viernes, 31 de julio de 2026

INVASIÓN ORGANIZADA - NO ENTRAN NADANDO

 







Speak Now

 

Speak Now

Retropost, 2006: Still Telling What Is Told

 

Still telling what is told

Shakespeare, Sonnet 76:

Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods, and to compounds strange?
Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?
O! know sweet love I always write of you,
And you and love are still my argument;
So all my best is dressing old words new,
Spending again what is already spent:
For as the sun is daily new and old,
So is my love still telling what is told.


——oOo——


¿Por qué anda mi verso escaso de lucimiento nuevo
y tan lejos de variación o cambios repentinos?
¿Por qué, siguiendo al tiempo, no echo el ojo
a nuevos métodos y extrañas componendas?
¿Por qué escribo siempre una cosa, quieto en lo mismo,
con la invención vestida con ropa de costumbre,
Tal que cada palabra casi habla de mi nombre,
y muestra así su origen, y de quién proviene?
Que sepas, dulce amor, que siempre de tí escribo,
y amor y tú sois aún y siempre mi argumento;
que yo sé sólo recomponer tejidos viejos
gastando y remendando palabras desgastadas.
Pues igual al sol, cada día nuevo y viejo, fijo
está siempre mi amor diciendo lo que dijo.

——oOo——


Hablo sin nada que decir

¿Qué esperas oír aquí?
No digo nada útil, sólo hablo para ti.
Y hablo sin nada que decir, por darte versos.
Es fácil, como ves: reflejos de otros versos
Reflejos de otros versos ecos de otras voces.
Porque todo esto ya ha pasado antes
Y ahora tú me haces hablar así.
No digo nada, pero ya no es tan inútil
Si tus ojos recorren estas letras,
Si me lees y me adentro un poco en ti—
Es como ver la luna y casi ver
Reflejos de otros sitios y de otro tiempo en ella
Al pensar si también quizá tú la estás mirando,
O si la verás, o si ya la has visto—
Y si no miras, casi ni existo.

Podrías vivir en Teruel

 

Podrías vivir en Teruel

Retropost, 2006: La estatua del jardín botánico

 

La estatua del jardín botánico

La estatua del jardín botánico
 
La estatua del jardín botánico
 
 Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
(Radio Futura)


The Statue in the Botanical Garden
 
I will stay sitting here one more day
In the half-light of such a strange garden
Evening falls and once again I forgot
I had to make a determination
Waiting for an eclipse
I'll stay
Pursuing an enigma
To the beat of the hours
Drawing an ellipse
I'll stay
Between the sun and my heart
Close to the pond I was trapped by illusion
Listening to the language of plants
And I have learned to wait for no reason
I am metallic in the Botanical Garden
With my thoughts I follow the motion
Of fishes in the water
I will stay sitting here one more day
In the half-light of such a strange garden
Evening falls and once again I forgot
I had to make a determination
Waiting for an eclipse
I'll stay
Pursuing an enigma
To the beat of the hours
Drawing an ellipse
I'll stay
Between the sun and my heart.


La statue du Jardin Botanique

Encore un jour je vais rester assis ici
Dans la pénombre d'un si étrange jardin
Le soir tombe et j'ai encore oublié
Qu'il fallait prendre une détermination
En attendant un éclipse
Je resterai
À poursuivre un énigme
Au rythme des heures
À dessiner une ellipse
Je resterai
Entre le soleil et mon coeur
L'illusion m'a attrapé un jour près de l'étang
En écoutant le langage des plantes
Et j'ai appris à attendre sans raison
Je suis métallique dans le Jardin Botanique
Avec ma pensée je suis le mouvement
Des poissons dans l'eau
Encore un jour je vais rester assis ici
Dans la pénombre d'un jardin si étrange
Le soir tombe et j'ai encore oublié
Qu'il fallait prendre une détermination
En attendant un éclipse
Je resterai
À poursuivre un énigme
Au rythme des heures
À dessiner une ellipse
Je resterai
Entre le soleil et mon coeur.


Fotico de Susi

 

Fotico de Susi

Ceuta INVADIDA

 







En guerra civil soterrada

 En guerra civil soterrada

Retropost, 2006: Pío Baroja, MISERIAS DE LA GUERRA

 

Pío Baroja, MISERIAS DE LA GUERRA

Se publicaba esta novela póstuma de Pío Baroja hace unas semanas, en edición de Miguel Sánchez Ostiz (Madrid: Caro Raggio, 2006). La presentó a la censura en 1951, pero le hacían tantos recortes que renunció a publicarla. Y eso que difícilmente se podría considerar una visión de la guerra contraria a los intereses del franquismo, aunque Baroja ve tanta barbarie y es tan escéptico que en ocasiones no perdona ni al bando con el que obviamente simpatizaba más. La publicación de la novela este año (75 de la República, 70 del Alza-Miento) puede considerarse como un capítulo más en la guerra de las versiones o la batalla por la memoria histórica que vienen librando nuestros partidos rojiazules y sus equeros mediáticos, entre los que me incluyo para que nadie me critique de pretender estar au-dessus de la mêlée.

