Estoy vigilado
Por suerte, quienes me vigilan no son personas con malas
intenciones, dispuestos a asaltarme para sacarme los cuartos, sino
dinámicos y avispados hombres de negocios, que me ofrecen sus productos
de buena fe y están a la que salta para ponerse a mi servicio y ganarse
cuatro perras honradamente.
¿Cómo se interpreta, si no, que me
llegue una oferta para comprar un dominio de internet (la primera que
recibo, para que se vea que esto desafía la probabilidad estadística) - y
que ese dominio sea el número secreto de mi tarjeta de crédito, puntocom?
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