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viernes, 20 de febrero de 2026

Retropost, 2006: Típica clase de prácticas

 

Típica clase de prácticas

La clase de hoy, parcialmente ficcionalizada para no ofender a nadie; ojo, digo "ficcionalizada", no "exagerada". Resulta que en una de las asignaturas que doy, hay una parte de prácticas; es una asignatura de teoría literaria, y las prácticas consisten en leer y comentar en clase textos relacionados con esta materia, uno por semana. Por ejemplo, un texto de T. S. Eliot. Pues resulta que el texto en cuestión tiene varias páginas (igual veinte), y cuesta un rato leerlo. Más rato leerlo con subrayado o tomando notas. Así que no es sorprendente que me falte un tercio de la clase de golpe: al haber peligro de tener que abrir la boca en las clases de prácticas, pues se supone que ahí los alumnos no escuchan con cara atenta, sino que aportan algo de su cosecha -- ¡aunque sea dudas!-- pues... claro, esto pasa mucho: que ese día desaparece el personal por la vía rápida. Claro que tampoco está garantizado que quien venga se haya leído el texto, así que cuando pregunto por una impresión general del mismo, o algún punto para discutir, pues... ¿cómo podría haberlo? Otra chica aparece hoy por primer día, así que no conocía el plan programado, y le he prestado yo mi libro, menos mal que me había traído mi texto anotado aparte. Un alumno (extranjero, Erasmus) sí se había leído la mitad del texto, pero, según su propia confusión, digo confesión, no había entendido nada: había visto que se mencionaban nombres, que había frases, pero no tenían el menor sentido para él.

¿Qué opción tengo? Felizmente, hay muchas.

- A las bravas: seguir hablando como si me dirigiese a una clase de alumnos que se han leído el texto.

- La más obvia: cambiar radicalmente de plan, y presuponer que nadie va a leer ninguna de las lecturas relacionadas con el curso. Quizá sea realista. La próxima vez, hacerles leer una paginita en clase, y luego comentarla.

- Dedicar el curso completo únicamente a este texto de hoy, hasta que esté leído y medianamente entendido.

- Suspender las prácticas.

- Suspender las clases teóricas.

- Suspender a todos los alumnos, suspenso general. O dar aprobado general, por qué no (abajo el fracaso escolar). O dar una visión general, o algo... general, muy general.

- Pedir al Ministerio la supresión de la titulación. Uf, me parece que ya está en curso.

jueves, 15 de enero de 2026

Retropost, 2006: Rate One Another

Rate one another

Vía CrookedTimber, llego a este blog sobre la enseñanza universitaria que está teniendo mucho éxito, Rate Your Students; es un contraataque presentando la visión de la otra parte, la opinión que los profesores tienen de sus estudiantes, en respuesta a Rate Your Professors, un sitio donde los estudiantes opinan sobre sus profesores y que ha causado alteraciones y crisis de nervios en los USA (pronto en una universidad cerca de usted, supongo). Claro que lo de los profesores es un poco redundante, porque ya les ponen notas a los alumnos, evaluación que sí que va a misa. Sin embargo, es divertido leer lo que tienen algunos que decir sobre el tema, además de las notas.

En cuanto a mí, esta semana me dieron los resultados de las encuestas/evaluaciones que hacen cada año los estudiantes. Han mejorado mis resultados, que nunca son espectaculares; por primera vez saco en todo más de cuatro puntos sobre cinco. Supongo que siempre está bien mejorar. Ahora que vete a interpretar el resultado... si resulta que de mis estudiantes aprueba en junio cerca del veinte por ciento (el resto no suspende, sino que no se presenta), y me consta que de todos muy pocos son capaces de leer con una comprensión adecuada los textos de clase-- ¿cómo sabrán si soy ameno, si no se me entienden los chistes, o si conozco la materia, si es lo que ellos han de aprender, o si los exámenes son excesivamente difíciles, si no se presentan?... Excusas defensivas, claro, qué voy a decir yo. Menos mal que ahora Internet da opción a oir a la otra parte. Esta semana me harán las encuestas para este cuatrimestre.

