An audio on (a paper on) butterfly symbols, Vladimir Nabokov, memories and hindsight, and layers of readings:
_____. "Retrospective cognition, intertextuality and Interpretation." AI podcast, in English, on José Angel García Landa's Spanish paper "Cognición retrospectiva, intertextualidad e interpretación: Un símbolo en 'Navidad' de Nabokov." Online audio. Academia 17 April 2026.*
https://www.academia.edu/1029917/
2026
This paper examines the significance of the butterfly symbol in Vladimir Nabokov's story 'Christmas' (trans. of 'Rozhdestvo', 1925), in the light of an interactionalist theory of interpretation. Intertextual elements are shown to emerge through a process of critical debate, rereading and discursive interaction, as the importance and cultural signification of a work is gradually established. This paper's critical approach combines the insights of discourse analysis, narrative hermeneutics, and literary pragmatics.
En sustancia y en español,
Este artículo examina la significación del simbolismo de la mariposa en el relato de Vladimir Nabokov ’Navidad’ ('Christmas', trad. de 'Rozhdestvo', 1925), a la luz de una teoría interaccional de la interpretación. Se muestra cómo los elementos intertextuales emergen a través de un proceso de debate crítico, relectura e interacción discursiva, a medida que se van estableciendo gradualmente la importancia y significación cultural de un texto. El enfoque crítico de este artículo combina elementos de análisis del discurso, de hermenéutica narrativa y de pragmática literaria.
Tenemos feria del libro viejo en Zaragoza, casi a pie de casa; y buscando buscando me compro La Gaya Ciencia, de Nietzsche, la Historia de la literatura norteamericana de Marc Saporta, Literatura norteamericana actual de Cándido Pérez Gállego, Félix Martín y Leopoldo Mateo; Estructuras de la novela actual de Mariano Baquero Goyanes, la Ilíada y la Odisea de Homero, la Historia social de la literatura española de Carlos Blanco Aguinaga et al., El brick del diablo de Emilio Salgari, El barco de la muerte de B. Traven, La realidad histórica de España de Américo Castro, De la connaissance historique de H.-I. Marrou, y los Ensayos de Lingüística General de Jakobson. Y, last but not least... nada menos que una primera edición de The Pickwick Papers, de Dickens (Londres: Chapman and Hall, 1837). Me cuesta mis euros, pero... qué jolines.
Por cierto, o no por cierto, he añadido más fotos a la red.
O códices. Por aquí leyendo el libro de Irene Vallejo sobre Marcial y sobre el libro. Algunos dirán que hablo en código...
—Qué tal los libros que compraste en francés? Te gustan?
—Ahí voy dándoles, que son gordicos; y sí que me gustan mucho. De Emmanuel Carrère en realidad me estoy leyendo dos, "V13-Chronique judiciaire", que va del juicio de los atentados del Bataclan; y este último "Kolkhoze" que es la historia de la parte rusa de su familia, y de cómo vivieron los desastres del siglo XX... Lo cuenta muy bien, y bien contado todas las familias, nuestras incluidas, podrían contar cómo vivieron los desastres del siglo. Así que promete. Carrère me gusta, pero aún me gusta más este del premio Goncourt, "La Maison vide" de Mauvignier, que también va de historia familiar, contada a través de los objetos de la casa de la familia, los recuerdos, etc.... de momento. Muy bien, y me va a mí el tono nostálgico ése, también miras casa objeto que tienes en casa y todos tienen una historia, a veces tremebunda... Historias que se quedarán sin contar en mi caso. Me recuerda (muy lejanamente, el tono es totalmente distinto) a otro que me estoy leyendo, "La Vie mode d'emploi" de Georges Perec, que describe minuciosamente la vida y objetos de los habitantes de un edificio de pisos casi en plan 13 rue del Percebe, pero increíblemente complicado, todo un tour de force. No para todos los gustos pero impresionante. Y también gordico... A veces me duran días, a veces meses los libros, a veces años. Y a veces toda la vida porque los vuelvo a empezar, ahora me he leído-releído la Recherche de Proust en versión comic. Bueno, y otros más que me leo, una docena o dos, muy poco cada día, pero ya sabes, poco a poco hila la vieja el copo.
