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viernes, 2 de octubre de 2026

Retropost, 2006: Todas me las dan

 

Todas me las dan

(2 de octubre de 2006)

Todas me las dan en el mismo carrillo hoy (académicamente hablando). Esta mañana ha habido una reunión del Consejo de Departamento (de Filología Inglesa y Alemana, Universidad de Zaragoza) donde se trataban dos temas polémicos, y mal le ha ido a mis propuestas en los dos.

1) Se proponía un Máster de Lingüistica aplicada en inglés, en el marco del cual yo proponía una asignatura de Análisis Crítico del Discurso. Tras un largo y tenso debate se ha aprobado la propuesta, con varios votos en contra (presumiblemente de los profesores que no quieren que haya otro máster en el departamento al margen del que ya hay). Se ha aprobado pero su vida ha sido efímera, más que las efímeras de hecho, porque antes de comer ya se había rechazado la propuesta en la Comisión de Postgrado de la Facultad. Lo cierto es que se había preparado apresuradamente en poco tiempo, por la desidia de nuestro departamento a la hora de hacerse responsable de planificar sus enseñanzas de postgrado. Y la propuesta habría ido más coherentemente hecha si se hubiera pedido la creación de este máster dentro del postgrado ya existente de Estudios Ingleses, que es lo que yo proponía... pero no. Se ha propuesto crearlo en un postgrado distinto y nuevo, propuesta que ya se ha dicho en el Consejo tenía muy pocas posibilidades de prosperar—y buálá. ¿Y por qué no se ha propuesto en el marco de ese postgrado ya existente, al cual se había dado el nombre tan general de "Estudios Ingleses" para que cupieran todos los posibles másteres de nuestro departamento, cuando se propuso hace un año? Bueno, pues porque nuestros catedráticos, organizadores del máster de "Estudios Textuales" ahora existente, han decidido monopolizar ese postgrado para sí mismos, imponiéndole las leoninas reglas de su máster, y nuestro departamento se ha dejado hacer. Ha aceptado la mayor: que el postgrado de "Estudios Ingleses" se rija por las reglas del máster de los tres catedráticos, es decir, que esté reservado a profesores pertenecientes a equipos de investigación subvencionados y que tengan al menos dos tramos reconocidos de actividad investigadora—como criterios excluyentes. Ante este sentar sus reales, ante su oposición frontal a dejar que la plebe sin subvenciones invada "su" postgrado, y ante la ignorancia profesa de la dirección departamental sobre los términos exactos de lo que se votó hace un año al aprobarse ese postgrado, se ha batido en retirada la propuesta y se ha optado humildemente por... ceder el terreno, y proponer otro postgrado y máster donde no operasen las leyes dictadas por los catedráticos. Inútilmente, según se ha visto. En cuanto a mí, he rizado el rizo, votando a la vez a favor y en contra de la propuesta (lo cual ha resultado ser administrativamente posible, además de contradictorio). En votación secreta, he apoyado la propuesta de máster, no sea que encima no saliese, y luego he expresado públicamente mi voto particular en contra de de que no se incluyese el nuevo máster en el postgrado existente de "Estudios Ingleses".

En fin, que ya se ve el resultado final que venía anunciando yo: que todos los estudios de postgrado de este departamento han sido fagocitados por el grupo de los "Estudios Textuales", y los demás quedan inhabilitados para la docencia en segundo ciclo y para la dirección de tesis... por votación propia. Y es que el que no se entera ni cuando se lo escriben en letras grandes y se lo gritan al oído, no se va a enterar nunca. Por cierto, muchísimo se han picado los profesores del máster de los catedráticos cuando se les ha preguntado por el número de alumnos matriculados en su máster: ha habido grandes gritos y aspavientos y piques-ajoscome. Lo que nos han dicho es que ni sabían cuántos estaban matriculados, ni preinscritos, ni al parecer estaban interesados en saberlo.... y menos, por supuesto, en informar de ello al Consejo de Departamento. Pero es un Consejo con grandes tragaderas, así que se desprende de la reunión de hoy que pueden seguir dándosele a comulgar ruedas de molino de un diámetro todavía mayor. 

