lunes, 6 de julio de 2026

Hauntología, liminalidad y Teoría General de la Basura

 

 

La literatura española es provinciana, lo dijo George Steiner. Huele a rancio. Necesita renovarse como el aire de una habitación que lleva años cerrada. En ese propósito, Agustín Fernández Mallo se ha establecido, sin pretenderlo, como adalid. Su literatura, especialmente a través de los dos libros que comentamos en este programa, es la vanguardia de una nueva narrativa española abierta a la postmodernidad literaria que lleva décadas fraguándose en otros países. Los intereses principales, a nivel temático, en las novelas de Fernández Mallo son la basura, la serie B, la cultura popular y televisiva; y el mundo interconectado donde vivimos y donde la información fluye, no de forma fragmentada, sino de forma azarosa. La mayor influencia que detectamos sobre Agustín Fernández Mallo es la de W.G. Sebald, que tiene un peso fundamental en su obra. Dos autores imprescindibles de la literatura de nuestro tiempo. La metáfora fundamental de Fernández Mallo es la de las sinapsis neuronales. Simboliza la realidad como tejido en red de información interconectada. Igualmente, cada persona sería un tejido de conocimientos entretejida en una red que se amplía hasta abarcar la totalidad del mundo. Para que un discurso pueda abarcar esta realidad ha de ser fragmentado. Casi nadie escucha hoy un discurso sin cinismo ni desconfianza: prácticamente solo el militante lo hace Este libro comienza asegurando que la primera grabación de voz que se conoce es la de Walt Whitman recitando, en el año 1890, su poema America. Antes de esa fecha, y sin registros sonoros disponibles, no tenemos ni idea de cómo sonaba el habla. Si oyéramos hoy a un romano del siglo I decir rosae quizá oiríamos algo parecido al rugido de un tigre o el sonido de una máquina. Y es que todas la cosas tienen su «línea año cero», el lugar más allá del cual lo inventamos todo: ahí comienza la ficción. Y este libro termina desplegando toda una teoría alternativa acerca de qué es un producto artístico y qué es una máquina y un organismo, produciendo así nuevas acepciones a los conceptos «natural» y «artificial». Entre medias, y por un camino tejido con una personalísima red de metáforas que aúnan lo poético y lo científico, veremos pasar cosas como una aeronáutica interpretación del Ángel de la Historia benjaminiano, o el porqué de la identidad de Occidente forjada en la idea del viaje y en la construcción de «el otro», o páginas que arrojarán nueva luz a las artes contemporáneas -especialmente al apropiacionismo-, o sabremos qué significa hoy la fragmentación y el ruido en la comunicación. De un disco de New Order al caballo que Nietzsche abrazó en Turín, del cine de Chris Marker a Lady Gaga, de las teorías de sistemas complejos a los Durmientes de Efeso, de la mitología del romanticismo a la no menos imposible mitología pop, o del porqué del reciente colapso económico mundial al «Blues del Bosón de Higgs» que cantó Nick Cave, todo viene en este libro a resignificar nuestra cotidianidad. Teoría general de la basura fundamenta su principio en que no elaboramos artes y ciencias a través de la excelencia sino utilizando la basura pasada, los residuos que sin querer nos dejaron otros. Un libro que plantea una muy original ontología y epistemología de nuestra contemporaneidad: en los residuos de nuestro presente se hallan los genes culturales del futuro próximo. En este brillante ensayo, que perfila los límites de la multitud y desvela los procesos crípticos que nos conforman, se traza una genealogía de un capitalismo indefinidamente expansivo, partiendo de una idea del ser como una entidad incompleta, dispersa y difuminada desde la primera interacción del cuerpo con el entorno. Ya en la era premoderna, las religiones, las ideologías políticas, los sistemas filosóficos y las ciencias han tratado de analizar al ser humano, de recopilar la información cuantificable sobre la gente, para producir un conglomerado uniforme e indiferenciado, una forma de multitud cuyo comportamiento, tanto individual como colectivo, sea predecible. Propone que los mismos mecanismos operan en la Red, un espacio que acoge todos los datos contables de los individuos en una masa anónima, y que genera, a través de los algoritmos y a una velocidad tan rápida que se nos escapa, una identidad fantasma para cada uno de nosotros, que ya no es la que teníamos (o creíamos que teníamos), sino una amalgama de la que surge nuestra identidad estadística, un conglomerado de datos estadísticos operados por bots que manejan nuestras emociones y determinan nuestras decisiones. Contra de lo que pudiera pensarse, el capitalismo está hoy lejos de ser depuesto o superado, y, a través de un análisis ameno, sorprendente y esclarecedor, reflexiona acerca de grandes cuestiones filosóficas como dónde queda la libertad en este contexto, qué ocurre con la relación con el otro, por qué, en un mundo ambivalente entre lo analógico y lo digital, aparece una soledad inédita. 

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