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lunes, 25 de mayo de 2026

'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real

 

Relacionamos la teoría del conocimiento de Thomas Hobbes, y su psicología, con perspectivas modernas que enfatizan la construcción mental del mundo real, procedentes tanto del campo del interaccionismo simbólico (G. H. Mead) como del cognitivismo evolucionista y ecológico (D. D. Hoffman). Señalamos una línea que conecta el construccionismo contemporáneo con el empirismo clásico, a partir de la psicología materialista de Hobbes, que propone derivar los fenómenos mentales de lo sensorial y material, y ofrece así un modelo de integración consiliente de las ciencias humanas y de las ciencias naturales.

 Texto completo: 

'Lo mismo despiertos, que soñando': 

Hobbes sobre la virtualidad de lo real 

https://doi.org/10.17613/w3sdg-beb92  


'The Same Waking, that Dreaming': Hobbes on the Virtuality of the Real



English Abstract: The epistemology of Thomas Hobbes, and his psychology, are here related to modern perspectives which emphasize the mental construction of reality, perspectives coming both from the field of symbolic interactionism (G. H. Mead) and from evolutionary and ecological cognitivism (D. D. Hoffman). A connecting thread is traced from classical empiricism to contemporary constructivism, starting with Hobbes's materialist psychology, which in its aim to derive mental phenomena from sensory and material bases, offers a model for a consilient integration of the humanities and the natural sciences.

Number of Pages in PDF File: 7
Keywords: Consilience, Cognition, Epistemology, Objects, G. H. Mead, Thomas Hobbes, Ecology, D. D. Hoffman

 

 

 


 



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Empieza fuerte e impresionante el Leviathan de Hobbes, tanto que voy a traducir aquí ese comienzo, el capítulo I, "Of Sense", de la parte primera "Of Man"—para dejarme más fuerte impresión de él. Trata aquí de la percepción, desde un punto de vista empirista y materialista, pero no simplista. Obsérvese de manera notable cómo define Hobbes la realidad como una realidad constituida por la actividad mental del organismo en su actividad hacia el exterior—muy a la manera en que lo harán psicólogos materialistas como George Herbert Mead siglos después. (Ver el ensayo de Mead "La cosa física" a este respecto). Esta tesis es a lo que me refiero con la Virtualidad de lo Real en Hobbes. Sigan los pasos del razonamiento en el que define qué es la percepción, que vale la pena.


DEL HOMBRE

Cap. I
Del SENTIDO

En lo referente a los pensamientos del hombre, los trataré primero Aisladamente, y después en Secuencia o dependencia unos de otros. Aisladamente, cada uno de ellos es una Representación o Apariencia, de alguna cualidad, u otro accidente de un cuerpo externo a nosotros, lo que comúnmente se llama un Objeto. Objeto que afecta a los ojos, oídos y otras partes del cuerpo del hombre, y por diversas maneras de afectar, produce una diversidad de Apariencias.

La Original es la que llamamos el SENTIDO; (pues no hay concepción en la mente humana que no haya sido antes engendrada, totalmente o por partes, en los órganos del Sentido.) Las demás derivan de ese original.

El conocer las causas naturales del sentido no es muy necesario para el asunto que ahora tenemos entre manos; y en otros sitios he escrito sobre ello por extenso. Sin embargo, para rellenar cada parte de mi método actual, pondré brevemente lo mismo aquí.

La causa del Sentido, es el Cuerpo Externo, u Objeto, que presiona al órgano propio de cada sentido, ya sea inmediatamente, como en el Gusto y el Tacto; o mediatamente, como en la Vista, el Oído, y el Olfato: presión que, por mediación  de los Nervios, y otros hilos, y membranas del cuerpo, continuada hacia dentro al Cerebro y al Corazón, causa allí una resistencia, o contra-presión, o empeño del corazón, por liberarse: este empeño, al ir dirigido hacia Afuera, da la impresión de ser algo exterior. Y este parecer, o fantasía, es lo que los hombres llaman Sentido [o percepción sensible]; y consiste, en lo referente al ojo, en una Luz, o Color, figurado [imaginado, representado]; Al Oído, en un Sonido, Al agujero de la Nariz, en un Olor, A la Lengua y Paladar, en un Sabor; Y al resto del cuerpo, en Calor, Frío, Dureza, Suavidad, y otras cualidades tales que distinguimos por el Tacto. Todas estas cualidades llamadas Sensibles, están en el objeto que las causa, pero están en tanto que diversos movimientos de la materia, mediante los cuales presiona de modo diverso nuestros órganos. Ni tampoco en nosotros que somos presionados son otra cosa que movimientos diversos; (puesto que el movimiento no produce sino movimiento). Pero su apariencia para nosotros es Fantasía, lo mismo despiertos, que soñando. Y al igual que oprimir, frotar, o golpear el ojo, nos hace imaginar que vemos una luz; y apretar el oído, produce un estrépito; del mismo modo también los cuerpos que vemos, o que oímos, producen lo mismo por su acción fuerte, aunque invisible. Puesto que si esos Colores, y Sonidos, estuviesen en los Cuerpos, u Objetos que los causan, no podrían ser separados de ellos, como vemos que lo son con espejos, y en los Ecos, por reflejo; donde sabemos que la cosa que vemos está en un sitio; y la apariencia en otro. Y aunque a cierta distancia, el objeto real mismo parece investido con la fantasía que engendra en nosotros; Sin embargo el objeto sigue siendo una cosa, y la imagen o fantasía es otra. De modo que el Sentido en todos los casos, no es otra cosa que fantasía original, causada (como he dicho) por la presión, es decir, por el movimiento, de las cosas externas sobre nuestros Ojos, Oídos, y otros órganos ordenados hacia eso.

