España y Libertad
Me acabo de leer este libro, España y Libertad, de Federico Jiménez Losantos,
a pesar de que me resulta un tanto sospechosa la conjunción de ambas
palabras, y aún más cuando la presentación del libro dice "España y
libertad. Valga la redundancia". ¿Redundancia? Ostrás, pues sí que vamos
bien.
Pero luego resulta que comparto gran parte de las cosas
que dentro se dicen, y hasta la base del razonamiento que justifica el
título. Jiménez Losantos defiende el orden constitucional de 1978 (no,
por cierto, a Franco) aunque se empeña en mantener de modo irritante
para el pensamiento aceptado que ese orden fue instaurado por los
franquistas: Suárez, por ejemplo, o Torcuato Fernández Miranda. O el rey
que puso Franco. Cosas que no gusta recordar así... Y es ese el orden
que sirve de base a la libertad que defiende Jiménez Losantos; y son las
maniobras torticeras con el ordenamiento legal y sus fundamentos la
mayor amenaza para la libertad. Sin ley, sin Estado de Derecho, no hay
libertad. Y la deriva anticonstitucionalista y pro-republicana de
Zapatero hace más por poner en peligro la libertad que por reforzarla.
Hasta
ahí, de acuerdo. Y con tantas y tantas cosas en el libro. Muchas veces
es certero, y despiadado con la estupidez y la falsedad. Pero desde
luego no es el libro de un hombre mesurado ni ecuánime, ni de una
persona políticamente correcta. Jiménez Losantos no se corta de decir
las cosas en un lenguaje directo y despectivo, que no sólo se
desentiende de ofender, sino que lo busca deliberadamente en ocasiones.
Se le sale la indignación por las orejas. Tiene fama de ser una especie
de fascista a la derecha de Franco, cuando para nada es así. Aunque a
veces se hace comprensible que la gente oiga a un señor tan cabreado
defender ideas de derechas, y lo confunda con una especie de Goebbels. Y
ni que decir tiene que no estoy de acuerdo con todas sus
descalificaciones y prejuicios conservadores: de hecho, creo que sería
difícil encontrar a una persona que esté de acuerdo con este hombre en
todo, tal es su manera de disparar cañonazos en todas direcciones,
cortándose un pelín sólo a la hora de criticar a la casa que lo alberga,
la Cope. Donde no creo que dure mucho a pesar de los índices de
audiencia espectaculares. Como locutor Jiménez Losantos es un artista de
la radio; a la vez informador, intelectual, payaso, espantapájaros,
aguafiestas, humorista, demagogo, pedagogo y sobre todo hombre airado;
apela al oyente completo, desde sus ideales más nobles hasta sus
instintos más bajos. Desde luego subestima el papel político de la politesse, la conveniencia de engrasar los engranajes sociales con el respeto al adversario, de ser poli en la polis. Es
impresentable la ligereza con la que trata a los árabes, todos en el
saco de los mojamés, aunque no le falte razón al criticar las dictaduras
y califatos de por ahí. O a Chávez, "el Gorila Rojo"; desde luego para
diplomático no cojáis a Jiménez Losantos.
Ahora, para cantar las
cuarenta a muchos cantamañanas, por ahí sí que es una lectura más
adecuada. No deja trapicheo con cabeza (menos los del PP, que para esos
tiene más tragaderas), ni lema políticamente correcto sin parodiar,
tiene un ojo clínico para eso. Los artículos recogidos en el libro se
quedan mayormente a las puertas de la anunciada negociación del gobierno
con la ETA. Pero Losantos la anuncia ampliamente, y disecciona su
lógica con enorme lucidez. Pongo un trocito revelador, de febrero de
2004, sobre el asunto de Carod y Perpiñán:
Puesto que el terrorismo es una forma de propaganda, la 'propaganda por el hecho' de que hablaban los anarquistas y nihilistas rusos en el siglo XIX, su única posibilidad de victoria frente a cualquier régimen es ganar la batalla de la propaganda, que empieza por la del lenguaje. Atender las largas y prolijas explicaciones de la ETA es mucho menos instructivo que observar el cadáver de uno de sus cientos de víctimas. La profunda y deliberada maldad, la inhumanidad pavorosa de esas bestias con boina les obliga, por compensación, a gastar folios y más folios en explicarse. Pero es un aspaviento verbal que sólo realizan ante sí mismos y ante su ensangrentada parroquia. No importa lo que digan, aunque convenga saberlo: importa lo que hacen. Y lo que hacen es matar españoles. Y lo que han dejado de hacer es matar catalanes. En realidad, ETA es la única entidad político-criminal en reconocer la independencia de Cataluña. (93).
Lo pavoroso no es que la Eta haga estas cosas; lo pavoroso es que el Gobierno acepte esa lógica y siga el camino que le trazan al parecer desde Perpiñán, aceptando de buena gana perder la batalla de la propaganda (o la de los símbolos patrios, que es la misma).
Hay quien dice que al ser él mismo una víctima del terrorismo, las opiniones de Jiménez Losantos deberían ponerse entre comillas y usarse con precaución. Yo estoy de acuerdo; aunque de hecho creo que eso hay que hacerlo con todas las opiniones en España, pues todos somos víctimas del terrorismo que envenena el orden político: algunos víctimas directas, y otros indirectas: por temerosos, por abducidos mentales, o por sputniks (los más víctimas quizá de los tres, aunque no me dan pena). Jiménez Losantos podrá ser víctima directa, y hasta estar (justamente) resentido, pero desde luego no cae en ninguna de estas otras tres categorías. Y a pesar de su saeva indignatio y su nula voluntad de no ofender, el mensaje central de su libro es válido: la libertad política es precaria, está en peligro constante, y hay que atreverse a defenderla a cada momento. Contra los criminales y contra los gobernantes; contra la mentira, y contra la verdad oficial. Y el primer paso para defender la libertad es defender la ley. Sin ley, no hay libertad... más que para el que atropella los derechos de los demás.
Aquellos polvos, estos lodos, y los que han de venir
9 comentarios
JoseAngel -
Joan -
JoseAngel -
Carlos Fernández -
Magda -
JoseAngel -
Magda -
A ver qué opinas.
Muchos saludos
JoseAngel -
Fer -
No me apetece defender ahora a Zapatero, pero hablar de "deriva anticonstitucionalista y pro-republicana" y decir que "hace más por poner en peligro la libertad que por reforzarla" es, sencillamente, difamar. Y la actitud de enarbolar siempre, día tras día y con esa rabia, la bandera del terrorismo para desgastar a un gobierno me repugna.
Por cierto, ¿Jiménez Losantos contra la mentira y la verdad oficial? A partir del 14 de Marzo sí. No es más que un propagandista, no se merece la altura intelectual que le supones.
Un abrazo, feliz verano, José Ángel!
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