domingo, 15 de marzo de 2026
martes, 20 de enero de 2026
Marca de sumisión: La nocente Mascarilla
Un retropost de 2021. Así estábamos hace cinco años, y de cabeza (de cabecica), así seguimos:
Van bajando los casos de covid, o de gripe, o los casos de PCR, o de lo que sean, en el país. Y se empiezan a levantar tímidamente algunas medidas confinatorias. Los políticos —los perniciosos políticos de nuestro Estado de las Autonomías— se lo han pasado en grande dictando una ley aquí y otra allá, poniendo fronteras y levantándolas, moviéndolas, cambiando las normas cada semana y en cada lugar. Un jartón de despotismo, se han dado, con el Estado de Alarma Sanitario.
Pero hay una norma que ni mencionan ni hacen amago de ir a levantar. LA OBLIGACIÓN DE PRESENTARSE EN PÚBLICO CON MASCARILLA, aun a solas y al aire libre y en el campo.
La OMS (y ojo que hablamos de una organización vendida al despotismo sanitario) ni menciona la mascarilla en muchas de sus normas sobre el Covid. Y en ningún caso requiere que se lleve mascarilla ubicuamente a todas horas por la calle, ni ha dicho jamás nada semejante. Aquí la iniciativa de la Mascarilla Obligatoria Para Todo partió de Torra. De Torra. Y se le sumaron en fila india rápidamente todos los populares, impopulares y sociatas que presiden las diversas comunidades, bajo la mirada complaciente de los expertos del gobierno (Illa —¡Illa! y Simón, y el comité de fantasmas).
Y es que la Mascarilla, la infame Mascarilla, no tiene una finalidad primordialmente sanitaria, sino política. Para medida sanitaria, igual valdría obligarnos a llevar el gel hidroalcohólico encima y lavarnos las manos cada diez metros, o hacernos pasar por la PCR universal una vez a la semana, con listados estilo nazi. Pero no: la mascarilla es más cómoda, pese a la incomodidad de llevarla.
Por
cierto que la gente, o están memos, cosa que no descarto, o no la
encuentran tan incómoda, porque puedes cruzarte con cientos de personas
en la calle, o miles, antes de ver a alguien que se la ha bajado un
poquito para respirar. No descarto tampoco que toda esta gente respire
por branquias o por las orejas, yo ya no entiendo a mis paisanos.
A lo que voy. La Mascarilla Obligatoria se
mantiene y se mantendrá mientras dé de sí la cosa, porque es la
visibilización del Estado de Alarma en el rostro de cada uno. Es más, es
la señal que ha puesto el gobierno, en tu propia cara, de que vives en
un estado de alarma, que así lo entiendes y lo aceptas, y así lo
comunicas a tus vecinos. La (i)nocente Mascarilla te convierte, a tí y a
todos, en un Hombre-Anuncio de la Pandemia y de la política Sanitaria
dictada, amén de en un agente reactivador de la Alarma.
¿No se da cuenta la gente ya, ni los sesudos intelectuales, ni las concienciadas feministas, ni los rebeldes antisistema, ni los periodistas críticos, ni la Oposición (?) Parlamentaria, de que plantarnos por obligación una marca en la cara a todo Dios ES UN ABUSO, UN ATENTADO A LA PERSONALIDAD, A LA IDENTIDAD INDIVIDUAL, A LA LIBRE INICIATIVA, A LA LIBERTAD, AL DERECHO A SER UNO MISMO, como no se ha producido nunca en este país? ¿No han entendido nada hasta ahora de la estrella amarilla de los judíos, del burka de las afganas, del pañuelo obligatorio de las musulmanas sometidas "voluntarias"? ¿Tanto repetirlo en la cultura oficial y no lo han procesado?
Y no es que obliguen a llevar la Marca de la Conformidad en el brazo, no. Te la plantan en la cara—In Your Face. Y algunos de los más vendidos al Covidismo aún se atreven, medio entre risas, a sugerir que deberíamos llevar no una, sino dos mascarillas, ja, ja... A Biden se las ponen a veces, una encima de otra. Tampoco entro en las contradicciones en que se ha entrado y en los negocios sucios que se han hecho con las mascarillas dichosas, en las más altas esferas, poniendo el negosi por delante de vivos y de muertos. Eso son, espero, cosas del pasado, ahora que ya la mascarilla es ubicua y entra en la moda (¡a lo hehpañoleh lehencantan lah mahcarillah! —exclamaba sorprendido un YouTuber), ahora que ni se discute ni es tema ya, sino que está aceptada como algo más necesario que los calzoncillos, y obligatorio bajo multa. Un adminículo muy útil, qué digo, imprescindible para la gestión del Orden Público, sobre todo en manos de un gobierno inepto e impostado, producto él mismo de una egregia estafa electoral—un gobierno que, hundido en la crisis y huyendo hacia adelante, tiene gran necesidad de manipular la opinión pública. Y lo hace, con los medios comprados, con la tele, y con la mascarilla, prueba que ves la tele y te crees lo que te dice.
