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martes, 18 de agosto de 2026

Medieval Criticism: Poetics, Aesthetics, and Hermeneutics

 

An audio introduction to one of my papers, originally lessons from a course on the history of literary criticism I taught at the University of Saragossa from the late '80s to the late '90s:

_____. "Medieval Criticism: Poetics, Aesthetics, and Hermeneutics." AI podcast on José Angel García Landa's paper. Academia 18 Aug. 2026.*

         https://www.academia.edu/9541288/


jueves, 13 de agosto de 2026

Notes on Richard E. Palmer's 'Hermeneutics: Interpretation Theory in Schleiermacher, Dilthey, Heidegger and Gadamer'

Tomé hace muchos años unas notas muy detalladas sobre este libro de teoría de la hermenéutica. Tan detalladas eran que apenas resumían el libro: un caso del mapa tan detallado que ocupa demasiado terreno en el territorio. Por suerte viene la Inteligencia Artificial "Richard Price" y nos proporciona un resumen más adecuado y clarificador, en audio:

_____. "Notes on Richard E. Palmer's Hermeneutics: Interpretation Theory in Schleiermacher, Dilthey, Heidegger and Gadamer." AI podcast on José Angel García Landa's paper. Academia 13 Aug. 2026.*

         https://www.academia.edu/9319687/

2026

 


lunes, 10 de agosto de 2026

Retropost, 2006: Narración, Identidad, Interacción - Relectura

 

Narración, Identidad, Interacción - Relectura

Será el título de la versión española de mi artículo "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction". Cuelgo ahora el original inglés, que presenté en unas jornadas en Madrid en 2003, y que ha salido este año en el libro Interculturalism: Between Identity and Diversity. La UNED va a publicar una edición española de este libro, y con destino a ella autotraduzco ahora mi capítartículo, aquí: "Narración, identidad, interacción—relectura". Y también pasa a engrosar mi pseudolibro en red, o colección de artículos sobre narración y retrospección, Objects in the Rearview Mirror May Appear Firmer Than They Are.

 

 

_______

 

PS: Una colección de referencias impresas y en red de este artículo, en español e inglés:

José Ángel García Landa. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En Interculturalism: Between Identity and Diversity. Ed. Beatriz Penas Ibáñez y Mª Carmen López Sáenz. Berna y Nueva York: Peter Lang, 2006. 207-26.*

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." En red en Net Sight de José Ángel García Landa, 2006.

http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/commintern.html

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Academia.edu 9 julio 2010.*

http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda/Papers/203164/Rereading----Narrative----Identity----and-Interaction

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Social Science Research Network 10 jul. 2010.

http://ssrn.com/abstract=1638145

Literary Theory and Criticism eJournal

http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?form_name=journalBrowse&journal_id=949618

Philosophy of Language eJournal

http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?npage=2&form_name=journalBrowse&journal_id=950388

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." Zaguán 18 junio 2011.

http://zaguan.unizar.es/record/6134

_____. "Rereading(,) Narrative(,) Identity(,) and Interaction." ResearchGate 27 Oct. 2012.*

https://www.researchgate.net/publication/228175019

_____. "Narración, Identidad, Interacción—Relectura". En red en Net Sight de José Ángel García Landa, 2006.

http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/publicaciones/comminternesp.html

_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." In Paradojas de la interculturalidad: Filosofía, lenguaje y discurso. Ed. Mª Carmen López Sáenz y Beatriz Penas Ibáñez. (Razón y sociedad). Madrid: Biblioteca Nueva, 2008. 183-202.*

_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Academia.edu 17 julio 2010.*

http://unizar.academia.edu/Jos%C3%A9AngelGarc%C3%ADaLanda/Papers/210890/Narraci%C3%B3n--Identidad--Interacci%C3%B3n--Relectura

_____. "Narrative, Identity, Interaction: Rereading / Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Social Science Research Network 17 julio 2010.

http://ssrn.com/abstract=1641587

Philosophy of Language eJournal

http://papers.ssrn.com/sol3/JELJOUR_Results.cfm?npage=2&form_name=journalBrowse&journal_id=950388

_____. "Narración, Identidad, Interacción: Relectura." Zaguán 24 junio 2011.

http://zaguan.unizar.es/record/6191

 

 

A photo on Flickr

 

Serfaty: Los blogs y la construcción del ciberyó 

sábado, 25 de julio de 2026

Notas sobre reflexividad y retroprospección en la 'Fenomenología del Espíritu'

_____. "Notas sobre reflexividad y retroprospección en la Fenomenología del Espíritu." Knowledge Commons Works 25 July 2026.*

         https://doi.org/10.17613/9hkzm-n8x38

https://works.hcommons.org/records/9hkzm-n8x38

         2026


Este artículo propone una lectura de diversas secciones de la Fenomenología del Espíritu de G. W. F. Hegel (1807), una crucial contribución a la dialéctica, desde el punto de vista del interés actual por la dinámica narrativa, la retrospección y la reflexividad, partiendo de la narratología y la contemporánea hermeneútica de la cultura. Mostramos cómo la obra de Hegel manifiesta una poderosa capacidad de preparar y anticipar importantes desarrollos que se dieron en el siglo XX en campos tales como el análisis fenomenológico, la desconstrucción de la presencia, y la aplicación de la crítica dialéctica a actitudes sociales o discursos dominantes. Entre los temas tratados se encuentran la perspectiva dialéctica que anima la obra, y su noción de saber absoluto; la fenomenología de la percepción; la crítica de los enfoques naturalistas a la psicología o a la religión; la naturaleza de la Ilustración; la hermenéutica de la sospecha; la dramaturgia de la interacción social; la ironía; los roles comunicativos y la figura del autor implícito; la apropiación ideológica; la dialéctica del amo y del esclavo; y el perspectivismo filosófico. Todas ellas son cuestiones a relacionar con nuestro persistente interés por la hermenéutica de la retrospección.
 
También aquí: 

_____. "Notas sobre reflexividad y retroprospección en La Fenomenología del Espíritu." Net Sight de José Angel García Landa 4 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/NotasFenomenologia.pdf

         2023

 

—With an English abstract and more links:

 

_____. "Notas sobre reflexividad y retroprospección en la Fenomenología del Espíritu." In García Landa, Vanity Fea 20 May 2014.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2014/05/notas-sobre-reflexividad-y.html

         2014

 


viernes, 3 de julio de 2026

Hermenéutica de Huarte

Un interesante capítulo del Examen de Ingenios de Huarte de San Juan, sobre hermenéutica, crítica y jurisprudencia (con puentes a la política, a la psicología, a la educación y a las facultades del entendimiento), atendiendo a los diversos condicionantes que atañen a la interpretación de los textos y a la capacidad de acción en el ámbito de diferentes disciplinas. Estando cada una de estas disciplinas asociada a la potencia del entendimiento que más le atañe.  Es éste el capítulo XI de la edición de 1575, que pasa a ser el capítulo XIII en la edición de 1594. El texto viene de la edición de Rodrigo Sanz (1930).

 

Huarte 

 

 

CAPÍTULO ONCE 

donde se prueba que la teórica de las leyes pertenece a la memoria; y el abogar y juzgar, que es su práctica, al entendimiento; y el gobernar una república a la imaginativa. 

SUMARIO. 1. En España llamamos letrado especialmente al hombre de leyes y nó al de otras letras: ¿porqué será?—2. Qué son las leyes: la autoridad de sus términos.—3. El legista, pues, y no el teólogo ni el médico o militar, es a letra dado, y de ahí su nombre especial de letrado.—4.  La teórica de las leyes pertenece a la memoria. —5. Mas su práctica por el juez y abogado, que necesitan  interpretarlas, pertenece al entendimiento.—6. El jurisconsulto, pues, no debe llamarse letrado como el simple legista.—7. Su rareza, por haber de juntar buena memoria con gran entendimiento.—8. Por tanto, hay que escoger los ingenios para la judicatura y la abogacía. Dos cuestiones para ello.—9. Gran falibilidad del entendimiento: comparación con los sentidos.—10. No basta estar convencido: analogías con las potencias inferiores, en salud y enfermedad.—11. Por eso los doctos, cuando fundan su opinión, ningún argumento desdeñan.—12. En Teología, no hay piedra de toque del razonamiento, salvo en materia de fe; en Medicina y Milicia, hay la del suceso o resultado, que no siempre es demostrativo. La opinión común no es piedra de toque.—13. Y en Leyes, tampoco es demostrativa la sentencia, ni aun la superior. Conclúyese la necesidad de selección para la práctica de las leyes.—14. Señales de aptitud en los estudios previos del muchacho: el que presto aprende a leer y escribir las letras da mal indicio; el que presto escribe en latín servirá no más que para leguleyo o lector.; el que se dificulte en gramática da buen indicio, y si se [facilita] en dialéctica, seguramente servirá para la práctica de las leyes.—15. Si se dificulta  en gramática y en dialéctica, habrá que mirar si tiene buena imaginativa, porque entonces aun pude ser buen gobernador, ya que nó buen juez ni abogado.—16. Todo esto por lo común; pues no es imposible juntar entendimiento e imaginativa, y aun todavía memoria; pero en casos rarísimos, como se dirá.