2) El segundo punto era... el mismo que el primero, en sustancia: la apropiación del postgrado de Estudios Ingleses para los profesores del máster y la exclusión de los demás por votación democrática. Técnicamente, se decidía la aprobación del nuevo programa de doctorado de "Estudios Ingleses", que viene a sustituir a los del "viejo régimen" que ahora se extinguirán. Y, cómo no, se ha aprobado, a pesar de mis advertencias en contra de los criterios abusivos que impone y de las consecuencias que van a tener para la mayoría del profesorado del departamento. Pero que si quieres. Con unos pocos votos en contra, se ha aprobado la propuesta. Y ya no podrán dirigir tesis en el departamento más que los profesores con proyecto de investigación subvencionado, y dos sexenios (o uno, si les dan permiso especial los organizadores). Lo lamentable es que se ha enterado hoy buena parte del profesorado de cuáles eran las consecuencias de las normas que aprobaron para el Máster éste de "Estudios Textuales" hace un año; y a pesar del pasmo de muchos (—no sé qué pasmo, porque ya se les explicaron esas consecuencias por activa y por pasiva en su momento, y lo votaron).... a pesar del pasmo de muchos, digo, ¡¡hoy han vuelto a hacer exactamente lo mismo!! Y les han entregado con un lacito todo el Tercer Ciclo, máster y doctorado, a nuestros cortadores de bacalao en el Departamento, y a las reglas draconianas, leoninas y procrustianas que se han sacado del bolsillo para decidir quién podrá y quién no podrá dirigir tesis. Las bocas abiertas que habrá dentro de un año, cuando se encuentren desdoctorados y seguramente hasta expulsados de la Comisión de Postgrado muchos de los que hoy han votado ígnara y democráticamente a favor de esta propuesta de programa de doctorado. En cuanto a mí, he explicado el sentido de mi voto y el de dos profesoras que me han apoyado, incluyendo en el acta un anexo explicativo. Aquí lo anexo:

Voto particular en Consejo de Departamento de Filología Inglesa y Alemana (Universidad de Zaragoza) con respecto a la aprobación de una propuesta de nuevo programa de Doctorado (Reunión del 2 de octubre de 2006).

Los abajo firmantes queremos que conte a todos los efectos nuestro voto personal en contra de la aprobación del nuevo programa de doctorado "Estudios Ingleses" propuesto bajo la coordinación de la Dra. Onega en los términos en que se propone.

Los motivos de nuestro voto en contra son:

1) La existencia en dicha propuesta de un oscurecimiento de la realidad de los datos departamentales que parece deliberado. Cuando se dice que la media de alumnos de los dos programas de doctorado a extinguir es de 20 alumnos, se están promediando los números de matrícula en ambos programas, el que tiene mención de calidad pero pocos alumnos, y el que no tiene dicha mención pero tiene mayor número de alumnos. Esto contribuye a ocultar la realidad de que no existe correlación entre mención de calidad y número de alumnos interesados en un programa, como prueban los números de matrícula que operan en la sección de Tercer Ciclo desde el año de la obtención de la mención de calidad por parte de uno de los programas.
Esta ocultación merece ser resaltada porque es esta correlación entre mención de calidad y número de alumnos el único fundamento que se esgrime en la página 6 de la memoria para justificar la aprobación de este nuevo programa de doctorado por parte del Departamento y de la Universidad.
Por otra parte, en caso de salir adelante la propuesta de un nuevo máster de Lingüística Aplicada que se presenta hoy, las cifras prospectivas de alumnos presentadas serán contradictorias entre sí.

2) En la memoria del nuevo programa de Doctorado propuesto se hace una interpretación que consideramos abusiva del concepto de "acreditación" del profesorado para dirección de tesis, que tiene el objetivo de beneficiar a un grupo limitado de profesores. Es una mala práctica universitaria aquella que se basa en la confusión de resultados de investigación con proyectos. Sin mermar el mérito de los doce profesores mencionados en la memoria, podemos afirmar que quedan excluidos de esa lista otros del mismo o superior mérito objetivo. Ello sólo es posible sobre la base de una aplicación tergiversada para la selección de un criterio coyuntural, con voluntad excluyente. Tomemos como ejemplo la posibilidad real de que como producto de la aplicación de esos criterios se consideren no capacitados para dirigir tesis doctorales profesores con uno, dos, o tres sexenios de investigación y con experiencia previa de dirección de tesis aprobadas con cum laude. Siendo meritoria la participación en proyectos, no es un criterio que como exclusivo sea razonable para juzgar la acreditación, que debe fundarse en resultados obtenidos, no en proyectos en curso. Los resultados de la investigación no aparecen en esta memoria como criterio acreditatorio.

