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miércoles, 19 de noviembre de 2025

Retropost, 2005: Hulk

Comentario de la versión cinematográfica del personaje de Marvel Comics Hulk  (2003), dirigida por Ang Lee, con atención especial al significado político y a la estética intertextual de la película.

Texto completo en SSRN: 

Hulk (The Hulk) 

dx.doi.org/10.2139/ssrn.5771623 

1 Pages Posted: 26 Nov 2025

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: November 19, 2005


English abstract: A commentary on Ang Lee's film version of the Marvel Comics character 'The Hulk' (2003), with particular attention to the political significance and the intertextual aesthetics of the film. 


Note: Downloadable document is in Spanish.

Keywords: Films, Film studies, Marvel comics, Hulk, Ang Lee, Intertextuality



Captura de pantalla 2025-11-28 a las 10.24.14

Garcia Landa, Jose Angel, Hulk (The Hulk)

 

(November 19, 2005). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=5771623 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5771623

 



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Hulk

Ang Lee dirigió hace poco una película sobre esa especie de Shrek procedente de Marvel Comics. Buena cantidad de Hulks dibujé yo por los años 70, cuando estaba en plena fiebre marvélica ("la Masa" lo llamaban por entonces aquí, aunque yo también lo veía en verde en los cómics americanos). Ahora no me podía perder la película, aunque sea con un poco de retraso. La película explota algunos aspectos del gigantón verde de los comics, y añade otros nuevos, que suponen una reinterpretación del personaje.

El Hulk de los comics es un ya un cóctel intertextual complejo. He aquí alguno de sus ingredientes:

- Frankenstein, con la peculiaridad de que el sabio Bruce Banner se convierte en su propio monstruo. La relación de alter-eguismo que había entre Victor Frankenstein y su criatura se interioriza. Ciencia irresponsable que se vuelve contra la humanidad, y contra el científico mismo. Aquí se trata de la investigación sobre energía nuclear ("rayos gamma").

- Dr Jekyll y Mr Hyde como antecedente de esta interiorización que desata algunos instintos destructores y fuerza bruta... aunque de hecho el gigantón verde es un niño grande. Fuera moral y convenciones sociales, Hulk se expresa y destruye con energía y espontaneidad, como un niño irritado, o un niño jugando.

- El hombre lobo es otra versión de este motivo: la transformación en el otro yo interno no es deliberada (como lo era al principio al menos en el Dr. Jekyll) sino que el monstruo surge de dentro fuera de control – lo que se adecúa mejor a la expresión de la rabia. Cuando se nos sube la adrenalina, todos somos Hulk. Hombrecillo tocar las pelotas a Hulk.

- La bella y la bestia, siendo la bella Betty Ross, la hija del general que ha jurado destruir a Hulk. Hulk, sin ser feminista a pesar de su pantalón morado, sí es más caballero con las señoras de lo que podría parecer al primer golpe de ojo.

- El niño gigante - por lo ya dicho. Fantasías de ser más grande que los mayores; de arramblar con su sistema de órdenes y ataduras; deseo de ser piel verde. También hay un elemento infantil, por cierto, en Frankenstein, en tanto que criatura que exige responsabilidades paternales. Hulk, en cambio, al ser su propio padre, se encuentra sin padre a quien acudir, aunque agradece que le hagan cariños.

- El superhombre con identidad secreta: Superman, Batman, Spiderman... todos variantes del otro yo compensatorio y de las fantasías de poder. Pero aquí el secreto está en precario y en peligro – Banner ya es un desharrapado, puesto en evidencia por los destrozos de su niño interno. Apenas si logra mantener los pantalones en su sitio.

- La alegoría de la Bomba: fruto de la experimentación nuclear, Hulk es ambivalente, a la vez un arma potencial y un peligro para la nación. Sus orígenes son militares, y sus destrozos con, con frecuencia, también militares. Y en bases secretas del desierto, si es posible. Es la vergüenza y la contradicción del belicismo americano, que sale a la luz para poner en evidencia los secretos de la nación. Si a ello le añadimos que Banner se liga a la hija del general, ya tenemos el cacao completo.