Mira, sobre el tema de "La Maison vide", me ha traído a la mente este vídeo de Garou&Sardou: https://youtu.be/xz_8pS0PUBE
¿Y te has mercado algo? Yo estoy que ya no sé dónde poner las cosas, especialmente los libros. Mira, me estoy leyendo ahora dos de actualidad que igual ves por ahí: 'Kolkhoze' de Emmanuel Carrère, y el que le ganó la carrera al Prix Goncourt, "La Maison vide" de Laurent Mauvignier. Además de otro que recomendaba por aquí Pedro Sánchez, "La península de las casas vacías". El invierno es buen momento para leer, y esto que ni siquiera es invierno. Diciembre debería ser declarado invierno, lo de ser otoño no le pega tanto.
Al pasar por un kiosco, después de dejar a los críos en el cole,
compro el primer volumen de las Obras completas de Cortázar, y voy
leyendo al sol y andando y pisando charcos:
104. La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.
La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer,
monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de
claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
Ficción existencialista. Ponte un blog, Morelli. Casi me atropella un
coche. Yo ya leí esto, lo sé porque que leí Rayuela, pero no me acuerdo.
Lo pienso como si fuera mío, sin embargo. ¿Me acuerdo? Podría haberlo
escrito creyendo que era mío. Pero fue de Cortázar antes. El intertexto
interno. Veinticinco años. Los átomos ganchudos de la memoria, cómo lo
decía Lowes. Coleridge. Estamos hechos de retazos. Esto es un libro
total, un libro extremo, poem unlimited. Me ha tenido que
influir. Estoy hecho de esto, sin duda. Pero no me acuerdo. No me
acuerdo porque lo soy. No, estúpido, la memoria es más débil que todo
eso. Por una oreja me entra y por la otra me sale. La vida ya era así
antes, nunca tan bien dicho. Ahora es más así. Ha relativizado nuestra
perspectiva sobre el mundo (todos somos Hamlet ahora). Nos vemos todos
desde la calle haciendo piruetas en lo alto. Ese instante. Por eso
siento que sos mi doppelgänger. Consultá a Dostoyevski para eso de las sustituciones.
Hoy he encargado un libro más para fatigar mis estantes: la Routledge Encyclopedia of Narrative Theory, editada por David Herman (2005). Calculo que para leer los libros que he comprado en los últimos diez años necesitaría unos cien años más de vida. Soy optimista. En el cálculo por lo bajo, no en la esperanza de vida.
Cualquier biblioteca es una biblioteca de Babel, cualquiera está por encima de las capacidades de un mortal. Nuestras bibliotecas nos sobrevivirán; a veces ya escribo el nombre de futuros propietarios hipotéticos en la solapa interior de mis libros, cuando los gusanos ya me estén royendo. Y sin embargo, aún sigo comprando más libros - claro, que ¿quién "lee" una enciclopedia? Algunas de mis actitudes me recuerdan al Autodidacta, de La Náusea de Sartre, el patético personaje que se autoeducaba leyendo una biblioteca por orden alfabético (nunca pasaría del principio, claro). Vana es tanta literatura; y más vana aún la idea de declararse o fingirse experto en algo tan inabarcable y desproporcionado frente a la vida humana como es la literatura. Una auténtica autoimpostura, ésa; lo más que se puede hacer es atravesar libros por aquí y por allá, probando a ver a qué saben, catar parte del menú; en ningún caso encargar todos los platos de la carta...
Hum.. me viene a la cabeza una adivinanza relacionada con todo esto. A ver, en una biblioteca hay una enciclopedia de diez tomos, con mil páginas cada uno. Ignoramos las cubiertas. Un gusano atraviesa la enciclopedia en línea recta, empezando a comer por la primera página del primer tomo y acabando por la última página del último tomo, ambas inclusive. ¿Cuántas páginas se ha comido el gusano de biblioteca?
JoseAngel -
Oscar -
JoseAngel -
Cristina -
JoseAngel -
Marcos -
José Angel -
Hacemos excursión a Santiago de Compostela, y tras una visita a los lugares santos nos dedicamos a consumir como dementes en el comercio local. No en el mercado de dentro del templo (ya no hay Cristo que los azote y les eche fuera los tenderetes); allí resisto la tentación de comprar discos de la Capilla Real de Catalunya y otras músicas, sacras y paniaguadas en su mayoría. Pero todo Santiago es un mercadillo petrificado en torno a la catedral, así que allí caen, para empezar, dos gaitas gallegas para dos gaiteiriños voluntarios, que nos escoltan a partir de entonces dando el concierto, como si fuésemos políticos de la Xunta. También un helicóptero playero made in China, y un equipo completo de bombero (que buena falta hace en Galicia en verano). Y luego una colección de libros:
- El volumen 1 de las "Crónicas de Narnia", de C. S. Lewis; es el Harry Potter de los años 50. Dicen que pronto la película.