 

 

2 comentarios

José Angel -

No te falta razón, Rima... igual ahora que nos van a cambiar globalmente el enfoque, con más énfasis en las clases prácticas, nos volvemos profesores más docentes. Una lección magistral, si lo piensas, debe hacer malabarismos entre tareas imposibles: atender adecuadamente a tal o cual puento del programa; dirigirse al alumno más avanzado y aportarle algo, sin perder por el camino a los más atrasados, entretener a todo el mundo, y además tratar el tema de un modo no predeterminado, pues el profesor no puede recitar su lección como un lorito, sino más bien no saber exactamente lo que va a decir hasta que lo dice (es la única manera de enseñarse a sí mismo además de a sus alumnos)... demasiado para una sesión. Hay que renunciar a dos o tres de estos objetivos de entrada (o de salida).

Rima -

¡Qué complicadas son las relaciones profesor@/alumn@! y sin embargo tan complementarias; la una no existiría sin la otra. Todo profesor lleva dentro un alumno y la ventaja de una doble perspectiva. No tengo claro si me enseñaron a ser alumna pero si tengo la certeza de que a ser profesora, nadie me enseñó. Tenemos que acumular méritos, cursos, conocimientos, formación ingente si queremos trabajar. La paradoja es que somos analfabetos en docencia.Por cierto (me encanta esa palabra \"docencia\") ¿dónde nos preparan para ser buenos docentes? No es cierta la equivalencia genio=buen profesor, por fortuna, claro. Tampoco podría un psicopedagogo enseñar literatura inglesa sin tener conocimientos previos. Entonces, tal vez tengamos que equilibrar la balanza y aprender a desaprender.En este propósito, los profesor@s de Primaria deberían servirnos de inspiración porque su mayor reto no es ¿qué? sino ¿cómo? voy a transmitirlo.Recorren el camino contrario; parten de lo que quieren enseñar pero vuelven tras sus pasos para hallar el modo de hacerlo.Como Sherezade, alejan el tedio con sus cuentos y tretas para enseñar deleitando.Ya sé...ya sé que en Secundaria y en la Universidad el alumnado es diferente... aunque ¿no somos todos el niño que una vez fuimos pero inflado? A veces, he asistido a clases en las que el ego del profesor lo inundaba todo y el único público parecía ser él mismo. Otras, he sido oyente, por puro placer, ante una representación única. Quizá necesitamos cierta humildad para poder acercarnos al trabajo de \"los maestros\" y desarrollar ese alien docente que algunos, no sé si con fortuna, llevan dentro;)

domingo, 21 de septiembre de 2025

Retropost, 2005: Empiezan las clases

 

Empiezan las clases

De momento suavecito... hoy he visto por primera vez a los alumnos de mi grupo de Shakespeare, bastantes menos de los que había hace unos años. Filología Inglesa está de capa caída, poniéndose a tono con las demás Humanidades. En fin, si eso nos proporciona números de grupos manejables, no hay mal que por bien no venga.

También empiezan las clases de los niños, y cuando iba a una reunión de padres en el cole, casi me doy un piñazo al partírseme el embrague de la moto en plena marcha. Quince, quince, años, años tiene. Mañana al taller. Para consolarme del principio de curso me he comprado un chisme informático, esos discos duros miniaturizados que los enchufas al ordenador, parece un mechero y caben dos gigas. Adiós a los disketes, después de veinte años dándoles.

Vaya, oigo ahora por la radio que la comisión ministerial acaba de restablecer la carrera de Historia del Arte. De momento no las filologías catalana y vasca, que siguen englobadas en Lenguas Modernas, pero todo llegará, todo llegará... menos Filología Inglesa. Seguimos los pasos previstos sin desviarnos un ápice.

 

3 comentarios

Antonio PÉREZ MORTE -

¡Mejor, mucho mejor la aclaración, sobre todo tratándose de un problema de "embrague"!

José Angel -

Ah, pero es que tenías que ver cómo está... como una de quince años, bueno, de dieciocho, por no ser pedófilo (ni pedalófilo).

Antonio PÉREZ MORTE -

¿Quince?
¿Quince?
¿Quince años tiene tu amo...to?

¡Cámbiate a la bici como tu sobrino y tu hermano Luis!

¡Que serán "unos mataos" pero pedalean que pa´ que...!

¡Cuídate y no te des, ni nos des sustos!

 

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