4) El único hecho constatado es la escasez de alumnos matriculados en el pasado y en el presente en el programa de doctorado y máster de "Estudios Textuales y Culturales en lengua inglesa", y que los alumnos del área de Filología Inglesa de la Universidad de Zaragoza se matriculan mayoritariamente en las asignaturas de Lingüística tanto en segundo ciclo (optativas) como en Doctorado.

Pensamos que sería perjudicial para la Universidad de Zaragoza, tanto para sus alumnos como sus profesores, el aprobar un programa de doctorado cuyo único horizonte de éxito se basa en la inexistencia de competidores externos e internos, y todo ello a pesar de tener su mención de calidad.


Tras la reunión, he preguntado a uno de los catedráticos si en serio creía que yo no estaba capacitado para dirigir tesis doctorales. Me ha dicho que en absoluto, que todo lo contrario, etc. etc. Ante la pregunta de por qué entonces apoyaba una normativa que me excluía, me dice "Ah, pero eso no tiene nada que ver"— y yo: "Pero no cumplo los criterios, y sin embargo estoy capacitado, dices. Así que la norma que pones tiene consecuencias absurdas, y será porque no es una norma buena o justa". —"No, no, Si quieres estar capacitado en este programa, cumple los criterios; si no te autoexcluyes" —"¿Que me autoexcluyo? Yo propongo una norma que a ti no te excluye; tú propones una norma que a mí sí me excluye. A ver quién excluye a quién aquí". —"Es necesario, etc., los tiempos vienen así..." —"No, los tiempos los traéis así." Con la catedrática, lo mismo: me dice que me autoexcluía, que había que aceptar la normativa que venía de arriba, que era muy dura, etc. Que debería yo ser más constructivo. Yo le he dicho que las normas absurdas que se intentasen imponer no sólo no las aceptaría sino que trabajaría lo que pudiera por que se cambiasen. Evidentemente los catedráticos no están por la labor de reconocer su papel activo en la imposición de estas normas: sólo están "yendo con los tiempos." Y aprovechando para meter la pala del cristiano, claro. Como sucede siempre con los que van con los tiempos, propulsándolos.

Quede claro que no me opongo (faltaría más) a que se considere como un mérito la participación en proyectos de investigación, o el hecho de tener uno financiado en curso. A lo que me opongo es a que se convierta no en un mérito baremable sino en un requisito eliminatorio. Es la diferencia entre un criterio justo y una tergiversación, y así se lo he dicho a los catedráticos... pero su conveniencia, y opinión, es muy otra. Los demás, es triste decirlo, no tienen criterio, sino únicamente disciplina.

Por supuesto, esta decisión tomada hoy por el Departamento será impugnada ante la Comisión de Doctorado de la Universidad. Con lo que ésta decida sabremos si va a haber normas generales en la Universidad sobre este asunto, o si los corrillos de influencia locales pueden dictar las que quieran y puedan en cada departamento. Y así, sabiendo a qué atenernos, actuaremos en consecuencia todos, corrillos incluidos.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Retropost, 2006: Me expulsan del Doctorado

 

Me expulsan del Doctorado


Hoy hemos tenido una reunión del programa de doctorado "Estudios textuales y culturales en lengua inglesa 2" para tratar la adaptación de los estudios de doctorado de nuestro departamento al nuevo Real Decreto de estudios de postgrado y sus desarrollos locales.

En sustancia, resulta que tenemos demasiados estudios de postgrado y muy pocos estudiantes. Así que pasamos a la lucha por el Lebensraum y al darwinismo académico: la supervivencia del más apto... o, mejor dicho, del mejor adaptado a su medio local (aunque sea un medio enrarecido).