- Unas actas de un congreso sobre "Modernity, Modernism, Postmodernism", editadas por nuestro colega Manuel Barbeito.
-
Otras actas: "Fenomenología y Ciencias Humanas", de otro congreso
celebrado en Santiago. La Universidad de Santiago de Compostela tiene
una tienda universitaria en condiciones, y en la zona turística. No como
otras que yo me sé, que cerraron la tienda que tenían arrinconada en el
campus. Y eso que yo creía que lo de las tiendas universitarias iba con
los nuevos tiempos.
- El que debe ser el último ejemplar de "La Red", no de Sandra Bullock sino de Juan Luis Cebrián (1998). Pronto una reseña in a blog near you.
-
Un libro de Carl G. Jung, "Symbole der Wandlung" (Zurich: Rascher,
1952), que fue a parar a una librería de viejo. Tiene una dedicatoria de
un comprador anterior, que transcribo: "El amor, es una llama ardiente,
que necesita una constante viveza y un continuo revivir, y entonces es
como bella mansión, siempre hermosa. Para mi chatuca la llama de mi
corazón. Tu nanito. Vergara, 2-IIII-70." La dedicatoria parece aludir a
uno de los símbolos principales de los que habla Jung. Espero que nanito
acertase con el regalo, pero hasta las historias felices tienen un
final triste después, mucho después del the end con beso.
-
"The Bride of Lammermoor", de Walter Scott. Este me lo he comprado
porque no conseguí echarle el guante a un DVD de "Lucia di Lammermoor"
esta primavera... El libro también es de viejo; no tiene fecha, pero un
propietario anterior lo compró en 1929.
- "The Works of Oscar
Wilde" en un volumen, ed. G. F. Maine (Collins, 1948, reimp. 1957). No
me resisto a citar un fragmento, que cierra el libro: "To love oneself
is the beginning of a life-long romance".
- Y, last but not least,
la "Historia de los Heterodoxos Españoles", en dos volúmenes, del erudo
más que erudito Menéndez Pelayo, editada por la Biblioteca de Autores
Cristianos. Este católico julay, grandísimo putañero y mayor hipócrita,
comienza su libro con el anuncio de que va a escribir "la triste
historia del error entre las gentes peninsulares" desde el punto de
vista de un "hijo sumiso de la Iglesia" (en efecto, el censor
eclesiástico encuentra "mucho que admirar y aplaudir" en el libro). Pasa
repaso a los disidentes del nacionalcatolicismo y sus ridículos errores
de dogma, sabiamente reprimidos por el secular brazo secular; alaba a
la Inquisición.
Y termina Menéndez Pelayo, menudo Pelayo éste, con los males de su propio tiempo, tras la Constitución de 1876, "y cómo desde esa Constitución hemos llegado, por pendiente suavísima, a la proclamación de la absoluta libertad de ’la ciencia’ o (dicho sin eufemismos) del error y del mal en las cátedras; y a los proyectos ya inminentes del matrimonio civil y de secularización de cementerios Dentro de poco, si Dios no lo remedia, veremos, bajo una monarquía católica, negado en las leyes el dogma y la esperanza de la resurrección, y ni aun quedará a los católicos españoles el consuelo de que descansen sus cenizas a la sombra de la cruz y en tierra no profanada". Aunque, reflexiona satisfecho, "los esfuerzos de nuestras guerras civiles no prueban ciertamente falta de virilidad en la raza".
Estos señores eran como Bin Laden o el Ayatollah Jomeini, pero con corbata de pajarita, para despistar; y de ellos están hechos los cimientos de nuestra cultura. A ver si llega pronto lo del Estado laico que anuncia el gobierno, y nos dejamos ya de mandangas y de subvencionar el error y el dogmatismo. Que lo paguen los fieles, los del turbante invisible preto a la cabeza. Yo ya le he comprado esto a la BAC, ¿no?