 

1. En lengua española no debe carescer de misterio, que siendo este nombre, letrado, término común para todos los hombres de letras, así teólogos como legistas, médicos, dialécticos, filósofos, oradores, matemáticos y astrólogos; con todo eso, en diciendo "Fulano es letrado", todos entendemos de común consentimiento que su profesión es pericia de leyes, como si éste fuese su apellido proprio y particular y nó de los otros.

La respuesta desta dubda, aunque es fácil, pero para darla tal cual conviene es menester saber primero qué cosa sea ley y qué obligación tengan los que se ponen a estudiar esta facultad para usar después della siendo jueces o abogados. 

2. La ley, bien mirado, no es otra cosa más que una voluntad racional del legislador, por la cual explica de qué manera quiere que se determinen los casos que ordinariamente acontescen en su república, para conservar los súbditos en paz y enseñarles cómo han de vivir y de qué se han de guardar. Dije voluntad racional porque no basta que el Rey o el Emperador, que son la causa eficiente de la ley, explique su voluntad de cualquiera manera, para que sea ley; porque si no es justa y con razón, no se puede llamar ley ni lo es, como no sería hombre el que caresciese de ánima racional. Y así está acordado que los Reyes hagan sus leyes con acuerdo de hombres muy sabios y entendidos, para que lleven rectitud, equidad y bondad, y los súbditos las resciban de buena gana y estén más obligados a las guardar y cumplir. La causa material de la ley es que se haga de aquellos casos que ordinariamente acontecen en la república según orden de naturaleza, y nó sobre cosas imposibles o que raramente subceden. La causa final es ordenar la vida del hombre y enseñarle qué es lo que ha de hacer y de qué se ha de guardar, para que, puesto en razón, se conserve en paz la república. Por esta causa se mandan escrebir las leyes con palabras claras, nó equívocas, oscuras, de varios sentidos; sin cifras ni abreviaturas: y tan patentes y manifiestas que cualquiera que las leyere las pueda fácilmente entender y retenerlas en la memoria. Y porque ninguno pretenda ignorancia, las mandan pregonar públicamente, por que el que las quebrantare pueda ser castigado.

Atento, pues, al cuidado y diligencia que ponen los buenos legisladores en que sus leyes sean justas y claras, tienen mandado a los jueces y abogados que nemo in actionibus vel judicus suo sensu utatur, sed legum auctoritate ducatur; como si dijera: "mandamos que ningún juez ni abogado use de su entendimiento ni se entremeta en averiguar si la ley es justa o injusta, ni le dé otro sentido más del que declara la compostura de la letra". (*)—

(*) "Non facietis.... singuli quod vobis rectum videtur...; quod praecipio tibi hoc tantum facito Domino: nec addas quicquam nec minus." Deuteron, cap. XII.

—De donde se sigue que los jurisperitos han de construir el texto de la ley y tomar el sentido que resulta de la constru ción, y nó otro.

3. La cual doctrina supuesta, es cosa muy clara saber ya por qué razón el legista se llama letrado, y nó los demás hombres de letras. Y es por ser a letra dado, que quiere de ir hombre que no tiene libertad de opinar conforme a su entendimiento, sino que por fuerza ha de seguir la composición de la letra.

Y por tenerlo así entendido, los muy peritos desta profesión no osan negar ni afirmar cosa ninguna, tocante a la determinación de cualquier caso, si no tienen delante la ley que en propios términos lo decida. Y si alguna vez hablan de su cabeza, interponiendo su decreto y razón sin arrimarse al Derecho, lo hacen con temor y vergüenza; y así tienen por refrán muy usado; erubescimus dum sine legue loquimur, como si dijeran: "entonces tenemos vergüenza de juzgar y aconsejar cuando no tenemos ley delante que lo determine".

Los teólogos no se pueden llamar letrados (en esta significación) porque en la divina Escritura littera occidit, spiritus autem vivificat (*)—

(*) 2.ª ad Corint., cap. III (v. 6.)

—Es muy misteriosa, llena de figuras y cifras, obscura y no patente para todos. Tienen sus vocablos y maneras de hablar muy diferente significación de las que saben los vulgares trilingües. Por donde el que construyere la letra, y tomare el sentido que resulta de la construcción gramatical, caerá en muchos errores.

También los médicos no tienen letra a que subjetarse. Porque si Hipócrates y Galeno y los demás autores graves desta facultad dicen y afirman una cosa, y la experiencia y razón muestran lo contrario, no tienen obligación de seguirlos. Y es que en la medecina tiene más fuerza la experiencia que la razón, y la razón más que la autoridad. Pero en las leyes acontesce al revés, que su autoridad y lo que ellas decretan es de más fuerza y vigor que todas las razones que se pueden hacer en contrario. 

4. Lo cual siendo así, tenemos ya el camino abierto para señalar el ingenio que piden las leyes. Porque si el jurisperito ha de tener atado el entendimiento, y la imaginación, a seguir lo que dice la ley sin quitar ni poner, es cierto que esta facultad pertenesce a la memoria, y que en lo que se ha de trabajar es saber el número de leyes y reglas que tiene el Derecho, y acordarse de cada una por sí, y referir de cabeza su sentencia y determinación, para que, en ofreciéndose el caso, sepan que hay ley que lo determina y de qué forma y manera.

Por donde me parece que es mejor diferencia de ingenio para el legista tener mucha memoria y poco entendimiento que mucho entendimiento y poca memoria. Porque si no ha de usar de su ingenio y habilidad, y ha de tener cuenta con tan grande número de leyes como hay, y tan desasidas unas de otras, con tantas falencias, limitaciones y ampliaciones... más vale saber de memoria qué es lo que está determinado en el Derecho para cada cosa que se ofresciere, que discurrir con el entendimiento de qué manera se podría determinar; porque lo uno es necesario, y lo otro impertinente, pues no ha de valer otro parescer más que la determinación de la ley.

Y así es cierto que la teórica de la jurispericia pertenece a la memoria, y nó al entendimiento ni imaginativa. Por la cual razón, y por ser las leyes tan positivas, y tener los legistas tan atado el entendimiento a la voluntad del legislador, y no poder ellos interponer su decreto sin saber con certidumbre la determinación de la ley, cuando algún pleiteante los consulta tienen licencia dle vulgo para decir: "yo miraré sobre este caso mis libros"; lo cual si dijese el médico cuando le piden remedio para alguna enfermedad, o el teólogo en los casos de conciencia, los ternían por hombres que saben poco en su facultad. Y es la razón que estas dos ciencias tienen principios universales, y difiniciones, debajo de los cuales se contienen los casos particulares; pero en la jurispericia, cada ley contiene sólo un caso, sin tener que ver con la que se ssigue aunque estén ambas debajo un mesmo título. Por donde es necesario saber todas las leyes y estudiar cada una en particular y guardarlas distintamente en la memoria.

5.  Pero en contra desto nota Platón una cosa digna de gran consideración ("De legibus"); y es que en su tiempo tenía por sospechoso al letrado que sabía muchas leyes de memoria, viendo por experiencia que los tales no eran buenos jueces y abogados, como prometía su ostentación. Del cual efecto no debió atinar la causa, pues en un lugar tan conveniente no la dijo. Sólo vió por experiencia que los legistas muy memoriosos, llegados a defender una causa o sentenciarla, no aplicaban el Derecho tan bien como convenía. 

La razón y causa deste efecto no es dificultoso darla en mi doctrina, supuesto que la memoria es contraria del entendimiento, y que la verdadera interpretación de las leyes, el ampliarlas, restringirlas y componerlas con sus opuestos y contrarios, se hace distinguiendo, infiriendo, raciocinando, juzgando y eligiendo; las cuales obras hemos dicho muchas veces atrás que son del entendimiento, y el letrado que tuviere mucha memoria es imposible poderlas hacer.

La memoria, ya dejamos notado atrás que no tiene otro oficio en la cabeza más de guardar don fidelidad las figuras y fantasmas de las cosas. Pero el entendimiento y la imaginativa son las que obran con ellas. Y si el letrado tiene toda el arte en la memoria, y le falta el entendimiento y la imaginativa, no tiene más habilidad para juzgar y abogar que el mesmo Código o el Digesto; los cuales, abrazando en sí todas las leyes y reglas del Derecho, con todo eso no pueden hacer un escrito.

Fuera desto, aunque es verdad que la ley había de ser tal cual dijo su difinición, pero por maravilla se hallan las cosas con todas las perfecciones que el entendimiento las finge. Ser la ley justa y racional, y que provea enteramente para todo lo que puede acontescer, y que se escriba con términos claros y que no tengan dubios ni opuestos, y que no reciba varios sentidos... nó todas veces se puede alcanzar, porque en fin se establesció con humano consejo, y éste no tiene fuerza para dar orden a todo lo que está por venir. (*)—

(*) "Cogitationes mortalium timidae, et incertae providentae nostra". Sapient., cap. IX. (v. 14: lugar ya citado).