Pero la Filosofía de escuela, por todas las Universidades de la Cristiandad, fundada sobre ciertos Textos de Aristóteles, enseñan otra doctrina; y dicen, En cuanto a la causa de la Visión, que la cosa vista, envía fuera por todas partes una especie visible (o en inglés) una imagen visible, aparición, o aspecto, o un ser vista; cuya recepción en el Ojo, es Ver. Y en cuanto a la causa del Oír, que la cosa emite una Especie audible, es decir, un Aspecto audible, o un Ser visto audible; que entrando por el Oído, hace Oír. Es más, en cuanto a la causa del Entendimiento también, dicen que la cosa Entendida emite especies inteligibles, es decir un ser visto inteligible; que al llegar al Entendimiento, nos hace Entender. No digo esto por desaprobar el uso de las Universidades; sino porque como he de hablar más adelante de su función en una Comunidad política, he de haceros ver en todas las ocasiones al paso, qué cosas habrían de enmendarse en ellas; entre las cuales una es la frecuencia de Palabras sin sentido.

Lo mismo despiertos, que soñando, lo que vemos no es lo que hay "allí fuera", sino una reacción generada por nuestra mente, un mundo estructurado no meramente por lo que el mundo es en sí, sino por lo que somos nosotros en nuestra interacción con él, y por cómo reaccionamos a él, y por nuestra capacidad de acción en él.

En el ensayo de Mead sobre "La cosa física" puede verse una reinterpretación de la "esencia" de un objeto físico, o más bien, en la tradición empirista Lockeana, de sus "cualidades primarias", que pasan aquí a ser también secundarias, referidas al organismo-sujeto y a su capacidad de acción sobre el objeto. La materia, tal como la reinterpreta Mead, es un tipo de respuesta dada por el organismo al entorno, respuesta siempre mediatizada por sus capaciades de acción en ese entorno, y por la inhibición de sus propios impulsos de acción o "actitudes" bloqueadas. Podríamos ver este análisis de Mead, en clave desconstruccionista, como una redefinición paradójica de lo "subjetivo" y lo "objetivo", o de la "voluntad" y el "mundo", buscando a ambos una base común en la experiencia de autorregulación del sistema nervioso del organismo en su respuesta tanto a sí mismo y su propia actividad como a impulsos sensoriales más directos; el objeto y la actitud subjetiva hacia él, por no hablar del propio sujeto o su autoconcepto, son así fenómenos emergentes a partir de un nivel de acontecimientos que deben ser descritos a un nivel de análisis diferente. Observemos que la teoría de la percepción de Mead es perfectamente consistente con otras teorías ecológicas de la percepción y de la constitución mental de objetos como la del umwelt relativista de las diferentes especies propuesta por la biosemiótica de von Uexküll, o la más reciente de Donald D. Hoffman referida a la construcción del mundo visual como una interfaz. Véase a este respecto "La teoría de la interface de la percepción" en La Nueva Ilustración Evolucionista;  "The Interface Theory of Perception", y "The Construction of Visual Reality", de Donald D. Hoffman. Estas teorías cognitivistas extraen las consecuencias ecológicas y cognitivas de un principio central en la biosemiótica y en el cognitivismo ecológico (Mead, Uexküll): a saber, que la percepción constituye un entorno de realidad (semiótica) relativo al organismo y el ambiente en el que se desenvuelve, y que no puede confundirse esta realidad relacional con una supuesta realidad "en bruto". De hecho, las bases de esta "virtualización" de lo real se hallan ya en la teoría empirista de la percepción. Es famoso el caso del inmaterialismo de Berkeley, una especie de fenomenología avant la lettre, propuesto por un autor que ya en su Ensayo sobre una teoría de la visión definió los objetos físicos como una construcción mental a partir de la combinación diversos datos sensoriales.  Yendo más atrás, podemos ver en el principio cognitivista sentado por Hobbes un precedente de estos planteamientos, y más en concreto de la definición del objeto físico realizada por Mead, remitiéndolo a la reacción proyectiva del organismo en su respuesta integrada a los impulsos sensoriales. El objeto que estimula el sentido es una cosa, nos dice Hobbes, y la fantasía de ese objeto producida por la mente es otra. Es un análisis materialista de la realidad que es a la vez inmaterialista, y por ello más sutil y con más potencial que el materialismo vulgar propuesto por Lenin en Materialismo y Empiriocriticismo, que pretende eliminar de un plumazo el problema de la construcción mental de la realidad percibida.

