martes, 27 de enero de 2026

Retroprospección de Dionisio

Un fragmento del relato "El Abandono", incluido en la colección Inteligencia Artificial y otros cuentos, de Víctor Landa Galindo, primo mío. No quiero liarla, pero esta retroprospección literaria o compositiva va seguida en el mismo relato por otra prospección retrospectiva onírica o etílica... con vuelta súbita al presente ya pasado, y otros violentos viajes y virajes del protagonista desde los setenta a los veinte años. Y es que cuanto más cambiamos más seguimos en lo mismo, y los setenta son los nuevos veinte y viceversa. Pero en fin, lo que me interesa además del rollo retroprospectivo es, sin más, la valoración que hace Dionisio de su vida así a vista de pájaro, una buena pieza de fracasología realista y de desilusionismo clarividente. No sé, teipsum...

Dionisio mira alternativamente al reloj de pared y al teléfono, uno no para, el otro calla. Piensa: qué se le va a hacer, se le escapa un suspiro circunspecto y es que Lafcadia tampoco llamará hoy, ya es bastante tarde. 

Se sirve, ya sin la hipocresía del hielo y del limón, otro vaso de Martini hasta el borde, coge un cuaderno de rayas y un boli Bic, carraspea como siempre que va a escribir algo, y escribe esta vez:

"¿Qué queda hoy de aquel que quisiste ser sino acaso sus cenizas grises en un oscuro rincón de la memoria? ¿Que queda de aquel adolescente orgulloso y puro, intolerante y ridículo, sincero y altivo, que un día despediste de tu alma nunca más se atrevió, o se dignó, a asomarse a tu hastío, a tu nulidad preñada de afanes y estribillos, a tu tedio disfrazado de ocupaciones? ¿En qué sótano se pudrió, en qué desván quedó empolvada e inerte aquella soberbia que anhelaba modelar, transformar, crear o destilar? Por nuestro mundo visible circula, para congoja tuya y compasión de nadie, el triste remedo de lo que intentabas hacerte, la pálida sombra de la persona que aspiraste a realizar".

"Ahora yo puedo recordarte, con precisión pero sin crueldad, el modelo que tu sueño tallaba, para que puedas comprobar cómo has ido claudicando, perdiendo terreno en un escalonamiento de concesiones tan vergonzosas como inútiles."

"Recuerdo, pues, que te esforzabas por ser singular, no único e incomparable, sino simplemente singular, distinto, a la búsqueda de unas vivencias y realizaciones que no fueran un reflejo mimético de las de millones de seres cuyos modelos considerabas obsoletos, fracasados, inútiles, absurdos o, como mínimo, poco interesantes para trasladarlos al centro de tu existencia."

"Recuerdo asimismo que buscaste ser creativo, no un ente creador de lo original, de lo artístico, de lo conmovedor, para lo cual, a todas luces, te faltaba capacidad y mérito, intuición y constancia, sino un mero rastreador de lo bello y lo verdadero, un explorador de palabras, sonidos, colores y estructuras, que nada tiene que ver con el grotesco diletante, con el consumidor de formas adocenado y conformista que hoy nos muestras."

 

 

 

 

 

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