—Lo cual se ve cada día por experiencia: que después de haber hecho una ley con mucho acuerdo y consejo, la tornan—en breve tiempo—a deshacer, porque publicada, y usando della, se descubrieron mil inconvenientes, los cuales en la consulta ninguno los alcanzó.

Por tanto avisa el Derecho a los Reyes y emperadores que no tengan vergüenza de enmendar y corregir sus leyes, porque en fin son hombres y no es de maravillar qu yerren.  mayormente que ninguna ley puede comprehender con palabras ni sentencias todas las circunstancias del caso que determina, porque la prudencia de los malos es más delicada para inventar hechos que la de los buenos para proveer cómo se han de juzgar; y así está dicho (**); —

(**) L: "nec leges" ff., tit. "De legibus". O sea: lib. I, tit. III, fragm.10, de Juliano.) 

neque leges nec senatus consulta ita scribi possunt ut omnes casus, qui quandoque inciderint, comprehendatur; sed sufficit ea quae plerumque accidunt contineri; como si dijera: "no es posible escrebir, las leyes de tal manera que comprehendan todos los casos que pueden acontescer; basta determinar aquellos que ordinariamente suelen subceder..." Y si otros acaescieren que no tengan ley que en proprios términos los decida, no es el Derecho tan falto de reglas y principios, que si el juez o el abogado tiene buen entendimiento para saber inferir, no halle la verdadera determinación y defensión, y de dónde sacarla.

De suerte, que si hay más negocios que leyes, es menester que en el juez o en el abogado haya mucho entendimiento para hacerlas de nuevo, y nó de cualquiera manera, sino que, por su buena consonancia, las resciba sin contradicción el Derecho. Esto no lo pueden hacer los letrados de mucha memoria; porque si no son los casos que el arte les pone en la boca cortados y mascados, no tienen habilidad para más. Suelen apodar al letrado que sabe muchas leyes de memoria, el ropavejero que tiene muchos sayos cortados a tiento en su tienda: el cual, para dar uno a la medida del que se lo pide, se los prueba todos, y si ninguno le asienta despide al marchante. Pero el letrado de buen entendimiento es como el buen sastre, que tiene las tiseras en la mano, y la pieza de paño en casa: el cual, tomando la medida, corta un sayo al talle del que se lo pide. Las tiseras del buen abogado es el entendimiento agudo, con el cual toma la medida al caso y le viste la ley que lo determina, y si no la halla entera y que en propios términos lo decida, de remiendos y pedazos del Derecho le hace una vestidura con que defenderlo.

6. Los legistas que alcanzan tal ingenio y habilidad no se deben llamar letrados. Porque no construyen la letra ni están atenidos a las palabras formales de la ley; antes parescen legisladores o jurisconsultos a los cuals las mesmas leyes están pidiendo y preguntando qué es lo que han de determinar. Porque si ellos tienen poder y autoridad de interpretarlas, coartarlas, ampliarlas, y sacar dellas excepciones y falencias, y las pueden corregir y enmendar, bien dicho está que parescen legisladores.

De tal saber como éste se dijo: (*)—

(*) Ff. "De legibus et Senatusconsul": "scire leges". (O sea: Digesto, lib. I, tit. III, fragm. 17, de Celso.)

scire leges non hoc est verba earum tenere, sed vim ac potestatem habere; como si dijera: "no piense nadie que saber las leyes es tener de memoria las palabras formales con que están escritas, sino entender hasta dónde se extienden sus fuerzas y qué es lo que pueden determinar." Porque su razón está subjecta a muchas variedades por causa de las circunstancias, así del tiempo como de la persona, lugar, modo, materia, causa y cosa; todo lo cual hace alterar la determinación de la ley. Y si el juez, o abogado, no tienen entendimiento para sacar  de la ley, o para quitar o poner, lo que ella no puede decir con palabras, hará muchos errores siguiendo la letra. Por tanto se dijo: —(*) 

 (*) Glosa in lege "damni", parag. "si is"; verbo "aliquae", "de damno infecto." (O sea: glosa de la palabra "aliquae" del §5 del fragm. 18 (de Paulo), del tit. II, libro XXXIX del Digesto.

verba legis non sunt capienda judaicè; como si dijera: "las palabras de la ley no se han de interpretar al modo judaico", que es construir la letra y tomar el sentido literal. 

Por lo dicho concluimos que el abogacía es obra del entendimiento, y que si el letrado tuviere mucha memoria no vale nada para juzgar ni abogar por la repugnancia destas dos potencias. Y esta es la causa por donde los letrados muy memoriosos, que nota Platón, no defendían bien los pleitos ni aplicaban el Derecho como convenía.

7. Pero una dificultad se ofrece en esta doctrina, y al parecer no es liviana. Porque si el entendimiento es el que asienta el caso en la propia ley que lo determina, distinguiendo, limitando, ampliando, infiriendo y respondiendo a los argumentos de la parte contraria... ¿cómo es posible hacer esto el entendimiento si la memoria no le pone delante todo el Derecho?... Porque, como arriba dijimos, está mandado que nemo in actionibus vel iudiciis suo sensu utatur, sed legum acutoritate ducatur. Conforme a esto, es menester saber primero todas las leyes y reglas del Derecho antes que pueda echar mano de la que hace al propósito del caso; porque aunque hemos dicho que el abogado de buen entendimiento es muy señor de las leyes, pero todas sus razones y argumentos han de ir arrimados a los principios desta facultad, sin los cuales son de ningún efecto y valor; y para poder hacer esto es menester tener mucha memoria que guarde y retenga tan gran número de leyes como están escritas en los libros.

Este argumento prueba que es necesario, que para que el abogado tenga perfección, se junten en él grande entendimiento y mucha memoria. Lo cual yo confieso; pero lo que quiero decir es, que ya que no se puede hallar grande entendimiento con mucha memoria—por la repugnancia que hay—que es mejor que el abogado tenga mucho entendimiento y poca memoria que mucha memoria y poco entendimiento. Porque para la falta de la memoria hay muchos remedios, como son los libros, las tablas, abecedarios y otras invenciones que han hallado los hombres; pero si falta el entendimiento, con ninguna cosa se puede remediar. 

Fuera desto, dice Aristóteles (*)—

(*) Libro "De memoria et reminiscentia".

—que los hombres de grande entendimiento, aunque son faltos de memoria, tienen mucha reminiscencia, con la cual de lo que una vez han visto, oído o leído, tienen cierta noticia confusa, sobre la cual discurriendo, la vuelven a la memoria. Y puesto caso que no hubiera tantos remedios para representar todo el Derecho al entendimiento, están las leyes fundadas en tanta razón, que los antiguos, dice Platón, que llamaban a la ley prudencia y razón; por donde el juez o el abogado de grande entendimiento, juzgando o aconsejando, aunque no tuviese la ley delante, erraría pocas veces por tener consigo el instrumento con que los emperadores hicieron las leyes. Y así acontesce muchas veces dar un juez (de buen ingenio) una sentencia sin saber la decisión de la ley, y hallarla después escrita en los libros. Y los mesmo vemos que acontesce a los abogados cuendo alguna vez dan su parecer a tiento.

Las leyes y reglas del Derecho, bien mirado, son la fuente y origen de donde los abogados sacan los argumentos y razones para probar lo que quieren. Y esta obra es cierto que se hace con el entendimiento; de la cual potencia si carece el abogado, o la tiene remisa, jamás sabrá formar un argumento aunque sepa todo el Derecho de memoria. Esto vemos clarmente que acontesce en los que estudian oratoria faltándoles el habilidad para ella; que aunque aprendan de memoria los Tópicos de Cicerón (que son las fuentes de donde manan los argumentos que hay para probar cada problema por la parte afirmativa y negativa) jamás saben formar una razón; y vienen otros de grande ingenio y habilidad, sin ver libro ni estudiar los Tópicos, a hacer mil argumentos acomodados al propósito que son menester.

Esto mesmo pasa en los legistas de mucha memoria: que recitarán todo el Derecho con gran fidelidad y no sabrán sacar, de tanto número de leyes como hay, un argumento para fundar su intención. Por lo contrario, hay otro que, con haber estudiado mal en Salamanca, y sin tener libros ni haber pasado, hacen maravillas en el abogacía.

8. De donde se entiende cuánto importe a la república que haya esta elección y examen de ingenios para las ciencias; pues unos, sin arte, saben y entienden lo que han de hacer, y otros, cargados de preceptos y reglas, por no tener el habilidad que requiere la práctica, hacen mil disparates. Luego, si el juzgar y abogar se hace distinguiendo, infiriendo, raciocinando y eligiendo, razón será que el que se pusiere a estudiar leyes tenga buen entendimiento; pues tales obras pertenescen a esta potencia y nó a la memoria ni imaginativa.