Con el mismo impulso de pura inteligencia y de crítica empirista al escolasticismo, y al materialismo simplista, empieza el capítulo 2 de Leviathan, "Of Imagination"—no hablando exactamente de la imaginación, sino con una refutación de la física aristotélica, y formulando el principio de la inercia con toda claridad y rotundidad:

Cap. II

De la IMAGINACIÓN

El que cuando una cosa está quieta, a menos que alguna otra cosa la agite, seguirá quieta para siempre, es una verdad de la cual nadie duda. Pero que cuando una cosa está en movimiento, estará en movimiento eternamente, a menos que alguna otra cosa la pare, aunque la razón sea la misma (a saber, que ninguna cosa puede cambiarse a sí misma,) no es algo a lo que se asienta con tanta facilidad. Porque los hombres miden, no sólo a los otros hombres, sino a todas las otras cosas, por sí mismos: y como se encuentran a sí mismos sujetos tras el movimiento a esfuerzo, y cansancio, piensan que cualquier otra cosa se cansa con el movimiento, y busca reposo por sí misma; parándose poco a considerar si no será en algún otro movimiento, en lo que consiste ese deseo de descanso que encuentran en sí mismos. De aquí viene que los Escolásticos dicen, que los Cuerpos pesados caen hacia abajo, debido a un apetito de reposo, y por conservar su naturaleza en el lugar que les es más propio; ascribiendo apetito, y Conocimiento de lo que es bueno para su conservación, (cosa que es más de lo que tiene el hombre) a cosas inanimadas de manera absurda.

Una vez un Cuerpo está en movimiento, se mueve (a menos que alguna otra cosa se lo impida) eternamente; y sea lo que sea que se lo impida, no puede extinguirlo en un momento, sino con el tiempo, y gradualmente: Y del mismo modo que vemos en el agua, que aunque cese el viento, las olas no dejan de agitarse durante mucho rato después; de la misma manera sucede también en ese movimiento, que se hace en las partes internas de un hombre, entonces, cuando Ve, Sueña, etc. Puesto que después de apartar el objeto, o de cerrar el ojo, aún retenemos una imagen de la cosa vista, aunque más oscura que cuando la vemos. Y esto es lo que los Latinos llaman Imaginación, por la imagen hecha al ver; y aplican la misma [palabra], aunque de modo impropio, a todos los otros sentidos. Pero los griegos lo llaman Fantasía: que significa apariencia, y es tan propia para un sentido, como para otro. La IMAGINACIÓN no es por tanto sino sentido en decadencia; y se encuentra en los hombres, y en muchas otras Criaturas vivas, tanto durmiendo, como despiertos.

Hay que subrayar que esta formulación del principio de la inercia aparece en Hobbes bastantes años antes de la obra de Newton, a quien se le suele atribuir bajo el nombre de "Primera Ley de Newton"—aunque hay otros candidatos para esa formulación del principio de la inercia, como Galileo, y como se ve aquí, el mismo Hobbes. Lástima que a continuación aplique Hobbes este principio a una explicación demasiado mecanicista de la imaginación como un resto inercial de la percepción. Pero incluso en esta idea se apunta la voluntad de una explicación materialista de la conciencia, que es más moderna y osada en su planteamiento que la radical separación cartesiana entre materia y espíritu.

En esta voluntad de integración de lo material y lo espiritual, así como en el proyecto que anima el conjunto de la obra de Hobbes, pasando de la fisiología y la historia natural a la psicología, a la moral y a la política, es donde se echa de ver la profundidad filosófica de su pensamiento, y a la vez su modernidad. En Hobbes encontramos un pensador de los fenómenos humanos como fenómenos naturales, en su propio ámbito, y por tanto un gran precursor y pensador de la consiliencia entre los diversos tipos de explicaciones que damos a los fenómenos naturales y a los fenómenos humanos. No pueden sino converger en él ciencias naturales y ciencias morales, siendo el hombre producto no (sin más) de Dios, sino de la Naturaleza, "ese arte mediante el cual Dios ha creado y gobierna el mundo", como nos dice en la Introducción al Leviathan. Donde algunos todavía ven intencionalismo teológico, podemos ver más bien—viéndolo en su contexto—una voluntad de explicación de los fenómenos humanos que sea íntegramente naturalista. La integración de materialismo e idealismo que vemos en su teoría de la percepción es un buen ejemplo de esta voluntad de síntesis y de este naturalismo aplicado a los fenómenos de la mente.










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También aquí:

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." In García Landa, Vanity Fea 11 August 2015.*

         http://vanityfea.blogspot.com.es/2015/08/hobbes-sobre-la-virtualidad-de-lo-real.html

         2015

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." Ibercampus (Vanity Fea) 12 Aug. 2015.*

         http://www.ibercampus.es/lo-mismo-despiertos-que-sonando-hobbes-sobre-la-virtualidad-de-lo-30985.htm

         2015

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." SSRN 15 Aug. 2015.*

         http://ssrn.com/abstract=2644166

         2015

_____. "Lo mismo despiertos, que soñando: Hobbes sobre la virtualidad de lo real." Academia 25 Feb. 2017.*

         https://www.academia.edu/31599964/

         2017

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." ResearchGate 26 Feb. 2017.*

         https://doi.org/10.17613/w3sdg-beb92

          https://www.researchgate.net/publication/314066734

         2017

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." Net Sight de José Angel García Landa 5 Jan. 2023.*

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/hobbesdespiertos.pdf

         2023

_____. "'Lo mismo despiertos, que soñando': Hobbes sobre la virtualidad de lo real." Knowledge Commons Works 25 May 2026.*
https://works.hcommons.org/records/w3sdg-beb92

         2026

domingo, 7 de diciembre de 2025

Retropost, 2005: La realidad flojea

 

La realidad flojea

La realidad flojea
 
Thou dost not see where thou hast lived so long,-
The place is called the skull where thou dost tread.

