miércoles, 29 de abril de 2026

Kant en el Planeta de los Simios: La teoría evolucionista de Kant




Immanuel Kant es autor de diversas tesis evolucionistas, tanto a nivel cosmológico como cultural. Quizá sea la evolución biológica (el origen y la transformación de las especies) lo que más se echa en falta en su sistema. A nivel cosmológico habla del origen de los planetas y del sistema solar en lo que se conoce hoy como la teoría de Kant-Laplace; en efecto, la paternidad de una idea novedosa es ambiental, como diría poco después Schopenhauer en Parerga y Paralipómena, y a veces la autoría se decide en base a quién explota o desarrolla mejor la idea novedosa. Laplace, en este caso. En fin, que Kant no es muy célebre como pensador del evolucionismo; sus intereses iban por otra parte. Su Antropología sí busca caracterizar lo que es propio del hombre frente a otras especies animales y frente a otras hipotéticas especies racionales (de alienígenas), pero no se cuida mucho de aclarar el origen y evolución de esas características propias de la humanidad. Sí aparecen algunas observaciones interesantes en una larga nota a pie de página casi al final del libro, en la "Característica Antropológica". Y de ahí podemos colegir que en sustancia la humanidad es una especie que se construye a sí misma, y se da forma entre tendencias contradictorias a la sensualidad egoísta por un lado y a la normatividad idealizante por otro, un poquito en sustancia apuntando a lo que venía a decir E.O. Wilson en su teoría sobre la naturaleza fundamental de la humanidad. Podemos colegir que el ser humano se ha construido a sí mismo mediante el refinamiento de la cultura, a partir de lo que era un animal parecido a otros (quizá no tan parecido en el sentido de que era capaz de cultura elaborada, pero no entra en ello Kant). Es decir, que el hombre proviene de un animal, como dirían Darwin o Huxley, un animal no racional que fue desarrollando capacidades racionales mediante la vida en sociedades cada vez más elaboradas. Es en sustancia la misma perspectiva que vemos en otro protoevolucionista, Vico, para quien el ser humano desciende de antepasados no humanos, los cíclopes en el caso de Vico, y se ha hecho a sí mismo o ha sido modelado por las instituciones y la cultura. No aparece en Vico o en Kant la idea de que el ser humano descienda de otra especie distinta, pero sí está claro que los humanos primigenios no eran "humanos" en el actual sentido del término, es decir, que eran animales como muchos otros. No hay transformismo de las especies, ni aparición de especies nuevas, pero sí evolución cultural y origen de una nueva especie de criatura en este sentido de completa transformación. Tanto en el caso de Vico como en el de Kant (o, por poner otro caso, el de Swift y sus Yahoos), debían mucho estas nociones al contacto y noticias de pueblos primitivos "subhumanos" al entender de los Ilustrados—lo mismo que la teoría de Darwin se vio influida por sus experiencias con tribus primitivas en la Tierra del Fuego. Transcribo la nota de Kant, en la que se ve cómo dejándose llevar por una inspiración parentética llega casi a postular el origen de la humanidad entre los grandes simios... aunque no se ha hecho famoso por ello. Todo parte del llanto de un bebé...

 


Los gritos que hace oír un niño apenas nacido no tienen el tono de la queja, sino el de la indignación y la ira que estalla, no porque le duela algo, sino porque algo le enoja; probablemente porque quiere moverse y siente su incapacidad para hacerlo como cadenas que le quitan la libertad. ¿Qué designio puede haber tenido la naturaleza, haciendo que el niño venga al mundo dando gritos, lo cual es para él mismo y para la madre, en el rudo estado de naturaleza, un extremo peligro? Pues un lobo, un cerdo, podría ser incitado a devorarlo en ausencia de la madre o en el agotamiento de las fuerzas de ésta por el parto. Ningún animal fuera del hombre (tal como éste es ahora) anunciará ruidosamente su existencia al nacer; lo que parece estar dispuesto así por la sabiduría de la naturaleza para conservar la especie. Es necesario suponer, pues, que en la primera época de la naturaleza, por lo que respecta a esta clase de animal (a saber, durante el tiempo del salvajismo), aún no existía este hacerse sonado el niño al nacer, que, por tanto, sólo más tarde empezó una segunda época, cuando ambos padres habían llegado ya a aquella cultura que es necesaria para la vida doméstica; sin que sepamos cómo ni por medio de qué causas concurrentes realizó la naturaleza una evolución semejante. Esta observación conduce más allá, por ejemplo, a pensar si no podría seguir a la misma segunda época todavía una tercera, con grandes revoluciones de la naturaleza, en que un orangután o un chimpancé diese a los órganos que sirven para marchar, para tocar los objetos y para hablar, una estructura humana, cuyo interior encerrase un órgano para el empleo del entendimiento y se desarrollase paulatinamente por medio de la cultura social.

Cuatro observaciones no más sobre esta nota al pie.  

- Primero, Kant da por hecho que la especie humana (como otras quizá) va cambiando de forma y de naturaleza, cambios tan profundos que bien podrían describirse como una aparición o desaparición por vía de transformación o evolución. Así, el hombre de "la segunda época" deriva o desciende de un "hombre de la primera época", un animal que se ha desarrollado paulatinamente o ha evolucionado por medio de la cultura. 

-  Esta transformación de la naturaleza humana por la cultura es una especie de puente conceptual entre lo que hoy llamamos evolucionismo y el fijismo de las especies, y es una perspectiva que no desentona, como decíamos, con la perspectiva de Vico, ni tampoco con la de autores clásicos que contemplaron el desarrollo de las culturas, como Polibio —por no hablar del abiertamente evolucionista Lucrecio.