De qué manera se puede entender si el muchacho alcanza esta diferencia de ingenio, o nó, será bien saberlo. Pero antes conviene averiguar qué calidades tiene el entendimiento y cuántas diferencias abraza en sí; para que con distinción sepamos a cuál dellas pertenescen las leyes. 

9. Cuanto a lo primero, es de saber que aunque el entendimiento es la potencia más noble del hombre y de mayor dignidad, pero ninguna hay que con tanta facilidad se engañe acerca de la verdad como él.  Esto comenzó Aristóteles a probar diciendo que el sentido siempore ses verdadero, pero el entendimiento, por la mayor parte, raciocina mal. Lo cual se ve por experiencia; porque si no fuese así, ¿había de haber entre los graves filósofos, médicos, teólogos y legistas, tantas disensiones, tan varias sentencias, tantos juicios y paresceres sobre cada cosa, no siendo más de una la verdad?

De donde les nazca a los sentidos tener tanta certidumbre de sus objectos, y el entendimiento ser tan fácil de engañar con el suyo, bien se deja entender considerando que los objectos de los cinco sentidos, y las especies con que se conoscen, tienen sér real, firme y estable por naturaleza, antes que los conozcan; pero la verdad que el entendimiento ha de contemplar, si él mismo no la hace y no la compone, ningún sér formal tiene de suyo: toda está desbaratada y suelta en sus materiales como casa convertida en piedras, tierra, madera y teja, de los cuales se podrían hacer tantos errores en el edificio cuantos hombres llegasen a edificar con mala imaginativa. Lo mesmo pasa en el edificio que el entendimiento hace componiendo la verdad: que si no es el que tiene buen ingenio, todos los demás harán mil disparates con unos mesmos principios... De aquí proviene haber entre los hombres tantas opiniones acerca de una mesma cosa, porque cada uno hace tal composición y figura como tiene en el entendimiento; mas destos errores y opiniones están reservados los cinco sentidos, porque ni los ojos hacen el color, ni el gusto los sabores, ni el tacto las cualidades tangibles...: todo está hecho y compuesto por naturaleza antes que cada uno conozca su objecto.

10. Por no estar advertidos los hombres en esta triste condición del entendimiento, se atreven a dar confiadamente su parescer, sin saber con certidumbre cuál es la manera de su ingenio y si compone bien o mal la verdad. Y si nó, preguntemos a algunos hombres de letras que, después de haber escrito y confirmado su opinión con muchos argumentos y razones, han mudado en otro tiempo la sentencia y parescer, cuándo o cómo podrán entender que atinaron a hacer la compostura verdadera... La primera vez, ellos mismos confiesan haberla errado, pues se retractan de lo que antes dijeron. La segunda, yo digo que han de tener menos confianza de su entendimiento; porque la potencia que una vez compuso mal la verdad, y su dueño estuvo tan confiado en los argumentos y razones, ya hay sospecha que lo podrá hacer otra, habiendo la mesma razón; mayormente, que se ha visto por experiencia tener al principio la verdadera opinión y despues contentarle otra peor y menos probable.

Ellos tienen por bastante indicio de qu su entendimiento compone bien la verdad, en verle aficionado a aquella figura, y que hay argumentos y razones que le mueven y concluyen a componer de tal manera. Y realmente están engañados; porque la mesma proporción tiene el entendimiento con sus falsas opiniones que las otras potencias inferiores cada una con las diferencias de su objeto.

Porque si preguntamos a los médicos qué manjar es el mejor y más sabroso de cuantos usan los hombres, yo creo que dirían (*)—

                    (*) Hippocrates, libro "De alimento".

—que ninguno hay—para los hombres destemplados y de mal estómago—que absolutamente sea bueno ni malo, sino tal cual fuere el estómago donde cayere; porque hay estómagos, dice Galeno (**),—

                    (**) Libro I "De aliment. facult.", cap. I.

—que se hallan mejor con carne de vaca que con gallinas y truchas, y otros que aborrescen los huevos y leche, y otros se pierden por ellos. Y en la manera de aderezar la comida, unos quieren la carne asada y otros cocida, y en lo asado unos se huelgan comer la carne corriendo sangre y otros tostada y hecha carbón. Y lo que más es de notar, que el manjar que hoy se come con gran gusto y sabor, mañana lo aborrescen, y apetecen otro peor. Todo esto se entiende estando el estómago bueno y sano. Pero si cae en una enfermedad que llaman los médicos pica malacia, allí acontescen apetitos de cosas que aborresce la naturaleza humana; pues le hace mejor gusto yeso, tierra y carbones que gallinas y truchas.

Si pasamos a la facultad generativa, hallaremos en ella otros tantos apetitos y variedades. Porque hay hombres que apetecen una mujer fea y aborrescen la hermosa; a otros da más contento la necia que la sabia; la gorda les pone hastío y aman la flaca; las sedas y atavíos los ofenden y se pierden por una mujer llena de andrajos. Esto se entiende estando los miembros genitales en su sanidad; pero si caen en la enfermedad del estómago que llamamos malacia, apetescen bestialidades nefandas.

Lo mesmo pasa en la facultad sensitiva. Porque de las calidades tangibles, duro, blando, áspero, liso, caliente, frío, húmido y seco, ninguna contenta a todos los tactos; porque en la cama dura hay hombres que duermen mejor que en la blanda, y otros en la blanda mejor que en la dura.

Toda esta variedad de gustos y apetitos extraños se hallan en las composturas que el entendimiento hace. Porque si juntamos cien hombres de letras y les proponemos alguna cuestión, cada uno hace juicio particular y razona de diferente manera; un mesmo argumento, a uno parece razón sofística, a otro probable, y a otro le concluye como si fuese demostración. Y no sólo tiene variedad en diversos entendimientos, pero aun vemos por experiencia que una mesma razón concluye a un mesmo entendimiento en un tiempo, y en otro nó. Y así vemos cada día mudar los hombres de parescer: unos, cobrando con el tiempo más delicado entendimiento, conoscen la falta de la razón que antes los movía; y otros, perdiendo el buen temperamento del celebro, aborrecen la verdad y aprueban la mentira.

Pero si el celebro cae en la enfermedad que llamamos malacia, allí veremos juicios y composturas extrañas: los falsos argumentos y flacos hacen más fuerza que los fuertes y muy verdaderos; al buen argumento le hallan respuesta, y el malo los hace rendir; de las premisas que sale la conclusión verdadera sacan la falsa; con argumentos extraños y disparatas razones prueban sus malas imaginaciones. 

11.  En lo cual advirtiendo los hombres graves y doctos, procuran dar su parescer callando las razones en que se fundaron. Porque están los hombres persuaidos que tanto vale la autoridad humana cuanto tiene de fuerza la razón en que se funda; y como los argumentos son tan indiferentes para concluir—por la variedad de los entendimientos— cada uno juzga de la razón conforme al ingenio que alcanza. Y así se tiene por mayor gravedad decir "este es mi parescer por ciertas razones que a ello me mueven", que explicar los argumentos en que restribaron.

Pero ya que los fuerzan a que den razón de su sentencia, ningún argumento dejan por liviano que sea; porque, el que no piensan, concluye y hace más efecto que el muy bueno. En lo cual se muestra la gran miseria de nuestro entendimiento, qu4 compone y divide, argumenta y razona y, después que ha concluído, no tiene prueba ni luz para conoscer si su opinión es verdadera. 

 12. Esta incertidumbre tienen los teólogos en las materias que no son de fe. Porque después de haber razonado muy bien, no hay prueba infalible ni subceso evidente que descubra cuáles razones son las mejores; y así cada teólogo opina como mejor lo puede fundar. Y con responder con aparencia a los argumentos de la parte contraria, escapa con honra, y no hay más que aguardar. Pero ¡cuitado del médico y del capitán general!: que después de haber razonado muy bien y deshecho los fundamentos de la parte contraria, se ha de aguardar el subceso; el cual si es bueno, queda por sabio, y si malo, todos entienden que se fundó en malas razones.

En las cosas de fe que la Iglesia propone, ningún error puede haber; porque entendiendo Dios cuán inciertas son las razones humanas y con cuánta facilidad se engañan los hombres, no consintió que cosas tan altas y de tanta importancia quedasen a sola su determinación; sino que en juntándose dos o tres en su nombre—con la solemnidad de la Iglesia—luego se pone en medio por presidente del acto, donde lo que dicen bien aprueba, los errores aparta, y lo que no se puede alcanzar con fuerzas humanas revela. (*)—

(*) "Deus revelat profunda et abscondita". Daniel, capítulo II (v. 22).

 —Y así la prueba que tienen las razones que se hacen en las materias de fe, es mirar si prueban o infieren lo mesmo que dice y declara la Iglesia católica; porque si se colige algo en contrario, ellas son malas sin falta ninguna.

Pero en las demás cuestiones donde el entendimiento tiene libertad de opinar, no hay manera inventada para saber cuáles razones concluyen ni cuándo el entendimiento compone bien la verdad. Sólo se restriba en la buena consonancia que hacen: y éste es un argumento que puede engañar, porque muchas cosas falsas suelen tener más apariencia de verdad y mejor  probación que las muy verdaderas.