(Jones Very, "The Prison")


Las representaciones hacen vacilar nuestro sentido de la realidad, de tal manera que nuestra atención se desconecta del aquí y ahora de nuestro cuerpo y nuestro mundo, y se sumerge en el mundo representado, experimentándolo ya sea a través de otros cuerpos allí representados, ya sea en un estado nebuloso de flotación, a modo de espíritu viajero por otras mentes y espacios, sin ubicación fija.

Si la realidad puede flojear, es porque ella misma es una representación. La neurología contemporánea ha mostrado cómo nuestro cerebro es un intérprete que genera la realidad (la realidad en tanto que representación) en la que nos ubicamos. La mente es, así, una especie de pequeño dios creando su cosmos (pequeño, porque se le escapa su propio proceso creador, y se engaña a sí mismo con sus creaciones). Y si esa realidad que genera nuestro cerebro es más auténtica que otras representaciones secundarias para nosotros, unas y otras son, hasta cierto punto, intercambiables; al menos nos podemos apoyar temporalmente en otras realidades virtuales.

La realidad virtual propiamente dicha sería la simulación perfecta, mediante la tecnología de la representación, de nuestra realidad de primer nivel. No existe todavía, claro: existen simulaciones o aproximaciones, como las ha habido siempre... desde que hay teatro, imágenes o ficciones. De hecho, es en una ficción como Matrix donde la realidad virtual puede alcanzar su pleno desarrollo: allí, al ser la realidad de base también una representación (generada por ordenador en parte), la realidad virtual generada por ordenador puede implantarse en ella sin que se vean las costuras. Pero experiencias análogas hay en nuestro mundo: la inmersión del espectador en la película, o la anulación del yo frente al televisor. La absorción en la lectura. Las charadas de la política internacional, en las que todos nos vemos atrapados. El deseo de las imágenes de la moda: de los chicos, de las chicas, de los maniquís. La máscara de nuestro papel necesario en la interacción social, la máscara que se pega a la cara (¿a qué cara? A otra máscara).

Siempre me han atraído las ficciones de la realidad virtual y la reflexión sobre ella. La hipótesis cartesiana del genio maligno: quizá lo que tomamos por realidad sustancial sea realidad virtual, una ilusión generada por un genio maligno (es la hipótesis de Matrix, avant la lettre). Si la realidad tiene estructura mental, ya es una hipótesis aceptada de entrada. El mito de la caverna, por ir todavía más lejos. Claro que para Platón existía la posibilidad de salir de la caverna, posibilidad que en el estado actual de la reflexión queda descartada. Esse est percipi-- otro paso en la fenomenologización del mundo. Es importante, sí, la observación mutua. Todavía más cuando se interioriza, y nos constituimos desde dentro como resultado de la observación mutua, hecha ahora nuestra (porque quién vamos a ser, si no somos quienes nos han dicho que somos). Es lo que yo he llamado en alguna ocasión el yo relacional: un yo sin sustancia, mantenido en equilibrio enteramente por nuestra circunstancia (yo soy mi circunstancia, por así decirlo). Me gusta pensar que es una postura que tiene algo que ver con los postulados del interaccionalismo simbólico: generamos sentido mediante la interacción, y mediante la interacción interiorizada, los signos que según Blumer nos enviamos constantemente a nosotros mismos. También Goffman parece pensar en este sentido: un día de estos expondré lo que yo entiendo es su teoría de la génesis del yo mediante la interiorización estructurada de circunstancias y relaciones. Pero a lo que iba: la realidad flojea, unas veces más que otras.

Me gusta la moda actual de películas en las que la realidad flojea. Películas en las que la ilusión generada en la pantalla resulta ser dos ilusiones: la que creíamos real es doblemente ilusoria, el personaje ve cómo se le hurta la realidad en la que vivía, y que resulta ser un constructo cibernético, o psicológico, o mágico, o una simulación colectiva. Los ejemplos son muchos: he nombrado Matrix, quizá el caso arquetípico. Aquí van otros, cada uno con variantes: Total Recall, Sphere, Abre los ojos, Conspiracy Theory, The Game, Being John Malkovich, Adaptation (El ladrón de orquídeas), Los Otros, Infiltrado, La isla, Misteriosa obsesión, La memoria de los muertos,  Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)... películas todas del género que Daniel Innerarity llamaba "cine cartesiano".

