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viernes, 3 de julio de 2026

El momento Thiel: Ilustración o apocalipsis

 

  

 

Lastra, Antonio, and José Luis Villacañas. "El momento Thiel. Ilustración o apocalipsis." Video. YouTube (La Torre del Virrey) 30 June 2026.* (Leo Strauss, René Girard, Secret service, Democracy, Political theory, Government, Control, Palantir, Geopolitics, Donald Trump, Globalization, Posthumanism, Artificial Intelligence).

https://youtu.be/qDRd6dpTero

         2026

 

viernes, 26 de junio de 2026

La singularidad actual de la especie humana (Teilhard de Chardin y la Inteligencia Artificial)

Este artículo retoma un fragmento de La aparición del hombre, de Teilhard de Chardin; en concreto la segunda sección del ensayo "Las singularidades de la especie humana", al parecer escrito inmediatamente antes de su fallecimiento en 1955 y publicado en ese libro en 1956. El ensayo de Teilhard contiene penetrantes reflexiones sobre la globalización de la especie humana y sus consecuencias evolutivas —incluyendo la comunicación globalizada que hoy, setenta años tras la muerte de Teilhard, vemos culminar en el desarrollo de la Inteligencia Artificial basada en datos globales y la red informática mundial. Una relectura del mismo desde nuestra perspectiva actual es iluminadora tanto para una mejor comprensión del significado del momento presente en las ciencias de la información desde el punto de vista del evolucionismo, como para una mejor comprensión de las nociones teilhardianas de la Noosfera y del Punto Omega. Añado, en cursiva o en sección parentética, algunos comentarios al respecto.

Texto completo: 

La singularidad actual de la especie humana (Teilhard de Chardin y la Inteligencia Artificial)

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=6977798 

20 Pages Posted:

José Angel García Landa

Universidad de Zaragoza

Date Written: June 22, 2026

 

La singularidad actual de la especie humana

 

English abstract: 

The Present Singularity of the Human Species (Teilhard de Chardin and Artificial Intelligence). 

This paper is a rereading of a passage from Teilhard de Chardin's The Appearance of Man, specifically the second section of the essay "The Singularities of the Human Species", probably written immediately before his death in 1955, and originally published in that volume in 1956. Teilhard's essay contains powerful insights on the globalization of the human species and its evolutionary consequences—including the globalization of communication. This globalization culminates today, seventy years after Teilhard's death, in the development of Artificial Intelligence based on Big Data and the World Wide Web. A rereading of Teilhard's insights from this vantage point is illuminating both for an evolutionary understanding of the present moment in information science, and for a revaluation of Teilhard's notions of the Noösphere and the Omega Point. I add in italics or in parentheses some observations to that effect.

Keywords: Teilhard de Chardin, Evolutionism, Artificial Intelligence, AI, Human evolution, Globalization, Internet, World Wide Web, Big Data, Omega Point, Noosphere, Evolution of mind, Information science

Garcia Landa, Jose Angel, La singularidad actual de la especie humana (Teilhard de Chardin y la Inteligencia Artificial) (June 22, 2026). Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=

  

 

 
 
 
 
Dalí pintó este cuadro titulado "Concilio Ecuménico del Punto Omega" o algo así...
  
 
 

viernes, 29 de mayo de 2026

Retropost, 2006: X-Men: The Last Stand

 

X-Men: The Last Stand

X-Men: The Last Stand

 

Nos vamos con Alvarete a ver esta película, que es la tercera y la que más le gusta de la serie. A mí no, realmente; me parece mucho más eficaz la dirección de las primeras; aquí se aprecian fallos de ritmo, de continuidad y de coreografía en la acción múltiple de las batallas, por destacar los más evidentes. Pueden verse aquí además varias reseñas de fans descontentos por la manera en que se trata a los personajes; aunque una cosa es segura: no hay manera de dejar contento a la vez al público friki y al que ignora la relación con los cómics; en ese sentido esta película, como toda la serie, es más bien un éxito rotundo que otra cosa. Y, por supuesto, los efectos son magníficos, y hay escenas admirablemente logradas; en conjunto, para ser justos, pocas terceras partes fueron tan buenas.

 

Yo era fan de la "Patrulla X" ya en lo años 70; de hecho ya los conocía en su versión americana a través de comics que me pasaban los americanos de la base de Zaragoza, y me puse morado de dibujarlos, hasta me hacía mis propios cómics con los personajes, también con historias de Magneto intrigando y de rebeliones y guerras de mutantes secesionistas… el argumento estándar de los X-Men, a saber, el debate entre la integración y la confrontación entre las minorías estigmatizadas y el conjunto de la comunidad social. 