Los médicos y los que gobiernan el arte militar tienen por prueba de sus razones el subceso y la experiencia. Porque si diez capitanes prueban con muchas razones que conviene dar la batalla, y otros tantos defienden que nó, lo que subcediere confirmará la una opinión y reprobará la contraria. Y si dos médicos litigan sobre si el enfermo morirá o vivirá, sanando o muriendo se descubrirá cuál traía mejores razones. Pero con todo eso, aun no es bastante prueba el subceso; porque tiniendo en efecto muchas causas, bien puede subceder bien por la una, y las razones ir fundadas en otra causa contraria. 

También dice Aristóteles (**)—

(**) Libro I "Topicorum".

—que para saber qué razones concluyen es bien seguir la común opinión. Porque decir y afirmar una mesma cosa muchos sabios varones, y concluirse todos con unas mesmas razones, argumento es—aunque tópico—que son concluyentes y que componen bien la verdad. Pero, bien mirado, también es prueba engañosa; porque en las fuerzas del entendimiento más vale la intensión que el número: que no es como en las fuerzas corporales, que juntándose muchos para levantar un peso, pueden mucho, y siendo pocos pueden poco. Pero para alcanzar una verdad muy ascondida más vale un delicado entendimiento que cien mil no tales, y es la causa que los entendimientos no se ayudan, ni de muchos se hace uno, como en la virtud corporal. Y por tanto dijo el Sabio: multi pacifici sint tibi, et consiliarius unus de mille; como si dijera: "ten muchos amigos que te defiendan si fuere menester venir a las manos; pero para tomar consejo lige uno entre mil". La cual sentencia apuntó también Heráclito diciendo: uus mihi instar est mille ["uno me vale por mil"]. 

13.  En los pleitos y causas cada letrado opina como mejor lo puede fundar en Derecho; pero después de haber razonado muy bien, no tiene arte para conoscer con certidumbre si su entendimiento ha hecho la composición que la verdadera justicia ha menester. Porque si un abogado prueba con el Derecho que este que demanda tiene justicia, y otro defiende, con el mismo derecho, que nó, ¿qué remedio hay para saber cuál destos dos abogados forma mejores razones?... La sentencia del juez no hace demostración de la verdadera justicia, ni se puede llamar suceso; porque su sentencia es también opinión y no hace más que arrimarse al uno de los dos abogados; y crecer el número de los letrados en un mismo parescer no es argumento para pensar que lo que aquéllos votan es la verdad, porque ya hemos dicho y probado que muchos entendimientos ruines, aunque se junten para descubrir alguna verdad muy escondida, jamás llegarán a la virtud y fuerzas de uno solo si es muy subido de punto.

Y que no haga pruebe ni demostración la sentencia del juez, véase claramente porque en otro tribunal superior la revocan, y juzgan de otra manera. Y lo que peor es: que puede acontescer tener el juez inferior mejor entendimiento que el superior, y ser su parescer más conforme a razón. Y que la sentencia del juez superior no sea también prueba de la justicia, es cosa más manifiesta, porque de los mesmos autos, sin quitar ni poner, y de los mesmos jueces, vemos cada día que salen sentencias contrarias; y el que una vez se engañó, estando tan confiado en sus razones, ya hay sospecha que lo hará otra, y así menos confianza se ha de tener de su sentencia, porque qui semel est malus... etc. 

Los abogados, viendo la gran variedad de entendimiento que tienen los jueces, y que cada uno está aficionado a la razón que cuadra con su ingenio, y que en un tiempo se concluyen con un argumento y otro día con el contrario..., se atreven a defender cada pleito por la parte afirmativa y negativa; mayormente, viendo por experiencia que de ambas maneras alcanzan la sentencia en su favor. Y así se verifica muy bien lo que dijo la Sabiduría: cogitationes mortalium timidae, et incertae providentiae nostrae (*).

(*) "Sapientia", cap. IX, 14.

El remedio, pues, que hay para esto, ya que las razones de la jurispericia carescen de prueba y experiencia, es elegir hombres de grande entendimiento para ser jueces y abogados; poque las razones y argumentos de los tales dice Aristóteles (*)—

(*) Libro II "Metaphysicae", cap. I.

—que son tan ciertos y firmes como la mesma experiencia. Y haciendo esta elección paresce que la república quedaría segura de que sus oficiales administran justicia. Y si los consienten entrar todos de tropel y sin hacer prueba de su ingenio—como ahora se usa—acontescerán siempre las fealdades que hemos notado.

14. Con qué señales se podrá conoscer si el que quiere estudiar leyes tiene la diferencia de entendimiento que esta facultad ha menester, ya lo hemos dicho atrás en alguna manera. Pero para refrescar la memoria y probarlo más por extenso, es de saber que el muchacho que puesto a leer conosciere presto las letras y dijere con facilidad cada una cómo se llama—salteadas en el ABC—que es indicio de tener mucha memoria; porque tal obra como ésta es cierto que no la hace el entendimiento ni la imaginativa, antes es oficio de la memoria guardar las figuras de las cosas y referir el nombre de cada una cuando es menester. Y si tiene mucha memoria, ya hemos probado atrás que se sigue la falta del entendimiento.

También el escrebir con facilidad y hacer buenos rasgos y letras, dijimos que descubría la imaginativa. Y así el muchacho que en pocos días asentare la mano, y hiciere los renglones derechos, y la letra pareja y con buena forma y figura..., ya es mal indicio para el entendimiento; porque esta obra se hace con la imaginativa, y estas dos potencias tienen la contrariedad que hemos dicho y notado. 

Y si, puesto en la gramática, la aprendiere con poco trabajo, y en breve tiempo hiciere buenos latines, y escribiere cartas con elegancia, y se le pegaren las cláusulas rodadas de Cicerón..., jamás será buen juez ni abogado; porque es indicio que tiene mucha memoria, y, si no es por gran maravilla, ha de ser falto de entendimiento. Pero si éste porfiare a estudiar leyes y permanesciere en las Escuelas muchos días, será famoso lector y le seguirán muchos oyentes; porque la lengua latina es muy graciosa en la cátedra, y para leer con grande aparencia son menester muchas alegaciones y amontonar en cada ley todo lo que está escrito sobre ella; para lo cual es más necesaria la memoria que el entendimiento. Y aunque es verdad que en la cátera se ha de distinguir, inferir, raciocinar, juzgar y eligir para sacar el sentido verdadero de la ley, pero en fin pone el caso como mejor le paresce, y trae los dubios y opuestos a su gusto, y da la sentencia como quiere y sin que nadie le contradiga...; para lo cual le basta un mediano entendimiento. Pero cuando un abogado ayuda al actor, y otro defiende al reo, y otro letrado ha de ser el juez... es pleito vivo, y no se parla tan bien como esgrimiendo sin contrario.

Y si el muchacho no aprobare bien en la gramática, ya hay sospecha que puede tener bien entendimiento. Y digo que hay sospecha porque no se infiere necesariamente tener buen entendimiento el que no pudo aprender latín; habiendo probado atrás que los muchachos de fuerte imaginativa jamás salen con la lengua latina.

Pero quien esto lo puede descubrir es la dialéctica; porque esta ciencia tiene la mesma proporción con el entendimiento que la piedra de toque con el oro. Y así es cierto que si en un mes o dos no comienza el que oye artes a discurrir ni dificultar, ni se le ofrescen argumentos y respuestas en la materia que se tracta...; que no tiene entendimiento ninguno. Pero si en esta ciencia aprobare bien, es argumento infalible de tener el entendimiento que requieren las leyes; y así se puede partir luego a estudiarlas sin más aguardar. Aunque yo ternía por mejor oír todo el curso de artes primero, porque no es más la dialéctica, para el entendimiento, que las trabas que echamos en los pies y manos de una mula cerril: que andando algunos días con ellas, toma un paso asentado y gracioso. Ese mesmo andar toma el entendimiento en sus disputas trabándolo primer ocon las reglas y preceptos de la dialéctica.

15. Pero si este muchacho, que vamos examinando, no salió bien con el latín ni aprobó en la dialéctica como convenía, es menester averiguar si tiene buena imaginativa antes que le echemos fuera de las leyes. Porque en esto hay un secreto muy grande, y es bien que la república lo sepa. Y es que hay letrados que, puestos en la cátedra, hacen maravillas en la interpretación del Derecho, y otros en el abogacía; y, poniéndoles una vara en la mano, no tienen más habilidad para gobernar que si las leyes no se hubieran hecho a aquel propósito. Y por lo contrario, hay otros que con tres leyes mal sabidas que aprendieron en Salamanca, puestos en una gobernación, no hay más que desear en el mundo. Del cual efecto están admirados algunos curiosos, por no atinar la causa de dónde pueda nascer; y e la razón que el gobernar pertenesce a la imaginativa, y nó al entendimiento ni memoria.

