Cojo una cojera
Dicen que los cojos tienen mal humor. Igual la mala leche que
gasto últimamente se debe a que esta semana que me he quedado cojo de
las dos piernas, un detalle que se me había olvidado mencionar. Bueno,
eh, que no me ha disminuido la estatura de repente, gracias a Dios. Sólo
cojeo, bastante, desde hace días, me duelen los tobillos, y ando plegao
como si tuviese treinta años más. ¿La causa? Misterio. Reuma, gota,
algo que he cogido, artrosis, artritis... Experimentaremos con dietas y
remedios similares; si no queda más remedio iré a mirarme al médico. Hoy
estoy un poco mejor, y hasta me he ido de paseo, o sea que igual me
libro. Y si no, desenfundaré las muletas que me compré cuando me entró
otra misteriosa cojera hace unos cuatro años, y me harté de andar a
rastras por el suelo. Recuerdo, por cierto, que no me las quiso ir a
comprar nadie, y tuve que ir yo mismo como pude a la moto, y meterme con
la moto hasta dentro la farmacia, a pedirlas. Eso también cabrea.
Bueno, pues ahora otro paseo, que creo que puedo bien, y nos vamos a
ver una exposición de fósiles con los nenes (lo de los fósiles no hay
relación conmigo y mi cojera). Y por la noche creo que iremos a ver Transamérica, hoy que va la cosa de carnaval y del género como mascarada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario