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viernes, 5 de diciembre de 2025

Retropost, 2005: La Gloriosa y los ríos sagrados

 

La Gloriosa y los ríos sagrados

Hay cerca de Biescas una fuente sagrada, La Gloriosa, que tiene la peculiaridad de aumentar y reducir súbitamente su caudal sin causa aparente, algo que hace al lugar misterioso. Si a eso añadimos que surge de una cueva que parece no tener fondo, y que allí está la ermita del pueblo, parece claro que se trata de un lugar especial desde hace mucho tiempo -- seguramente desde antes de Santa Elena. Hay lugares parecidos, como el santuario de la Virgen de la Hoz en Guadalajara, que parecen asociados por su orografía (con vistosos símbolos uterinos y fálicos en las rocas) a un culto mucho más primitivo de divinidades de la tierra.

La fuente cruza el prado por delante de la ermita, y cae al río Gállego haciendo una bonita cascada cuando hay bastante agua, en un desfiladero estrecho, "a deep romantic chasm" realmente. Allí se junta con el agua de otra fuente que parece surgir de la tierra, la Traconera, que viene del otro lado del valle, y que tiene sus propias cuevas profundas.

Durante las romerías a Santa Elena, a veces surgía de repente la fuente: "¡Que sale la Gloriosa!" y la gente salía de la iglesia a admirar la fuente milagrosa. Y el agua tenía, por supuesto, propiedades especiales, entre medicinales y benditas, buena para el cuerpo y para el alma. En la cueva se había refugiado la santa, supuestamente, de las persecuciones, y había sido protegida por una araña que tejió una telaraña en la entrada de la cueva. "Donde la araña tejió, Elena no pasó". Luego iría a Tierra Santa, a encontrar la cruz de Cristo, y se convertiría en madre del Emperador Constantino, que cristianizó el Imperio Romano.

A finales de los años 60 dejó de manar la fuente: quiero decir que siguió manando, pero con un caudal regular, sin las crecidas intermitentes. El pantano de Búbal acabó con el milagro. Unos espeleólogos catalanes exploraron las cuevas, ciertamente profundas, y estudiaron el sistema de depósitos subterráneos y sifones que causaba el fenómeno. Mi padre les guió allí, y le pusieron una notita de agradecimiento en la publicación que hicieron. Venían con equipo de submarinismo y todo, necesario para explorar estas cuevas (me dejaron probarlo en la piscina, es la única vez que he buceado con botellas de oxígeno). También explicaron, creo, por qué con la construcción del pantano se estropeó el sistema. Lo curioso es que a finales de los 90 volvió a resurgir la fuente intermitente.

Las fuentes intermitentes son fenómenos llamativos y han atraído la atención desde siempre. De crío leía una aventura del pato Donald donde también había una fuente de este estilo en una cueva; la intermitencia venía anunciada por una súbita nube de murciélagos que salían de la cueva. ¿De dónde procederá este motivo? Al fondo es de suponer que habría un tesoro.

En el poema de Coleridge "Kubla Khan" también hay un géiser o fuente intermitente, que da origen a un río sagrado, y unas cuevas subterráneas, de hielo, en un paraje de bosques y cortados:

Y de este abismo, bullendo con agitación incesante,
Como si esta tierra respirase con jadeos hondos y rápidos,
Brotaba por momentos una fuente tumultuosa,
Con intermitentes borbotones que lanzaban al aire
Grandes fragmentos como granizo que rebota
O granos que saltan bajo el mayal del trillo,
Y en medio de estas rocas danzantes, junto con ellas,
Saltaba también súbitamente el río sagrado,
Por cinco millas de meandros en laberinto iba
A través de bosque y valle el río sagrado,
Luego llegaba a las cavernas sin medida para el hombre
Y se hundía en tumulto a un océano sin vida.