- El Hombre Verde: el gigante de la novela pastoril, que vive en armonía con la naturaleza, lejos de la civilización; un buen salvaje, pero buen salvaje está hecho cuando se meten con él, o cuando se requieren ciertos refinamientos de la politesse. También es un Neanderthal, el primitivo que rechaza los artificios a que la civilización ha llevado al ser humano, artificios que describe con unos kenning poéticos dignos de un Beowulfo en Manhattan (En la película, sin embargo, es mudo, para mayor contraste). O quizá sea Hulk la esencia humana que nos espera en el futuro, back to basics, en la segunda Edad de Piedra tras el holocausto nuclear.

- La resistencia del marginal frente al aparato del Estado. En el nombre de Bruce Banner oímos al rebelde escocés, Robert Bruce, que alza la bandera de la resistencia frente a los ingleses. A la vez, la bandera de su nombre señala que encarna algunas de las mejores esencias de la nación, aunque sean otros los que hagan ondear el trapo en sí. El héroe solitario sin encaje posible en el sistema social es una constante en la literatura y mitología norteamericana.

La película de Ang Lee trabaja sobre este material, subrayando o añadiendo donde considera oportuno. Añade el tema de la manipulación genética, en parte para hacer más "plausible" muy entre comillas, la historia, y también para subrayar el tema de los experimentos con la esencia humana, prohibidos por la ley de Dios y, en Estados Unidos, por la de Bush. Sale Bush, de hecho, pescando y pasando bastante del problema, y Condoleezza Rice controlando la situación y ordenando destruir al titán saltarín. No dudan para ello en volar por los aires diversos monumentos naturales que son bastante más respetados por el ecologista Hulk. La máquina de aplastar del ejército USA resulta ser incapaz de dar caza al ambiguo rebelde que ha sido creado en la propia trastienda del sistema. Hulk como Bin Laden lampiño, en el Afganistán de Arizona. Hulk, también, como el terremoto que volverá a destruir San Francisco, sacudida histérica provocada por las amenazas que tenemos en el subsuelo, pero que son comprensibles si las vemos desde otra perspectiva, y pueden incluso desactivarse si dejamos de azuzarles con la aviación y los tanques.

La alteración más significativa efectuada por la película es que se transforma la historia de Bruce Banner en una historia de "padre maligno", de trauma infantil y de retorno de lo reprimido. Es un tema que potencia el lado de pesadilla paranoica de la historia, al convertirse el padre al final en un diablo de pesadilla, un monstruo de los elementos que ha pasado también por encarnaciones de lumpen irredimible y de veterano pirado de Vietnam. Sin contar su papel como sabio loco y como señor de los satánicos perros de la guerra. Demasiado para un solo personajes, sin duda, con lo cual los elementos histéricos desequilibran, deliberadamente, la película. El tema del trauma infantil, sin embargo, funciona bien en combinación con el personaje de Hulk, ya que en cierto modo Banner no ha crecido, se ha mantenido un niño grande e incontrolado dentro de él, un niño que sólo se manifiesta ahora que el padre vuelve a su vida y reabre la herida del trauma. Es mudo porque no puede expresar lo que lleva dentro. El padre satánico es también, por asociación, la figura de autoridad que falta a sus deberes y pierde el control, Saturno devorando a sus hijos – algo que también sucede en cierto modo con el Ejército y con su encarnación en el General Ross, otro padre inadecuado para Betty. La pesadilla traumática de agresión fálica se ve desviada hacia el rival de Bruce, esbirro del ejército y sádico que lo amenaza con diversos objetos hirientes mientras él está inmobilizado.