Y que sea así, es cosa muy clara de probar considerando que la república ha de estar compuesta con orden y concierto, cada cosa en su lugar de manera que todo junto haga nueva figura y correspondencia; y esto hemos probado muchas veces atrás que es obra de la imaginativa. Y no sería más poner a un gran letrado por gobernador, que hacer a un sordo juez de la música. 

16. Pero esto se ha de entender comúmnente, y nó que sea regla universal. Porque ya hemos probado que hay manera para que naturaleza pueda juntar grande entendimiento con mucha imaginativa; y así no repugnará ser grande abogado y famoso gobernador. Y adelante descubriremos que estando naturaleza con todas las fuerzas que puede alcanzar, y con materia bien sazonada, hará un hombre de grande memoria, de grande entendimiento y de mucha imaginativa; el cual, estudiando leyes, será famoso lector, grande abogado y no menos gobernador. Pero hace naturaleza tan pocos déstos, que puede pasar la regla por universal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 20 de junio de 2026

viernes, 17 de abril de 2026

Retrospective Cognition, Intertextuality and Interpretation

An audio on (a paper on) butterfly symbols, Vladimir Nabokov, memories and hindsight, and layers of readings:

_____. "Retrospective cognition, intertextuality and Interpretation." AI podcast, in English, on José Angel García Landa's Spanish paper "Cognición retrospectiva, intertextualidad e interpretación: Un símbolo en 'Navidad' de Nabokov." Online audio. Academia 17 April 2026.*

         https://www.academia.edu/1029917/

         2026


This paper examines the significance of the butterfly symbol in Vladimir Nabokov's story 'Christmas' (trans. of 'Rozhdestvo', 1925), in the light of an interactionalist theory of interpretation. Intertextual elements are shown to emerge through a process of critical debate, rereading and discursive interaction, as the importance and cultural signification of a work is gradually established. This paper's critical approach combines the insights of discourse analysis, narrative hermeneutics, and literary pragmatics. 

En sustancia y en español,

Este artículo examina la significación del simbolismo de la mariposa en el relato de Vladimir Nabokov ’Navidad’ ('Christmas', trad. de 'Rozhdestvo', 1925), a la luz de una teoría interaccional de la interpretación. Se muestra cómo los elementos intertextuales emergen a través de un proceso de debate crítico, relectura e interacción discursiva, a medida que se van estableciendo gradualmente la importancia y significación cultural de un texto. El enfoque crítico de este artículo combina elementos de análisis del discurso, de  hermenéutica narrativa y de pragmática literaria. 

 


 Tiene que ir también, cómo no, a mi blog sobre Retrospection:

 

lunes, 6 de abril de 2026

Retroactive Thematization, Interaction and Interpretation: The Hermeneutic Spiral

There are two separate AI podcasts on this paper, one based on the English paper and another one on the Spanish version of the same.

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." AI podcast on José Angel García Landa's English paper. Academia 27 Jan. 2026.*

         https://www.academia.edu/178559/

2026

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman". AI podcast on José Angel García Landa's Spanish paper "Tematización retroactiva, interacción e interpretación: La espiral hermenéutica de Schleiermacher a Goffman." Academia 6 April 2026.*

         https://www.academia.edu/633413/

         2026

Links to other online versions of the paper:

_____. "La espiral hermenéutica." In García Landa, Vanity Fea 13 July 2011.*

         http://vanityfea.blogspot.com/2011/07/la-espiral-hermeneutica.html

         2011


domingo, 15 de febrero de 2026

Understanding Misreading

 An audio on my paper:

_____. "Understanding Misreading: Hermeneutics of Retrospective Rereading." AI podcast, in English, on José Angel García Landa's Spanish paper "Understanding Misreading: Hermenéutica de la relectura retrospectiva." Academia.edu 15 Feb. 2026.*

         https://www.academia.edu/245026/

         2026



martes, 27 de enero de 2026

The Hermeneutic Spiral

A podcast in which an AI which has fully passed the Turing Test explains and expounds my paper on the Hermeneutic Spiral — 

_____. "Retroactive Thematization, Interaction, and Interpretation: The Hermeneutic Spiral from Schleiermacher to Goffman." AI podcast on José Angel García Landa's paper. Academia 27 Jan. 2026.

         https://www.academia.edu/178559/


sábado, 3 de enero de 2026

Retropost, 2006: Relectura y nuevos significados

 

Relectura y nuevos significados

Hoy me llega, por fin, el libro sobre Gadamer donde salía mi capítulo titulado "La espiral hermenéutica" (Hans-Georg Gadamer:. Ontología estética y hermenéutica. Ed. Teresa Oñate y Zubía. Cristina García Santos. Miguel Ángel Quintana Paz. Dykinson, Madrid, 2005). Pongo aquí un trozo, sobre la crítica como interacción conversacional:


Siguiendo a Gunter (1974), Goffman observa que los participantes en una interacción comunicativa, o bien el analista que la examina a posteriori, no pueden predecir en qué consistirá el siguiente movimiento en un intercambio comunicativo dado, sino que sólo se puede establecer retrospectivamente la conexión temática entre las dos enunciaciones.

what is available to the student (as also to the actual participants) is not the possiblity of predicting forward from a statement to a reply—as we might from a cause to its effects—but rather quite a different prospect, that of locating in what is said now the sense of what it is a response to. For the individual who had accepted replying to the original statement will have been obliged to display that he has discovered the meaningfulness and relevance of the statement and that a relevant action is now provided. (Goffman 1981: 33)

A veces el sentido que se descubre retrospectivamente y se trae a la luz mediante la respuesta no es un sentido intencional en origen. Por ejemplo, con nuestra respuesta podemos descubrir retrospectivamente juegos de palabras o sentidos obscenos no intencionados en las palabras de nuestro interlocutor, llamando la atención sobre ellos. Aún más: la respuesta, verbal o no, puede referirse a un elemento no verbal de la actuación comunicativa del primer interlocutor, con lo cual cada turno conversacional resalta retrospectivamente aquellos elementos de la intervención previa del otro interlocutor a los que elige responder el hablante: “And what conversation becomes then is a sustained strip or tract of referencings, each referencing tending to bear, but often deviously, some retrospectively perceivable connection to the immediately prior one” (Goffman 1981: 72). Goffman observa que el uso del lenguaje hablado no descansa sobre una estructura verbal de turnos conversacionales, sino sobre una secuencia interactiva en la que la acción no verbal es primordial, y la verbalización interviene con frecuencia como un modo de posicionar a los hablantes explícitamente sobre la base de una interacción no verbal previa. Aquí podríamos decir también, como hacía Trotski parodiando el comienzo del Evangelio de San Juan, que “in the beginning was the deed. The word followed, as its phonetic shadow” (1971: 827).

Hemos señalado que, de acuerdo con Goffman, una respuesta puede referirse a elementos no verbales de la interacción comunicativa, y contribuir así a reelaborar o reconducir la interacción. Especifiquemos algo más: la respuesta a elementos no verbales puede estar más o menos verbalizada. Una respuesta que formule verbalmente elementos no explícitamente verbalizados se puede interpretar en un análisis lingüístico como un cambio en el tema de la conversación (en la medida en que restringimos la noción de tema a la coherencia de lo verbalmente expresado, y no de lo expresado en general). Aquí podemos introducir una observación sobre diferentes tipos de no verbalidad que pueden estar sujetos a reinterpretación interactiva. Por una parte están los fenómenos no lingüísticos o paralingüísticos, proxémicos, los gestos, el tono, etc., que son el objeto del análisis de Goffman, ya que sus estudios se dirigen siempre a los aspectos presenciales de la interacción. Por otra parte, este proceso interpretativo retroactivo tiene lugar también a la hora de comprender la información no codificada, y la no explícitamente tematizada, que son así un tipo de “gestualidad” lingüística, aunque se presenten en forma verbalmente accesible—como estilo individual, o como la forma concreta dada al mensaje. Muchas modalidades de interpretación literaria pueden explicarse, al menos en parte, siguiendo esta línea de razonamiento. Se trata de reelaboraciones retroactivas en el curso de un un diálogo diferido con la obra original o con otras lecturas de esa obra (aquí es el crítico quien delimita quiénes son los participantes “ratificados” en la interacción crítica concreta). El crítico puede, a la manera de lo que suelo denominar “crítica amistosa”, elaborar un discurso crítico que no tematiza elementos no tematizados por el autor, o si lo hace, son temas ideológicamente consonantes con el tema de la obra o subordinados a él. Por otra parte, lo que Judith Fetterley llama “resisting reading” y que podríamos llamar crítica crítica, o crítica confrontacional, trata más bien de hacer verbalmente explícitos elementos “gestuales” estilísticos o ideológicos que son disonantes, ya sea con la temática explícitamente propuesta por la obra, o con las valoraciones del propio crítico.

(...)

