miércoles, 10 de diciembre de 2025

Caníbales de Chile

Historias hay de canibalismo y de guerra suicida en Chile, durante los terroríficos años de la conquista—terroríficos para los conquistadores y colonos españoles, y todavía más para los indígenas. Según el relato de Jerónimo de Vivar en Crónica de los reinos de Chile. Es una lectura aconsejable para los críticos de la Leyenda Negra, que calibren lo que cuesta llevar a cabo la Obra Civilizadora, así como lo refractario del material humano...

 

Capítulo CXXVI

Que trata de cómo salió Francisco de Villagrán de la ciudad de Santiago para ir a socorrer a las ciudades de arriba

 

Habiendo oído Francisco de Villagran los embajadores de arriba, y habiendo repartido la moneda que dicho tengo, salió de esta ciudad para la Imperial a primero de noviembre del año mil y quinientos y cincuenta y cuatro. Llegó a la ciudad Imperial en fin de noviembre. Y visto por los indios que no se habían alterado que les había llegado socorro aunque eran pocos, comenzaron a quemar las comidas que alrededor de la ciudad había en las sementeras, que por este tiempo en esta tierra se coge el trigo. Esto hacían ellos pensando que por hambre se irían los españoles de la tierra, mas al cabo la peor parte les cae, y escomenzaron de alzarse de nuevo. Visto el general el suceso, enviaba caudillos a todas partes a hacelles la guerra.

Vinieron los indios en tan gran necesidad de comida en algunas partes que se vinieron a comer unos a otros. Y algunos más lo hacían de vicio e de bellaquería que no de falta de comida que tenían, porque se vio en un pueblo estar el marido y la mujer al fuego, y tener un hijo de año y medio, y con unos cuchillos que tienen de cobre y de pedernal cortaban del hijo y lo asaban y lo comían. Y viose más, en  en casa de un vecino una india comer de sus carne de esta manera, que se ataban dos cuerdas al muslo abajo y arriba, y del medio cortaba y comía. Y también se vido el marido a la mujer y la mujer al marido. Y ansí, andando los españoles por estas partes, se hallaban casas con cuartos colgados como carnecería y se vendían. Y para que no les hiciese mal, tomaron un remedio que lo cocían con aryán, y de esta arte no les hacía daño. Y comiendo les dio tan gran pestilencia, que lo uno con lo otro fue para desmenuirse en tal manera que faltan de tres partes las dos.

He querido hacer mención de esto porque es cosa admirable, y cierto no lo osara poner por memoria, si de ello no tuviera muchos testimonios. Y de comerse unos a otros no es de maravillar, que otra vez, según ellos dicen, se habían comido en tiempos pasados en que otra pestilencia y hambre había habido, de manera que quedó la tierra despoblada, y dicen indios antiguos, que de otra tierra de arriba se había vuelto a poblar aquella vez. En esto los tiene el demonio nuestro adversario, tan ensistidos, diciéndoles que ni más ni menos volverán a poblar como la otra vez pasada los mismos que mueren, y que no se les dé nada de morir, pues han de resucitar. Y como es gente de tan poca razón creen que será así. E con esto, cuando vienen a pelear con los españoles no traen otro apellido sino que "muera el que muriese", que poco se les da en ello con la mala y errónea que tienen que han de resucitar. 

(...) 

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