Ese emeese
(Sábado 12 de agosto de 2006)
s ms k mnds = no t llga d vlta. Lo mlo d tner 1 móvl ncndid s q sbs tdol rto si t llamn o no.
No hay incertidumbre. O la incertidumbre se desplaza más allá, mucho
más allá. El teléfono callado parpadea. Lo miras y en efecto está vacío.
El teléfono siempre presente y palpitando es la prueba de que nadie
está llamando. Ah, bueno, igual llaman al fijo. Pero las sesiones de
estar pendiente del teléfono ahora son ambulantes. Siempre es una
liberación. La cuerda que nos ata al deseo de ser llamados es ahora
infinitamente extensible. Sólo estamos atados a nosotros mismos.
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