Kant es autor de diversas tesis evolucionistas, tanto a nivel cosmológico como cultural. Quizá sea la evolución biológica (el origen y la transformación de las especies) lo que más se echa en falta en su sistema. A nivel cosmológico habla del origen de los planetas y del sistema solar en lo que se conoce como la teoría de Kant-Laplace; en efecto, la paternidad de una idea novedosa es ambiental, como diría poco después Schopenhauer en Parerga y Paralipómena, y a veces la autoría se decide en base a quién explota o desarrolla mejor la idea novedosa. En fin, que Kant no es muy célebre como pensador del evolucionismo; sus intereses iban por otra parte. Su Antropología si busca caracterizar lo que es propio del hombre frente a otras especies animales y frente a otras hipotéticas especies racionales, pero no se cuida mucho de aclarar el origen y evolución de esas características propias. Sí aparecen algunas observaciones interesantes en una larga nota a pie de página casi al final, en la "Característica Antropológica". Y de ahí podemos colegir que en sustancia la humanidad es una especie que se construye a sí misma, y se da forma entre tendencias contradictorias a sensualidad egoísta por un lado y a la normatividad idealizante por otro, un poquito en sustancia apuntando a lo que venía a decir E.O. Wilson en su teoría sobre la naturaleza fundamnental de la humanidad. Podemos colegir que el ser humano se ha construido a sí mismo mediante el refinamiento de la cultura a partir de lo que era un animal parecido a otros (quizá no tan parecido en el sentido de que era capaz de cultura elaborada, pero no entra en ello Kant). Es decir, que el hombre proviene de un animal, como dirían Darwin o Huxley, un animal no racional que fue desarrollando capacidades racionales mediante la vida en sociedades cada vez más elaboradas. Es en sustancia la mismo perspectiva que vemos en otro protoevolucionista, Vico, para quien el ser humano desciende de antepasados no humanos, los cíclopes en el caso de Vico, y se ha hecho a sí mismo o ha sido modelado por las instituciones y la cultura. No aparece en Vico o Kant la idea de que el ser humano descienda de otra especie distinta, pero sí está claro que los humanos primigenios no eran "humanos" en el actual sentido del término, es decir, que eran animales como muchos otros. No hay transformismo de las especies, ni aparición de especies nuevas, pero sí evolución cultural y origen de una nueva especie de criatura en este sentido de completa transformación. Tanto en el caso de Vico como en el de Kant (o, por poner otro caso, el de Swift y sus Yahoos), debían mucho estas nociones al contacto y noticias de pueblos primitivos "subhumanos" al entender de los Ilustrados—lo mismo que la teoría de Darwin se vio influida por sus experiencias con tribus primitivas en la Tierra del Fuego. Transcribo la nota de Kant, en la que se ve cómo dejándose llevar por una inspiración parentética llega casi a postular el origen de la humanidad entre los grandes simios... aunque no se ha hecho famoso por ello. Todo parte del llanto de un bebé...
Los gritos que hace oír un niño apenas nacido no tienen el tono de la queja, sino el de la indignación y la ira que estalla, no porque le duela algo, sino porque algo le enoja; probablemente porque quiere moverse y siente su incapacidad para hacerlo como cadenas que le quitan la libertad. ¿Qué designio puede haber tenido la naturaleza, haciendo que el niño venga al mundo dando gritos, lo cual es para él mismo y para la madre, en el rudo estado de naturaleza, un extremo peligro? Pues un lobo, un cerdo, podría ser incitado a devorarlo en ausencia de la madre o en el agotamiento de las fuerzas de ésta por el parto. Ningún animal fuera del hombre (tal como éste es ahora) anunciará ruidosamente su existencia al nacer; lo que parece estar dispuesto así por la sabiduría de la naturaleza para conservar la especie. Es necesario suponer, pues, que en la primera época de la naturaleza, por lo que respecta a esta clase de animal (a saber, durante el tiempo del salvajismo), aún no existía este hacerse sonado el niño al nacer, que, por tanto, sólo más tarde empezó una segunda época, cuando ambos padres habían llegado ya a aquella cultura que es necesaria para la vida doméstica; sin que sepamos cómo ni por medio de qué causas concurrentes realizó la naturaleza una evolución semejante.

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