- La palabra utilizada por Kant y traducida arriba por "evolución" es "Entwicklung", desarrollo, en el sentido de transformación, también aplicable al desarrollo de un organismo a lo largo de su vida desde su embrión o semilla hasta su fase adulta. Esta analogía espontánea entre ontogénesis y filogénesis es un instrumento conceptual que permite asimismo concebir la naturaleza en su conjunto como un organismo en desarrollo, y las especies de seres vivos a modo de individuos históricos con su propio nacimiento, crecimiento, envejecimiento y muerte.


- Kant supone que podemos conocer o al menos tener una razonable certidumbre acerca del hecho de la evolución; al menos él lo da por cierto, basándose en la realidad evolutiva de la naturaleza entera, según parece colegirse de la observación de los fenómenos, y más en concreto de la realidad evolutiva de las culturas humanas, que nos deja entrever la historia por el hecho mismo de surgir de una prehistoria. Todo ello nos permite suponer una transformación del cuerpo humano (ejemplificadas sus características distintivas aquí en el vagido del niño al nacer) a partir de una semejanza mayor con otros animales en una fase previa a la adquisición de esos rasgos distintivos. Kant especifica que no sabemos cómo ni por medio de qué causas concurrentes realizó la naturaleza una evolución semejante; ahora bien, el hecho mismo de que la ha realizado sí lo coloca en el ámbito de la certidumbre.

- Recuérdese que Darwin no se preciaba (ni se le precia hoy) por haber descubierto el hecho de la transformación de las especies —pues ya su abuelo Erasmus Darwin, al igual que otros ilustrados, escribió obras defendiendo esta modalidad de evolucionismo— sino por haber sacado a la luz, según él creía y fue muy celebrado por ello, el mecanismo de la transformación de las especies, a saber, la selección natural de los rasgos orgánicos y de las especies mismas, en el contexto de una biocenosis generalizada. Es ése mecanismo el que Kant dice explícitamente desconocer—bien que, a continuación, pasa a insinuar una solución al enigma en el caso de los humanos, aclarándonos al final de la nota que el desarrollo paulatino de los rasgos humanos se realiza mediante el instrumento de  la cultura social. Cultura que desarrolla el órgano de la racionalidad, que a su vez desarrolla la propia interioridad humana, haciendo que así surgiese de lo prehumano una forma humana, "sich zum Gliederbau eines Menschen ausbildete, deren Innerstes ein Organ für den Gebrauch des Verstandes enthielte und durch gesellschaftliche Kultur sich allmählich entwickelte." 

- Aunque la sintaxis no está del todo clara, parece ser que Kant diferencia tres tipos de desarrollo, 1) el del plan corporal (hominización, diríamos hoy) por el que el cuerpo va adquiriendo una forma característicamente humana, 2) el desarrollo de la interioridad o mente propiamente humana, la humanización podríamos decir hoy, y 3) el desarrollo del órgano de la racionalidad, la razón propiamente dicha, "un órgano para el empleo del entendimiento" (contenido, según hemos visto, en el "continente" de la interioridad), órgano que no ocupa todo el espacio de (2) pero que contribuye a su desarrollo, a la vez que se va desarrollando también a su vez paulatinamente por medio de la cultura social.

Este último desarrollo está presentado de manera harto hipotética y con un recurso retórico muy curioso, una especie de interferencia o fusión conceptual de dos procesos históricos, mejor dicho, uno de ellos posiblemente histórico, y el otro hipotético, futurible, imaginado o fantástico: uno, la humanización efectiva de los humanos a partir de los prehumanos, y, dos, la humanización concebible de los chimpancés u orangutanes en un futuro, siguiendo el mismo proceso por el que ya han pasado los humanos. No es que el hombre descienda del chimpancé o del mono actualmente existente según Kant, sino que una criatura no muy distinta de los monos o los chimpancés al parecer se humanizó gradualmente, como (concebiblemente) podrían humanizarse en un futuro los orangutanes o los chimpancés.

 


 

Esto sería una tercera época de la humanidad, con grandes revoluciones de la naturaleza, pero vemos que en sustancia o mediante este artificio retórico viene a coincidir en lo sustancial con lo que fue el paso de la primera a la segunda época, o con lo que fue plausiblemente el origen de la actual humanidad a partir de animales prehumanos no muy diferentes (para nosotros) de los actuales grandes simios.

La interferencia retórica puede ser simplemente un efecto de la manera en que Kant deja vagar el pensamiento en esta nota a pie de página que a fin de cuentas se presenta como un excurso imaginativo. Pero también puede que responda a una prudencial maniobra para evitar condenas eclesiásticas o escándalos académicos, no fuesen a aparecer botellas de Anís del Mono con la caricatura de Kant en lugar de la de Darwin, o no quiera Dios, una espiral evolutiva que en lugar de culminar en Darwin divinizado, condujera a un Kant con modos y modales de chimpancé recién civilizado...

 

 

Man Is But a Worm



Kant, Immanuel. Anthropologie in pragmatischer Hinsicht. Fünfte Auflage. Herausgegeben, eingeleitet und mit Personen- und Sachregister versehen von Karl Vorländer. (Der Philosophischen Bibliothek, Band 44). Leipzig: Verlag von Felix Meiner, 1912. Online PDF at US Archive.*

         https://ia601307.us.archive.org/7/items/b24885046/b24885046.pdf

         2026

_____. Antropología. Trans. José Gaos. Introd. Ángel Rivero Rodríguez.  (El Libro de Bolsillo). Madrid: Alianza, 1991. 2nd ed. 2015.*

 




Man Is But a Worm

 

 

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