Aparte de sus raíces en la filosofía idealista, hay otras más inmediatas, claro, en la literatura y el teatro, que también han jugado con niveles de representación (de hecho si este fenómeno nos llama tanto la atención es porque no hacemos otra cosa en la vida que jugar con niveles de representación, marcos dentro de marcos que diría Goffman). Es un tema frecuente en la poesía amorosa soñar cómo se hace el amor con la amada, sólo para terminar el poema con el brusco despertar del poeta. Está en Petrarca, en Quevedo - y en Milton, que añade el detalle de que despierta a una vida real en la que está ciego, pues sólo puede ver ya en sueños. Nuestros despertares son brutales, apenas más en el sueño que en la ensoñación. Así pues son la imaginación y el sueño las primeras formas de realidad virtual, que todavía dejan chiquitas a las demás. La Vida es Sueño es un ejemplo magistral de uso literario de este motivo, combinando la charada (para el espectador) con la representación onírica (para Segismundo). Los sueños, sueños son... toda la vida es sueño para Calderón, todo el mundo es teatro para Shakespeare. Totus mundus agit histrionem: todo el mundo es un actor, o todo el mundo imita a los actores (o hace el payaso). Son dos perspectivas que tienen mucho en común: viendo el teatro también representamos nuestro papel de espectadors, llamados a colaborar con el actor según Shakespeare: "on your imaginary forces work". Y quién sabe en virtud de qué papel de nuestra vida social hemos ido al teatro, de espectadores. Cuando Shakespeare utiliza disfraces sobre disfraces, o utiliza imágenes sacadas del lenguaje dramático para infundirlas en la acción "real" de los personajes, está sacando a la luz, y a la vez intensificando, la teatralidad de la vida cotidiana, y el carácter convencional de las realidades en que vivimos. Tanto más cuando somos víctimas de un engaño o de una charada, esas ficciones de la interacción que envenenan (y constituyen) nuestra vida de modo tan real.

También en la narración me fascina la realidad virtual. Las realidades virtuales que aparecen en la ciencia ficción (Stapledon ya imaginaba un control social mediante la realidad virtual tecnológicamente generada, en Star Maker). Pero antes de la tecnología, magia para quien no la entiende, estaba la magia. En un famoso cuento de El conde Lucanor, Don Juan Manuel, Petronio y Don Illán el mago de Toledo confunden a la vez al lector, al conde Lucanor y al deán de Santiago: la realidad que éste último creía sustancial, y en la que era rico y poderoso, resulta ser una realidad virtual generada por el mago, para darle una lección de humildad. En "Asem", Oliver Goldsmith también nos lleva a una realidad mágica para dar una lección al protagonista, que intentaba suicidarse, y cuando termina la lección encontramos otra vez al protagonista al borde del abismo a donde le había llevado su desesperación, pero esta vez escarmentado por su experiencia -- que no ha tenido lugar en ningún tiempo ni en ningún lugar, aparte de la realidad virtual. Las realidades hipotéticas que aparecen en el Cuento de Navidad de Dickens (o en las variantes que ha inspirado, como la película Family Man) son también fenómenos de la misma especie. Y no deja de ser significativo que tienen mucho en común estas realidades inestables con otro tipo de realidad inestable y manipulable: la que aparece en el Libro de Job, donde las circunstancias de la vida de Job son fácilmente manipulables, elementos de un experimento o apuesta entre Dios y Satanás. Y yo me preguntaba, leyando el Libro de Job, si Job no echaría en falta sus esposas anteriores, y los hijos de su otra vida, aunque Dios o el diablo le hubiesen vuelto a cambiar las circunstancias. La realidad había flojeado, para mí si no para Job, y nada volvería a ser lo mismo.

Podrían hacerse muchas tipologías sobre este tipo de ficciones que utilizan varios planos de realidad: en cuanto a la importancia relativa de una y otra, su realismo o surrealismo respectivos, la motivación utilizada para introducir la realidad alternativa (tecnológica, interactiva, mágica, artística, narrativa...), o la sustancialidad relativa de una y otra realidad. Es importante, por ejemplo, saber si la realidad flojea sólo para un personaje o también para el espectador. Por ejemplo: ¿empieza el relato con un mundo sólido de base, dentro del cual un personaje es víctima de una ilusión, todo ello a sabiendas del espectador? O (como sucede en La Isla o Matrix) creemos estar instalados, como espectadores, en un mundo sólido, junto con los personajes, y caemos también junto con ellos por una trampilla en el suelo que nos lleva a otra realidad? (¿Y esa otra realidad, es estable?).

En última instancia, todas estas obras que usan la realidad virtual nos hacen dudar de la sustancialidad de nuestra realidad, nos muestran cómo está hecha de sueños intercalados, de ficciones en las que vivimos, de otras representaciones que se han solidificado y que tomamos, provisionalmente, por la realidad que nos aprisiona. Yo sueño que estoy aquí....

 

2 comentarios

Jose Angel -

Gracias por las recomendaciones, Fernando; eXistenZ sí que la ví después de escribir esto, pero sí que le voy a echar el guante a alguna de las otras que me dices; un saludo.

Fernando Díaz San Miguel -

Con respecto a tu artículo "La realidad flojea". Ninguna objeción, más bien todo lo contrario, en lo que escribo siempre me han interesado estos “niveles de realidad” en los que nos movemos.
Apuntar algunas otras películas que añadir a la lista, por si son de tu interés, aunque supongo que ya las conocerás.
Una que adelanta la idea de \"Matrix\"(1999): \"eXistenZ\"(1999) de David Cronenberg, interesado en esta realidad virtual al que Steven Soderbergh involucrado en películas como \"Solaris\" y la reciente \"The Jacket\".
Una última cosa. Creo que te interesará la serie “The 4400”, sobre todo el giro que da en el capítulo seis de su segunda temporada, que me llevó directamente a “The Jacket” o “Enternal Sunshine” (¿por qué somos tan cobardes para traducir títulos al castellano?).