La fotografía de la película subraya las diversas potencialidades del personaje de Hulk: feto flotante en líquido amniótico, con subsiguiente trauma de nacimiento; hombre verde camuflado entre el follaje, o asociado a la selva amazónica; inocente radical que disfruta con su simple existencia en soledad, durante sus saltos; fantasías de poder desatadas en sus combates o en sus brincos gigantescos (a la vez gigante y Pulgarcito). Y personaje traumado, dividido ante sí mismo, que no consigue traer a la luz el gesto brutal de agresión que ha encerrado al niño gigante dentro de él. El criminal, el traidor, el disidente, el vagabundo, el terrorista, el arma, el experimento fallido que nos pone en evidencia y en problemas, porque el Estado agresivo es el primero que no sigue sus normas y experimenta con fuerzas prohibidas que desata y luego no sabe cómo controlar.

 

 

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The Hulk. Dir. Ang Lee. Screenplay by John Turman, Michael France and James Schamus. Story by James Schamus, based on the Marvel comic-book. Cast: Eric Bana, Jennifer Connelly, Sam Elliott, Josh Lucas, Nick Nolte. Music by Danny Elfman. Ed. Tim Squyres. Prod. des. Rick Heinrichs. Photog. Frederick Elmes. Exec. prod. Stan Lee and Kevin Feige. Prod. Gale Ann Hurd, Avi Arad, James Schamus, Larry Franco. Visual effects aqnd animation by Industrial Light and Magic. Universal Pictures / Marvel Enterprises / Valhalla Motion Pictures / Good Machine, 2003. Spanish DVD: Hulk. Universal, 2003.*

 

 

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También aquí:

 

_____. "Hulk." In García Landa, Aggelos: Mi enviado—Blog de notas de José Ángel García Landa (septiembre-diciembre de 2005) 19 Nov. 2005.* (Ang Lee's film).

         http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z05-3.html

         2012 DISCONTINUED 2018 Online at the Internet Archive.*

         https://web.archive.org/web/20181005040830/http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z05-3.html

         2020

         https://www.flickr.com/photos/garciala/39910765843/in/dateposted-public/

         2020

_____. "Hulk." In García Landa, Vanity Fea 19 Nov. 2005.*

         https://garciala.blogia.com/2005/111905-hulk.php

         2025

_____. "Retropost, 2005: Hulk." In García Landa, Vanity Fea 19 Nov. 2025.*

         https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2025/11/retropost-2005-hulk.html

         2025

         https://x.com/JoseAngelGLanda/status/1991101313065562117

         2025

_____. "Hulk (The Hulk)." SSRN 26 Nov. 2025.*

         http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5771623

https://ssrn.com/abstract=5771623

         Film, Media & TV Studies 26 Nov. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/Film-Media-TV-Studies.html

         2025

  

jueves, 28 de agosto de 2025

Retropost, 2005: Alegorías de la Bomba

 

Alegorías de la Bomba

Alegorías de la Bomba

En muchos relatos de ciencia ficción de los años 50 y 60 aparecen alegorías semiconscientes de la bomba atómica. A su manera, estas películas y relatos intentan reflexionar sobre la lógica del armamento nuclear, normalmente hallando una justificación para la existencia de unas armas que podrían acabar con la civilización humana. Son, por tanto, relatos muy de su tiempo y lugar, a pesar de los marcianos y robots, y pueden considerarse parte del "discurso nuclear" que justifica la carrera armamentística y las ambiciones de supremacía mundial de los Estados Unidos - aunque con frecuencia el envoltorio narrativo en el que se presenta este mensaje parezca contradecirlo, y presentar más bien un discurso pacifista o una filosofía de miras más universales.

