterosexuales (se me ocurre quizá Brokeback Mountain)—una historia a la vez patética, despreciable y conmovedora.  Obviamente no hay quien lo aguantase a J. Edgar, excepto con alianzas emocionales inconfesables, como las que lo unen a su secretaria la señorita Gandy, y a Tolson. 

 


Como un cura reprimido y acogotado por su madre, que con su furia sexual sublimada llega a cardenal rabioso, Hoover traza un trayecto que pocas veces se ve en una película de gran presupuesto, por lo antipático del personaje, claro. Parece que hay un subgénero de películas con personaje falsario y patético en primera plana; se me ocurre en la línea de biopic homosexual la de Capote, en años recientes, aunque como digo no es intención de la película el satirizar a Hoover o criticar sus acciones, sino más bien el dar un retrato global del personaje. 

La megalomanía, por cierto, que le llevaba a promocionar comics de G-Men en los que aparecía él como héroe, a exagerar su protagonismo directo, a montar escenas apañadas para la prensa... esa megalomanía, digo, adquiere aquí una interesante dimensión metaficcional, puesto que al final de la película queda claro que varias de las escenas que hemos visto están infiltradas por la megalomanía de Hoover, y que son no tanto al verdad literal de lo que pasó, cuanto la versión que Hoover filtró o el sesgo que quería darle. Es una manera inteligente de solventar una ficción histórica, en la que los protagonistas normalmente han de desempeñar por razones de construcción estética un papel argumental mucho más central del que en realidad les correspondió en la historia. 

La historia la hacen entre muchos, y el estado policial del FBI no fue obra sólo de Hoover, sino que él actuó como agente y catalizador. Es justo darle un protagonismo personal acentuado, y sin embargo mostrarlo a la vez como producto de una época en la que las cosas se hacían, o se hacen, así. Porque en todas partes cuecen habas, y aquí y ahora, a calderadas. Como muestra un botón: uno de los más siniestros y totalitarios planes que el Lado Oscuro le inspira a J. Edgar, y que en esta ocasión no llega a buen puerto, era la implantación en Estados Unidos de un DNI con información centralizada y huellas digitales similar al que hay en España desde hace muchos años.

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J. Edgar. Dir. Clint Eastwood. Guión de Dustin Lance Black. Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Josh Hamilton, Naomi Watts, Armie Hammer, Ken Howard, Jeffrey Donovan, Josh Lucas, Damon Herriman, Christopher Shyer. Cinemat. Tom Stern. Ed. Joel Cox y Gary Roach. Diseño de producción: James J. Murakami. Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard, Robert Lorenz. USA: Imagine / Malpaso / Wintergreen / Warner, 2011.

 
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También aquí: 

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." In García Landa, Donde nunca pasa el tiempo: Blog de notas (Febrero 2012) 19 Feb. 2012.*

         http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z12-2.html

         2012 DISCONTINUED 2018 – Online at the Internet Archive:

https://web.archive.org/web/20160527042513/http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z12-2.html

         2020

         https://www.flickr.com/photos/garciala/46875557541/in/dateposted-public/

         2020

 

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." In García Landa, Vanity Fea 19 Feb. 2012.* (Rev. of Clint Eastwood's film).

         http://vanityfea.blogspot.com/2012/02/j-edgar.html

         2012 – DISCONTINUED 2025 – Online at the Internet Archive:

         https://web.archive.org/web/20220331204359/http://vanityfea.blogspot.com/2012/02/j-edgar.html