 

Las historias de mutantes expresaban en los años 60, de forma desplazada simbólicamente, las luchas por los derechos civiles de la comunidad negra, y las dificultades de la integración. No es casual que vuelvan a convertirse en un símbolo poderoso hoy en día, con el debate abierto en frentes tales como el multiculturalismo, el terrorismo, la disidencia social y sexual, o las tecnologías del cuerpo (clonación, manipulacion genética, transplantes, etc.).

 

En un guión que tiene algunos pequeños fallos de tratamiento (quizá por querer atender a demasiados frentes y personajes) es sin embargo un acierto global el plantear como problema central de esta película, de la manera más directa, el debate sobre la integración como supresión de las diferencias ("la cura" que haría perder a los mutantes sus poderes y diferencia específica, y que lleva aquí al debate primero, a "la decisión" como dicen en la traducción española, la decisión de cada cual de someterse a "la cura" o no, y en última instancia, lleva a que prenda la confrontación pública y abierta, liderada por Magneto, el Bin Laden de los mutantes. 

 

Me centraré en el asunto este de "la cura". Los mutantes son negros, homosexuales, sidosos, superdotados, deformes estigmatizados. También son agentes secretos, discapacitados (acordaos de Acción Mutante), musulmanes, adolescentes sociópatas, terroristas, miembros de una secta peligrosa, tribus urbanas. Son todo menos mutantes (que haberlos no los hay). Son un símbolo ambivalente, multidireccional, de la disidencia, el estigma y la exclusión social. El mismo cóctel que reúne categorías tan diversas es una manera (postmodernista, podríamos decir) de a la vez iluminarlas por interpretación mutua, y de recargarlas de abyección. Naturalmente, las dos alternativas se presentan superpuestas, y asociadas, la primera al punto de vista favorecido por la narración, el de los mutantes "buenos" partidarios de la colaboración con los demás humanos; el punto de vista abyecto, asociado a los mutantes de Magneto, partidarios no sólo de la secesión de comunidades, sino de la agresión abierta.

Está claro que para cada una de estas posibles lecturas simbólicas, y para cada uno de los personajes y grupos de la película, "la cura" representa algo diferente. Es un acierto de la película la manera en que se trata este tema. Hay muchos mutantes anónimos que eligen "la cura"; entre el grupo de los protagonistas, es la opción de Pícara, que se veía sexualmente impedida por sus "poderes". En este caso, la cura es una cura. Pero para el mutante que es como el miembro de una comunidad negra, "la cura" es un insulto, es como Michael Jackson volviéndose blanco. Para el mutante queer, la cura supone la amenaza de la uniformidad de la sociedad liberal-capitalista, que, a pesar de presentarse como abierta a todas las opciones, trabaja efectivamente por privilegiar unas y marginar otras. Los mutantes como superdotados sufren la tentación de la vulgaridad, de renunciar a su diferencia que les provoca aislamiento y sufrimiento a cambio de una superioridad de dudosa utilidad para la interacción social, pero "la cura" es aquí un empobrecimiento del potencial global de la humanidad. El terrorista ve en la cura la mayor amenaza, la que lleva a su integración sin problemas al orden establecido, y reduce al absurdo su proyecto de transformación por la fuerza; así, responderá a ella con la violencia.

Es sintomático que la película no favorece en absoluto "la cura" como una opción: los mutantes de Xavier son, y serán, una comunidad aparte, aunque en buenas relaciones con el Gobierno. Estados Unidos, en una lectura política del film, no quiere presentarse como un "melting pot" que reduce las diferencias étnicas, ideológicas, culturales, etc. a un proyecto cultural uniforme, sino más bien como un espacio público de comunicación en el que, respetando las reglas públicas del juego, cada individuo y cada comunidad puede mantener su especificidad sin humillaciones ni privilegios. Es el mismo proyecto que plantea la película para el orden mundial, como puede verse con el simbólico nombramiento de La Bestia como embajador ante las Naciones Unidas.

 

Ahora bien, no se tolerará a mutantes con potencial de destrucción masivo y que no negocien su integración al orden general. Fénix ha de morir. Cuidado, Irán. (Hoy dice el New York Times que Estados Unidos está buscando cabezas de plástico no nucleares para sus misiles balísticos lanzados desde submarinos).

 

Pero tened cuidado también con Fénix. Como el retorno de lo reprimido, el fénix siempre vuelve a renacer en Oriente Medio.