Blog de notas, 7 de julio de 2005
Traducción libre, no llegar a cumplir los plazos. Esto es algo
que hacemos al parecer muchos, al menos el 90 por ciento de los
contributors a nuestro libro sobre "la narratividad" - todos menos un
alemán y un nórdico, que parecen los más formales y atentos a sus
estereotipos culturales (aunque hay otros alemanes implicados, no
obstante). Aunque mi capítulo, titulado "Narrating Narrating", ya está
hecho, debería repasarlo, cosa que no he hecho, y aún ando más retrasado
en mis labores de editor. Ahora que me las prometía muy felices, ya con
todas las actas entregadas casi, y todos los papeles de la universidad
apartados de enmedio, naturalmente asoma la cabeza todo el trabajo que
he estado postponiendo durante el curso. Menos mal que los
universitarios tenemos unas largas vacaciones para pasárnoslas currando.
En lo que nos gusta, claro – es que nos encanta currar en lo que nos
encanta currar. Pero cuando andas running behind schedule, traducción
libre perdiendo el culo, la cosa puede perder parte de su encanto. Es
una experiencia ambivalente, esa de trabajar tumbado en una playa; o la
de intentar relajarte pensando en todas las cosas que deberías estar
haciendo, o irte a la piscina con un montón de libracos... debe ser que
necesito unas vacaciones de verdad.
Entre las maneras de
recuperar el tiempo perdido está leerse los libros que deberías haber
leído hace tiempo y no leíste. Batalla perdida, claro; pero alguno cae.
Ahora me estoy leyendo Orality and Literacy: The Technologizing of the Word, de Walter J. Ong (1982 - traducción española: Oralidad y escritura: Tecnologías de la palabra, México,
FCE, 1997). Habla Ong de la escritura como una tecnología que se ha
interiorizado en las culturas modernas y ha transformado la consciencia y
los procesos mentales de manera que hoy en día nos pasa desapercibida.
"Las tecnologías son artificiales" dice Ong, "pero, nueva paradoja, lo
artificial es natural para los seres humanos. La tecnología,
adecuadamente interiorizada, no degrada la vida humana sino que por el
contrario la intensifica". La interiorización de la escritura va
asociada al desarrollo del pensamiento conceptual y abstracto, al
desarrollo de un marco temporal computable y universal, y al desarrollo
de modalidades comunicativas objetivizantes y separadas de la inmediatez
del diálogo verbal. Me consuela eso de que la artificialidad es
natural, por la manera en que relativiza la oposición entre lo
artificial y lo natural. Los seres humanos no somos "naturales" en
sentido estricto - y por eso la perspectiva que aporta Ong es muy
sugerente para ayudar a pensar la manera en que la evolución humana es
inseparable del desarrollo del lenguaje y de las tecnologías del
lenguaje. El lenguaje es, de hecho, la principal interfaz donde la
tecnología y la naturaleza humana se encuentran - quizá podríamos decir
que el lenguaje es la primera tecnología interiorizada. Sea como sea,
deja claro Ong que las tecnologías no sólo "almacenan" el conocimiento:
generan nuevas formas de conocimiento y estructuran la manera en que
percibimos el mundo. Señala Ong que las cosas terribles que a veces se
dicen de los ordenadores hoy en día se decían de la imprenta en el
Renacimiento, y de la escritura en tiempos de Platón: otras tecnologías
que se han incorporado al mundo que conocemos hasta tal punto que pasan
desapercibidas. Lo mismo está sucediendo con la escritura electrónica y
los multimedia: aunque todavía no abunden los teclados incorporados a la
tela ni las pantallas en las lentillas, ya estamos interiorizando la
tecnología de maneras que a veces no percibimos. En esto, como en todo,
andamos corriendo detrás de nosotros mismos: las cosas ya han sucedido
para cuando empezamos a predecirlas.