         2025

_____. "J. Edgar." Ibercampus (Vanity Fea) 21 Feb. 2012.*

         http://www.ibercampus.es/articulos.asp?idarticulo=14555

         2013 DISCONTINUED

_____. "J. Edgar." In García Landa, Vanity Fea 25 Feb. 2012.*

         https://garciala.blogia.com/2012/022502-j-edgar.php

         2025

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." Academia 23 April 2015.*

         https://www.academia.edu/12077193

         2015

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." SSRN 6 July 2022.*

http://ssrn.com/abstract=4110328

         2022

         Film, Media & TV Studies eJournal 6 July 2022.*

         https://www.ssrn.com/link/Film-Media-TV-Studies.html

         2022

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." ResearchGate 16 June 2022.*

         https://www.researchgate.net/publication/361328872

         2022

_____. "J. Edgar: Megalomanía y metaficción." Net Sight de José Angel García Landa 4 Nov. 2022, 20 Jan. 2025.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/JEdgar.html

         2022

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/jedgar.pdf

         2023

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/JEdgar.pdf

         2025

 

domingo, 11 de mayo de 2025

Retropost, 2005: Unlocking Million Dollar Baby

 

Unlocking Million Dollar Baby

Pues veamos, Million Dollar Baby, de Clint Eastwood. La película va de traumas, y por tanto de cosas que no se pueden mencionar directamente; se tratarán por tanto con símbolos, indirecciones y alusiones. Y eso que a los dos personajes principales, interpretados por Clint Eastwood y Morgan Freeman, les gusta decirse la burrada más gorda y la cosa más dolorosa u ofensiva como viejos colegas que son (esto se llama en inglés banter, en español no sé). Al fin dan la bienvenida a este club de banteadores, masculino por definición, al joven hallazgo de Clint (que tiene por norma no trabajar con chicas). Bueno, pues este Clint resulta que era un abusador, y violaba a su hija de pequeña. La niña ha crecido, y no quiere tratarse con él, como traumada que está, y la conciencia de su pecado tiene traumado a Clint, que se pega los días en la iglesia intentando bantearse al cura, pero el cura lo lleva peor que Morgan. Si la religión del cura no sirve, porque es mecánica y no adaptada al caso, la negra religión de Morgan Freeman, que estudia el caso individual, te da el perdón y el camino que la otra niega. Al final Clint logra superar su trauma desplazando la solución a una hija imaginaria, con la cual deshace el mal que hizo, primero, respetando sexualmente a la persona de esa hija adoptiva, con la que no tiene lazos de sangre (aunque la primera pregunta que le hace, por si acaso, es "¿conozco a tu madre?"). Una vez la chica es ya un colegui y a la vez la hija de Clint, y a la vez él mismo (los dos con su frustrada carrera a cuestas), ya está madura como símbolo para la consumación penitencial. Al fin Clint recupera la infancia perdida, en su Innisfree particular, ("in is free"), comiendo tarta de limón en un cenador que la chica frecuentaba con su padre, y que debía llevar esperándole a él desde los años de la Depresión. Largo tiempo, pero valía la pena porque allí se funden en una su propia niñez, la de su hija y la de la adoptada; es más, se han superado hasta cierto punto las traumantes barreras que separan lo masculino de lo femenino. Es una película donde todo pasa un poco al revés, como nos aclara un autocomentario simbólico: para demostrar el aprecio a los amigos, se les dice algo ofensivo o despectivo; para demostrar a una persona que la quieres, es preciso a veces actuar con ella de modo sancionable por las leyes; para liberarte de un trauma, tienes que hacer algo verdaderamente traumante, para recuperar la inocencia tienes que ir a las profundidades de la experiencia y del desengaño.

Aparte de eso, va toda de boxeadores, y de lo mismo que la de Amenábar (Mar Adentro).

Por cierto, me faltaba la lectura en clave política (gentileza de a nameless person): "hay que protegerse", dice Clint: pero por mucho que intentes protegerte, USA, estás a merced de los hados. Al otro Fitzgerald, Kennedy "el amado", la verde esperanza de América, también se le torció la carrera, y sólo podemos lamer las heridas nacionales tras el gran desengaño. Podemos planificar la repetición de la jugada, volver a dar la batalla (igual esta vez hasta colgamos a Saddam) pero el fiasco se producirá, inevitablemente, por otro lado, incalculable. Por lo menos la tarta de limón sí está rica.

 

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