Los procesos de relectura se prestan especialmente bien a una elaboración retrospectiva del tema, precisamente por su efecto acumulativo. De hecho, toda crítica es relectura. Las lecturas críticas de un texto en cierto modo “destematizan” el texto a la larga, de modo que por la necesaria originalidad de la lectura crítica, hay aspectos de las obras clásicas que se agotan o se vuelven “intratables”; y esa misma intratabilidad hace que sean recuperables tramas de lectura que no hubieran sido posibles o relevantes en primera instancia. Una lectura crítica crea pues un complejo intertextual tanto con el texto objeto de análisis como con lecturas críticas anteriores: son éstas relaciones intertextuales las que deben ser descritas en el análisis de un discurso crítico. En esta intertextualidad descansa la tematización del discurso crítico y su capacidad para formular explícitamente relaciones imperfectamente percibidas antes, y para intervenir retroactivamente en la significación de textos literarios o críticos anteriores.

Con ello no señalamos sino aspectos complementarios de un principio básico la hermenéutica textual que Gadamer ya encuentra expuesto con claridad en Chladenius: “‘Como los hombres no son capaces de abarcarlo todo, sus palabras, discursos y escritos pueden significar algo que ellos mismos no tuvieron intención de decir o de escribir’ y por lo tanto ‘cuando se intenta comprender sus escritos puede llegar a pensarse, y con razón, en cosas que a aquellos autores no se les ocurrieron’”. O, en palabras del propio Gadamer, “cuando se comprende, se comprende de un modo diferente” (1977: 367)—sin que ello sea obstáculo a la dimensión conversacional que existe en toda dialéctica de la comprensión (Gadamer 1977: 445-47). Hay que enfatizar que ésta es una conversación a múltiples bandas, no sólo un diálogo entre el autor del texto y el lector. Y es una conversación que produce sentido, más allá de desvelarlo o cerrarlo. “Mal hermeneuta”, dice Gadamer, “el que crea que puede o debe quedarse con la última palabra” (1977: 673). Y mal conversador...
 
 
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2 comentarios

Jose Angel -

Pues no sé si te referirás a eso con la pérdida de "aceite", pero quizá sí toda interpretación supone una pérdida además de una ganancia. La interpretación trabaja en un contexto dado, digamos que tiene su propio "proyecto", y en ese sentido sí que pasan a segundo plano otros proyectos -- los de otros intérpretes del texto, e incluso a veces el del autor del texto interpretado. Y lo que dices del complejo intertextual: pues sí, creo que a veces se pierde de vista con quién se está dialogando; algunos críticos creen que su diálogo es con la obra que comentan, otros con su público... hay casos, pero normalmente hay más diálogos entrecruzados de los que parecería. El que lee una crítica de tal o cual obra y "debate" con ella en silencio está ya entrando en un nuevo diálogo, quizá consigo mismo. Gracias por tu visita, jio.

jio -

Una lectura crítica crea pues un complejo intertextual tanto con el texto objeto de análisis como con lecturas críticas anteriores: son éstas relaciones intertextuales las que deben ser descritas en el análisis de un discurso crítico.

También cierras concluyendo. Intención comunicativa y recepción comunicativa. La trancripción de la realidad en un intertexto siempre perderá ¿"aceite"?

Claro, el análisis siempre lleva a la relectura para crear una crítica si se nos pide una reflexión. La hermenéutica textual se puede crear por la mera transcripción de esa realidad.

Supongo que el libro de tu capítulo (La espiral hermenéutica) será todo entero de crítica.... a lo mejor lo pido por la biblioteca....
 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Retropost, 2006: José Angel Valente, La experiencia abisal

 

José Ángel Valente, La experiencia abisal

"La singularité est subversive" (Jabès).

Recoge este libro (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2004) reseñas y ensayos de José Ángel Valente desde los últimos 70 a los últimos 90, sobre una constelación de temas pero con bastantes líneas recurrentes: el interés por el misticismo, por la exploración de la conexión entre lenguaje y pensamiento (o poesía y filosofía), por la huella oculta del judaísmo en el pensamiento, así como por la historia de su marginación y exclusión. Por la relación entre poesía y exilio (o poesía y distintos tipos de exilios).

Como en su propuesta de lectura de Lezama Lima, sería "la dirección de marcha" para leer este libro "acaso la única lectura posible: constituirse en fragmento susceptible de recibir la imantación del centro, para ir a éste como van los fragmentos a su imán" (p. 18). Y así lo he leído, fragmentaria y reiterativamente, aunque (como en un blog) el centro va cambiando a medida que lees, o que escribes. "La araña, como el pulpo, es símbolo de un centro en expansión" (p. 19). Casi todos los autores comentados están en esta línea místico-hermenéutica judía, tradición en la que quiere ser visto el propio Valente (enemigo de las escuelas de contemporáneos, p. 91, y en cambio deseoso de trazar una tradición, un grupo de no contemporáneos que sólo se encontraron en la lectura, no en el Café Gijón). Algunos puntos en común también he encontrado con cosas que me han andado por la cabeza: me apunto un rato a esta tradición de experiencias abisales, poniendo enlaces de posibles afinidades entre este José Ángel y yo.

A propósito del "saber de quietud" de María Zambrano, conocimiento de lo más ignoto: "Tal forma de conocer ha de ser ajena, por supuesto, al método como prefiguración, como intencionalidad, y a toda forma vicaria o instrumental del pensar. De ahí que su bella y justa imagen sea el claro del bosque, en donde no siempre es posible entrar y en donde acaso no se encuentra nada" (p. 8). Otra manera de nombrar ese saber de quietud es, paradójicamente, "el don de ligereza" (vamos, como en mi epígrafe ocasional aquí, "Let there be lightness"). El don de ligereza que "Se escribe en el interior de un discurso suspendido, donde el límite --o acaso la radical apertura-- de cada palabra es la posibilidad de su súbita interrupción. Se escribe como si lo que está a punto de decirse fuese tal vez lo último que nos fuera dado decir" (p. 46). Proceso, y no producto, tiene que ser la poesía (lo cual nos dejaría sin poemas, de no ser porque los poemas son releídos y reprocesados...). Hay una fílosofía del presente también en Valente (como en George Herbert Mead, como en Gary Saul Morson).

La nada también nadea bastante en otros ensayos de Valente: se repiten varias veces, como un Leitmotiv del pensamiento de Valente, estos versos:

Dijo Dios: - Brote la Nada.

Y alzó la mano derecha

hasta ocultar su mirada.

Y quedó la Nada hecha.

 

Así, "Lo primero —o lo único— que el creador crea es la nada, el espacio de la creación" (p. 51). (Ah... pero es que la nada sin el algo se queda en nada. De ahí que, aun admirando la nada que me deja ver Valente, no me guste nada ese inciso). De Traherne nos trae: "Un libro vacío es como el alma de un recién nacido, en la que todo puede ser escrito. Es capaz de todas las cosas, pues no contiene nada"— para Valente, "la plenitud del libro es su vacío" (p. 31). El vacío es el espacio dejado para la creación: de allí su importancia, frente a lo ya hecho, que nos tendría dando vueltas en el vacío. La nada sola también nos tendría dando vueltas en el vacío. Y "reencontrar la unidad de la palabra escindida" que decía Agamben (52) nos lleva al ¡OMMMmmmm! --un camino aburrido; yo prefiero la logorrea que la Palabra (y el humor que la solemnidad —no hay mucho humor en Valente, por cierto).

Entre Zambrano y Zubiri, no hay color para Valente, que apuesta por el pensamiento místico de Zambrano antes que por la lógica desecada de Zubiri. Y cuando se interesa por Saussure, es por el Saussure de los anagramas, no el de las estructuras (pues la fijación por las estructuras lleva a la crítica "esencialmente topográfica" o a la "inflación metodológica" que con "su supuesta autoridad científica, cierta pretensión totalizante, que se produce siempre que la crítica opera —cosa no infrecuente— con la avidez o la incontinencia de una ideología. El fenómeno la aproxima entonces a cualquier otro de los procedimientos conocidos de multiplicación de las formas de poder" (p. 25). El ensayo "Sobre el espíritu de ortodoxia" analiza la conexión entre ortodoxia, intolerancia y represión, a cuenta de Miguel de Molinos y la Inquisición: es una constante histórica, la confrontación entre mística o experiencia religiosa vivida, y autoridad eclesial o teología ortodoxa."Pues, ciertamente, la ortodoxia (...) no ha sido nunca una cualidad del espíritu, sino tan sólo una necesidad del poder" (p. 45).

Por eso, "Hacer historia es descubrir, bajo la espesa capa de la narración recibida, alguno de los numerosos estratos de realidad que, con o desde aquella, han sido ocultados, silenciados y reprimidos" (p. 140). Así la narración hace la historia enfrentándose a sus vacíos, como el lenguaje hace el pensamiento.