Baroja sí que aspira a presentarse como un observador distanciado y escéptico, y para eso introduce como narrador (a veces) a un forastero, el militar y diplomático inglés Carlos Evans, o a su ayudante Will. La ficción es tan tenue que constantemente se hace Baroja la picha un lío y tan pronto habla de Evans en primera como en tercera persona, olvidándose de su máscara narrativa. El famoso estilo "descuidado" de Baroja llega aquí a su culmen o nadir, y la técnica narrativa y argumental es caótica, todo un mero artificio impuesto de mala gana sobre una colección de estampas, anécdotas y rumores emblemáticos de la atmósfera del Madrid republicano. Baroja había salido de Madrid en junio del 36, con lo cual el aire de "vivido de primera mano" que tiene todo es quizá la ficción mejor sostenida del conjunto. Baroja estuvo en París, y en lugar de centrarse en los Rojos podía haber elegido hablar de los fusilamientos y barbaries de los Nazionales, pero escribiendo en España después de la guerra no era cuestión: esto sí que es una toma de posición retrospectiva. Claro que al volver a Madrid le llegaban a través de su tertulia (ficcionalizada aquí como El Club del Papel) las experiencias madrileñas, y así obtenemos un libro de las miserias de la guerra, pero en especial de las miserias del Madrid gobernado por el Frente Popular, sometido a expolios, detenciones arbitrarias, checas y tiranía de las bandas de antropoides anarquistas. El título goyesco es muy a propósito.

La preguerra sí la vivió Baroja, y de ahí nos vienen estampas como las de los niños cantando "con voz de gato una especie de himno con el estribillo que decía: ’Somos los hijos de Lenin’.
—¿Qué hijos ha tenido en este país, ese calmuco? —dijo el diplomático con sorna.
—Sí, no tienen mucho aire mongoloide—observó Evans." (24).
O los asesinatos selectivos por parte de los fascistas y milicianos, alguno de los cuales pudo conocer Baroja de primera mano... y de ahí que saliese por piernas de Madrid en junio del 36.

No se centra Baroja en ningún personaje en realidad; cuenta con detalles el miniescándalo del estraperlo (que vaya gota en un océano), luego sigue a ratos a Evans, o a otro miembro de la tertulia, Hipólito, mientras rescata a una chica de una checa, bueno, casi de un harén llevado por un macho dominante con pistolón; este Hipólito, anarquista asqueado, elige al final de la novela ser fusilado en lugar de ser rescatado a su vez por la chica de la checa. Típico Baroja:

- Pero ¿por qué?
- Porque no siento entusiasmo por la vida, que me parece una pobre miseria, y además porque teniendo que obedecer a ustedes viviría muy mal. Así que prefiero la muerte.
- Usted está loco.
- Puede ser, pero loco o cuerdo, prefiero la muerte, y acabar de una vez y no seguir viviendo en esta inmundicia. (316).

Bueno, esto tampoco es que sea tirar cohetes en loor de la Nueva España... Los personajes de Baroja despachan su vida con la misma ligereza que Baroja sus papeles, con escepticismo y descuido, en esta novela crepuscular, amarga y escéptica. Si es que es novela, claro, pero novela es casi todo. Hay fragmentos mal desarrollados, otros repetidos, o mal ordenados; el editor aclara que todo esto es obvio y que ha preferido (con buen criterio creo) no entrar a corregir estas cosas.

Muchas de las anécdotas engarzadas son por supuesto reales; así por ejemplo al final, entre los prisioneros republicanos de la cárcel de Díaz Porlier:

Había también un viejo republicano arrimado a un rincón que no podía conciliar de ninguna manera el sueño, y (...) dejándose dominar por sus obsesiones, repetía a cortos intervalos, como un estribillo irónico:
—¿No querías República? Pues... toma República. ¿No querías Revolución? Pues... toma Revolución." (306).

"Después de esta guerra no se puede creer ni en la bondad ni en la hidalguía del español" (157). Si algún acto de heroísmo hubo en la guerra, no lo ve Baroja; aquí sólo mezquindad, crueldad, miserias grandes y pequeñas. Los idealistas son necios ingenuos engañados, que pronto encuentran la muerte en las trincheras. Los más brutos disfrutan matando y bebiendo hasta que les llega su hora; pero también hay listos, nos dice la última frase de la novela: "Los cucos se escaparon con habilidad y con dinero. Los torpes por falta de comprensión, o de astucia, cayeron en la trampa" (318).