Como en otros muchos casos, encontramos un conflicto de sentidos e interpretaciones a la hora de analizar estos relatos. El relato nos propone un significado, que podemos aceptar como "críticos amistosos"; pero hay otro sentido más problemático, no deliberado o no deliberadamente propuesto, que sin embargo parece enraizar al discurso en la historia, y tienta por tanto al "crítico desconfiado" que prefiere no aceptar la lectura que la obra ofrece de sí misma. Sea como sea, ambos discursos se encuentran profundamente enraizados en la película, y ninguno produce un sentido totalmente coherente: en tanto que ciencia ficción, el relato siempre deja incoherencias o hilos sueltos; en tanto que neurosis de la guerra fría, sus sentidos surgen a trompicones como interferencias en el discurso oficial de la película, al que contradicen o vuelven absurdo. Kubrick intentó sacar a la luz ese absurdo deliberadamente en su Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (Teléfono rojo: volamos hacia Moscú). Otra caricatura magistral de la lógica de la guerra fría es el relato de Donald Barthelme "Game", recogido en "Unspeakable Practices, Unnatural Acts" (1968) o en "Sixty Stories". Allí dos militares americanos, encargados de disparar un misil atómico si reciben la señal, esperan en un bunker subterráneo un relevo que no llega. Cada uno tiene una llave, que tiene que accionar simultáneamente con la del otro en una consola para efectuar el disparo. Pero la neurosis de la guerra fría ha penetrado en el bunker... ambos empiezan a actuar de modo extraño.... desconfían del otro... y ambos están armados:

"Cada uno de nosotros tiene un calibre 45 y se supone que cada uno tenemos que disparar contra el otro si el otro se comporta de modo extraño. ¿Cómo de extraño es extraño? No sé. Además del 45 tengo un calibre 38 del que Shotwell no sabe nada, escondido en mi maletín, y Shotwell tiene una Beretta calibre 25 de la cual yo no sé nada en una correa de su pantorrilla derecha. A veces en lugar de mirar la consola miro de forma visible el 45 de Shotwell, pero esto es sólo una estratagema, sólo una maniobra, en realidad estoy mirando su mano cuando cuelga cerca de su pantorrilla derecha. Si decide que me estoy comportando de modo extraño me disparará no con el 45 sino con la Beretta. De modo similar Shotwell hace como que vigila mi 45 pero en realidad está mirando mi mano descansando desocupada sobre mi maletín, mi mano. Mi mano descansando desocupada sobre mi maletín".

La demencia racional de este narrador paranoico hace aparecer cuerdo al autor implícito: única manera quizá de escapar a la lógica infernal de la guerra fría. En cambio, la aparente racionalidad que subyace a las alegorías cómplices de la bomba puede desconstruirse sacando a la luz el discurso esquizofrénico de la guerra fría que proclaman sin confesarlo. Tres ejemplos:

This Island Earth (Planeta Prohibido). Un destacado científico nuclear recibe extrañas instrucciones para montar un aparato desconocido. Resulta ser un comunicador que lo pone en contacto con una extraña sociedad que supuestamente recluta a científicos de todo el mundo para desarrollar el conocimiento y acabar con la guerra. En realidad, se trataba de extraterrestres que quieren ayuda para obtener más energía nuclear en su planeta, que está siendo bombardeado con asteroides-misiles por una civilización enemiga. Tras una breve visita del científico y la chica, oops, la científica, al planeta Metaluna, éste es efectivamente destruido, y el último superviviente de la raza, su reclutador, los devuelve a la tierra. Luego muere en una especie de vuelo suicida con su platillo volante. Mientras, pasan sustos debido a la intrusión de un mutante de una raza de esclavos creada por los extraterrestres (este mutante inspiró a Tim Burton para Mars Attacks, y el rayo transportador del platillo y los científicos abducidos son retomados en una aventura de Tintín, Vuelo 714 para Sidney).