Copio aquí, a modo de posdata, dos fragmentos de No te mueras sin decirme a dónde vas, de Eliseo Subiela:

Podría ser un sueño, pero la sensación es al revés, como si estuviera saliendo de un sueño.
Eliseo Subiela: No te mueras sin decirme a dónde vas.

—Sé que está pasando y me hace muy feliz; pero no lo entiendo.
—No pienses, Leopoldo. La mente no hace más que crear abismos que sólo el corazón puede cruzar.
Eliseo Subiela: No te mueras sin decirme a dónde vas.

Un saludo,
Fernando

 

viernes, 19 de septiembre de 2025

Retropost, 2005: Hoy opino en...

 

Hoy opino en...

– Das Mystische 2.0 (que ha simplificado drásticamente su diseño) - sobre la percepción y la proyección perceptual. ¿Por qué vemos un pato, o un conejo, en el famoso dibujo ambivalente?

Vaya, qué austero te has vuelto, Enrique (dígase en inglés: austere!)... Sobre la percepción, creo que hay en ella un buen elemento de proyección - vemos, en cierta medida, lo que sabemos que vamos a ver, y le ponemos un concepto o imagen preestablecida a los datos que nos llegan de los sentidos. A veces con calzador. 

– Apostillas, sobre la semiótica de la cultura y los significados que emiten los gestos, la ropa, y todos los aspectos de la vida social:

Todo significa... pero no significa en sí mismo, significa algo para alguien. Y ese sentido sólo se vuelve más real cuando el "alguien" encuentra una comunidad que pueda compartir esa interpretación del significado y estar de acuerdo con ella: una verdad privada es una verdad limitada. Bueno, Magda, tú no te quejarás de tu "comunidad interpretativa", ¿eh?

Contra el vicio de significar, la virtud de no interpretar. Ojos que no ven...

– Y mañana opino en el Rincón de Opinión de la Universidad de Zaragoza, que sigue exhibiendo una única y misérrima opinión desde que se creó. Opinaré sobre la manera en que se está llevando la reforma de las titulaciones universitarias. Ya una vez envié una sobre este mismo tema, que se perdió en el ciberespacio o fue censurada. Ahora se supone que está más atendido ese rincón de opinión, por un grupo de administradores/censores. Veremos si funciona. Mañana cuelgo lo que enviaré a ver si se publica.

 

4 comentarios

Magda - 

jajaja, a mi me ha sucedido, ni te preocupes :)

José Angel - 

OOPS. He borrado el primer comentario de Magda que decía:
Hola, buenas tardes.
Libro de notas, enlace en mi blog, te ha elejido para blog de la semana en su espacio :)
Felicidades.

Estaba repetido, y al querer quitar los sobrantes, se me han ido todos. Qué tonto. :-B

José Angel - 

Tranqui, Magda, que ya te borro comentarios (aunque a alguno esto de borrar comentarios le salen sarpullidos nada más de oírlo, jeje. - Y muchas gracias por el aviso! Ahora voy a mirarlo.

Magda - 

¿por qué 3? :( solo le doy un clik (ahora fueron 2 porque habia escrito mal "elegido", y se fueron 3, disculpa, creeme que no es por mi. A Blogia cuesta mucho trabajo entrar, y tarda para abrir y para enviar, quizá es por eso. En fin, me apena, pero, repito, no se a que se debe.
:(

 

sábado, 19 de julio de 2025

The Virtual World We Inhabit

 

Richard Dawkins explains why we all move in a perceptual world which is not "the" world, but a VR model of the same, a mental model which we take for the real thing itself. That the objects of experience are mental constructions is a key philosophical insight which allows the convergence of classical idealism and of empiricist and naturalist epistemology. Here we note the antecedents of this naturalistic idealism in Hobbes's account of the body and the senses.

Full text at SSRN:

The Virtual World We Inhabit

From Dawkins Back to the Future with Hobbes 

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5358156

 

Keywords: Perception, Experience, Phenomena, Empiricism, Idealism, Naturalism, Epistemology, Virtual reality, Hobbes, Dawkins

 

 

SSRN eJournal Classifications
PRN Subject Matter eJournals
    

PRN Subject Matter eJournals
            

PRN Subject Matter eJournals
    

PsychRN Subject Matter eJournals
            

 

Also here:

_____. "The Virtual World We Inhabit." In García Landa, Vanity Fea 18 Nov. 2019.*

         https://vanityfea.blogspot.com/2019/11/the-virtual-world-we-inhabit.html

         2019 – Online at the Internet Archive.*

         https://web.archive.org/web/20231120161825/https://vanityfea.blogspot.com/2019/11/the-virtual-world-we-inhabit.html