Ha empezado la reunión con un informe del Director del departamento (que no es miembro de este programa de doctorado "de literatura y cultura"), invitado a la reunión para exponer su intención de proponer un nuevo máster más (¿otro? ¡otro!) esta vez en Lingüística aplicada de la lengua inglesa para profesionales. E insertarlo, cómo no, en el programa oficial de postgrado ya aprobado de Estudios Ingleses. Hasta aquí todo normal, habida cuenta que la propuesta interdepartamental de máster oficial de traducción que se hizo el año pasado no cuajó (y se reorientó el programa como un estudio propio de la universidad, con un éxito en su arranque tirando a moderado: una docena de alumnos).

Bueno, pues la propuesta del Director de presentar un máster de lingüística para que haya un segundo ciclo de lingüística inglesa en nuestro departamento y tengan docencia de postgrado los profesores de lingüística, etc., ha sido poco menos que abucheada por los profesores del programa éste, que es básicamente de literatura y cultura. Se le ha comunicado al Director que la propuesta era muy mal bienvenida, y que los profesores de este máster no deseaban que hubiese otro máster (... que les vaya a hacer la competencia, claro). Cuando se propuso el máster de literatura y cultura ("Estudios Textuales...") ya me opuse yo a su composición y a los criterios, y a sus ambiciones de fagocitar todo el alumnado para una línea de estudios que no es la más demandada por los estudiantes de este departamento. Hasta presentamos con Beatriz una propuesta de máster de Filología Inglesa más equilibrada en el peso que daba a la lengua y a la literatura.

Naturalmente, lo que se le ha dicho al Director no es que se quiere despejar el terreno alrededor del máster de Estudios Textuales para que sea en la medida de lo posible la única opción de postgrado para nuestros estudiantes de Filología Inglesa. Se ha hablado de concentrar esfuerzos, etc., y de la calidad, el famoso discurso de la calidad estandarizada con el cual nos llevan hinchando las orejas desde el Ministerio para orientar los esfuerzos del personal en la dirección deseada. Se ha recordado a los profesores de Lingüística que tienen insuficiente calidad, pocos tramos de investigación reconocidos y pocos proyectos de investigación subvencionados. Así que en un ambiente de dura competencia impuesto por la normativa autonómica y de la ANECA, tienen que ser los proyectos con marchamo de Calidad los que salgan adelante, y se procurará que el Departamento no proponga ningún otro estudio que los avalados por la Calidad Oficial.

En sustancia, la propuesta que ha salido adelante (con mi único voto en contra) es la siguiente: en el postgrado de Literatura sólo van a poder dirigir tesis doctorales, e impartir docencia en segundo ciclo, los profesores que cumplan a la vez estos dos requisitos:


-
Tener dos sexenios de investigación reconocidos.
- Estar participando actualmente en un proyecto de investigación subvencionado por organismos oficiales.


Bueno, igual miento: resulta que la docencia de postgrado (según aprobó nuestro obtuso departamento) la podían impartir también los profesores que fuesen invitados personalmente por estos profesores de Calidad Oficialmente Certificada. Me pregunto si a la dirección de tesis también se aplicará esta excepción: que los amigos invitados por los Catedráticos y de los Titulares Proyectados sí puedan dirigir tesis, y los demás no.

Así que, después de doctorarme hace dieciocho años, de impartir ya ni sé cuántos cursos de doctorado, de dirigir una tesis doctoral (sólo una... porque esa es otra, a los mejores estudiantes con visos de hacer tesis también se los llevan los catedráticos como un vortex, todo el mundo sabe lo que le conviene—y así no es fácil dirigir tesis aquí)—después, digo, de presidir durante años la Comisión de Doctorado del Departamento, ser miembro de la Comisión de Doctorado de la Universidad, dirigir dos años el programa de Doctorado del Departamento, teniendo dos sexenios de investigación, habiendo participado en cuatro o cinco proyectos de investigación nacionales, blablabla, — resulta que de repente no puedo ni dar clases de segundo ciclo ni dirigir una tesis doctoral en mi departamento.

Y estos criterios, propuestos por los catedráticos por interés propio (un catedrático en condiciones quiere leyes feudales, si es posible, y que tengan a la plebe bien aherrojada)—son aceptados sin chistar, para empezar, hoy, por los profesores titulares, ayudantes, etc. que en muchos casos son conscientes de la injusticia y el absurdo de semejante medida. Pero chitón.