Ni estrategias narrativas ni distancias irónicas. Los portavoces de Baroja se mezclan con él y están ahí para expresar claramente y sin ambages su pesimismo más amargo y su desencanto con España y con el género humano.

"La civilización es algo sin consistencia que se resquebraja fácilmente. No han influido en la vida, suavizándola, ni la religión, ni la cultura. El hombre en la guerra es tan cruel y salvaje como lo era en la Edad de Piedra.
Se habla de enfermeros que han cortado la cabeza a los heridos... ¡Qué salvajismo! ¡Qué odio tan atroz! Un odio que persiste y estallará otra vez, un día cualquiera, sin saber cuándo ni cómo, dando la sensación de que no sea acabará nunca." (307).

Según el editor, "Baroja está, sobre todo, tan perdido como sus personajes en un mundo que le va resultando más y más ininteligible, menos a salvo y más a merced de las circunstancias de lo que le hubiese gustado" (347). Si por una parte la novela es un "ya os lo dije" de proporciones colosales, hay bien poco triunfalismo y regocijo, y demasiado asco para ponerse a hacer ironía.

El momento más "literario", tampoco el más logrado, viene al final, en una alucinación alegórica de Hipólito, el anarquista desengañado. Ahí un "gran bestia bermeja, pesada y sangrienta" (encarnación del comunismo cutre y bajo a la españa profunda) aplasta a la ciudad, hasta que "una mujer alta, vestida de rojo y fuerte, aparece en el cielo y toca una trompeta de plata" (la Guerra, la Rebelión — se verá que los dos bandos no aparecen alegorizados igual de favorablemente). Siguen escenas dantescas o goyescas, mientras Hipólito oye una voz que repite una y otra vez,

—"Mira y cuenta a los hombres lo que has visto, porque nadie ha presenciado algo parecido".

Baroja no lo presenció, desde luego, y sin embargo el libro rezuma la autenticidad de lo vivido, con un tremendismo realista que sólo puede creer (y demasiado bien que cree entonces) quien conoce al cutrerío hispanoprofundo cuando se despacha a sus anchas.

A Pío Baroja que no le vayan con la memoria de la República: "por sus actos los conoceréis. No hay ningún Espartaco entre los revolucionarios españoles" (178). Los peores campan a sus anchas, marcan la tónica general, y arrastran al conjunto de la sociedad a una espiral de embrutecimiento:

"Todo cuanto se hacía era torpe, de aire brutal y sin gracia. El contagio del medio enrarecido era desolador y a personas que habían sido siempre honradas, incapaces del menor abuso, se las veía dispuestas a intervenir en cualquier chanchullo, siempre que se pudiera llevar a cabo disimuladamente". (224)

Algo de caña le cae también, poco, claro, al bando rebelde o "blanco" que se ve mayormente de lejos:

"En compensación, en el lado blanco se daban casos de barbarie. ¿De dónde se habrá fraguado esa fábula de la hidalguía de los españoles? Modernamente no han demostrado más que condiciones para matar, para denunciar y para robar". (232).

Este pasaje, y la novela en fin, se la censuraron a Baroja. ¿Una novela contra los rojos de Madrid? Veamos. Pues no, censurada. A nadie le amarga un dulce, pero a todos les amarga un amargo.

Todo lo sucedido en los últimos años 30 aparece en la novela de Baroja como una exaltación hasta la pesadilla de las peores tendencias del país, un infierno de las recomendaciones, del amiguismo y la arbitrariedad; "Todo era cuestión de amistad o de compadrazgo" (232), ideología un cuerno. "Lo que más se parece a la República española es la fiesta que acaba en borrachera y después en riña" (238). Y así la guerra civil en Madrid acaba degenerando en otra guerra civil dentro de la guerra, un enfrentamiento a muerte entre comunistas y republicanos, con los franquistas en las trincheras esperando a que caiga sola la capital como un fruto podrido, asqueada consigo misma. Así habla un poeta convertido en miliciano desmadrado:

—Cuando se acabe este carnaval, me tendré que pegar un tiro.

Hipólito el anarquista elige que se lo peguen a él los franquistas. Y a Baroja como que ya le daba casi igual también, de puro asco y desencanto. ¿Que arriba España? Anda ya.

 

 
 

1 comentario

david -

gracias
 



jueves, 30 de julio de 2026

Bibliography of Literary Theory, Criticism, and Philology

An audio introduction to my Bibliography, —in English, although this AI podcast presents the Spanish introduction to my bibliography, which is written mostly in English—and in Spanish.... hope that's clear. Anyway, here it is, online at Academia:

Bibliografía de Teoría Literaria, Crítica y Filología

https://www.academia.edu/8225287/

2014


 


The Civil Wars