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martes, 6 de enero de 2026

Retropost, 2006: Los Reyes y la mente modular

 

Los Reyes y la mente modular

 
- Mira papá, qué nos han dejado los Leyes.
- Vaya, ¿han traído algo?
- Sí, mira. Regalos.
- Y se han bebido la leche. ¿Me puedo comer este trocito de galleta?
- Puaj, igual la ha mordido un camello...
- Ay, sí, puaj.
- Bah, ya me la como yo, total...

Ayer estuvimos viendo el desfile de carrozas, y los pequeños saludaban a los reyes como si les fuese algo en ello. Pero a mí el que me pasma es Álvaro. Cree en los Reyes contra toda evidencia, y va a pasar insensiblemente de creer en ellos a mantener la ficción, sin que ninguna de estas dos maneras de describirlo sea ajustada en realidad. "Muy amables han sido estos reyes", va diciendo por allí. Dice su madre que tiene mente modular. A mí me pasma como síntoma del entrenamiento que tenemos para a la vez creer y no creer en las cosas. Es una capacidad que va desde lo entrañable, como en este caso, a lo alarmante -- seguro que tiene algo que ver esto de la mente modular con nuestra ceguera selectiva a los sufrimientos del Tercer Mundo, o de los animales; o con el doublethink de Orwell, la capacidad para creer una cosa y su contraria que fomentan los regímenes totalitarios.

La atención y el seguimiento que fomentan los Reyes, o Papá Noel, tiene algo que ver, evidentemente, con la toma de relevo generacional. No por nada son ancianos (bueno, un joven, un maduro y un anciano, en el caso de los Reyes, normalmente, las edades de la vida si añadimos el niño). Ancianos, digo, que traen regalos a los niños (herencias, cultura, un patrimonio, además de juguetes). Como son ceremonias solsticiales, tienen algo que ver con la regeneración del ciclo solar y de la vida, a través de la sucesión de las generaciones. Es una cosa totalmente pagana y mítica, claro (como las religiones, son todas paganas). La gente nos apuntamos al ritual en masa como manera de recordar la infancia y a la vez como una manera de ir haciendo a los niños cómplices de su propia maduración, cuando se enteran del secreto, unas veces de golpe y otras por sectores modulares de la mente, como Álvaro. Por otra parte, a la religión católica, tan llenísima de dogmas increíbles que hay que creer (o decir que se cree en ellos, oficialmente) lo de los Reyes es una especie de reducción al absurdo de todo dogma, como soltar presión dogmática, decir los adultos entre sí, sin decirlo, claro, sólo ritualizándolo: "bueno, todo esto son ficciones, ilusiones para la mente infantil, pero hay que mantener la ilusión"...

De esta manera, entre la presión dogmática, el doublethink, la mente modular y el teatro que hacemos para los niños, lo cierto es que nadie sabe qué es cierto y qué no es cierto, pero todos mantenemos las ficciones necesarias, por consenso, y con entrenamiento, desde niños. Porque qué somos todos, más que niños que se han ido inflando desproporcionadamente.

jueves, 25 de diciembre de 2025

Retropost, 2005: El tren chino

 

El tren chino

- Pues sabes que el tren es mío.
- Sí, y los dinosaulios tlansfolmets son míos.
- Pero si se los dieron a Ivo.
- No, pero hemos descubierto una inscripción oculta que dice que lo que es de Ivo es el tren. Mira: "Para Ivo, porque te gusta mucho el carbón, ¿verdad, Ivo?"
- Vaya.
- ¿Puedo poner el tren un ratito cortito?
- No, Pibo, pónlo luego, que nos atufa. Cómo se nota que es chino este tren, seguro que no pasaba los controles de calidad de la Unión Europea. Ni el protocolo de Kioto, vamos. Con el humo que echa, es como si estuviéseis en una casa llena de fumadores.
- Ya, muchos controles de calidad pero el tren aquí lo tienes.
- Porfa, sólo un ratito...
- Además ten en cuenta que cada vez que lo pones se le gastan las pilas, y que te queda menos tren, porque seguro seguro que no le volvemos a poner pilas.
- Sí, las pilas que ya nos las podemos poner nosotros decía el Rey, que viene la competencia fuerte; no nombró a los chinos, pero...
(Mira que somos sádicos los mayores, fiarle tan corta la vida a un juguete, pienso que esto de las pilas es como obsesionar al crío con el coste directo que tiene cada momento de placer... ¡pero bueno, si después de todo va a resultar que es un juguete educat-ivo!)

PAÍS DE BORREGOS