A ver, por decir nombres: esta normativa les parece muy bien, supongo, a los doctores que estaban en la reunión y la han aprobado: los catedráticos Dra. Onega, Dr. Collado, Dr. Deleyto (—prácticamente las únicas personas que hablan en estas reuniones al margen de los disidentes como yo). Y a los profesores que la han apoyado: Dra. Nadal, Dra. Herrero, Dra. Cornut-Gentille, Dra. Martínez Falquina, Dra. Martínez Alfaro, Dra. Arizti, Dra. del Río, Dra. Loyo. Y le parece muy mal al Dr. García Landa, única voz en contra hoy. Veremos si los demás profesores del Departamento aceptan su pase al banquillo con la mansedumbre que de ellos se espera. La Dra. Onega ha explicado que los absurdos requisitos ministeriales nos obligan a tomar estas medidas. Yo he replicado que ningún requisito ministerial apoya o justifica las decisiones absurdas que adopta nuestro departamento por iniciativa propia y bajo su única responsabilidad. Son decisiones y actitudes como éstas las que convierten la vida en la administración en un proceso y la universidad en un castillo kafkianos.

Hay que recalcar que estos extraordinarios criterios no se basan en ninguna normativa legal al margen de la autoimpuesta en nuestro departamento por los catedráticos y seguida mansamente por la mayoría de los profesores (queden o no excluidos por esos criterios). Si la LOU introdujo los tramos de investigación como criterio para algunas cosas (criterio criticado), nuestro departamento se ha abalanzado sobre la idea, resultando ser más papista que el papa cuando le conviene a las fuerzas vivas. Claro que, imaginemos, si de repente por lo que fuese no se renovase el proyecto de investigación de uno de los catedráticos, rápidamente cambiaría la normativa de lo que determina la calidad ad hoc... no iba a estar nuestra catedrática autodeclarándose incapacitada para dirigir tesis, claro. La calidad bien entendida empieza por uno mismo.
 
Y esta normativa del grupito controlado más de cerca por los catedráticos va a ser la moto que se intente vender al Consejo de Departamento (en plan toma esta cuerda y ahórcate, que no tienes calidad). Y tenemos un departamento con la autoestima moral tan castigada, tan acostumbrado a dejar pasar las injusticias y a comulgar con servidumbres, inercias y ruedas de molino, que es muy posible que hasta se apruebe esta desdoctoración de los doctores por amplia mayoría. Ya tuvimos un preaviso con el máster del año pasado. Claro que esto irá recurrido ante el Rectorado inmediatamente, pero, en mi experiencia, el Rectorado tiene una cierta tradición de dejar hacer en estos casos y permitir que quien manda mande—a sus anchas.
 


4 comentarios

JoseAngel -

Bueno, a efectos de la buena armonía universitaria, interpretaremos tu comentario como una reflexión general, sin referirse a nadie en concreto, sobre la ambición humana. ¡Un saludo, Raúl!

Raúl Tristán -

Buitres carroñeros que tejen telas de araña de maldito veneno... Los hay en todas partes. ¡Asco de panzas de Tragantúa!

http://www.raultristan.com

JoseAngel -

Pues sí que puede que tengas razón... la dinámica de grupo de los corrillos, feudos y jerarquías en la Universidad está mayormente por estudiar, pero seguro que sus efectos perniciosos son mayores de lo sospechado. Desde luego marca mucho eso de tener amontonada toda la escala desde el becario hasta el catedrático haciendo pasillo; y sí se crean relaciones malsanas que no pueden darse tanto en el ambiente más igualitario de la enseñanza media.

José Luis -

Vente para las Enseñanzas Medias: los alumnos no son una maravilla, pero hay más libertad.

domingo, 22 de febrero de 2026

Retropost, 2006: Abyectos episodios

 

Abyectos episodios

O, si no es mobbing, se le parece. Hoy hemos tenido Consejo de Departamento. Una reunión de muchas muchas horas, en la que se han tratado algunos asuntos de gran importancia, como el futuro de nuestros estudios, elección de comisiones de contratación, implantación de un Máster que se ha concedido al Departamento, etc. Pero me voy a dar el lujo de concentrarme en un punto intrascendente, una mera rencilla departamental sin consecuencias administrativas de ningún tipo, porque en cierto modo me parece reveladora de cómo y por qué pasan muchas cosas de las que pasan en nuestro Departamento (por ejemplo, la implantación de un máster absurdo en un momento especialmente inoportuno, y con criterios que vuelven patas arriba los procedimientos establecidos de tomas de decisiones en el Departamento). Ninguna relación directa, como digo, con este tema: sólo simbólica, o sintomática, como se prefiera.