         2025

_____. "The Virtual World We Inhabit: From Hobbes to Dawkins to Augmented Reality." Ibercampus (Vanity Fea) 18 Nov. 2019.*

         https://www.ibercampus.eu/the-virtual-world-we-inhabit-5378.htm

2019 DISCONTINUED 2021 – Online at the Internet Archive:

         https://web.archive.org/web/20200319233742/https://www.ibercampus.eu/the-virtual-world-we-inhabit-5378.htm

         2025

_____. "The Virtual World We Inhabit: From Dawkins Back to the Future with Hobbes." Net Sight de José Angel García Landa 13 Dec. 2022.

         https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thevirtualworld.html

         2022

https://personal.unizar.es/garciala/publicaciones/thevirtualworld.pdf

         2025

_____. "The Virtual World We Inhabit." SSRN 1 Aug. 2025.*

https://ssrn.com/abstract=5358156

http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.5358156

         2025

         Epistemology eJournal 1 Aug. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/Epistemology.html

         2025

         History of Western Philosophy eJournal 1 Aug. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/History-of-Western-Philosophy.html

         2025

         Philosophy of Mind eJournal 1 Aug. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/Philosophy-Mind.html

         2025

         Cognitive Psychology eJournal 1 Aug. 2025.*

         https://www.ssrn.com/link/Cognitive-Psychology.html

         2025

_____. "The Virtual World We Inhabit." In García Landa, Vanity Fea 19 July 2025.*

         https://blogdenotasvanityfea.blogspot.com/2025/07/the-virtual-world-we-inhabit.html

         2025

         https://x.com/JoseAngelGLanda/status/1946589577482776578

         2025

_____. "The Virtual World We Inhabit: From Dawkins Back to the Future with Hobbes." Academia 17 Feb. 2026.*

         https://www.academia.edu/164718761/

         2026

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The Virtual World We Inhabit:

From Dawkins back to the Future with Hobbes


Richard Dawkins explains why we all move in a perceptual world which is not "the" world, but a virtual reality model of the same, a mental model which we take for the real thing itself. 


This may seem far-fetched to the naive assumptions (and perceptions) of many people, yet it is self-evident from the moment we realize that although we may partly share our mental maps and models of the objective world, the section of the world I perceive and attend to is different from yours, a different location, a different point of view, etc. etc. Fairly obvious, actually. 

Listen to Dawkins:
You and I, we humans, we mammals, we animals, inhabit a virtual world, constructed from elements that are, at successively higher levels, useful for representing the real world. Of course, we feel as if we are firmly placed in the real world—which is exactly as it should be if our constrained virtual reality software is any good. It is very good, and the only time we notice it at all is on the rare occasions when it gets something wrong. When this happens we experience an illusion or a hallucination, like the hollow mask illusion we talked about earlier.

The British psychologist Richard Gregory has paid special attention to visual illusions as a means of studying how the brain works. In his book Eye and Brain (fifth edition 1998), he regards seeing as an active process in which the brain sets up hypotheses about what is going on out there, then tests those hypotheses about what is going on out there, then tests those hypotheses against the data coming in from the sense organs. One of the most familiar of all visual illusions is the Necker cube. This is a simple line drawing of a hollow cube, like a cube made of steel rods.
The drawing is a two-dimensional pattern of ink on paper. Yet a normal human sees it as a cube. The brain has made a three-dimensional model based upon the two-dimensional pattern of ink on paper. yet a normal human sees it as a cube. The brain has made a three-dimensional model based upon the two-dimensional pattern on the paper. This is, indeed, the kind of thing the brain does almost every time you look at a picture. The flat pattern of ink on paper is equally compatible with two alternative three-dimensional brain models. Stare at the drawing for some seconds and you will see it flip. The facet that had previously seemed nearest to you will now appear farthest. Carry on looking, and it will flip back to the original cube. The brian could have been designed to stick, arbitrarily, to one of the two cube models, say the first of the two that it hit upon, even though the other model would have been equally compatible with the information from the retinas. But in fact the brain takes the other option of running each model, or hypothesis, alternately for a few seconds at a time. Hence the apparent cube alternates, which gives the game away. Our brain constructs a three-dimensional model. It is virtual reality in the head. (...) The model in the brain (...) is constructed. But (...) it is, like the surgeon's computer model of the inside of her patient, not entirely invented: it is constrained by information fed in from the outside world.  (275-77)
One might compare the brain to a Popperian scientist, projecting hypotheses onto the world, as a working model of the same, and correcting those hypotheses only when reality fails to replicate the experiment. If the perceptual/conceptual model is thus falsified, a new perceptual pattern or "hypothesis" is generated to see if it delivers in terms of workable action.

This "top-down" model of perception corrects the naive "bottom-up" account of the same, which gives a more passive role to the mind. On this account, the mind would simply receive the input from the senses, and would construct its mental model of the world as the result of a one-way process, world-to-mind. Using the scientific analogy, this would be a Baconian model of experience: from the collection of data, through induction and generalization, to the building of laws which account for the world (the mental models). Our Popperian account of the mind makes for a much more dynamic role of the mind: it is top-down to a large extent (although of course it is a dynamic two-way model, both top-down and bottom-up in a continuous feedback cycle). The mind is not merely receiving the input of "reality", it is also constructing and projecting that reality around the mental subject, so that minds are reality-generation machines, and the more elaborate the mind, the more mental and more virtual the reality it inhabits. The mind generates its own space for interaction with the world and with other minds, to the extent that both physical reality and (especially) social reality are the result of self-fulfilling expectations. 