 

Hulk

viernes, 22 de mayo de 2026

Proyecto Stargate


Comentario que le pongo...

El peligro inherente a esta aproximación es que, presentando los delirios de los demás, sus creencias, como realidades (y lo son para quien vive en ellas) el propio sujeto observador ya no sabe en qué cree, y pasa a presuponer incoherentemente que muchos de esos delirios son realidades...

 

Mas Arellano, Guillermo. "Proyecto Stargate: La IA y el retorno de los Grandes Antiguos | Pura Virtud." Video. YouTube (Pura Virtud: Cine y Literatura) 21 May 2026.* (Religion, Technology, Rationality, Cybernetics, Control, Haldeman, Forrestal, PsyOps, UFOS, Money, Sexual repression, Wilhelm Reich, Frankfurt School, Wilhelm Reich, Kenneth Grant, H.G. Wells, L. Ron Hubbard, CIA 'Stargate' project, Stanford Research Institute, IA, Google, Facebook, Occultism, Luciferianism, John Dee, Rosicrucians, Aliens, C. G. Jung, DARPA, Artificial intelligence, H. P. Lovecraft, Totalitarianism, Depopulation, Posthumanism, Prophecies, Social engineering, Resistance, Subversion).

https://youtu.be/63J85XiYnFw

         2026

 

 

miércoles, 29 de abril de 2026

El verdadero manifiesto Aceleracionista (Palantir)

  

 

_____. "El verdadero manifiesto Aceleracionista de la Ilustración Oscura (Palantir)." Video. YouTube (Pura Virtud – Cine y Literatura) 28 April 2026.* (Alexander Carp, Deep State, Big Tech, Imperialism, Technocracy, Joshua Haldeman, Elon Musk, Peter Thiel, J.D. Vance; CIA, Surveillance, Steve Bannon, Totalitarianism, Popper, Plato; Nick Land, Meltdown, Eschatology, Agendas, Modernity, Progress).

         https://www.youtube.com/watch?v=7-lNMTT676M

         2026

 

 

 

Ver también:

 

Lastra, Antonio, and José Luis Villacañas. "El momento Thiel. Ilustración o apocalipsis." Video. YouTube (La Torre del Virrey) 30 June 2026.* (Leo Strauss, René Girard, Secret service, Democracy, Political theory, Government, Control, Palantir, Geopolitics, Donald Trump, Globalization, Posthumanism, Artificial Intelligence).

https://youtu.be/qDRd6dpTero

         2026

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

El fin de nuestros esfuerzos

Hay un pasaje revelador al final de La aparición del hombre, de Pierre Teilhard de Chardin. Se trata de un libro de antropología científica en su mayor parte, que sin embargo en sus últimos movimientos, en concreto en el ensayo final sobre "Las singularidades de la especie humana", deriva hacia la fantasía transcendental y el misticismo.

Es de gran interés su capítulo sobre la convergencia de la especie humana, convergencia globalizada tanto biológica como comunicativamente. Puede leerse aquí, junto con un comentario desde la actualidad; en la teoría del Punto Omega formula Teilhard su propia versión de lo que otros llaman hoy la Singularidad. El momento (quizá difuminado o extendido) en el que la especie humana da lugar a una inteligencia posthumana, derivada de ella pero que la trasciende. Trascendencia tecnológica en el caso de los profetas de la Inteligencia Artificial; trascendencia espiritual-mística en la visión de Teilhard.

Pero lo que quería enfatizar aquí es un pasaje de orden teológico en el que Teilhard mezcla consideraciones de otro orden, atendiendo a la finalidad y justificación de los esfuerzos humanos. Y aparece aquí, en el seno de su particular pensamiento cristiano, un curioso nihilismo antihumanista y casi abiertamente antihumano que ya señalábamos con ocasión de comentar sus incursiones en la mística (ver "Mejor sin nadie").  Allí Teilhard se sumergía en la contemplación divina y veía la existencia de otros humanos aparte de él como una distracción, interferencia o molestia; una actitud que en principio parece poco cristiana, en alguna de las acepciones más comunes de lo que pasa por ser cristiano. 

En este transcendentalismo posthumanista, en cambio, sí se reconoce un fuerte componente cristiano, en el sentido de que nuestro reino no es de este mundo, sino que en última instancia para Teilhard y para el cristianismo la humanidad se realiza plenamente trascendiéndose a sí misma en un más allá que apenas podemos concebir—mientras que el más acá es el reino de la muerte, la imperfección, el pecado y las pruebas a las que nos someten la vida y la experiencia, un lugar donde purificarse todo lo más en espera de algo mejor. Espero que se capte la idea (y evito entrar en disquisiciones sobre si el cristianismo se contradice a sí mismo con estos presupuestos o apetencias transmundanas y transhumanas).