En esta película, los planes de desarrollo nuclear de los EE.UU. son pacíficos: el científico pretende dominar los secretos de la naturaleza. Pero la guerra fría, recalentada, se ha transportado el espacio, donde la energía atómica tiene una finalidad "defensiva" para crear un escudo alrededor de Metaluna: la bomba, a fuerza de hacerse impensable, se trasluce. Los efectos de una impotencia nuclear aparecen ilustrados en el fin del planeta Metaluna. Los científicos abducidos recuerdan a la fuga de cerebros que se asoció a la primera fase del programa espacial y nuclear americano. El secretismo, espionaje mutuo y halo de traición que rodea a la mansión donde los extraterrestres han montado su laboratorio en la tierra hace pensar en el maccarthismo y la paranoia de vigilancia por el temor a la infiltración de espías soviéticos. La película utiliza todos estos elementos reales o ligeramente refractados de la actualidad política y mediática, para desplazarlos al espacio: pero la lección que se llevaron los metalunianos sólo puede aprovechar a los terráqueos. En cuanto al mutante, como ser obviamente masculino y potencial violador de la científica-chica, representa sin duda no sólo los resultados repugnantes o peligrosos de la experimentación nuclear, sino también un principio masculino amenazador con el que tienen más en común de lo que quieren reconocer tanto sus creadores como el protagonista - que protege y guía a la chica constantemente como si fuese coja, pero va a contribuir con sus experimentos a que la Tierra se vuelva un poquito más como Metaluna.

The Day the Earth Stood Still. Aquí aterriza un platillo volante, en el que viajan un extraterrestre a todas luces humano y un robot que parece un Famovil hipertrofiado. Los humanos reaccionan con histeria, disparan repetidamente contra el extraterrestre (menos mal que resucita). El extraterrestre huye de un hospital, se infiltra en una familia de viuda con huérfano, se mueve como un espía soviético en medio de una sociedad altamente paranoizada por los medios de comunicación. Medita sobre los horrores de las guerras, y demuestra su poder superior haciendo que todas las máquinas de la Tierra dejen de funcionar a la vez durante un día (sin causar víctimas). Anuncia que su robot, y una raza de robots como él, actuarán como vigilantes para la humanidad. Ésta ha de renunciar a la guerra, y unirse a otros mundos amantes del progreso y la carrera espacial, o será destruida sin piedad por esos vigilantes inflexibles, como una raza no merecedora de existir.

El robot también transporta chica desmayada en brazos, a la manera de algunos de los mejores monstruos de serie B, y así deja clara, por si había dudas, su asociación con una masculinidad mecanizada y asociada más a Tánatos que a Eros. Es quizá a través de este robot, bomba exterminadora de aspecto humanoide, donde se ve más claramente el parentesco entre la bomba y los principios masculinizados de competencia, control, violencia y autodestructividad fanática. De hecho, la Bomba también es simbólica, un símbolo materializado de esos principios: el Falo Apocalíptico Definitivo. Pero son principios que en esta película se nos presentan como benevolentes, y provinientes de una civilización superior. La bomba es necesaria para mantener a la humanidad en paz. La logic of deterrence busca aquí una justificación ultraterrena; se presenta como inspirada por una visión que trasciende las guerras pasadas. La bomba es el ingenio que, conteniendo la guerra final en sí, acabará con todas las guerras, a la manera del misterioso artefacto al que alude Milton en Lycidas:

But that two-handed engine at the door
Stands ready to smite once, and smite no more.

Por cierto, que en el relato que servía de fuente a la película, el "amo" extraterrestre resultaba ser el esclavo de su robot-arma letal. Tal vez esto resultaba demasiado revelador de cómo funcionan las cosas, y se suprimió en la película. El motivo de una amenaza apocalíptica y benevolente que actúa de modo aparentemente negativo sólo para hacer posible la paz entre los hombres fue retomado en numerosas narraciones de ciencia ficción. Es, sin duda, la alegoría de la bomba más a tono con la política oficial de las potencias nucleares.