La cosa venía al hilo de la aprobación del acta de una comisión. El acta contenía un párrafo en el que yo protestaba por el tratamiento insultante e injusto que los profesores (en este caso yo) recibimos en ocasiones de nuestro catedrático el Dr. Collado. En este post doy más detalles de ese episodio. Me intentó disuadir de introducir esta protesta el Director del departamento, considerando que podía resultar ofensiva. Hoy ha vuelto a decir, a modo de prefacio, que lo que yo decía allí era muy fuerte. Tanto el otro día como hoy le he hecho notar que lo que era ofensivo y "muy fuerte" eran las palabras literales del Dr. Collado allí citadas, y el hecho de tener que aguantarlas -- no el hecho de protestar por ellas. Esta extraña inversión de prioridades de nuestro director, según he podido comprobar, era compartida por bastantes personas más en la reunión. En sustancia, el Dr. Collado me llamó vago y escaqueador, y yo protestaba por ese tratamiento abusivo e injusto, a la vez que hacía notar que mi carga docente era muy superior a la del Dr. Collado. El Dr. Collado ha aclarado que esa disparidad, que tras diversas matizaciones y recuentos podemos dejar en 24 créditos míos frente a 14 suyos, se debe a una reducción de docencia que tiene por su labor investigadora. A lo que he respondido que yo, sin reducción, también investigo. (De hecho, me atrevo a pronosticar que cuando se publique la memoria departamental mis publicaciones en lugares acreditados quizá doblen en número a las del Dr. Collado).

Pues bien, el Dr. Collado se ha dedicado a matizar si yo impartía 24 o 27 créditos, etc., en lugar de, por ejemplo, presentar excusas por su comportamiento, o cuanto menos retirar su acusación de "vagancia". Y no contento con eso, ha insinuado que las palabras que yo cito en ese párrafo, donde me llama vago y escaqueador, no se correspondían con la realidad, vamos, que quizá me las había inventado yo.

Allí ya me he cabreado. Parece mentira que una persona a la que se le supone una capacidad para explicar en clase a George Orwell, Animal Farm, 1984, el doublethink y la tergiversación retroactiva de los hechos, tenga el rostro de cemento armado de salir por ahí. Pero es lo que hay. Así que me he visto no sólo acusado de vago, sino además de mentiroso o tergiversador - en un acta, vamos, un documento público que había que aprobar o no aprobar. Como digo, me he enfadado:

- ¿Ah, sí? - he dicho- ¿Así que ahora eso me lo invento yo? Pues había otras personas en la reunión. Igual también lo oyeron. - (Esto de "igual" es un decir, porque esa reunión fue un episodio particularmente violento y audible, por las vociferaciones y manotazos en la mesa del Dr. Collado especialmente).- A ver, de los que estaban, ¿me invento yo algo, o es esto lo que oímos en la reunión? Venga, quien lo oyese, que levante la mano.

Me levanto, miro alrededor. Murmullos, agitación; de los presentes en aquella reunión sólo levanta la mano la profesora Buesa. Los demás, a ver si pasa este episodio rápido y no tenemos que significarnos. Los tres catedráticos están sentados juntos, otean a ver quién se mueve, la Dra. Onega por turnos reconviene por lo bajo o apoya al Dr. Collado. Todo el mundo se mira, nadie levanta la mano. Se me sigue subiendo el cabreo, cosa contraproducente, porque el que levanta la voz parece siempre que está chiflado, claro.

- Vaya, qué pasa, que no veo manos. ¿Nadie lo oyó? Pues eso dijo. ¿Entonces? Bueno, ¡es que esto es increíble, levantar la mano, venga!

Oigo gente sentada cerca de mí que murmura con la cabeza gacha, sí, sí que lo dijo, es cierto (pero no levantan la mano).

