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miércoles, 1 de abril de 2026

miércoles, 11 de febrero de 2026

60 millones de muertos el año de la Pandemia

 (Un retropost de hace cinco años, 2021):

 Grandes Cifras

El año de la pandemia no murieron cuatro millones de personas. Murieron cerca de 60 millones, de diversas causas, entre ellas un número indeterminado por Covid-19. Las grandes cifras engañan mucho, y más si están intervenidas y subvencionadas.

 



Our World in Data. "Numbers of Death per Year, World." Our World in Data.*

         https://ourworldindata.org/grapher/number-of-deaths-per-year?country=~OWID_WRL

         2021


Total Global Yearly Deaths, All Causes Source: Worldometers

Year Deaths Source Notes

2020 58.8M (1)

2019 58.8M (2)

2018 58.5M (3)

2017 58.7M (4)

2016 58.0M (5)

Cifras de:

"Latest Data Shows No Excess Deaths Worldwide in 2020." Corona News 9 June 2021.*

         

Deaths in 2020

Deaths in 2018

Deaths in 2018



(Esto no excluye que en algunos países como España pueda haber habido en 2020 un exceso de mortalidad llamativo debido en parte a la inepta gestión de la alarma sanitaria, desatención de hogares de ancianos, cierre de servicios médicos, renuncia al tratamiento de los enfermos—etc.).

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Parte de la manipulación propagandística con que se ha llevado el tema éste de la plaga del coronavirus ha sido a través de la prestidigitación con las cifras, y a través de la incapacidad del público para asimilar los grandes números.

El año pasado murieron en el mundo casi 60 millones de personas—como todos los años. Cada año mueren de hecho cada vez más personas, porque cada año hay más población (suena extraño, pero no hay nada más lógico). 

Cada año, digo, y no sólo en 2020, mueren varias decenas de millones de personas, y bastantes más de diez millones de ellos cada año por enfermedades coronarias, cardiorrespiratorias, infecciones pulmonares, ictus y trombosis... Pongamos quince millones.

La suerte que tuvimos el año pasado, es que de esos quince millones de víctimas, pongamos, cuatro millones de ellos murieron con una PCR reciente, que acredita (supuestamente) que murieron de coronavirus. Digo supuestamente porque la PCR es una prueba que se inventó en los años 80, con lo cual no puede ser específica para detectar este "nuevo virus" que es el SARS-CoV-2... que puede causar ictus, neumonías, inflamaciones pulmonares, fallos cardíacos, trombos y toda una variedad de efectos diversos. Supuestamente, digo.

Supuestamente también porque nadie les ha hecho autopsia a ninguno para ver si realmente estaban infectados de SARS-CoV-2. Por orden de la superioridad no se hicieron autopsias durante toda la pandemia, no nos fuéramos a llevar alguna infección o alguna sorpresa. Y digo supuestamente también, porque el Covid es (a diferencia de otras) una enfermedad subvencionada: por cada caso, por cada ingreso, por cada fallecimiento por SARS-CoV-2, los hospitales (y otros chiringuitos sanitarios intermedios) se llevaban una generosa cantidad, que no recibían si el ingresado o muerto no era por Covid. Ante la duda, la carne es floja, y la gente prefiere cobrar, sobre todo si cobra bien. Lo mismo que vacunarás a quien sea y con lo que sea si te pagan bien.

También flojea la carne a la hora de suprimir y perseguir los posibles tratamientos preventivos para el Covid o la Covid. Esos tratamientos quedan para los negacionistas y los terraplanistas. Lo que ha de hacer el médico es no tratar al paciente, esperar a que empeore si empeora, ingresarlo—y cobrar la subvención. Todo esto según la OMS.

La suerte que hemos tenido, es que el virus del Covid es un auténtico depredador para el virus de la gripe. De cientos de miles, o millones, de casos de gripe al año, en España, hemos pasado a cuatro, el año pasado. Un milagro estadístico y biológico, si los hay.  "Gracias a las mascarillas", nos dicen. Y algunos talibanes (siempre bien recibidos en los medios) proponen que nos las impongan obligatoriamente a perpetuidad.

Espero, ójala, que logremos derrotar al Covid, con las vacunas éstas de virus de chimpancé, o de nanopartículas de no sé qué, que salvan más gente de la que matan (dicen, dicen...)— y que el año que viene no muera nadie. Pero ni de coronavirus, ni de nada.

 

 

Vacunas (Covid)


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viernes, 26 de diciembre de 2025

Recuerdo de mi tía Encarnita

Hoy entierran en algún lugar de Francia, seguramente sin presencia de ningún miembro de la familia, a mi tía Encarnita, a la que traté en los años 70 y 80. Como los sobrinos, siempre lejanos, y cada vez más.

Mamá en Borrés 

Mi tía se distanció de su familia y volvió sólo en parte, a parte de ella, con quien más se trataba los últimos años es con su hermana, mi madre —por teléfono, yo también hablé alguna vez con ella en su casa del campo en o ya en la residencia, pobrecilla. Aquí salen las dos, flanqueando a su amiga Antonia, posiblemente en Borrés, hace unos 70 años. 

Su hija Eliane falleció hace un par de años; habían vuelto a tratarse después de mucho tiempo de distanciamiento. No sé si esa distancia haría más tolerable para mi tía la muerte de su hija única; en todo caso pocas cosas más tristes pueden pasarle a alguien. Mi tía era francesa, moderna al estilo anticuado de las modernas de 1960, y estrepitosamente desdichada —muchas veces, y también feliz a veces. Le trajo por fin paz y bien y calma su segundo marido, André, con quien pasó muchos años de pareja bien avenida. Estaban los dos en la misma residencia, no sé si le habrá llegado a André este mensaje que le he enviado, hay tantos mensajes que nunca llegan a ninguna parte.

            Cher André, je suis José Angel, le fils de Maria Dolores - je suis navré d'apprendre le décès de ma tante Encarnita. Veuillez accepter mes condoléances dans ces journées si terribles de cette fin d'année. J'espère que le nouvel an vous apportera la paix et la consolation avec le souvenir de vos jours heureux. Vous pouvez avoir la certitude que vous avez été une bénediction pour elle et la plus grande joie de sa vie; pourvu que cette assurance et le souvenir de son amour pour vous puisse vous aider dans cet hiver si dur, elle a eu la chance de pouvoir partager sa vie avec un homme d'exception et si bon pour elle. Vous l'avez faite heureuse. Que Dieu vous bénisse, André et que 2026 soit pour vous une bonne année de paix et de consolation dans la certitude du bien que vous avez fait pour elle.

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