Cito el pasaje en cuestión, del final de "Las singularidades de la especie humana". La singularidad central, lo adelanto, es que es una especie que busca transcendencia, para empezar transcendiéndose a sí misma en un sentido que va más allá de la mera querencia por vivir que se manifiesta en todo ser vivo:

Pues bien: visto y admitido esto (aludo al hecho de una irresistible tendencia de la Weltstoff a ser más bien que a no ser), ¿cómo darnos cuenta de que inmediatamente se plantea una cuestión ulterior, es decir, la de saber si eso que confusamente llamamos "preferencia por el ser" no se revelaría, al ser analizado (en el caso de lo Reflexivo), como un vector psicológicamente complejo formado por varios componentes primarios, a la acción de los cuales no podría escaparse conciencia primaria alguna, sean cuales fueren las modalidades individuales de su temperamento? Más precisamente, la idea de ser, en el idioma universal humano, ¿designa cualquier forma de supervida? O, más bien, ¿significará el término (análogamente, en todos los casos) ser para siempre y emerger del todo?... He aquí algo sobre lo que me parece esencial atraer la atención no de los metafísicos, sino de los físicos, insistiendo sobre la desactivación radical de la Energía que en el término de la filogénesis en curso implicaría para el Hombre la previsión, sea de un aniquilamiento total, sea tan sólo de una situación disminuida.

En tratándose de evidencias tan primitivas y fundamentales que sólo podrían compararse a nuestra percepción (tan indiscutible como inexplicable) de un espacio de tres dimensiones, es imposible de "demostrar". Y en este caso concreto lo único que por mi parte puedo hacer es remitir a cada cual al testimonio de su conciencia, o, al menos, de su subconsciencia mejor analizada. En este momento, lo sé, muchos excelentes obreros de la Tierra imaginan que todavía pueden trabajar de todo corazón y a pleno rendimiento sea cual fuere la suerte reservada ulteriormente al fruto de sus descubrimientos. Pero, a decir verdad, yo no puedo creerlos. Porque cuanto he podido descifrar (en ellos y en mí mismo) respecto a los verdaderos motivos que alimentan, en definitiva, la pasión humana de saber y de hacer, no ha dejado de persuadirme de que, a pesar de toda suerte de negaciones, lo que sostenía a los científicos más agnósticos en su esfuerzo, y aun a los más escépticos, era la convicción oscura de estar colaborando, como decía el viejo Tucídides, en una obra que jamás ha de tener fin.

En un primer tiempo (ayer), el Hombre, que hasta entonces se imaginaba ser fijo o estar fijado, se dio cuenta, de pronto, de que continuaba moviéndose biológicamente.

En un segundo tiempo (hoy), he aquí que poco a poco se despierta ante la idea de que esta ultraevolución le unifica sobre sí mismo.

En un tercer tiempo (mañana), ¿no puede preverse seriamente que irá dándose cuenta (con una conciencia cada vez más aguda) del hecho de que esta convergencia biológica no es interesante, en verdad, más que si al término de su operación salva irreversiblemente y en su totalidad la esencia lentamente destilada de lo Reflexivo y de lo Correflexivo?

Como un minero sorprendido por ua explosión en la galería y que se tiende sin esperanza de hallar camino al aire libre, el Hombre (cuanto más Hombre es) no podría continuar por más tiempo ultracerebralizándose a capricho de la Evolución y sin preguntarse si el Universo, arriba, se halla abierto o cerrado, es decir, sin plantearse la cuestión definitiva (la cuestión de confianza...) de saber si la luz hacia la que la Humanidad dirige su deriva por autodisposición de sí misma significa, en efecto, un acceso al aire libre o bien si corresponde tan sólo a una claridad momentánea de la noche, y en este caso me atrevo a jurar qeu no tenemos más salida sino declararnos en huelga frente a la Naturaleza y detenernos. 

(326-28) 

 

Aquí expresa Teilhard su sentimiento o convicción de que la vida humana no tiene sentido sino trascendente, y en la trascendencia; el movimiento y cambio de la vida es valioso no en sí, sino en cuanto contribuye a algo o conduce a algo. Que sería el equivalente de la salvación cristiana, o la salvación cristiana sin más, convertida en un transhumanismo por una extraña operación de identificación, un cristianismo evolucionando hacia un Punto Omega que es una creación de Dios invertida—un poco como en aquel episodio del Dr. Strange de Marvel en el que el villano (contemplado por el Dr. Strange a modo de Dante) se movía hacia atrás en la Historia, y hacia adelante en el cómic, progresando y regresando, absorbiendo energías de las distintas etapas de conciencia de la Humanidad, hasta que culminaba o explotaba en su identificación con el Dios creador del génesis. Un génesis invertido, también aquí en Teilhard, una evolución hacia el espíritu en la que el Universo acabaría generando a Dios en la forma del Punto Omega.