Es uno de esos momentos grotescos de la verdad donde la gente se retrata, o se retrata el conjunto de la situación.

- Pero es que vais a dejar la cosa así? ¡Venga, manitas arriba, a ver!

Levanta la mano la Dra. Herrero, que ya se le venía moviendo desde hacía rato.

Pero ahí queda la cosa. Intervienen otras personas en mi defensa, que no habían estado en la reunión, diciendo que más bien procedía que se excusase el Dr. Collado (para luego... más bien aclara el Dr. Collado que él no presta atención a nada de lo que pueda decir o hacer yo). Intervienen otras personas pidiendo que no se traten estos temas en los consejos, que para qué los llevábamos allí, que no los pusiésemos en esa situación violenta a los que no habían estado en la reunión. (De pedir que no se insulte, poco oigo. O sea, que lo molesto son las protestas). Otras personas intervienen diciendo que testigos había, que no les costaba nada decir si la cosa era así o no. En todo caso, nadie disputa que el texto de protesta en cuestión vaya al acta, aunque casi nadie sostenga que lo que ahí se dice sea verdad.

Según el acta, los demás asistentes a la reunión y que son miembros del Consejo de Departamento, o sea que ni vieron ni oyeron o no quisieron acordarse o les falló la memoria o tuvieron miedo o exceso de prudencia, o que no se dejan impresionar ni manipular por personas enfadadas que les quieren hacer levantar la mano, fueron, cito del acta:

"Chantal Cornut-Gentille, Celestino Deleyto, Celia Florén, Luis Miguel García, Ignacio Guillén, Ana Mª Hornero, Carlos Inchaurralde, Rosa Lorés, Hilaria Loyo, Fanny Llantada, Susana Onega, Mª Ángeles Ruiz, Javier Sánchez, Ignacio Vázquez"

(Si alguien no estaba presente en la reunión de hoy, disculpas y que me lo diga. Hay también otras personas que estaban en los dos sitios y no constan en las actas. A esos también los puedo incluir si me lo solicitan).

Catorce personas que se niegan a apoyar la verdad cuando se les pide, frente a dos que sí. Por eso nuestro departamento está como está, y hace las cosas que hace, y toma las decisiones administrativas que toma en ocasiones, e implanta los estudios que implanta. Como digo, a la vez intrascendente y significativo.

El secretario, Javier Sánchez, me dice: "Bueno, en todo caso esto figura en el acta". - "Pues que se quede ahí", digo, "y que conste".

sábado, 17 de mayo de 2025

Retropost, 2005: Poder simbólico

 

Poder simbólico

Es curiosa la jerarquía existente entre los "Cuerpos Docentes Universitarios", que son, según la Ley Orgánica de Universidades actualmente vigente:

a) Catedráticos de Universidad
b) Profesores Titulares de Universidad
c) Catedráticos de Escuela Universitaria
d) Profesores Titulares de Escuela Universitaria

Los dos primeros cuerpos, compuestos necesariamente por Doctores, tienen plena capacidad docente e investigadora. El tercero y cuarto, para los cuales no es requisito el Doctorado, tienen plena capacidad docente, e investigadora también si el profesor en cuestión es además Doctor.


Las diferencias son a veces cuestiones de sueldo, a veces cuestiones de encargo docente, a veces de exclusividad o prioridad a la hora de constituir tribunales de habilitaciones, de oposiciones o de reclamaciones, o de ocupar cargos. Así pues, los tribunales de oposición de Catedrático están constituidos únicamente por catedráticos, mientras que en los de Titulares participan profesores titulares y preside un catedrático. El sueldo base es el mismo para Profesores Titulares y Catedráticos; unos complementos son mayores para los Titulares, otros mayores para los Catedráticos: en conjunto es más elevado el sueldo de Catedrático. Los catedráticos tienen exclusividad para constituir por ejemplo la comisión de reclamaciones, y para ocupar el cargo de rector. Con la LRU, anterior a la LOU, tenían preferencia también para ocupar el puesto de director de departamento, pero esa diferencia ha sido suprimida en la nueva ley.

A lo que voy es que los dos cuerpos están igualados en todos los aspectos en los que no especifica la ley una diferencia, y sin embargo un aura especial rodea a los catedráticos. ¿Por qué?