Este día está todavía in medias res, y me resisto a contarlo todo ab ovo gemino, porque no me pasa por ahí. Casi prefiero la estructura de un cuento de Donald Barthelme, es decir, una colección de observaciones y viñetas inconexas que reflejan con desencanto e ironía lo que es nuestra vida postpóstuma. Por ejemplo, hoy se me podía ver, e incluso fotografiar, dándole un mordisco a una máquina de Rayos X, y después leyendo un cartel: "No abandone esta sala: vendremos a por Vd." Al fondo de un pasillo se ve una mano con un paquetito amarillo que pone "Felicidades" (El focalizador es Pibo. El regalo no es mío, la mano sí). Dos sres. bajitos conversan: "Ivo eres un gusano" - "Ahora te voy a hicnotizar". Recibo un mensaje de correo electrónico de la Agencia Tributaria: me llama cuatrero, y me da un algo de pronto. Otro mensaje electrónico me felicita parodiando a Marilyn felicitando a Kennedy. Discuto con una alumna las condicionantes biográficas y psicológicas del cuento "Observaciones secretas de la chica-cabra": ¿por qué la observadora se identifica con la chica-cabra? ¿Por qué nosotros nos identificamos con ella? (¿Y por qué no se deduce que nos identificamos con la chica-cabra?). También entran en la discusión los hábitos financieros de Oliver Goldsmith, que era un gastador. Yo por mi parte me he autorregalado una colección de 21 discos de Juliette Gréco. Decía Ritzer que el shopping mall es el centro espiritual de la sociedad macdonaldizada, pero la McDonaldización ya está superada, la sociedad va camino de su Amazonización. Goldsmith habría chafado allí su Visa Gold, de tenerla. Juliette no tiene veinte años, pero en los 20+1 discos de su carrera desde los años 40 a los dos miles aparece forever young. Ajusto los cuatro retrovisores de la moto para que mirando sin enfocar la vista ofrezcan una imagen continua- "en retrovisión", pienso, "en retrovisión". Carefree highway, let me slip away on you. Pego carteles con furia por el campus, por acabar pronto, convocando a la manifestación de esta tarde; anuncio su fracaso anticipado por la World Wide Web. También hago octavillas, con vagas acusaciones y quejas contra diversas instancias académicas.- "Dónde está la guillotina?" - "¡Que no te sirve, que no caben cabezas!" Un gusano... "un gusano maligno acaba de infectar su ordenador" - pero no es Ivo. Sí me ha desafinado Ivo la guitarra: pero la afino, y trun trun trun, canto "Faut faire avec", del difunto Bécaud, extraída en unos segundos de la red como un pececillo. En una hoja de papel de la Escuela Graduada de Biescas, que esperó años en blanco en el baúl de los recuerdos, ha aparecido una figura extraña. "¿Qué es esto? ¿un paramecio?" - "Sí. Papá, tenemos un legalo." - "Lo he hecho yo". - "Y yo le he puesto la pegatina." (El regalo es un libro de Gino Galuppini, Acorazados de todo el mundo. Elegimos el Indomptable , el Jaureguiberry y el West Virginia). Vuelvo a la guitarra: "Country Roads". Seis chinos rodean una borla de alfileres, imposible saber la escala a la que esto está representado. Tampoco es fácil saber quién no paga nunca en la frase: "pero es que no paga nunca, de verdad. Es una cosa de cabeza". Aquí falta información. En todo caso, después de mucho hablar sobre el tema, me levanto y pago yo, "bueno, pago yo esta vez, no vaya a ser una indirecta la conversación que llevábamos". Otros dicen que pago demasiado, como Goldsmith, o Asem, the Man-Hater: este caso sugiere que a veces los efectos son contraproducentes, que es mejor seguir el golden mean (el tacaño de oro); pero siempre y en cualquier caso somos nuestra primera inversión, aunque a veces por caminos inescrutables. "Otro legalito". "Es que es tu cumpleaños, por eso te damos legalos". "Oh, genial, lo compré yo hace años. Viaje al Centro de la Tierra. No tiene nada que ver con Julio Verne" - "Felitz... felicidad. A que son bonitos tus legalos. A que te gustan." - "Por qué no nos enseñas tu esqueleto, papá." Por carta me han felicitado el director de El Corte Inglés y una amiga de Agen que telefonea a unas 200 personas cada día (luego me escribe). Ah, mi maestra de la Escuela Graduada de Biescas ha pintado un cuadro con una vista de Alquézar, y me lo ha regalado. Recuerdo cuando subía yo hacia Alquézar desde el Vero, qué añicos... a este paso no sé si termino de escalar la cumbre de este día.
25 de enero de 2005
Bueno, por fin me aceptan en Atlantis la reseña del libro We, the "Other Victorians"; a uno de los informantes no le gustó nada mi reseña, demasiado informal el lenguaje y arbitrario el contenido, decía... pero sin ejemplos, desdichadamente. Para argumentar y contraargumentar, mejor los blogs que los informes confidenciales; hay géneros que no se prestan.
Estos días está teniendo lugar en Bilbao el congreso sobre los nuevos medios en la enseñanza universitaria. Pero hay que dosificarse, ahora que a la universidad no le interesa fomentar nuestra participación en congresos (pronto será un demérito). El congreso sobre Internet y lenguaje de Castellón donde tengo pensado participar se postpone hasta octubre.