Lenguaje y pensamiento que van, cuando son interesantes, o abisales, unidos: parte Valente de la "Palabra que no es concepto porque es ella la que hace concebir" (p. 11, cita de Scholem, La Cábala y su simbólica). Así, "logos" traduce una palabra hebrea, dabar, que significa a la vez la palabra y la cosa (o sea, en cierto modo el mundo que es hecho por el lenguaje, antes de que el logos se dedique a la logorrea). El contacto entre lo que es lenguaje y lo que no lo es todavía, a través de la imagen, por ejemplo (p. 21), es vital (para el lenguaje, para la experiencia). Así, la palabra más originaria, la palabra poética, "la vuelta incesante a la palabra inicial" (p. 69) no significa algo ya dicho, sino que se manifiesta o se presenta en una epifanía. Se opone Valente a las definiciones teóricas de la poesía como "comunicación" (p. 191 - con Derrida, y contra Gerardo Diego)"La falta de relación entre poesía y pensamiento es una carencia grave y persistente de nuestra modernidad" (española) (p. 141). Aunque no estoy yo tan de acuerdo con Valente cuando dice que "El avanzar o el tenderse o el proponese de la palabra es signo o señal que hace ésta no hacia nada exterior a ella, sino sólo hacia su propia interioridad" — "hacia la plenitud de su interior silencio" (p. 34-35). Yo diría más bien (a lo Bajtín) que la palabra es gesto hacia otras palabras y cosas, reorganizándolas, y que se mueve hacia "su exterior silencio". En mi artículo "Tematización retroactiva, interacción e interpretación" (en Hans-Georg Gadamer: Ontología estética y hermenéutica, Madrid: Dykinson, 2005) reflexiono un poco en esta línea. Le va a Valente la poesía hermética (p. 48), y hermenéutica. A mí cuanto más hermenéutica y menos hermética, aún más difícil equilibrio, mejor.

El lenguaje descansa sobre un fondo de lo no dicho, como en Merleau-Ponty, como en Heidegger. "La noción de inefabilidad se basa, precisamente, en la idea de que hay un mundo de realidad que el lenguaje no puede expresar. Pero esa realidad está sumergida en el lenguaje mismo, constituye su Ungrund, su fondo soterrado, al que nos remite incesantemente la palabra poética" (p. 149) -- como toda palabra o toda narración, aunque más (yo voy un poco en esta línea en el artículo "Communicative Interaction and Narrative Identity" que saldrá en 2006). Tiene un valor retroactivo esta relación entre lo que estaba pero no dicho y lo que está cuando ya se ha dicho; y José Angel está atento a veces a la dimensión retroactiva, de retroacción creadora, de la palabra, la poesía y la narración. Así en su comentario sobre la narración como mito de supervivencia, como acto que remite al origen inmemorial del tiempo. "Expectativa, pues, de un tiempo que habría dejado en rigor de serlo, de un tiempo perpetuamente abierto a su reoriginación" (p. 185). La narración como el acto original de abrir un nuevo tiempo, el "tiempo del origen de los tiempos" (185). "De ahí que la narración nunca haya de quedar del todo conclusa. Ha de haber siempre un hilo suelto, un hilo de la trama (que es lo importante de la narración y no lo llamado intriga) para que puedan continuar sin ser cortados los hilos del narrar y del vivir" (p. 186 - para inconclusos, los blogs...).

Le fascina Rimbaud, la poesía como videncia y exploración..."Él pisó el umbral de lo imposible y lo cruzó..." (p. 62)... pero mixtifica en exceso su abandono de la literatura como una "propuesta singular de lo imposible" (antes que como un abandono), y, cosa extraña, no entiende sus pedidos de libros de técnicas aplicadas desde Africa, los interpreta como "pedido de coleccionista, o de bibliófilo" (!!) (p. 61). En la mística amorosa de San Juan de la Cruz ve J.A.V. "el punto central de la tradición lírica española" (supongo que en concreto en el verso "Quedéme y olvidéme").

Y hay otros judíos, criptojudíos, o judaizantes, dondequiera que miremos en el libro. Cernuda. Montaigne, para quien "el estudio y la contemplación retiran de algún modo nuestra alma de nosotros y la separan del cuerpo, lo que es aprendizaje y semajanza de la muerte" (p. 76). Gracián, y su Oráculo manual, guía para disimuladores, para no dejarse pillar por el Absolutismo, "para sobrevivir en tiempos difíciles" (p. 80). "El más plático saber consiste en disimular; lleva riesgo de perder el que juega a juego descubierto" (aforismo 98). (p. 83). (Toma nota, bloguero): "Nunca la persona" dice Valente "tuvo como en esa época de escollos tan difícilmente sorteables más neta condición de máscara" (p. 84). (Pero ¿y los nicknames hoy?). La disimulación incluye el juego con las palabras, el doble lenguaje. Buena defensa contra la estupidez, necesaria, pues en España "Ahora la estupidez sucede al crimen" (p 128), y siempre es ahora, pero sobre todo bajo la Inquisición y en la posguerra. Cita de Cernuda, por cierto.

Y Edmond Jabès, que vuelve y vuelve, ya ves... porque, en una reflexión sobre la retroactividad, sobre la "influencia hacia atràs", nos confiesa Valente que "El contacto con Jabès no determina propiamente las líneas fundamentales de mi escritura subsiguiente. Determina algo para mí mucho más decisivo: una nueva perspectiva de lo que yo había escrito hasta ese momento. hace el encuentro con Jabès que yo me reconozca a mí mismo, me dota de una identidad, de una estirpe, de una ascendencia" (p. 90). En España la ortodoxia se ha cuidado de hacer que el criptojudaísmo sea tan cripto como para no reconocerse como judaísmo (tiene un relato emblemático sobre esto Elie Wiesel a propósito de un manuscrito guardado en Zaragoza). La interiorización del pensamiento oficial nos lleva a no ver etnias en "los españoles" de antes (quizá las actuales olas de inmigración tengan el doble efecto de borrarlas más aún, o de hacerlas visibles de nuevo a algunas miradas).

Y se pregunta Valente si seguirá la cadena, si "No estaría, me interrogaba yo, ese hipotético lector por mí imaginado en trance de despertar al mismo tiempo el judío borrado que acaso hubiera en él?" (p. 92). Para JAV es citar a Jabès como si hablase en primera persona, cuando "Creí al principio--dice-- que yo era un escritor, después me dí cuenta de que era un judío, después ya no he distinguido nunca más en mí el escritor del judío, porque uno y otro no son más que el tormento de una antigua palabra" (p. 94). Más claro no nos lo dice. Para qué. Yo no sé si Valente tenía genes judíos, o si los tengo yo, o si los tienes tú, hipócrita lector que hasta aquí has llegado. Lo que no hay duda es que bastantes memes judíos sí que se reconocen por todo este texto, así como en puntos estratégicos de gran parte de lo más interesante del pensamiento occidental — en muchos esos puntos donde llega a límites, o a experiencias abisales.

 

Jose Angel -

Gracias por la visita, Harry y Joaquim. Harry, se me hace más difícil seguirte que a tí a mí, aunque sí que capto algunas cosas que me suenan y con las que estoy de acuerdo. Lo de que percibir ya es interpretar, por ejemplo... aunque la reflexión pide siempre reinterpretar, las cosas ya nos llegan interpretadas, más nos vale. Quizá por eso es un lujo lo de poder reflexionar y reinterpretar... a veces.
Y lo que dices, Joaquim, buen equipo, de individuos muy únicos, ahí sí que no importa que todos sean figuras de primera. ¡Y aunque te salgan ocho!

Joaquim -

En un estante de mi biblioteca tengo la reproducción de una foto tomada en 1959, en la que aparece este Equipo Galáctico: detrás, Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Angel González y José Angel Valente; delante, agachados, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald.

Total: cuatro catalanes, un vasco, un gallego, un cántabro y un castellano-leonés.

Eso es una selección española para ganar un Mundial, y no el petardo que comanda Luis Aragonés.

Harry Potter -

Si, la deconstrucción no arroja resultados sobre la nada. Sobre lingüistica, tal vez Lakoff en su "Women, fire & dangerous things" se atreve por vez primera a dar el salto en puntos de vista desde mónadas a patrones.

Desde otro punto de vista, el vacío sólo sería función de la percepción en cuanto a discernimiento. El estímulo no es garantía de existencia, sino de contraste. El patrón subyacente estaría relacionado con la naturaleza de la mente.

También, en el "Tao de la Física" se observa la similitud entre ciertos hallazgos en mecánica cuántica y la experiencia mística oriental. Al parecer, el vacío tal vez es la expresión de lo que escapa al campo semántico.

Últimamente, sobre experiencias "inexpresables" he tenido dificultades. Algunos conocidos han caído al tratar de apoyarse metafóricamente en el vacío, ya que se aferran a la idea de gravedad.

Entonces, la relevancia dada a la percepción se convierten en parte inherente de la existencia. Tal vez ese podría ser el significado de Dabar, retomado ultimamente por Gadamer: expresion y aplicación son un mismo acto.

 

One More Night

  1303 visualizaciones 23 nov 2008   Esta canción de Bob Dylan salía en "Nashville Skyli...