Leyéndome el libro de entrevistas hechas por Baltasar Garzón, La lucha contra el terrorismo y sus límites
(Madrid: Adhara, 2006), me llama la atención algo que no parece
llamársela ni al entrevistador ni al entrevistado. Es un aspecto del
código penal español comentado por el Fiscal General del Estado, Cándido
Conde-Pumpido, al que hay que suponerle, como al juez Garzón, informado
de lo que habla. Pues comenta de pasada esta surrealista disposición de
nuestro Código Penal:
A) está el hecho de que "el artículo 571 CP considere terroristas a 'los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, organizaciones o grupos cuya finalidad sea la de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública" etc. etc. (p. 177).
B) "el Código Penal no considera delictivo, como a veces se afirma, la simple integración en una banda armada o grupo terrorista, sino la realización de actos de delincuencia común por quienes pertenezcan o colaboren con dichas organizaciones, con la intención expresa de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública" (Art. 571 CP). (Garzón: "Esta aclaración es muy oportuna"). (P. 181).
C) "Es conveniente destacar que se sanciona especialmente la colaboración con el terrorismo de aquellas personas que sin integrarse en la organización le prestan su colaboración de cualquier modo (Art. 576 CP 95). El Tribunal Supremo español, en sentencia del 10 de octubre de 1997, de la que fui ponente, estableció que la esencia del delito de colaboración con banda armada consiste en poner a disposición de la banda, conociendo sus métodos, medios de cualquier clase que a la organización le resultaría más dificultoso obtener sin dicha ayuda" (p. 191).
De alucine, el código penal. Y sus intérpretes. Quizá por eso
veamos a tantos miembros de organizaciones terroristas tan campantes
haciendo declaraciones ávidamente recogidas por los medios de
comunicación, conferencias invitadas por universidades, etc.
Entre esto, y el ayuntamiento "socialista" de mi ciudad que nos cierra
las piscinas en pleno verano y plena ola de calor, me dan ganas, de
verdad, de emigrar a un país donde las instituciones sean un poco menos
memas, un poco menos tarugas. Y aún lo haré.
Lo digo por la noticia de los etarras/hanniballecters que nos van
a soltar pronto a la calle por gentileza de la Fiscalía, del cumplidor
Sr. Conde-Pumpido, del PSOE que hizo el código penal hoy vigente, del PP
que lo bendijo, y de los dos partidos que son incapaces (en este caso
más incapaz el PSOE) de ponerse de acuerdo en una política
antiterrorista coherente. La deriva del PSOE, que ha pasado de promotor
de la Ley de Partidos (bombilla en la cabeza de Zapatero) hasta que
algún circuito se fundió en algún momento en la cabeza de alguien, es
particularmente inexplicable, y escandalosa. Escandaloso no ya que a un
señor le patinen las prioridades, o las neuronas; escandaloso es que por
mucho presidente que sea, todos vayan en fila india detrás, mandándose
callar, y tira palante, que el que se mueve no sale en la foto. Esto es
patético, y pone de manifiesto los peores aspectos del sistema de
partidos: el vasallaje, servilismo y nula capacidad de sus estructuras
para admitir o sopesar la crítica.
El tema de los fiscales
admitiendo la reducción en miles de años de las penas de los etarras es
vergonzoso (también da vergüenza ajena hablar de "penas de miles de
años", pero bueno, estamos trabajando con el código penal que diseñó
algún imbécil). Más escandaloso aún es que todo esto no cause escándalo
en la gente. Mal vamos, de verdad, cuando es la COPE quien hace la
descripción más exacta de la situación y en términos más atinados,
porque hace falta de verdad cargar las tintas para describir
adecuadamente la política de mostrencos que están haciendo nuestros
poderes ejecutivos y judiciales en el tema del terrorismo (ya ni digo de
política "anti"terrorista, qué más quisiera). Por lo menos parece que
van a intentar evitar soltar a la calle ya a los del 11-M, me pregunto
si lo conseguirán. Lo más triste es cuando no se molesta el leguleyo o
politiquillo de turno ni en quejarse por cómo están las leyes, "mire
usted, no podemos hacer otra cosa, esto requeriría una reforma", sino
que encima lo presentan como lo que pide la justicia, el sentido común, y
como algo que sólo insidiosos partidistas podrían criticarles. Pues no,
mire Vd.: el visto bueno al pacto con los terroristas es una infamia
impresentable, y lo mismo todos los goteos a los que está dando lugar
desde que el circuito ese se fundió en la cabeza de alguien, o alguien
tuvo una iluminación. O no le han matado un pariente a ningún conde ni
barón, y claro, se ofusca y pierde la perspectiva.
Entre unos y
otros, me parece que lo tengo claro en las próximas elecciones. Sólo me
queda, me temo, el derecho a protestar. Pero hasta las ganas se le van a
uno. Porque, pensémoslo bien, si acaban estos etarras condenados a
cuatro mil años en la calle dentro de nada, habrá sido tras un
procedimiento judicial y políticamente impecable, avalado en un momento u
otro por los votos de la inmensa mayoría de los españoles. Que les den
bola a todos, hombre, a los que escriben las leyes y a los que las
aplican, y a los que los hemos votado.
2 comentarios
JoseAngel -
JoseAngel -