Nos habremos ido
En medio de la noche, saliendo del river of dreams
voy a otros paisajes que sólo se visitan a esas horas: al pasado.
Abriendo los ojos a la oscuridad se vuelven a ver cosas que no veíamos
desde hace tiempo. Esta noche se me aparece aquella buhardilla con la
estufa de leña recién instalada; la carica de mi novia (the girl from
the north country) cuando venía a esperarme a la estación de autobuses
en Huesca. Tantas tardes juntos, hace veinte años. Y las reuniones con
los amigos. Amigos de mi novia, serían, pues hace muchos años que no los
veo, tras la separación. Pero aún los echo de menos. También de esto
hace veinte años, me acuerdo que entre los juegos de salón para
entretener las veladas en pandilla estaba el de componer un par de
versos e intentar adivinar de cuál de los presentes eran. Una medianoche
a oscuras alrededor de una mesita del salón, recuerdo que aparecieron
unos versos tal que así (resultaron ser de María, la amiga de mi novia):
Mañana quedarán los cercos de los vasos en la mesa
Nada se oirá en la casa: nos habremos ido.
Qué plan sobrehumano, qué esfuerzo no se requeriría para volver a
reunir a las mismas personas a quien la vida ha separado, alrededor de
una misma mesa—ya no digo de la misma mesa—o para volver a encender
aquella estufa que a saber cuántos años llevará apagada. Y así, cada
momento nos rodean unas personas a las que apenas prestamos atención,
pero de las que unos años más tarde no quedarán ni los cercos de sus
vasos en la mesa. Y sería inútil intentar volver a reunirnos con ellas;
sería como pretender revertir la marcha del tiempo. I wish I wish I wish in vain, que decía Bob Dylan. Nunca sucederá lo que ya sucedió: nos habremos ido, a
saber a dónde. Y sólo el río de los sueños, o las noches de insomnio,
nos llevarán otra vez, cuando venga el día de mañana, hasta lo que ahora
tenemos delante de los ojos, abiertos o cerrados.
4 comentarios
JoseAngel -
JoseAngel -
Manuel -
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