- Por el mayor sueldo. Indiscutible (aunque tampoco es para forrarse - ni menos para venderse).

- Por haber superado una prueba más de selección. Esto suele imponer respeto intelectual. Claro que, como muchas veces está viciado el sistema, siempre queda la duda de si es catedrático quien más lo merece, caso frecuente, o quien más a tiro se ha puesto, caso también frecuente. Sea como sea, el éxito de la estrategia también impone respeto intelectual. (Como prueba de que se está o bien ante un listo, o bien ante un listillo).

- Por tradición: En tiempos pasados en la universidad, previos a la implantación de la estructura departamental (y a la democracia), los catedráticos hacían y deshacían, contrataban y despedían, en sus "cátedras", de las cuales eran el centro, con una nube de satélites subordinados girando alrededor. Hay que dejar claro que esta situación, si se perpetúa, carece de apoyatura legal alguna. Sin llegar a esos extremos, los catedráticos suelen gozar de privilegios que en realidad la ley no les otorga. En parte,

- Por redes de influencia: en general llegan a ser catedráticos los profesores con mayor "implantación" en las redes de poder, influencias y dependencias de cada universidad. Y esto se retroalimenta: un profesor que goza ya de cierta influencia o contactos, los ve reforzados al entrar en el club de los catedráticos.

Por todo esto, a quien quiera ser un profesional influyente en la Universidad le vale la pena hacerse catedrático, al margen del aumento de sueldo. Tendrá un poder simbólico superior al real, y eso agrada. La contrapartida: un catedrático se apunta de hecho al sistema de contactos y privilegios por el cual, para empezar, merece más atención otro catedrático que otra persona, por ejemplo a la hora de hacer recomendaciones que atañen a "su" departamento (en tribunales, etc.), y debe defender los privilegios de que goza su cuerpo, tengan éstos o no apoyo en la ley. A veces esta defensa mutua de los corrales propios y ajenos, y de los privilegios propios y ajenos, lleva a curiosas distorsiones del sistema, o curiosas arbitrariedades, que suelen hacerse con la cara más larga y más de palo posible. Y esto sí es una servidumbre considerable.

Creo que, aunque los catedráticos estén obviamente interesados en conservar su poder simbólico más allá de la letra de la ley, es deber (y conveniencia) de los otros profesores el recordarles que sus privilegios son los que marcan las leyes, y no otros. Y tratar de reducirlos allá donde no sean razonables ni estén justificados. Hay que hacerlo aunque sólo sea por modernidad: estas batallitas son pequeñas escaramuzas en la historia de la decadencia del feudalismo. Decadencia, pero ya, ya... hay mucho poder simbólico aún, y en algunos profesores, mucho miedo a desagradar a los catedráticos.

Mañana votamos en el Consejo de Departamento un baremo que sirva para asignar docencia a la hora de establecer el plan de estudios. Antes, elegía primero el catedrático, luego el titular más antiguo, etc., en escala descendente de cuerpos y antigüedad. Fue un hito la aprobación de un baremo que permitía, si se solicitaba su aplicación, saltarse esta jerarquía de cuerpos y antigüedad y apelar a otros méritos (es más "democrático", en cierto modo, aunque puede también llevar a conflictos que no se darían con un sistema rígido e igual para todos). Mañana vamos a estudiar una reforma de ese baremo. Y se va a proponer que se modifique un punto, entre otros. El baremo da puntos por diversas cosas: pertenencia a cuerpos (más puntos a catedrático que a titular, y así sucesivamente), antigüedad, méritos docentes, méritos de investigación, etc. Pues bien, en el apartado "antigüedad" se dan actualmente también más puntos a los cuerpos "superiores" y menos a los "inferiores", reduplicando en cierto modo la puntuación ya dada por cuerpos en el primer criterio. La petición será: que se cambie, para dar la misma puntuación por año de antigüedad a todos los profesores, sean del cuerpo que sean.

Esto es, naturalmente, irrelevante a efectos prácticos. Pero tiene cierto interés simbólico, o sintomático, para quien ve estas cosas de cerca. ¿Habrá debate? ¿Habrá drama? Ya lo contaré aquí. Si se acepta sin chistar, buena señal.

(p.s.: Se aplaza la discusión a otro día... continuará).

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