Pero el único valor está en para Teilhard en el destino, no en el viaje en sí, o en el viaje sólo en la medida en que promete un destino prometedor. El ser humano está llamado a la salvación y al más allá, tanto al nivel del individuo (que sólo se realiza en su trascendencia) como al nivel de la especie. La vida (y aquí podemos recordar la crítica de Nietzsche al cristianismo) no tiene valor en sí, en este mundo, sino sólo en el otro mundo. La vida es una pasión inútil, como diría Sartre, y parece Teilhard concurrir con él en tanto en cuanto la vida se agote en una vida sin trascendencia en este transcendental transhumanismo.  

En última instancia se desvela aquí también el nihilismo que señalábamos en el misticismo de Teilhard. La vida humana no tiene ningún valor o justificación en sí misma, sino sólo en cuanto tránsito hacia algo que en sí tenga ese valor (no sabríamos cómo sería si no es, en algún sentido, una vida) o que al menos la justifique por el hecho de conducir hacia esa vida mejor y más trascendente, una obra que jamás ha de tener fin, por volver a Tucídides. 

Pero asoma aquí una contradicción insuperable. Si nada tiene sentido en el presente, nada permite suponer que lo tendrá retrospectivamente, en cuanto que ha conducido a algo. Si la vida humana, o la vida, no tienen sentido en su mismo ser, nunca pueden alcanzar sentido en algo más allá de ellas.  

En suma, vemos en Teilhard al fin y al cabo una perspectiva muy cristiana, en la que en todo caso aparecen más visibles algunas contradicciones o paradojas del cristianismo. La vida humana no tiene sentido más que a través de la muerte, y sin embargo no tiene sentido en sí precisamente porque hay muerte. El ser humano no tiene sentido si se extingue, si hay muerte, si nuestros esfuerzos no tienen fin (finalidad) trascendente, si (en otro sentido de fin) tienen fin, y terminan en nada. El camino, o la vida, no valen nada (para Teilhard) sin su meta. Es una perspectiva quizá cristiana. Pero no es humana en el sentido de que la vida humana están llenas de pequeños logros y pequeños objetivos y motivaciones, no está sólo movida en función de un sentido que siempre las trasciende y siempre está más allá.

El ser humano es mortal, pero el cristianismo le ofrece, para superar su mortalidad, la ilusión de ser inmortal. Los inmortales constituirían, también, una humanidad inmortal. El problema lo tiene Teilhard cuando, colocándose al margen de su perspectiva cristiana, concibe con horror un ser humano mortal sin más que a su vez conduce a una humanidad mortal sin más. No puede aceptar esa perspectiva, y eso le lleva a unas conclusiones improcedentes que llevarían a negar el valor y sentido de toda vida humana que no sea inmortal en algún sentido siquiera remoto. Hay aquí una afirmación de la escatología cristiana a la vez que una reducción al absurdo de la ética cristiana. Por así decirlo, se muestra la contradicción entre la escatología y la ética, o se las fuerza a un enfrentamiento que de ordinario rehuyen. Hay una negativa a aceptar la realidad e inevitabilidad de la muerte y de la condición mortal del ser humano (y la condición finita de todos los seres), en una maniobra que hace colisionar el plano espiritual cristiano con el plano histórico de los logros de la humanidad, por la vía buscar asentar uno en otro— y eso más bien parece reducir al absurdo las creencias cristianas antes que proporcionarles una base más firme o conciliable con la ciencia.

Por suerte, tanto nosotros (mayestático, los autores y lectores implícitos de este artículo) como nosotros (la humanidad en general) vivimos la acción, la existencia y sus fines como algo mucho más autosustentado y menos trascendente. La vida vale la pena ahora, y en un sentido habrá valido la pena una vez hayamos desaparecido  —no entonces, cuando no habrá nadie mirando hacia atrás, sino retroprospectivamente, cuando nos imaginamos imaginando desde un futuro (en el que sabemos que no existiremos) ese momento transitorio que duró y tuvo sentido aunque ya habrá pasado—es decir, ahora.


 

 

 

 

Entrada al Museo