Y no es extraño que este ejercicio disparatado de manipulación pública pueda colar únicamente en un país tan terminalmente corrompido y alelado como el nuestro, en el que ni la Oposición Parlamentaria ni la prensa denuncian los mayores escándalos y los crímenes más asquerosos, sino que los callan, y contribuyen así a ocultarlos y a hacer como que aquí no pasa nada. Un país, en suma, profundamente atontado y corrupto, y en vías de atontarse y corromperse todavía más.
Porque, insisto, la finalidad de la mascarilla no es sanitaria. Igual nos podrían mandar llevar guantes de plástico, que sé yo. LA FINALIDAD DE LA MASCARILLA ES VISIBILIZAR LA "PANDEMIA" Y LA "ALARMA" (Te sientas alarmado o no, y haya pandemia o no).
La Mascarilla es LA SEÑAL VISIBLE DE LA SUMISIÓN EN TU ROSTRO. LA SEÑAL DE QUE ACEPTAS LA NARRATIVA ALARMISTA DEL GOBIERNO, que aceptas el Estado de Alarma que dé poderes despóticos al gobierno, Y QUE COOPERAS CON EL GOBIERNO CON TU SUMISIÓN, luciendo en el espacio público un signo permanente de que no te opones a la Dictadura Sanitaria, mostrando que, como todos, ACEPTAS LAS MEDIDAS QUE DISPONGA EL GOBIERNO, por abusivas que sean, Y ÉSTA LA PRIMERA, VISIBLE EN CADA ROSTRO. QUE SE ME MEAN ENCIMA Y DIGO QUE LLUEVE, QUE YA ESCAMPARÁ.
Perdonen que chille, pero es que no es para menos. Más deberían chillar ustedes.
Y en suma, concluiré diciendo que la Mascarilla loscojones es un instrumento más de la ingeniería social globalista—ésta que en tantos ámbitos se dedica a introducir normativas nunca vistas ni usadas, en aras de un supuesto bien común virtuoso—jugando así a crear imposiciones artificiales inauditas, y, en consecuencia, jugando a provocar enfrentamientos, tensiones y conflictos entre los que se someten gustosamente a esta yenka, y los que no. Ya se supondrán ustedes en cuál de los bandos estoy.
—oOo—
sábado, 21 de junio de 2025
Mascarillas y Autoagresión Consensuada
Vanity Fea, domingo, 14 de febrero de 2021
Mascarillas y Autoagresión Consensuada
El Cuerpo Político necesita ventilación.
Imaginemos un país en el que la gente se autoagrede por ley y por costumbre, por corrección política, y por miedo a la presión social.
Nos hablan Scott Alexander y Nick Bostrom de una hipotética dictadura absurda... sin dictador; un país donde la gente se autosuministrase continuamente electroshocks por miedo a la presión social.
Bostrom makes an offhanded reference of the possibility of a dictatorless dystopia, one that every single citizen including the leadership hates but which nevertheless endures unconquered. It’s easy enough to imagine such a state. Imagine a country with two rules: first, every person must spend eight hours a day giving themselves strong electric shocks. Second, if anyone fails to follow a rule (including this one), or speaks out against it, or fails to enforce it, all citizens must unite to kill that person. Suppose these rules were well-enough established by tradition that everyone expected them to be enforced.
So you shock yourself for eight hours a day, because you know if you don’t everyone else will kill you, because if they don’t, everyone else will kill them, and so on. Every single citizen hates the system, but for lack of a good coordination mechanism it endures. From a god’s-eye-view, we can optimize the system to “everyone agrees to stop doing this at once”, but no one within the system is able to effect the transition without great risk to themselves.
Scott Alexander, "Meditations on Moloch."
https://slatestarcodex.com/2014/07/30/meditations-on-moloch/
En España ya estamos en esa dictadura absurda y kafkiana—el régimen del despotismo sanitario,
que nos impone llevar mascarillas en todo momento y situación social
para aparecer en público, y perjudica a los cerebros, creando talibanes sanitarios que (sumados a la policía) se encargan de señalar y castigar al que no cumple con la norma de autoagresión.
Y la falta de oxígeno y aire fresco tampoco hace nada por aumentar la
inteligencia media del personal ni su claridad de pensamiento—muy al
contrario.
—oOo—
_____. "Mascarillas y autoagresión consensuada." Vanity Fea 14 Feb. 2021.*
https://vanityfea.blogspot.com/2021/02/mascarillas-y-autoagresion-consensuada.html
2021 DISCONTINUED 2025 – Online at the Internet Archive.*
2025
_____. "Mascarillas y autoagresión consensuada: El Cuerpo Político necesita ventilación." Ibercampus (Vanity Fea) 14 Feb. 2021.*
https://www.ibercampus.es/mascarillas-y-autoagresion-consensuada-40698.htm
2021 DISCONTINUED 2025 – Online at the Internet Archive.*
2025
_____. Mascarillas y autoagresión consensuada: El Cuerpo Político necesita ventilación." Net Sight de José Angel García Landa 20 Jan. 2025.*
https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/autoagresion.pdf
2025
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