Expectations that we call institutions, frames, places (as socially defined), encounters, situations, discourses and disciplines.

For another take on this issue, I refer the reader to these two articles:

- "Goffman: La realidad como expectativa autocumplida y el teatro de la interioridad" — On the nature of social reality as a system of self-fulfilling expectations as theorized by Erving Goffman in his Frame Theory.

- "Constitución reflexiva de la percepción". By way of Hegel, a reflection on the construction of visual space as a mental intervention on reality, with our eyes (in a way) acting as a kind of Super-8 film projectors in a dark room, a bit like those 17th-c. prints which show Anatomical Men projecting light beams from their eyes, beams which illuminate the objects and allow them to be seen. (This is of course an image or analogy the better to visualize my point).

But it brings me nicely to the my last observation about our Virtual Reality in the Mind, having to do with the discovery of this artifact. Of course we would have to go back through a number of shades of awareness in a number of idealistic philosophers, from Plato's cavern to Descartes' evil genius. Nevertheless my example of choice comes from a celebrated materialist, Thomas Hobbes. We are of course at that point of reasoning about the world where matter becomes mind becomes matter, and thus Hobbes gives us (in his account of perception in Leviathan) a memorable definition of how exactly the world we perceive is a mental construct—minds being nothing but machines for the construction of such constructs, including, at a further ratchet of virtuality, their past and their future states, that is, time itself as a moving image of reality. (1)


CHAPTER I. OF SENSE

Concerning the Thoughts of man, I will consider them first Singly, and afterwards in Trayne, or dependance upon one another. Singly, they are every one a Representation or Apparence, of some quality, or other Accident of a body without us; which is commonly called an Object. Which Object worketh on the Eyes, Eares, and other parts of mans body; and by diversity of working, produceth diversity of Apparences.
The Originall of them all, is that which we call Sense; (For there is no conception in a mans mind, which hath not at first, totally, or by parts, been begotten upon the organs of Sense.) The rest are derived from that originall.
To know the naturall cause of Sense, is not very necessary to the business now in hand; and I have els-where written of the same at large. Nevertheless, to fill each part of my present method, I will briefly deliver the same in this place.
The cause of Sense, is the Externall Body, or Object, which presseth the organ proper to each Sense, either immediatly, as in the Tast and Touch; or mediately, as in Seeing, Hearing, and Smelling: which pressure, by the mediation of Nerves, and other strings, and membranes of the body, continued inwards to the Brain, and Heart, causeth there a resistance, or counter-pressure, or endeavour of the heart, to deliver it self: which endeavour because Outward, seemeth to be some matter without. And this Seeming, or Fancy, is that which men call sense; and consisteth, as to the Eye, in a Light, or Colour Figured; To the Eare, in a Sound; To the Nostrill, in an Odour; To the Tongue and Palat, in a Savour; and to the rest of the body, in Heat, Cold, Hardnesse, Softnesse, and such other qualities, as we discern by Feeling. All which qualities called Sensible, are in the object that causeth them, but so many several motions of the matter, by which it presseth our organs diversly. Neither in us that are pressed, are they anything els, but divers motions; (for motion, produceth nothing but motion.) But their apparence to us is Fancy, the same waking, that dreaming. And as pressing, rubbing, or striking the Eye, makes us fancy a light; and pressing the Eare, produceth a dinne; so do the bodies also we see, or hear, produce the same by their strong, though unobserved action, For if those Colours, and Sounds, were in the Bodies, or Objects that cause them, they could not bee severed from them, as by glasses, and in Ecchoes by reflection, wee see they are; where we know the thing we see, is in one place; the apparence, in another. And though at some certain distance, the reall, and very object seems invested with the fancy it begets in us; Yet still the object is one thing, the image or fancy is another. So that Sense in all cases, is nothing els but originall fancy, caused (as I have said) by the pressure, that is, by the motion, of externall things upon our Eyes, Eares, and other organs thereunto ordained. 

Perhaps augmented reality, a kind of Google Glass vision, is a better analogue for Hobbes's account of perception. The mind, subject to perceptual stimuli, constructs a fanciful or imaginary version of the world, so that the real and very object seems invested with the fancy it begets in us. Objects may well be in the world, but objects of perception are mental constructs: there is no visual appearance of the object without an eye and a brain, there is no sound whatsoever in a waterfall without the ear and the brain. Berkeley would extract some further consequences of the empiricist account of perception, and would brazenly define objects and the world in which they are placed as the products of the mind's activity, synthesizing the input from the senses and generating something which is not in the senses nor in any understandable sense in the "world without minds". Which is not of course what we usually mean by "the world": it is not the least of paradoxes that this non-mental "raw" world is only conceivable, when we come to examine it, as the result of an elaborate scientific abstraction from the much more intuitive world we inhabit, the virtual world constructed by our mind and our senses.

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(1) For more on the cognitive construction of time, see my paper on "La cartografía narrativa en la articulación del mundo humano: El papel de los esquemas y los textos narrativos."





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