En The Road to Xanadu John Livingston Lowes hace una análisis exhaustivo las múltiples conexiones literarias de estos versos de Coleridge, y sigue así la pista a numerosos ríos subterráneos y fuentes intermitentes de historiadores y viajeros. Así, aparecen fuentes que recuerdan la visión de Coleridge en los viajes de William Bartram por América, en los de James Rennell y F. Bernier por Cachemira, o en los de James Bruce en busca de las fuentes del Nilo. También Athanasius Kircher habla de las fuentes del Nilo, retomando el relato del primer europeo que dijo haber llegado a ellas, Pedro Paez, en 1618.

La segunda fuente está a un tiro de piedra de la primera, hacia el oeste. Los lugareños dicen que toda esta montaña está llena de agua, y añaden que toda la llanura que rodea la fuente está flotando, inestable, señal segura de que hay agua escondida debajo, por lo cual el agua no se desborda por la fuente, sino que se abre paso con gran violencia al pie de la montaña. Los lugareños ... mantienen que ese año temblaba poco a causa de la sequía, pero que otros años temblaba y se desbordaba de tal modo que apenas podía uno acercarse sin peligro. (cit. en Lowes, p. 339; traduzco).

Luego el Nilo sigue otro camino subterráneo, aparte de ir al mar, y nos cuenta Estrabón que según algunos resurge en Delos. También en el Paraíso Perdido de Milton hay ríos subterráneos que dan lugar a fuentes. De los cuatro ríos del Paraíso (hoy en día Iraq...) dos son conocidos, el Tigris y el Eufrates. Un tercero se suponía era el Ganges. Otro, el Nilo. Pero como dos de estos ríos estaban muy separados, había que reunirlos de alguna manera: con corrientes subterráneas. Esta tradición aparece recogida en la Sacred Theory of the Earth de Thomas Burnet. Según Burnet, los antiguos "suponían generalmente que el paraíso estaba en el otro hemisferio . . . y sin embargo creían que el Tigris, el Eufrates, el Nilo y el Ganges eran los ríos del Paraíso, o salían de él; y estas dos opiniones no las podían reconciliar . . . sino suponiendo que estos cuatro ríos tenían sus fuentes en el otro hemisferio, y que por alguna transmisión maravillosa, surgían aquí de nuevo". Moisés bar Cepha fue quien más explícitamente expuso esta teoría, según Lowes. Athanasius Kircher, siempre atento a las extravagancias, se hizo eco de ella y recoge en su Oedipus Aegyptiacus las opiniones de bar Cepha:

El nombre del segundo río es Gihon (también llamado Nilo): fluye por toda la tierra de Chus. Porque apenas ha salido del Paraíso cuando desaparece bajo las profundidades del mar y las corrientes del Océano, de donde, a través de pasos secretos por la tierra, emerge otra vez en las montañas de Etiopía ... Pero [dice bar Cepha] alguien preguntará, cómo es posible que estos ríos, una vez han salido del paraíso, puedan precipitarse bajo las corrientes del océano, y puedan por fin emerger en nuestra tierra? ... Esto afirmamos: que el Paraíso está en una región mucho más alta que esta tierra, y así sucede que los ríos, impelidos por una fuerza tan grande, descienden por enormes quebradas y canales subterráneos, y confinados de este modo, desaparecen bajo el fondo del mar, y salen bullendo en nuestro orbe. (Cit. en Lowes, p. 356, traduzco).


Otros ríos tienen extraños trayectos subterráneos en la leyenda: el Alfeo de Grecia, que según mitos recogidos por Estrabón, Pausanias,Virgilio y Seneca, cruza por debajo del Adriático y surge en la fuente de Aretusa en Sicilia (la mitología dice que el dios del río perseguía a la ninfa de la fuente). Dice Séneca, por ejemplo, en sus Quaestiones Naturales:

Tanto en el este como en el oeste sucede esto. El Tigris es absorbido por la tierra y tras larga ausencia reaparece en un punto muy alejado, pero sin duda alguna sigue siendo el mismo río. . . . De ahí [del comportamiento de la fuente Aretusa] viene la creencia de que el Alfeo se abre camino, directamente de Acaya hasta Sicilia, pasando secretamente bajo el mar por un conducto oculto, y reapareciendo sólo cuando alcanza la costa de Siracusa. . . . (Libro III) No creo que pongáis en duda que existen ríos subterráneos y un mar oculto. ¿Por qué otra causa podrían los ríos brotar y salir a la superficie? . . . ¿Y qué diremos cuando se ve que el Alfeo . . . se hunde en Acaya y, habiendo cruzado el mar por debajo, hace brotar en Sicilia la amena fuente Aretusa? ¿Y no sabes, que entre las explicaciones que se dan a las inundaciones del Nilo en verano, una es que brotan sus aguas de la tierra? (Libro VI; cit. en Lowes, p. 361).