Un ejemplo se encuentra en un personaje originado en la serie de los Cuatro Fantásticos, el Silver Surfer (Estela Plateada). Este surfista espacial, humanoide metálico de rostro impasible, era originalmente el emisario y heraldo de Galactus, un descomunal coloso que a modo de faraón megalomaníaco viaja por el espacio destruyendo mundos para extraer de ellos su energía. Estela Plateada obtiene su libertad con una especie de cambio de bando (no era tan inhumano después de todo). Junto con los Cuatro Fantásticos derrota a Galactus, aunque su desprecio a la raza humana le lleva a continuar siendo un exiliado del espacio. Regresa, y esta vez es él y no Galactus quien personifica a la Bomba, ya dentro de la lógica de la disuasión. Estela Plateada viaja por los continentes sembrando destrucción, para obligar a la raza humana a olvidar sus rencillas y descubrir una unidad de propósito en lo universal luchando contra él: es, una vez más, una alegoría de la Bomba que bajo su apariencia destructiva oculta lo que según esa lógica es la única paz posible, la paz armada. No cuenta Estela Plateada en este episodio con la avanzada tecnología del Ejército USA (permítase aquí un poco de propaganda) que le dispara un misil que va absorbiendo su energía y casi casi acaba con él: es un puñetazo de la Cosa lo que consigue enviar el misil al espacio donde explotará inofensivo. Vemos que en este caso la lógica de la Bomba se retuerce sobre sí misma, y aparece Estela Plateada como un idealista peligroso, un terrorista bien intencionado al que hay que detener y educar; el Ejército que lo iba a destruir también es demasiado expeditivo, y los Cuatro Fantásticos son los que median entre uno y otro extremo.

Esta ambivalencia o cambio súbito del sentido de la alegoría es un fenómeno frecuente en los diversos tratamientos que se dan a un tema que desborda y ofende a los parámetros "normales" del pensamiento, y en el que naciones enteras han invertido energía e ideología en grandes cantidades sin conseguir reconciliarlo con los valores supuestamente humanistas e ilustrados que se supone las animan. Desde que se aceptó la lógica de la Bomba, y sobre todo desde que hay sólo una clara potencia con hegemonía mundial, el terror absoluto y el orden mundial son en última instancia indistinguibles. Sin ser maximalistas: en muchas ocasiones se distinguen todavía, como en muchas se han mezclado antes, pero con la lógica de la bomba esta confusión entre orden y caos, entre razón y demencia, ha alcanzado nuevas dimensiones. "Si se supiera / lo que se presiente y no se dice / desde que Hiroshima / nos dejó sin habla" - como decía el poema de Vázquez Montalbán. Por ese no poder decir proliferan las alegorías de la Bomba, que hacen lo posible por explicar lo inexplicable sin mirarlo directamente - no vayamos a quedarnos ciegos del resplandor.

 

7 comentarios

José Angel -

¡Vaya! Ahí debería estar yo...

Antonio -

¡Saludos desde el Serrablo!

José Angel -

Ya salieron, ya...
"Sin habértelo pensado
Te ha salido un pareado" - Creo que en una decían algo así. Saludos en passant, APM!

Antonio Pérez Morte -

No os pongáis nostálgicos:
¡Que aquí van a salir hasta los chiripitifláuticos!

Antonio Pérez Morte -

No os pongáis nostálgicos:
¡Que aquí van a salir hasta los chiripitiflaúticos!

José Angel -

Pues sí, y me las voy repasando de cuando en cuando... nunca ves lo mismo dos veces. Ah, y muy interesante, por cierto, el artículo sobre los helicópteros afganos, joaquim (pasen y vean).

joaquim -

Veo que al igual que un servidor se ha pasado usted las tardes de los sábados de su infancia ante la tele, zampándose aquellas pelis norteamericanas en blanco y negro de los primeros años cincuenta, en las que todo eran invasiones de malignos platillos volantes y monstruos resucitados en el Polo al estallar una bomba atómica experimental.

