Vía CrookedTimber, llego a este blog sobre la enseñanza universitaria que está teniendo mucho éxito, Rate Your Students;es
un contraataque presentando la visión de la otra parte, la opinión que
los profesores tienen de sus estudiantes, en respuesta a Rate Your
Professors, un sitio donde los estudiantes opinan sobre sus profesores y
que ha causado alteraciones y crisis de nervios en los USA (pronto en
una universidad cerca de usted, supongo). Claro que lo de los profesores
es un poco redundante, porque ya les ponen notas a los alumnos,
evaluación que sí que va a misa. Sin embargo, es divertido leer lo que
tienen algunos que decir sobre el tema, además de las notas. En
cuanto a mí, esta semana me dieron los resultados de las
encuestas/evaluaciones que hacen cada año los estudiantes. Han mejorado
mis resultados, que nunca son espectaculares; por primera vez saco en
todo más de cuatro puntos sobre cinco. Supongo que siempre está bien
mejorar. Ahora que vete a interpretar el resultado... si resulta que de
mis estudiantes aprueba en junio cerca del veinte por ciento (el resto
no suspende, sino que no se presenta), y me consta que de todos muy
pocos son capaces de leer con una comprensión adecuada los textos de
clase-- ¿cómo sabrán si soy ameno, si no se me entienden los chistes, o
si conozco la materia, si es lo que ellos han de aprender, o si los
exámenes son excesivamente difíciles, si no se presentan?... Excusas
defensivas, claro, qué voy a decir yo. Menos mal que ahora Internet da
opción a oir a la otra parte. Esta semana me harán las encuestas para
este cuatrimestre.
2 comentarios
José Angel -
No te falta razón, Rima... igual ahora que nos van a cambiar
globalmente el enfoque, con más énfasis en las clases prácticas, nos
volvemos profesores más docentes. Una lección magistral, si lo piensas,
debe hacer malabarismos entre tareas imposibles: atender adecuadamente a
tal o cual puento del programa; dirigirse al alumno más avanzado y
aportarle algo, sin perder por el camino a los más atrasados, entretener
a todo el mundo, y además tratar el tema de un modo no predeterminado,
pues el profesor no puede recitar su lección como un lorito, sino más
bien no saber exactamente lo que va a decir hasta que lo dice (es la
única manera de enseñarse a sí mismo además de a sus alumnos)...
demasiado para una sesión. Hay que renunciar a dos o tres de estos
objetivos de entrada (o de salida).
Rima -
¡Qué complicadas son las relaciones profesor@/alumn@! y sin embargo
tan complementarias; la una no existiría sin la otra. Todo profesor
lleva dentro un alumno y la ventaja de una doble perspectiva. No tengo
claro si me enseñaron a ser alumna pero si tengo la certeza de que a ser
profesora, nadie me enseñó. Tenemos que acumular méritos, cursos,
conocimientos, formación ingente si queremos trabajar. La paradoja es
que somos analfabetos en docencia.Por cierto (me encanta esa palabra
\"docencia\") ¿dónde nos preparan para ser buenos docentes? No es cierta
la equivalencia genio=buen profesor, por fortuna, claro. Tampoco podría
un psicopedagogo enseñar literatura inglesa sin tener conocimientos
previos. Entonces, tal vez tengamos que equilibrar la balanza y aprender
a desaprender.En este propósito, los profesor@s de Primaria deberían
servirnos de inspiración porque su mayor reto no es ¿qué? sino ¿cómo?
voy a transmitirlo.Recorren el camino contrario; parten de lo que
quieren enseñar pero vuelven tras sus pasos para hallar el modo de
hacerlo.Como Sherezade, alejan el tedio con sus cuentos y tretas para
enseñar deleitando.Ya sé...ya sé que en Secundaria y en la Universidad
el alumnado es diferente... aunque ¿no somos todos el niño que una vez
fuimos pero inflado? A veces, he asistido a clases en las que el ego del
profesor lo inundaba todo y el único público parecía ser él mismo.
Otras, he sido oyente, por puro placer, ante una representación única.
Quizá necesitamos cierta humildad para poder acercarnos al trabajo de
\"los maestros\" y desarrollar ese alien docente que algunos, no sé si
con fortuna, llevan dentro;)
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