Quizá a esta lista de ríos sagrados subterráneos haya que añadir el Jordán. El Jordán, como se sabe, desemboca en el Mar Muerto (territorio situado bajo el nivel del mar), y allí terminan sus aguas. Ahora bien, podría existir, según una leyenda, una conexión entre el Jordán y la fuente de Santa Elena de Biescas. Al parecer, un peregrino que perdió su bastón en Tierra Santa, al caérsele al río Jordán, se encontró al pasar por Biescas con que su bastón había salido por la fuente de la Gloriosa. El origen de la leyenda de aguas comunicantes puede tener que ver con la promoción del carácter milagroso del santuario. Las aguas sagradas vienen de Tierra Santa, precisamente el lugar a donde había ido Santa Elena tras refugiarse en la cueva. Quizá en el caso del río Alfeo tanto la historia de dioses y ninfas como la leyenda del río se deba a un deseo de unos colonos griegos en Sicilia de recordar su origen en Grecia a la vez que refuerzan lo natural de su presencia en Sicilia.

En cualquier caso, las leyendas sobre fuentes sagradas conectadas con otras aguas lejanas parecen ser una constante de la imaginación, y quizá un lugar se preste especialmente a la leyenda cuando el agua se comporta de una manera que no parece obedecer a causas observables en el entorno inmediato, y cuando surge de una cueva sin fondo que nadie ha explorado y que quién sabe a dónde puede llevar-- a las profundidades de la tierra, claro, y a la oscuridad, origen de todos los misterios.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Retropost, 2005: The Road to Xanadu

 

The Road to Xanadu

The Road to Xanadu

Me he terminado de leer, mi tiempo me ha costado, The Road to Xanadu, de John Livingston Lowes (1927; reimp. Pan-Picador, 1978). Es un análisis y divagación sobre dos poemas de Samuel Taylor Coleridge, "The Rime of the Ancient Mariner" y "Kubla Khan", siguiendo los patrones de asociaciones de ideas de Coleridge, y su universo mental, a través de todos los escritos, vivencias, los testimonios de contemporáneos, el ambiente intelectual del poeta... y sobre todo a través de sus lecturas.

Coleridge era, en un grado muy superior a la media, una esponja verbal e intelectual, y las ideas y palabras se le adherían, como "átomos con ganchos", dice Lowes, para combinarse de maneras inesperadas y resurgir a veces muchos años más tarde. Así pues, es éste un estudio (divagante, extravagante, fascinante) de la imaginación, y de la manera en que la intertextualidad trabaja a un escritor desde dentro. Por supuesto no utiliza el palabro de "intertextualidad" que acuñó Kristeva unos cuarenta años después (y hace unos cuarenta años), pero eso no quita para que este libro sea una de las referencias imprescindibles para quienes deseen estudiar a fondo el fenómeno la intertextualidad: cómo un texto procede de otro, y nos lleva a otro; cómo nuestra misma percepción está mediatizada por la textualidad, por los textos que nos han constituido, que afloran unas veces deliberadamente y otras subliminalmente en todo cuanto pensamos y escribimos.

