Lo de Sánchez en el parlamento, burlándose de su impugnación fake, y aplaudiéndoles, es una burla desde la primera a la última palabra. Aunque de todos modos en una cosa tiene razón Sánchez, y por eso se mea encima de todos: dice "No me queréis, pero no me podéis quitar porque no os ponéis de acuerdo en quién debería sustituirme, ni os podéis poner de acuerdo, luego sigo siendo yo quien preside PORQUE AQUÍ ME TENÉIS". Y así estamos. Los mierdas traidores de los catalanistas y euskaldunes lo critican pero jamás votarán contra él para nada EFICAZ, nada que en realidad LO QUITE.
Sánchez, en suma, sigue haciendo lo de siempre: personificando y aprovechando los fallos del sistema, en ausencia de toda dignidad o prejuicio, se tira en plancha a que lo recojan, y así llega al poder, y así sigue en el poder, sin esfuerzo alguno, siguiendo siempre el trayecto de mayor gravedad y menor resistencia, por donde lo lleva la bajeza combinada de los demás y el juego natural de las fuerzas. Por eso les aplaude aunque le voten en contra. Y fluye así con naturalidad sin que nadie lo detenga. Be water, my friend.
En este caso, agua de váter.
Se oye mucho a tertulianos y analistas especular sobre si Sánchez es un tipo mediocre, absolutamente desechable tanto moral como intelectualmente, o si es en realidad una mente privilegiada, un Maquiavelo empoderado, que no teoriza sino que practica. Paradoja. ¿Es un mediocre absoluto o un inteligente urdidor, o un natural, con más olfato y pesquis que todos sus críticos y opositores juntos? Porque parece las dos cosas, o las tres, en difícil conjunción.
Y la respuesta es que Sánchez ni tiene que pensar y urdir, ni todo lo contrario. Simplemente actúa con naturalidad, pero sin instinto genial: sigue la línea de peor fractura, y va a donde le llevan las fuerzas combinadas de los traidores combinados para auparle en el parlamento, y sus propios vicios e indignidades. Sólo tiene que relajarse y dejar que sucedan las cosas, tirarse en plancha al público y que lo recoja el club de interesados. Porque Sánchez es el hongo pútrido que brota del sistema corrupto de la política española y de la corrupta sociedad española: vale decir que es su encarnación natural, y con naturalidad actúa y gobierna.
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