Películas con efectos especiales rodados con dos duros, por cierto, pero aún llenas de un encanto que jamás tendrán las superproducciones posteriores.

Ay! la infancia....

 

 

lunes, 18 de agosto de 2025

Retropost, 2005: Los Cuatro Fantásticos

 

Los cuatro fantásticos

Ayer, visto que venía tormenta (storm), aparcamos la piscina y nos fuimos a ver con todos los nenes Los 4 Fantásticos: pudimos disfrutar luego viendo a Oscar imitar al Doctor Muerte convertido en estatua. Pibo: "Me ha encantado." Yo leía a los 4 fantásticos desde los primeros 70, en inglés en los comics de Marvel que conseguí a montones en la base americana de Zaragoza, y en español en aquellos horribles librillos cambiados de formato y con los bordes que no encajaban completados a la mecagüen diez por algún no-dibujante mal pagado. Los tiempos en que llamaban a la Cosa "el hombre de piedra", apelativo que vuelve a surgir en la película. Nos cuentan el origen, ligeramente variado, siguiendo la estrategia que tan bien funcionó en Spiderman. Aquí la diferencia está en las relaciones más próximas y ambiguas con el Dr. Muerte, cuyo origen latveriano queda en el trasfondo y se ve convertido en un tiburón de Wall Street. Corteja a una Sue Storm mucho más voluntariosa y sexy que la original sufrida ama de casa: hasta se desnuda repetidamente, en estado invisible, claro. Johnny también es más repelente e insolente, y más dado aún a los deportes de riesgo, al estilo de eminem fin de siècle más que al de adolescente de los años 60 con letra grande en el chaleco de lana. A Mister Fantástico, como a Cíclope, lo mantienen repelentillo y enfrascado en empresas tanáticas: la mejor frase de la película es la de Johnny Antorcha al ver por primera vez el laboratorio de Mister Fantástico en el edificio Baxter: "Pues qué quieres que te diga, Reed, me parece que te traes demasiado trabajo a casa". En Ben Grimm, con sus neuras en primer plano, ofrecen bien una síntesis de los aspectos más dramáticos del personaje. Le sacan una esposa que no tenía y que lo abandona al verle la Cosa, y a la Alicia original de los tebeos la des-escultorizan (un detalle que tenía sus posibilidades, sin embargo) y la vuelven negra, para enfatizar el tema de ojos que no ven, prejuicillos a la mar. Efectos, etc., muy logrados, no hay queja por allí, pasen y vean, mejor con niños (al menos dentro de uno). Última escena: se aleja hacia Latveria el contenedor con Victor Von Muerte, y cerramos el bucle del principio porque va convertido (ahora sí) en su propia estatua metálica, aunque nada muerto. Se cierra la puerta del contenedor y una transición imposible nos lo muestra alejándose en un carguero gigante con letras cirílicas entre miles de otros contenedores. A tener en cuenta aquí: - La escena final de Working Girl, con el alejamiento irónico de la cámara que muestra a la chica en una oficina entre miles de otras en un rascacielos. - La escena final de Raiders for the Lost Ark, con el arca dentro de su arca perdida en un almacén gigante de donde nunca más saldrá (un poco como el libro de Arena en la biblioteca de Buenos Aires). - El espectacular tracking de The Crowd, de King Vidor, imposible también aunque la dirección es contraria. Muestra la vista panorámica de New York desde el punto de vista del inmigrante hacia un rascacielos, y la cámara (como si de un piloto suicida se tratara) se adentra en el rascacielos donde se nos muestra al protagonista trabajando en una oficina. Aquí el inmigrante ya se ha adentrado hasta el tuétano en el sistema americano, pero aspira a demasiado y es derrotado. Como siempre en la nueva serie de superhéroes, su amenaza se asocia con el terrorismo. En este caso se le expulsa del sistema financiero americano y se le devuelve, derrotado pero no destruido, a su tenebroso origen latveriano. Volverá el vampiro terrorista...

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