El libro es, como digo, extravagante, es una especie de cabeza llena de ideas que se mueven en todas direcciones (y a la vez tiene un orden, claro). Se puede resumir, incluso -- pero un resumen nos oculta la esencia de este libro, que es la asociación, la manera en que una idea lleva a otra (en la cabeza de Lowes, en la de Coleridge, en la nuestra), cómo no hay idea que sea una isla. Cerca de la mitad del libro son notas, muchas del estilo ese de "no puedo evitar mencionar aquí que...." -- notas que potencialmente se expanden en todas direcciones, y podrían seguir y seguir llevándonos a rincones más extraños de la realidad de los que ya están incluidos aquí, que son muchos muchos... Las referencias a otros libros, por supuesto, son numerosísimas, y así los caminos de este libro se pierden por toda la literatura (pasa un poco en todos, pero en este más - es uno de esos libros que hacen resaltar en relieve uno de los ingredientes que constituyen toda literatura, y que pasan desapercibidos en otras obras). En cierto sentido, pues, es uno de esos libros totales que parecen llegar a los límites de la literatura. No es de extrañar que interesase a Borges. De una de sus notas a pie de página (p. 326) surge la idea central para el ensayo de Borges sobre "El sueño de Coleridge". (Nota 1). Hablando de notas, Coleridge tenía "an incorrigible habit of verifying footnotes" que llevaba su imaginación a nuevas aventuras, nos dice Lowes (p. 34). Lo mismo le pasa a él... Lowes, como su autor "Coleridge not only read books with minute attention, but he also habitually passed from any given book he read to the books to which that book referred" ( 34). Se podría reprochar que este movimiento es sólo hacia atrás, aunque las reediciones de viejos libros, con su aparato crítico y editorial, mantienen el pasado en contacto con el presente, los libros con su recepción crítica posterior, y con otros libros que les siguieron. En cualquier caso, todo libro se combina libremente en la cabeza del lector con otros libros, pasados, presentes, o futuros.

Un texto lleva a otro, y a otro, y las ideas se enlazan como las palabras; "facts pursued farther kept ramifying into other facts, and unforeseen links between them began by degrees to disclose themselves"... (p. 4). Estos enlaces sugirieron a Theodor Holm Nelson la noción de hipertexto, y de hecho Nelson llamó Xanadu a su hipotética biblioteca universal (ahora materializada, mutatis mutandis, en la World Wide Web). Enlaces por los que has llegado aquí, amigo o enemigo lector, el enlace que surge para Lowes "through some electric contact of one mind with another" (p. 147).

El libro explora la noción de imaginación creadora de Coleridge, según la cual el caos de impresiones, textos, asociaciones, etc., en la mente del autor, se recombina para formar una obra nueva y original aunque se pueda seguir la pista de cada uno de sus elementos en otras obras o experiencias anteriores. "the imagination" ...– dice Coleridge– "The true inward creatrix, instantly out of the chaos of elements or shattered fragments of memory, puts together some form to fit it" (en Lowes, p. 52). El pensamiento consciente pone límites a la fluidez de la asociación espontánea. En otra ocasión habla Coleridge de "the streamy nature of association, which thinking curbs and rudders" (p. 68). Lowes descubre una forma más controlada y deliberada en "The Rime of the Ancient Mariner" y una más cercana a la sopa primigenia de la imaginación en "Kubla Khan" - ese poema "proto-surrealista" que decía Kenneth Burke. Lowes mantiene en tensión los dos principios, el pozo profundo de las asociaciones, y la imaginación creadora que da forma; de la potencia de ambos y su interacción surge la poesía.

Expone Lowes lo que podríamos llamar su propia teoría del iceberg, según la cual en arte lo explícitamente mostrado debe su efectividad a una masa sumergida de asociaciones: "the rich suggestiveness of a masterpiece of the imagination springs in some measure from the fact that infinitely more than reached expression lay behind it in the shaping brain, so that every detail is saturated and irradiated with the secret influence of those thronged precincts of the unexpressed" (p. 219) - es decir, asociaciones que están activas, secretamente, no sólo para el autor que crea, sino para quien lee o contempla la obra. Al hablarnos de asociaciones imaginativas, no nos habla Lowes sólo de la génesis del poema, sino de su forma:  "The incommunicable, unique essence of the poem is its form" (279).

"’All other men’s worlds,’ wrote Coleridge once, ’are the poet’s chaos’." (p. 389). De la reelaboración de ese caos de la experiencia vivida y leída hacemos todos, como pequeños poetas, nuestra propia experiencia vital, y como un orden superior surge la poesía, para Coleridge y para Lowes, como vida intensificada y glorificada. "For the Road to Xanadu, as we have traced it, is the road of the human spirit, and the imagination voyaging through chaos and reducing it to clarity and order is the symbol of all the quests which lend glory to our dust" (p. 396).