Pongo un post, esta vez sobre víctimas y verdugos, en Por la boca muere el pez, al hilo de las víctimas del terrorismo de quien tanto se habla estos días for the wrong reasons. Dale que te pego todo el mundo a llamar verdugos a los terroristas. De ahí a llamar esbirros a los funcionarios de prisiones no hay ni medio paso. Y, visto y no visto, ya tenemos a las víctimas entre rejas. Cuidado con el lenguaje, que habla a través de nosotros...
Otra cosa para la que ya no hay tiempo: leer. Hoy me llega Los demonios de Dostoievski (uno de las primeras novelas sobre una banda terrorista). ¿Lo conseguiré leer antes de los cuarenta y cinco años? ¿De los cincuenta? ¿De los setenta? Littera scripta manet, sed lector brevis. Cualquiera de los objetos que adquirimos tiene muy buenas probabilidades de sobrevivirnos a veces intacto. Yet do thy worst old Time: despite thy wrong / My love in unread verse ever lives young.
Pongo este minipost en el blog de Esstupenda sobre La importancia de llamarse Ernesto; a la blogguera le ha gustado la película, como a mí:
"Una cosa curiosa sin embargo", añado: "la obra va sobre la vida secreta de su protagonista, que en Londres, con sus amigos es 'Ernesto'; ya sabemos que eso de las dobles vidas y dobles morales es muy victoriano, y en el caso de Wilde claro su doble vida era la homosexualidad. Aquí el sueño era tener una vida matrimonial que quisiese un 'Ernesto'.. y se resuelve felizmente! En la realidad las cosas fueron de otra manera, claro. Todo entre líneas..."
Bueno, en la película las cosas son de otra manera: allí el protagonista no descubre que se llamaba Ernesto de nacimiento, sino que lo decide, falsificando la información. ¿Sabría Wilde qué quería decir? Nuestros pensamientos son nuestros, pero sus ramificaciones y conexiones se nos escapan, y sólo de lejos adquieren sentido, y se ve qué nos hizo decir qué, o hacer qué. Soneto 15: "That this huge stage presenteth nought but shows / Whereon the stars in secret influence comment".
Cuando no sepas qué poner en un post, pues a poner lo que has
hecho. Bueno, se supone que un blog es un diario, ¿no? jill/txt sugiere
que pongamos hasta las camas que hacemos y los platos que lavamos,
aunque hasta ahí no llego, y de hecho confesaré que hoy ni una ni otro.
Sí que he deshecho la cama a media tarde, que estaba planchao y me
echado una siesta no de padrenuestro pijama y orinal que pedía Cela,
pero sí al menos de ronquidos. Sera la astenia, la maldita primavera.
Por la mañana analizamos en clase, en gran detalle, cómo se cuenta en un
texto de Renacimiento la historia de unos asesinos en serie que
utilizaban una cama-trampa para sus crímenes. Por la tarde, otra clase,
de teoría literaria, donde disertamos a propósito de un texto de Sartre
sobre por qué escribir – buena pregunta. Supongo que la respuesta es que
también es una pasión inútil.
Con Álvaro transformamos grados, minutos y segundos; con Ivo leemos El Lobo Florindo
y algo de francés. Oscar juega con un CD-ROM. Hoy es el primer día que
el pequeño Oscar se ha ido solo por el mundo, a visitar a un amigo, se
lo ha trabajado a pulso hasta que lo han invitado, está feliz y contento
de llegar al colegio y ver a su colega Sergio. Ya tiene su mundillo, y
cuando piensas que hace un año no sabía casi ni hablar.
Otras
cosas hechas: hago bibliografías electrónicas; me llegan cartas, hago
fotocopias e imprimo archivos, leo mensajes sms en el móvil, apunto
comentarios en algún blog que otro, aparte del mío, compruebo el
contestador del teléfono fijo (nada), oigo CDs y cassettes, y radios, y
televisores, estoy hipermediatizado; hasta hago algunas rayas con un
bolígrafo. Manejo fotografías. Coches. Ascensores. Documentos PDF.
Escribo imeils a una bibliotecaria. Le recomiendo el cuento de Donald
Barthelme "Critique de la Vie Quotidienne". Lo encontraréis en Sixty Stories– y no se os ocurra dejar sin leer las otras cincuenta y nueve.
(PS: Vaya, si es que estoy malucho, con un clásico trancazo. Ya decía yo que la siesta de ayer...)
Yira, yira (6): pic.twitter.com/1M9u9uCBLE — JoséAngelGarcíaLanda (@JoseAngelGLanda) August 28, 2026