No sé si me parece peor lo del Gobierno, utilizando TwitterX a la vez que barajan prohibírselo a todo el mundo, o lo de las Universidades españolas (en pleno) abandonando TwitterX porque "es un medio contrario a los valores democráticos."
Es como decir Vamos a prohibir los teléfonos, porque hay que ver qué cosas dice la gente por teléfono, y qué bulos se cuentan unos a otros.
Y así. Así el Gobierno, y así la Universidad, que mira que da pena y asco. Por supuesto, a la mascarilla manipuladora también se apuntaron las universidades como un cohete, y empoderándola con normativa propia recargada, para que nadie se la pudiera quitar.
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