NOTAS...

(Nota 1). Borges crea en su texto la visión de un mundo ordenado por secretas correspondencias: Kublai Khan sueña un palacio, y luego lo construye; Coleridge sueña un poema sobre ese palacio, luego lo escribe. Paul Bénichou ("Kublaï Khan, Coleridge et Borges", en Borges: Cahier de l’Herne) reduce la cadena de ensueños a un error de traducción... y nos ofrece, en cambio, la visión de un universo no significativo, en desorden general.

(Nota 2). Entre las fuentes secretas de "Kubla Khan", Lowes sigue la pista a las misteriosas fuentes subterráneas del Nilo. Una asociación de ideas, que ahora interrumpo, me dice que hay una conexión subterránea entre esas fuentes y la fuente milagrosa de mi pueblo, Biescas: La Gloriosa de Santa Elena (con su "half-intermitted burst"). Quizá un día escriba un artículo sobre esa conexión.

(Nota 3). Lowes se identifica con Coleridge, como éste se identificaba con aquéllo que le interesaba con una empatía especial, llevado "by a sort of transfusion and transmission of my consciousness to identify myself with the object" (Coleridge, cit. en Lowes, p. 120). Así, Lowes, como el poeta, también tiene "una visión en un sueño" -- un sueño sobre el poema de Coleridge -- y al despertarse lo anota inmediatamente (p. 369), sin que, esta vez, lo interrumpa ninguna Persona de Porlock como le sucedió al poeta. ¿Será una fantasía ocasionada por el deseo de restaurar aquello que se perdió? En otro momento, está Lowes ejemplificando el funcionamiento de la asociación de ideas con un ejemplo de su propia experiencia, "And off in every direction all the while were shooting other associations, recalling and linking other fleeting glimpses of yesterday, and long ago, and far away. And then the telephone incontinently cut the panorama off" (393). Llamada, sin duda, de Porlock.

(Nota 4). Y quien lea el libro de Lowes oirá hablar de caimanes, y del Viejo de la Montaña y su secta de asesinos drogados, y del número de medusas que puede contener una milla cúbica de agua (23.888.000.000.000.000),  y verá astrónomos chinos tumbados en un observatorio, y oirá a los gigantes de Patagonia maldecir a Magallanes invocando a su dios Setebos, y verá a Lowes extraer de la cesta de la colada camisas almidonadas que son otras tantos niveles de sentido del texto, y oirá hablar en una nota (de los addenda et corrigenda) de Coleridge, Colridge, Coldridge, Coloridge, Colredge....

 

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En el Poetry & Poetics eJournal

 


 

También aquí: 

_____. "The Road to Xanadu." In García Landa, Aggelos: Mi enviado—Blog de notas de José Ángel García Landa (septiembre-diciembre de 2005) 4 Dec. 2005.* (J. L. Lowes, intertextuality, imagination, association of ideas).

         http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z05-3.html

         2012 DISCONTINUED 2018 Online at the Internet Archive.*

         https://web.archive.org/web/20181005040830/http://www.unizar.es/departamentos/filologia_inglesa/garciala/z05-3.html

         2020

         https://www.flickr.com/photos/garciala/39910765843/in/dateposted-public/

         2020

_____. "The Road to Xanadu." In García Landa, Vanity Fea 4 Dec. 2005.*

         https://garciala.blogia.com/2005/120401-the-road-to-xanadu.php

         2025

_____. "Retropost, 2005: The Road to Xanadu." In García Landa, Vanity Fea 4 Dec. 2005.*

         https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2025/12/retropost-2005-road-to-xanadu.html

         2025

         https://x.com/JoseAngelGLanda/status/1996472738941219110

         2025

_____. "The Road to Xanadu." SSRN 9 Dec. 2025.*

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5864542

         2025

         Poetry & Poetics eJournal 9 Dec. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/English-Poetry-Poetics.html

         2025

 

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